CAPITULO 16

(Pov Tate)

Desperté sobresaltado, estaba empapado en sudor y acababa de tener una de esas pesadillas.

-XINIA!- grité-.

Pero en lugar de ella, Violett me abrazó.

-¿Qué te pasa?-.

-LLAMA A XINIA!- grité otra vez-.

Vi como cogió mi móvil sobre la mesilla y buscó en la agenda el nombre de Xinia y llamó.

-Hola... soy... soy una amiga de Tate, estamos en su piso... está mal... no... no se... me ha dicho que te llame... vale-.

La miré y estaba temblando.

-Ya viene-.

-Vale... vale...-.

Respiré hondo pero esas imágenes en mi cabeza estaban golpeando mi cráneo como si quisiesen salir de dentro a fuera, como una sinfonía atrapada, yo estaba disparando.

-DISPARA!-grité-.

Disparando a gente, ellos suplicaban pero, no me importaba apuntaba y disparaba...

-DISPARA!- volví a gritar-.

No pasaron muchos minutos cuando las luces se encendieron

Violett estaba vestida con mi camisa y abrió la puerta de abajo la escuché. Luego las escaleras y Xinia estaba a mi lado.

-Tate- susurró-.

Hakon estaba en la puerta, y puso a Violett detrás de él, esta se asomaba de vez en cuando para mirarme, estaba llorando.

-DISPARA!-.

Xinia sacó una jeringuilla y me la puso en el brazo, al momento todo se volvió negro...

(Pov Violett)

-¿Qué le pasa?- me acerqué a él y lo tapé-.

Ella era la mujer del cuadro, era igual que en el cuadro solo que más... rara, daba más miedo y sus ojos verdaderamente no eran de este mundo.

-Ha sufrido una crisis, no ha tomado sus pastillas-.

-¿Pastillas?-.

-Tate es esquizofrénico, posee varias personalidades... y más cosas-.

-¿Qué cosas?-.

-No te las contaré si él no quiere-.

-Tú eres su madre ¿no?-.

-Si ¿y tú?-.

-Yo... trabajo para él-.

-No lo entiendo, no pareces de esas chicas-.

-¿De esas chicas?-.

-Sí, una puta que quiere sacarle el dinero-.

-Señora, no sé quien piensa que es pero no tiene ningún derecho a hablarme de esa forma, Tate me gusta por eso me he acostado con él, no hay ningún interés económico por mi parte y me ha dejado quedarme en este piso porque estaba viviendo en un hotel-.

-Tampoco pareces de esas chicas-.

-¿Que chicas?-.

-Las que hablan de usted, y yo soy Xinia Casannova, recuerda ese nombre, puede que algún día te lo tatuee en la cara-.

Se levantó y caminó hacia el hombre rubio y la abrazó y en ese momento ella volvió a ser femenina.

Que pareja más rara.

-Cuando se levante dile que tome dos de estas- dijo lanzándome un paquete de pastillas- es su medicación-.

Asentí.

-Buenas noches- murmuré-.

-Buenas noches- dijo el hombre rubio llevándose en brazos a la tal Xinia-.