Lo siento mucho por no haber actualizado en tanto tiempo! Lo que pasa es que estoy en medio de exámenes finales y no he tenido tiempo, tampoco lograba encontrarle un rumbo correcto a la historia, pero al fin llegó la inspiración y pude continuar escribiendo!
Naruto es de Kishimoto
Compromisos
Hinata y Naruto caminaban de la mano, iluminados por los faroles puestos para el cada vez más cercano festival de verano.
Habían comido ramen, se habían reído mucho, habían hablado de muchas cosas, juntos se acostumbraron a las miradas sorprendidas y curiosas de los conocidos que los habían visto juntos, y ahora ambos se encontraban en un estado de paz, en el que no sentían nerviosismo ni la necesidad de llenar el silencio incómodo, pues el silencio ya no era incómodo.
Llegaron a un pequeño santuario hermosamente iluminado y decorado con flores y ofrendas de la gente. Había una pequeña fuente próxima a éste, en la cual se sentaron. Las luces brillaban en el agua le daba un aspecto mágico al lugar. Naruto pensó que era el lugar y el momento adecuado para lo que quería decirle a la kunoichi que tenía en frente.
-Hinata, por favor, sé mi novia.
Hinata miró a Naruto, sorprendida por la repentina propuesta. Él la miraba con resolución, como si estuviera preparado para insistir y rogarle si es que era necesario. Hinata se quedó muda, no podía creerlo. Debía estar soñando, sí, eso debía ser. Puso sus manos en las mejillas de Naruto, y comenzó a estirarlas, pensando que si era un sueño su piel no se sentiría muy real.
-Esto… E-Es un su-sueño… ¿Verdad?
-… ¿Hinata?-Naruto tomo las manos de la ojiblanca entre las suyas y le sonrió con ternura.
-No, no lo es.-El héroe de Konoha besó sus manos, por lo que Hinata se sonrojó de sobremanera.-... Hinata, me gustas mucho.
Hinata se dio cuenta de que hablaba en serio, y al mismo tiempo que lágrimas amenazaban con salir, le respondió que sí. Que sí quería ser su novia, por supuesto, que sí, que sí y que sí. Y siguió asintiendo mientras trataba de dejar de llorar, agachando la cabeza, apoyándola en la del rubio, quien la tomó entre sus brazos y le acarició la cabeza, riéndose, pues cada vez se sorprendía más con lo linda que era esta chica.
Y ahora era su novia.
Naruto la acompañó hasta su casa, en donde se despidieron con un beso de buenas noches que parecía nunca terminar, y con la respiración algo agitada Hinata entró por la puerta principal de la mansión, sintiéndose la mujer más feliz de todo el mundo.
Creía que esta felicidad no se iría nunca, o que por lo menos duraría hasta la mañana siguiente, pero la voz de su padre llamándola a su oficina la inquietó.
-Hinata, siéntate.-La aludida hizo como su padre le ordenó y se sentó frente en la silla más cercana a su escritorio. Su padre la observó por un rato, advirtiendo que a pesar de que Hinata mantenía una postura erguida y segura como le había enseñado, su expresión aún mostraba un poco de temor.
-¿Qué sucede, padre?
-Te he llamado para hablar de un asunto muy importante.-Hiashi cierra los ojos y suspira. Hinata se pregunta qué será lo que lo perturba tanto.-Se trata de tu futuro.
-¿Ah?
-Pronto cumplirás diecisiete años, y como todo miembro de la rama principal del clan Hyuga, debes pensar en el futuro del clan, en los servicios que les puedes dar a través de conexiones con otros clanes importantes y antiguos de Konoha…
-Espera, no te referirás a…
-Quiero prometerte en matrimonio a Sasuke Uchiha, quien se muestra interesado en restaurar su clan.
Hinata escuchó bien, pero no parecía capaz de entender lo que le acababan de decir. Mil ideas surgieron en su mente al mismo tiempo. ¿Por qué Sasuke querría casarse con ella? ¿Por qué no era ella capaz de elegir con quien casarse? ¿Por qué ahora, que eran tan jóvenes aún?¿Eso significaba que ella no sería la heredera del clan, sino su hermana?¿Qué pasaría con su relación con Naruto, la cual recién había empezado?
