Disclaimer: Nada que reconozcáis es mío, solo lo uso para entretenerme en lugar de estar haciendo algo productivo o bien estudiando...


La broma y sus consecuencias

Dumbledore alzó las manos mientras su mirada observaba a todos sus alumnos. Curiosamente echaba en falta a seis, justo a los seis que más quería ver. Algo le preocupaba, conociendo a tres de esos seis chicos, el que faltaran no era buena señal. Evidentemente el anciano director no se equivocaba demasiado. Escondidos bajo la capa de James, Sirius, Andrew, Phoebe y Remus observaban, esperando el momento en el que su magnífico plan se pusiera en marcha.
La comida apareció en la mesa de cada una de las cuatro casas y en la mesa de los profesores. Suculentos platos cocinados con esmero por los elfos domésticos hacían rugir las tripas de todos los alumnos y de algún que otro profesor.
El director trató de serenarse y anunció a sus alumnos que la cena de Halloween daba comienzo. El merodeador moreno se frotó las manos.
Las manos del alumnado atacaron la comida, saboreándola incluso antes de comérsela. Si, definitivamente la saborearon antes de comérsela, porque en el momento en el que unos dedos intentaban rozar cada uno de los platos los alumnos veían con tristeza como la comida era traspasada como si de humo se tratara. Durante varios minutos, manos insistentes trataron de hacerse con la comida sin conseguir resultado alguno, y finalmente todas las cabezas se giraron hacia la mesa del profesorado con caras de tristeza, desconcierto e indignación.

Sirius: Vamos McGonagall, di las palabras mágicas-susurró con una sonrisa malévola en los labios. Si se hubiese tratado de un dibujo animado unos cuernos de un rojo brillante habrían aparecido, sin duda, sobre su cabeza, a juego con un largo rabo rojo.

Tal y como el merodeador había pedido la subdirectora se levantó de su silla y miró a su alrededor, con la cólera reflejada en sus ojos.

McGonagall¡Potter¡Black¡Lupin!- chilló, con tal potencia que, de haber estado presente, la señora gorda se habría muerto de envidia.

Los cuatro chicos, que permanecían escondidos, sonrieron. McGonagall era tan previsible…

Justo en ese momento todos los platos recobraron su consistencia. La felicidad volvió a la cara de todos los alumnos al pensar que ya nada podría impedir que comiesen hasta reventar. Gran error, la mejor broma de la historia de Hogwarts no podía quedarse en una simple nimiedad como impedir que los alumnos pudieran coger la comida. Por esa razón los platos empezaron a levitar por encima de los sorprendidos alumnos, y a medida que recorrían el gran comedor, volando por los aires, empezaron a coger velocidad y a acercarse peligrosamente a la mesa de las serpientes. Pese a que las mentes brillantes de Hogwarts por lo general fueran las de Ravenclaw, los Slytherin no tardaron más de un par de segundos en darse cuenta de que los malditos platos tenían la clara intención de impactar contra sus caras.
Fue justo en el momento en el que el primer plato impactó contra la rolliza cara de un crío de tercer año cuando todos los integrantes de la mesa saltaron de sus asientos y empezaron a correr por todo el gran comedor, chillando como locos y con los diversos y suculentos platos persiguiéndoles, mientras el resto del alumnado se olvidaba por completo del hambre y estallaba en sonoras carcajadas.
Solo dos platos, uno de puré de patatas, espeso y humeante, y otro de tarta de manzana con varias bolas de helado de vainilla, no siguieron el mismo rumbo que el resto. En lugar de ir en busca de los Slytherin se acercaron tímidamente a la mesa de los leones. En especial a dos leonas que reían ridículamente, no porque la broma les hiciera gracia, sino porque sabían de sobra quiénes eran los autores de la misma. Claro que la sonrisa desapareció de golpe en el momento en el que los platos cayeron sobre sus preciosas melenas, minuciosamente cuidadas. Juliette vio como a su amiga le caía el puré de patatas por la cara y la cabeza, y a su vez Rachel vio como a la rubia el caramelo de la tarta le caía por el pelo y trozos de helado se le derretían en la nariz. El agudo chillido que ambas emitieron cuando la información consiguió llegar a su cerebro consiguió acallar todo el alboroto que las rodeaba.
Los dos merodeadores miraron a cierta morena que sonreía inocentemente, ignorando el hecho de que la palabra culpable estuviese escrita en su frente con letras luminosas.

