Conflictos-Parte 1

-Odio esta parte de las misiones.

-Eso es porque eres un flojo.

-Es que es tan problemático tener que acampar, si tan solo pudiésemos viajar toda la noche y terminar con esto de una buena vez…

-Me extraña oír eso del tan siempre calmado y paciente Shikamaru Nara-Ino terminó de instalar la carpa que compartiría con Hinata y se quedó mirando a su compañero de equipo.-Pero espera, creo que ya sé la razón… ¿Tantas ganas tienes de tener algo de tiempo libre para volver a ver a tu noviecita de la Aldea de la Arena?

Shikamaru respiró profundo y no dejó que Ino lo pusiera nervioso sólo con haberlo descubierto. Cuando estaba a punto de responderle llegaron Naruto y Shino con leña para hacer la fogata.

-¿Entonces es verdad lo de Temari?-Naruto le pasó el brazo sobre el cuello a Shikamaru y le sonrió pícaramente.

-Ay Dios… Ya déjenme en paz.

.-.

Hinata se encontraba a las orillas de un lago, recordando que había pasado por ese mismo lugar con Naruto, en una misión de búsqueda con el objetivo de encontrar alguna posta sobre Sasuke. Sonrió al pensar en lo irónico que era que ahora solo quería que se alejara lo más posible de su vida. De repente sintió a alguien detrás de ella y se dio la vuelta, viendo que era Sasuke el que la miraba fijamente a unos cuantos metros de ella.

-Me debes una explicación-Por algún motivo, Hinata se sentía como cuando le hablaba a su padre. Había adquirido el tono firme y la expresión fría y dura que había aprendido a adoptar con los años.

-Supongo que sí.

-Verás, Sasuke… Soy de las que creen que las personas pueden cambiar, y no tengo nada en contra tuyo, pero…

-Pero amas a Naruto-Sasuke empezó a caminar lentamente hacia ella, divertido por la expresión y el tono desafiante de Hinata.-Verás, Hinata. Yo necesito casarme contigo.

-¿Por qué? ¿Por qué conmigo?

-Por tus ojos. Quiero ver qué pasa si combinamos mis ojos con los tuyos.

-Eso es absurdo… -Una mirada de miedo se asomó en los ojos de Hinata, y Sasuke no la paso desapercibida.

-No, no lo es. Quiero recuperar mi clan, y quiero hacerlo de la mejor forma posible. Imagínate el poder que adquiriríamos. Nunca más volveríamos a ser exterminados, seríamos el doble de legendarios de lo que son los otros clanes de Konoha, nos tendrían mucho más respeto. Sólo imagínate, Hinata. Imagina –Sasuke extendió sus manos hacia arriba y adquirió un tono de admiración-"Sasuke Uchiha y Hinaya Hyuga" , y luego nuestros hijos, piensa en el honor que sería para nuestros hijos y nuestros nietos…

-Sasuke, no…-Hinata dio un paso hacia atrás, mientras que Sasuke daba otro hacia adelante y la agarraba de ambos brazos, casi sacudiéndola.

-Mientras que con Naruto, ¿Qué?... ¿En verdad piensas que va a convertirse en Hokage? Quizás ocurra, pero quizás no. No puedes estar segura, su linaje no tendría ningún sentido…

-¡Estás loco! ¡Suéltame ya!-Hinata se zafó del agarre del Uchiha y se alejó unos metros de él.

-Creo que estas totalmente equivocado Sasuke. Tus motivos no son buenos. Piénsalo mejor, por favor. Además-Hinata se llevó las manos al pecho y respiró hondo-Yo no me casaría con nadie por algo así. Y yo amo a Naruto, así que no hay posibilidad de que me case contigo. Yo… Y-yo lo siento… Y gracias po-por la oferta pero, n-no puedo aceptarla… O-olvídate de eso, por favor…

Y con esto, Hinata se dio la vuelta y se marchó, dejando a Sasuke frustrado, pero sobre todo, sorprendido de sí mismo. Se había alterado demasiado, y lo más importante, se había dado cuenta de que ni él se creía esos argumentos. No. Él no quería casarse con Hinata solo por eso. Es verdad que para él era muy importante casarse con alguien fuerte y reconstruir su clan, pero había algo en Hinata… ¿Qué era? La encontraba linda, tenía un cuerpazo, eso no podía negarlo. Pero había algo en ella que le hacía quererla para él.