-No…
-¿Hinata? ¿Vas a desobedecer las órdenes de tu padre?
-No es justo, padre. Además, me estas faltando el respeto de muchas formas…-Una lágrima se asomó en la mejilla de Hinata, quién miró herida a su padre.-… Y pensé que, a pesar de todo, tú querías que yo fuera feliz y tomara mis propias decisiones, ¿No?
Hiashi se sorprendió ante el tono utilizado por su hija. Era la primera vez que lo enfrentaba de esa forma. Se quedó mudo por un momento, el cual Hinata aprovechó para pararse y salir de la habitación.
No supo cómo llegó a su cama, pero lo hizo, y lloró por un buen rato. Luego se levantó y miró por su ventana. La abrió, y dejó que el viento le refrescara la cara. Pensó en Naruto, y en que ahora ella era su novia. Ella era de Naruto, y de nadie más. Hinata sonrió ante tal pensamiento, y cuando se hubo calmado se puso el pijama y se acostó, pensando que todo estaría bien, que nada podría separarla de su amado.
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Hinata entró a la oficina de la Hokage a la hora exacta a la que la habían citado. Le habían dicho que se trataba de una misión de último momento, algo urgente, y que justo en ese instante la mayor parte de los ninjas de Konoha se encontraba fuera de la aldea en otras misiones, por lo que disponían de muy poca gente.
Al entrar, se encontró con los oscuros y fríos ojos de Sasuke, quien le sonrió levemente, pero Hinata sintió que era una sonrisa falsa.
La recién llegada saludó a los que se encontraban ahí, los cuales eran Tsunade, Ino, Shino, y por supuesto Sasuke. Recordó lo que le había dicho su padre con respecto al Uchiha, y no pudo evitar mirarlo un poco preocupada.
-¿Qué pasa?-Hinata se sorprendió al escuchar su voz, y se dio cuenta de que era la primera vez que le dirigía la palabra. De repente encontró toda esa situación en la que estaba metida muy rara.
-No es nada… -En ese justo momento se escuchó la risa de Naruto detrás de la puerta, la cual atravesó en compañía de Shikamaru, que lo miraba algo fastidiado, pero sonriendo al fin y al cabo.
El corazón de Hinata se aceleró apenas escuchó la voz del rubio, y al entrar este en la habitación, pareció como si todo se iluminara. Sus miradas se encontraron, y Naruto, sin si quiera fijarse en los demás, fue hacia ella y la tomó de la mano, con una sonrisa y una mirada cariñosa en su rostro.
-¿Cómo estás?-Le dijo con una voz más gentil.
-Bien, ¿y tú?-Hinata no pudo evitar quedarse enganchada de los ojos de Naruto, y supo que nunca se acostumbraría. Cuando éste estaba a punto de contestarle, Tsunade los interrumpió con un ruidoso "Ejem!" y los dos se dieron cuenta de que todos los estaban mirando, unos más sorprendidos que otros.
Y es que no podían creer que el Naruto ruidoso y bruto de hace un segundo era ahora esta persona tierna y calmada. Y, ¿Desde cuándo esos dos estaban juntos?
-Ooookay, suéltenlo ya.-Dijo una divertida Tsunade con una sonrisa juguetona en sus labios.
Naruto le devolvió la sonrisa, y bastante emocionado de al fin poder hacer el anuncio, les dijo:
-¡Oigan todos! ¡Hinata ahora es mi novia, así que la tratan bien o se las verán conmigo! ¡Díganme si no es genial!?
Y acto seguido la abrazó y le dio un beso en la mejilla, a lo que la Hyuga se sonrojó y solo atinó a sonreír algo avergonzada a los demás, quienes los felicitaron. Sasuke no dijo nada, solo se quedó en su rincón sonriendo para sí mismo, lo cual daba la equivocada impresión de que estaba feliz por ellos.
Pero Sasuke no estaba feliz por ellos, estaba feliz porque tenía confianza en sí mismo y sabía que la relación de Hinata con Naruto no duraría mucho si él se metía entremedio.