Remus: Andrew…

Andrew: No he podido resistirme-se excusó encogiéndose de hombros y mirando a su novio con carita de cachorro abandonado.

Sirius: Eres diabólica…-murmuró el moreno esbozando una gran sonrisa. En el fondo estaba orgulloso de que aprendiese tan rápido.

Phoebe: Creo que Dumbledore está a punto de ponerle punto y final a nuestro pequeño espectáculo- anunció al ver como el director se levantaba de su silla y se colocaba la varita en la garganta.

Dumbledore¡¡SILENCIO!!-chilló y su voz resonó por toda la sala. Ya solo faltaba el toque final, aunque…

Sirius¡Chicos! No está James… ¿quién da el toque de gracia?-preguntó el moreno mirando a Remus.

Remus: Ni idea, ese hechizo solo lo sabe él.

Andrew: Hombres…-murmuró sacando su varita y apuntando al centro de la sala.
Un rayo de luz dorada y carmesí empezó a dibujar líneas en el aire:

"Mr. Padfoot, Mr. Prongs, Mr. Moony & Mr. Wormtail les agradecen su participación en la nueva broma de los merodeadores.
No lo olviden¿qué es un momento de ridículo en comparación con las risas de todos los presentes?"

Ambos merodeadores miraron a la morena. ¿Cómo demonios había hecho ella el hechizo si James era el único de los cuatro que sabía hacerlo?

Dumbledore: Quiero ver al culpable de esto en mi despacho dentro de cinco minutos-ordenó el director mirando severamente hacia donde estaban los cuatro chicos, mientras agitaba la varita y todos los platos volvían a su sitio y las caras y ropas de los alumnos a la normalidad.

Sirius: Está bien, vosotros tres coger a Peter e iros en busca de James, yo iré a calmar un poco los ánimos-dijo el moreno y los otros tres asintieron y, aprovechando el revuelo general, salieron de debajo de la capa para ir a por Pettigrew, mientras Sirius se ponía en pie y empezaba a andar hacia el despacho de su director con una sonrisa en los labios al recordar la cara de sus dos primas y de su hermano. Una broma sublime, se dijo para sí auto felicitándose por el trabajo bien hecho.

Mientras tanto, en la casa de los gritos, James estaba sentado en la cama, frotándose el brazo dolorido y Lily había abierto la ventana para poder mirar hacia el exterior.

James¡Quieres cerrar eso¡Voy a coger una pulmonía!-se quejó el moreno y la pelirroja puso los ojos en blanco.

Lily: No caerá esa breva…-murmuró asegurándose de que no la escuchara, luego se echó un poco hacia atrás para poder verle- No-contestó volviendo a la ventana.

James¡Merlín! Por mi bien, espero que vengan pronto.

Lily: Yo también lo espero, no soporto este castigo…

El ambiente era tan denso que podía cortarse con un cuchillo, tras el momento de debilidad por parte de Lily, en el que se había dejado abrazar por el moreno, se había separado bruscamente de él con la cara enrojecida y se había ido a la ventana. James, molesto por los cambios de actitud de la pelirroja se había sentado en la cama y se limitaba a esperar a que sus amigos llegasen. ¡Y para colmo se había perdido la broma! Bufó al recordar ese pequeño detalle y luego gimió de dolor al notar como un agudo pinchazo le recorría el brazo. Lily le miró con el entrecejo fruncido.

Lily¿Estás bien?-preguntó preocupada.

James: De maravilla, tengo el brazo destrozado, me estoy congelando, me estoy perdiendo la gran broma y encima tengo que aguantarte a ti y a tus trastornos de personalidad múltiple…-murmuró irónico.