.-.

Hinata se encontraba apoyada en un árbol, alejada del lago y del campamento. Necesitaba procesar lo que acababa de pasarle.

Miró hacia el cielo, y se dio cuenta de que su mente estaba en blanco. No era capaz de pensar en ninguna solución. Ni si quiera analizar la situación. Se cubrió la cara con las manos y se deslizó por el tronco hasta sentarse en el suelo. ¿Qué iba a hacer? ¿Debía contarle a Naruto? Tarde o temprano tenía que hacerlo, pero, ¿tenía que ser ahora?

Su cuerpo se tensó al percibir la presencia de alguien cerca, y vio a Naruto aparecer de entre los árboles.

-¡Ah! Al fin te encuentro-Dijo su novio con una gran sonrisa en su rostro. Se sentó al lado de Hinata y le rodeó la espalda con un brazo.-Está empezando a hacer demasiado frío.

Hinata se acurrucó en el pecho de Naruto, y queriendo sentir más su calidez lo abrazó, escondiendo su cara en su chaqueta.

-¿Hinata? ¿Sucede algo?

La ojiblanca miró hacia arriba, dejando ver a Naruto su expresión preocupada.

-No es nada…

Hinata besó suavemente a Naruto, aun sintiendo como si todo eso fuera un sueño. Ambos se fundieron en el beso, y al reconocer el dulce aroma de Hinata, Naruto se dio cuenta de que estaba perdido. Hundió su rostro en el cuello de Hinata, aspirando y sonriendo al sentirse tan feliz. Ella dejó escapar unas risitas, diciéndole que su nariz le hacía cosquillas. Naruto disfrutó el sonido de su voz, y sin poder evitarlo comenzó a darle pequeños besos en su blanco y suave cuello. Hinata sentía como la sensación de cosquilleo se convertía en algo más. No sabía qué era, pero no quería que se detuviera. Naruto comenzó a disfrutar más de eso también, y a volverse más creativo con sus besos. Fue entonces cuando un extraño sonido salió de la boca de Hinata, lo cual los sorprendió a los dos.

Naruto se separó levemente de ella para verla a la cara, y ambos se miraron sin saber qué hacer. Sonrojados e indecisos, sabían que no podían continuar eso ahí. Estaban en medio de una misión. Debían estar alerta en todo momento. Naruto tragó saliva al darse cuenta de que sus piernas se habían enredado con las de Hinata, y sus cuerpos estaban sumamente cerca, por no decir que estaban pegados el uno al otro. Volvió a mirar a Hinata, tragó saliva. Sin querer le había bajado un poco el cierre de su chaqueta lila, por lo que podía ver perfectamente la piel de su cuello, su clavícula que subía y bajaba debido a su respiración agitada, y el comienzo de sus pechos, interrumpido por una polera negra y ajustada que apenas se alcanzaba a ver debajo de sus holgadas ropas. Hinata lo miraba con deseo, con sus labios rojos de tanto besarse. Naruto nunca la había visto así. Pero debía controlarse, se dijo a si mismo.

Cerró los ojos, respiró profundo un par de veces y la volvió a mirar. Le dio un beso en la frente, le sonrió, y le dijo que era hora de comer.

Volvieron de la mano al campamento cuando ya casi había oscurecido. Ino los molestó un poco por haber desaparecido juntos, pero como nadie le seguía el juego, pues según ella todos en esa misión eran unos aburridos, se calló.

Hinata evitaba la mirada de Sasuke, o más bien cualquier tipo de contacto o comunicación con él. Shino se dio cuenta de esto, siendo tan observador como era, además de que era amigo de Hinata, pero decidió no decir nada por el momento.

Tal como lo habían previsto, llovió esa noche, y mientras Hinata pensaba que tenía que decirle de alguna forma a Naruto lo que estaba pasando con su queridísimo amigo Sasuke, el sonido de la lluvia la acunó y le sumió en un sueño ligero y alerta.