Un capítulo chiquitín, pero vital.
Saludos
Capítulo 3
Una vez más, las conversaciones de Londres se vieron alimentadas por un nuevo chisme: el compromiso de Tom Bertram y Margaret Dashwood era prácticamente un hecho.
Por lo menos así se lo dejaba saber la Sra. Jennings, amiga íntima de la familia Dashwood, a todo aquel que se topaba en su camino, incluidos los sirvientes, quienes, es bien sabido, son la manera más rápida de difundir una noticia.
Las malas lenguas también decían que había objeciones por parte de las dos familias. Por un lado, la Srta. Dashwood apenas tenía 1000 libras como dote, mientras que Tom Bertram era un vago, un jugador irresponsable, y aunque nunca se le conoció una historia romántica, se sospechaba (es decir, se establecía) que era un mujeriego.
No obstante, la generalidad concluía que dicho matrimonio convenía a ambas partes. Sin embargo, Elinor no opinaba igual, lo que la ponía en una posición difícil con respecto a sus amigos, Edmund y Fanny, quienes solo esperaban que se hiciera oficial para abrir la botella de champaña.
Por su parte, Margaret se negaba a darle cualquier detalle diciendo que no podía hacer caso de simples rumores, mas era muy cuidadosa en desmentirlos. Edward, para colmo, tomaba la situación con su natural tranquilidad.
"Creo que deberíamos confiar en Meg, es una chica inteligente y nos dirá cuando esté lista".
En resumen, la mayor de las hermanas Dashwood no sabía qué hacer, pues, por un lado, debido a la mala fama de Tom, temía que solo estuviese jugando con los sentimientos de su hermana; por otro, todo el mundo tomaba ya el asunto como un hecho, incluyendo los mismos Betram, razón de más para creerlo.
***
En la casa Bertram todo era miel sobre hojuelas, cuyo único contratiempo, en todo caso, era la renuencia de Tom para fijar una fecha para la boda, o incluso comunicarle los acontecimientos a su padre, Sir Bertram.
"Aun no conozco bien a la Srta. Dashwood", se excusaba, lo que era suficiente para los corazones sinceros de sus hermanos.
Sin embargo, había alguien de la familia Bertram que estaba muy al tanto –y a disgusto- con la situación.
La Sra. Norris y María Betram, quienes deseaban volver a Mansfield Park, habían distinguido en el predicamento de Tom una oportunidad para cumplir sus fines. Si ellas resultaban factores claves en el matrimonio, seguramente se les permitiría volver cuando se convirtiese en señor de la propiedad, pues su corazón era menos severo que el de su padre.
"No podemos menos que alegrarnos por tu hermano", dijo la Sra. Norris una vez que hubo terminado de contar de lo que se había enterado en la calle.
"Claro que sí tía, siempre y cuando sea la elección correcta".
"Precisamente Maria, es nuestro deber como sus parientes más cercanos asegurarnos que no haya tomado la decisión presionado por las circunstancias".
"De las cuales cualquier mujer podría aprovecharse, especialmente esa Srta. Dashwood, de quien nunca he oído nada, salvo que no tiene un centavo en donde caerse muerta".
"Además de lo precipitado del asunto. Me atrevería a decir que no ha tenido la oportunidad de ver todos sus posibles prospectos. Por ejemplo, la Srta. Darcy sería mucho más adecuada para desposarse con tu hermano".
María asintió, mas en el fondo tenía una agenda diferente. Luego de ver cómo todas las puertas se le cerraban tras su fuga con el Sr. Crawford, estaba determinada a ser aceptada de nuevo en la buena sociedad de Londres, y no tanto por los habitantes de Mansfield Park.
Su plan consistía en seducir al nada desdeñable primo de la Srta. Darcy, coronel del ejército británico, de buena familia y fortuna, razón por la cual le era imperativo hacer amistad con la muchacha.
"Me he enterado de un desafortunado suceso de su pasado, que sé que desearía enterrar. Al parecer, cuando tenía quince años fue seducida por un bribón que sólo deseaba aprovecharse de ella".
"Justo como te ocurrió a ti, engañada por un rufián".
"Creo que la similitud de nuestras circunstancias me permitirá desarrollar una buena amistad con ella. No hay mucha gente en Londres que pueda entender este tipo de situaciones y las consecuencias que traen".
"Tengo entendido que esta noche asistirá al teatro junto con la Sra. Rushworth", su sobrina se tensó al oír el nombre, pero mantuvo la compostura "tal vez sea una oportunidad para poder conocerla. Sé que es incómodo, pero piensa en cómo se ha esforzado la Sra. Rushworth por llevar una amistad contigo".
María tragó saliva y asintió. Más que llevar una amistad, Caroline Rushworth pretendía ser su amiga para humillarla y restregarle en el rostro sus errores, pero ya vería. Sabía que antes de casarse, la Sra. Rushworth había intentando entrar en la familia Darcy, perdiendo ante una mujer cualquiera. Obtener el corazón del Cnel. Fitzwilliam sería su forma de vengarse por todos los desaires a los que se había visto sometida.
Continúa…
Missy: Pues que bueno que estés de acuerdo con la variedad porque aparecerán más personajes de aquí en adelante XD. Gracias por leer, saludos.