Lily: Vete a la mierda, Potter.

James: Lo siento…estoy de mala leche…

Lily¡No me digas! Nunca lo hubiese adivinado…

James: Me harías un gran favor cerrando la ventana, ya no siento la cara.

Al final, cansada de oír las quejas de su acompañante cerró la dichosa ventanita y se sentó en la cama junto a él, apoyando la cabeza en la pared y cerrando los ojos con fuerza.

James: Gracias.

Cada vez que el silencio hacía acto de presencia la incomodidad crecía dentro de ellos. Razón por la cual se dijera cualquier cosa por intentar romper ese silencio.

Lily: Esto… ¿cómo está tu brazo?

James: Ha estado mejor-contestó encogiéndose de hombros-. Con suerte cuando vaya a la enfermería y Poppy vea el desastre, decida que soy más peligroso con el brazo escayolado que sin él y me lo arregle de una vez.

Lily: Sería una lástima para tus admiradoras que se te curara el brazo-dijo sin pensar y el moreno giró la cabeza para mirarla.

James¿Cómo?

Lily¿No te has dado cuenta? Hay auténticas batallas entre ellas para cuidarte, darte de comer…

James: Eso lo hacen porque son buenas personas- contestó recordando, con una sonrisa, las tardes en la sala común con unas cinco chicas, como mínimo, atendiendo todas sus necesidades.

Lily: Seguro que es por eso…- contestó sardónica

James¿Qué pasa Evans¿Te molesta que me cuiden?

Lily¿Por quién me tomas? Lo único que me molesta es que te aproveches de ellas, pero como parece que les gusta…

James: Lily…si te hago una pregunta ¿prometes que responderás con sinceridad?- preguntó el moreno olvidando el tema de sus cuidados.

Cuando la chica le miró, bastante extrañada, y vio como James estaba serio se asustó bastante.

Lily: Puedes hacerme una pregunta, pero yo no te prometo nada.

James: Luego te quejas porque yo no soy sincero y…

Lily: No sigas por ahí Potter, el chantaje emocional no va conmigo. ¿Qué es lo que me quieres preguntar?-le interrumpió y el chico respiró hondo.

James: No entiendo por qué al principio de curso parecía que me soportabas, incluso te caía bien. Bastó que te dijera que siento algo por ti para que cambiaras radicalmente. ¿Por qué? No…no lo entiendo.

Lily: James… basta.

James: No, basta no. Quiero saber que ocurre. ¿Por qué te comportas así conmigo solo porque digo que te quiero?

Lily ¡James no me quieres!-exclamó mientras sus mejillas enrojecían.

James¡Eso no puedes saberlo!

Lily¡Claro que puedo!

James¿Qué tengo que hacer para que me creas?-preguntó ya desesperado y la pelirroja negó con la cabeza evitando su mirada.

Lily¿Qué más da que te crea o no? Yo no siento lo mismo.-aseguró, nada convencida de la verdad de sus palabras.

James¿Seguro?-preguntó alzando una ceja y ella asintió con la cabeza- Cierra los ojos-pidió clavando su mirada en los ojos verdes de Lily.

Lily¿Qué? No, ni hablar, yo…

James: Por favor Lily, solo quiero comprobar una cosa. No te haré daño.

Lily: Está bien.-aceptó dudosa y cerró los ojos.

James: Dime lo que sientes en cada momento, pero tienes que ser sincera.

Lily: James, deja de hacer tonterías…

James Por favor, te prometo que después te dejaré en paz.

Le miró dudosa pero accedió volviendo a cerrar los ojos y relajando el cuerpo. Fue entonces cuando James aprovechó para llevar a cabo la idea que se le acababa de ocurrir. Lentamente acercó la mano que aun tenía sana al brazo de Lily y lo acarició, dibujando círculos por la piel de la pelirroja.

James¿Qué sientes?-preguntó en un susurro.

