CAPITULO 12

(Pov Violett)

Justo al entrar el cuerpo del señor Winchester estaba contra el mío, levanté la cabeza para mirarle y él estaba serio.

Sus manos fueron a mis caderas y lo miré un poco avergonzada.

-Hoy he tenido un mal día-.

Dijo y su aliento me rozó el cuello, su boca se acercó a la mía y sus manos subieron la tela de mi falda.

-Señor...-.

-Mmm- su voz era un ronroneo y tuve que cerrar los ojos-.

-No puedo...-.

-¿No puedes qué?-.

-Hacerlo... solo... como la otra vez-.

-¿Por qué no puedes?-.

-Mi abuela decía que muchos chicos querían hacer eso pero que no les dejase hasta que...-.

Pero no me dio opción, me levantó del suelo sin apenas esfuerzo y me tumbó sobre la mesa.

-Violett... Violett... piensas demasiado-.

En un rápido movimiento me quitó la ropa interior y la metió en el bolsillo de su pantalón.

Abrí un poco mis piernas y vi su pelo completamente despeinado, parecía abatido, superado por alguna situación.

Su boca se acercó a ese lugar tan mío y hasta ahora inexplorado y no dudó de juguetear con su lengua hacia adelante y luego introducirla y moverla de una manera tan exquisita y tortuosa que tuve que gritar y gemir sin más remedio.

Mis piernas se abrieron todavía más y él siguió y siguió con su lengua y luego con sus dedos entrando y saliendo de mi sin ninguna pausa hasta que esa sensación vino a mi pero esta vez más fuerte que antes haciéndome temblar, retorcerme y chillar.

(Pov Judit)

Abrí mis ojos poco a poco y la mano de Troy estaba sobre la mía, su cabeza apoyada a mi lado sobre la cama, sentado incómodamente en esas sillas de hospital.

Besé su cráneo tatuado y él se despertó removiéndose y cogiendo mi mano con más ímpetu.

-¿Estás bien? ¿Llamo a tu madre?-.

-Estoy bien-.

Mi voz era un completo asco.

-¿Tu cómo estás?-.

-Enfadado-.

-¿Por qué?- susurré-.

-Porque estás en una cama-.

-Estoy bien-.

-No estás bien Judit, te podías haber muerto- su voz se quebró-.

-¿Me abrazas?- susurré-.

Se movió despacio y me abrazó como si fuese una frágil muñeca a punto de romperse.

-No vuelvas a asustarme así ¿vale?-.

-Vale- susurré-.

-Me has dado un susto de muerte-.

-Lo siento...-.

-Vale- me besó en los labios- seguramente tu padre entrará en unos minutos, creo que ha ido a por un poco de agua-.

-Vale-.

Acarició mi pelo y lo recogió en un moño alto.