CAPITULO 14
(Pov Violett)
El apartamento era amplio, la puerta blanca y se subía por un ascensor y un código.
Había un enorme sofá de tres plazas y enfrente una fina mesa de cristal que en el centro tenía unas copas talladas y chatas y a su lado una botella del mismo estilo que contenía whisky al parecer.
Tate me miraba y yo miraba ese lugar, era un piso de lujo.
Me gustaban los cuadros que habían allí.
-¿Te gustan?- dijo distraídamente dejando un par de cosas sobre la mesa de cristal refinada-.
Miré las escaleras que subían y la gran lámpara de cristales brillantes que colgaba del techo.
-Si... me gustan- susurré- ¿Quien los ha pintado?-.
-¿Por qué preguntas eso, eres de esas personas que juzgan una obra de arte por el autor y no por cómo es en realidad?-.
-Por lo que me dices debes pensar que Picasso pintaba fatal-.
-Sí, para mi entender, no tenía el más mínimo gusto por el arte-.
-¿Quién es esa mujer que hay pintada?-.
-Ella es mi madre-.
Daba algo de miedo, iba vestida de negro y el cuadro estaba pintado con colores sombríos, eran los ojos de ese cuadro lo que llamaban la atención, esos ojos... eran de otro mundo, no conocía a nadie con ese color de ojos.
-¿Tu madre?-.
-Si-.
-Es joven-.
-es mi madre adoptiva, Xinia-.
-Ah... en mi opinión quien haya pintado estos cuadros tiene talento pero también revela graves trastornos mentales, como... si quisiese huir de algo y no pudiese hacerlo-.
Todas esas palabras salieron de mi boca antes de pensarlas.
Cuando me giré Tate estaba detrás de mí mirando el cuadro.
-¿Eso crees?- dijo por fin-.
-Si...-.
-Lo he pintado yo-.
"Bravo nena, ahora mismo te llevas un peluche de regalo"-.
(Pov Tate)
-¿Te quedarás conmigo esta noche?- dijo sin dejar de mirar el cuadro-.
-¿Eso quieres?-.
-No sé lo que quiero... en realidad... no sé lo que hago cuando estoy contigo-.
-Supongo que la impulsividad es algo normal en la gente que me rodea-.
-Quédate- susurró-.