Lily: Un cosquilleo en el brazo.-Contestó y entonces la mano de James ascendió hasta la mejilla sonrojada de la chica y siguió acariciándola.

James¿Y ahora?

Lily: James por favor…-se revolvió incómoda intentando apartarse, pero él se lo impidió.

James: No te voy a hacer nada malo. Solo quiero comprobar una cosa. ¿Qué sientes ahora?

Lily: Un cosquilleo en la mejilla.

James¿Nada más? Se sincera por favor.

Lily: Y un cosquilleo en el estómago…y…empieza a costarme respirar con normalidad.

Entonces James cogió la mano de la pelirroja con ternura y se inclinó hacia ella, apoyando la nariz bajo la oreja de la chica.

James¿Y ahora?-murmuró contra su piel para luego recorrer con sus labios su cuello.

Lily: Me estás poniendo nerviosa…y el corazón me late con fuerza.

James¿Quieres que me detenga?

Lily: No…-murmuró a la vez que suspiraba.

Él sonrió complacido, luego la besó en los labios, un beso breve y dulce.

James¿Qué sientes ahora?-preguntó tras un momento de silencio, ella apretó los ojos con fuerza mientras intentaba recobrar el aliento.

Lily: El corazón me late con muchísima fuerza, me cuesta respirar, el cosquilleo en la tripa es mayor y… ¡No sé¡No sé lo que estoy sintiendo!-exclamó abriendo los ojos y mirando a James, confusa.

James: Mira Lily-dijo llevando la mano de la chica hasta su pecho, colocándola a la altura de su corazón. Este también latía a toda velocidad- Ahora mismo siento todo lo que has dicho que sientes tú. Cuando sepas lo que significa sentirse así, sabrás lo que sentimos el uno por el otro.

Lily¿Por qué me haces esto?-preguntó apartando la mano del pecho del chico.

James: Porque quiero que estés segura de qué siento por ti. Y porque ahora sé lo que sientes tú-contestó acariciándola con ternura- Y ahora, cumpliré con mi promesa y te dejaré en paz.-añadió tumbándose en la cama y cerrando los ojos.

No pasó mucho tiempo hasta que aparecieron Remus, Phoebe y Peter interrumpiendo el silencio que reinaba entre ellos.

Phoebe¡Guau¿Y esto¿Dónde se supone que estamos?-preguntó mirando, anonadada, a su alrededor.

Lily: En la casa de los gritos-contestó la pelirroja levantándose- Ya era hora de que llegarais.

Remus: Prongs ¿estás bien?-preguntó el licántropo mirando a su amigo, este levantó la cabeza para mirarle y sonrió ampliamente.

James: Perfectamente Moony.

Peter¿Se puede saber por qué estáis aquí los dos? Os habéis perdido la broma.

James: No me lo recuerdes Wormtail… ¿Ha salido todo bien?

Remus: Estupendamente.

Phoebe¡Ha sido genial! Tendrías que haber visto la cara de Snape recubierta de nata. ¡Y Malfoy lleno de salsa¡Lo que te has perdido James!

Remus: Phoebe, no se lo restriegues, no creo que le haga mucha gracia-la riñó tras ver la cara de pena que ponía su amigo.

Phoebe: Lo siento.

Lily¿Podéis hacerme un pequeño favor¡Sacarme de aquí de una maldita vez!-gritó situándose junto a la salida y cruzando los brazos delante del pecho. James se rió.

Remus¿Qué la has hecho para que tenga tantas ganas de volver?-le preguntó a su amigo mientras alzaba una ceja. El moreno se levantó de la cama y le pasó un brazo por los hombros.

James: Lo que pasa es que se pone nerviosa cuando estoy cerca…les pasa a todas-contestó el merodeador fingiendo sentirse acosado y de pronto un zapato impactó contra su cabeza. Segundos después la pelirroja se acercaba a ellos, saltando a la pata coja, para recoger su zapato.

Lily: Más quisieras Potter-le dijo dándose la vuelta, orgullosa.

James: Está enamorada de mi. No puede evitarlo…-le dijo a Remus al oído y este se rió.

