CAPITULO 22

(Pov Tate)

-Subiré a enseñarle la casa a Violett- le dije a mis padres que asintieron-.

Tomé la mano de Violett y fuimos escaleras arriba, una vez en la habitación cerré la puerta y me senté en mi cama.

-Acércate-.

Ella no dudó y se sentó a mi lado.

-¿No tienes miedo?-.

-No... ¿por qué debería?-.

-Te he contado lo que mi padre hace y mi madre, aun que la quiero mucho y conmigo es la mejor, con los demás es bastante seca-.

-Tu madre está celosa, no quiere que te aleje de ella-.

-Eso no va a pasar-.

-Lo sé- dijo convencida- Así que esta es tu habitación...-.

Recorrió el lugar con la mirada.

-Sí, esta es-.

-Es sombría-.

-Como yo... supongo-. Tú no eres así.

-A penas me conoces, aún estás a tiempo para irte lejos de mí antes de que... te destruya-.

-No me harás nada-.

Tomó el bote de pastillas sobre la mesilla de noche y lo abrió dándome dos píldoras.

-Tómalas-.

Asentí y las metí en mi boca.

-¿Te quedas esta noche a dormir aquí?-.

Asintió y se tumbó en la cama, parecía tan pequeña allí.

Me tumbé a su lado y la abracé por la espalda acercándola hacia mi, olía tan bien. Cerré los ojos y pude relajarme completamente a pesar de escuchar gritos de los invitados a la comida en la planta inferior.

(Pov Violett)

La habitación estaba fría cuando desperté y no sabía porque Tate tiritaba de frío, me abrazaba con los ojos cerrados.

Subí la manta sobre él y paró de tiritar. Besé su mejilla y apoyé mi cabeza otra vez en la almohada mullida, olía a él.

Miré en el techo, había pintadas, eran como pájaros blancos... eran bonitos, ¿los habría pintado él?.

Llamaron a la puerta y abrieron, vi al padre de Tate.

-Violett- susurró-.

-¿Si?-.

-Sal un momento-.

Asentí y salí de la cama.

-Tengo que contarte algo de tu abuela-.