Phoebe: Bueno venga, no creo que a Andrew y a Sirius les haga mucha gracia aguantar el sermón de Dumbledore a solas.-les apremió guiando al grupo de vuelta al castillo.

Una vez fuera Lily se apartó del sauce boxeador lo más rápido que le permitieron sus piernas. Los demás salieron tranquilamente, bueno, no todos. Remus dirigió una mirada hacia el cielo, observando la luna. Faltaba poco para la próxima luna llena.

James¿Aun no se lo has dicho?-le preguntó su amigo mirando a Phoebe. Remus siguió su mirada y negó con la cabeza.

Remus: No es fácil…

James¿Temes que huya de ti chillando?

Remus: Si…-admitió- y no podría soportarlo…

James: Andrew no lo hizo-le recordó intentando darle ánimos pero no pareció surtir efecto.

Remus: Andrew es la novia de Sirius, no la mía…

James: Razón de más…imagínate lo que tiene que ser besar aun perro ¡Puaj!-exclamó poniendo una mueca de asco que consiguió arrancarle a su amigo una sonrisa- Díselo, no creo que te deje tirado por algo así, nosotros no lo hicimos.

Remus: Ya pero…

James: Si no le dices nada y al final lo descubre ella acabará mandándote a paseo.

Phoebe¿Qué descubra qué quién?-preguntó incorporándose a la conversación una vez llegaron a las puertas del castillo.

Remus: Nadie.

James: Bueno chicos, será mejor que yo me pase por la enfermería para que Poppy me regañe por no cuidar mi brazo. Os veo luego en la sala común.-se despidió el moreno entrando y dirigiéndose a la enfermería con paso tranquilo.

Cuando el joven Black llegó al despacho del director, y entró totalmente calmado, se sorprendió al ver ya allí a la subdirectora McGonagall.

Sirius¿Cómo ha llegado antes que yo?-preguntó sentándose en la silla que apareció frente al escritorio.

McGonagall¡¿Cómo se atreve a armar semejante espectáculo?!-gritó enfurecida y el chico cerró los ojos a causa del grito- ¡¿Dónde están los demás?!

Sirius: Yo respondo por ellos, tienen algo que hacer-contestó mirándola con confianza.

McGonagall: No se ponga chulo Black, o estará en su casa en menos que canta un gallo-le advirtió señalándole amenazadoramente con el dedo índice.

Sirius: Lo siento profesora, no era mi intención. Pero es la verdad, los demás han ido a buscar a James, no sabemos donde está-confesó encogiéndose de hombros y poniendo cara de niño bueno.

El sonido de unos nudillos golpeando la puerta les sobresaltó a ambos.

McGonagall: Adelante.

La puerta se abrió dando pasó a una Andrew que entraba cabizbaja y con las manos tras la espalda. Sirius y ella se miraron mientras la chica tomaba asiento, el uno sorprendido al verla allí y la otra sonriendo con inocencia.

Sirius ¿Qué haces aquí?-susurró.

Andrew¿Pensabas que te iba a dejar solo en la estacada? Qué poco me conoces Black…-le contestó fingiendo estar ofendida, luego alzó la cabeza y miró a su subdirectora- Me ha dicho Phoebe Thomson que la comunique que ella también es responsable de los acontecimientos de esta noche, pero se ha ido con los demás a buscar a Lily y a James.

McGonagall: Que vergüenza señorita Cullen. Usted y Thomson participando en algo semejante. Bueno, de usted no me sorprende tanto, no es la primera vez que tengo que castigarla por alguna bromita de mal gusto. Pero esto…aliarse con estos cuatro…

Sirius¿Maravillosos alumnos¿Excelentes compañeros?

McGonagall: Perturbadores del orden público.

Sirius: Era lo siguiente que iba a decir.

Andrew: Lo siento mucho profesora. No prometo que no vuelva a suceder, porque ambas sabemos que no es así, pero trataré de contenerme un poco.

McGonagall: Esto no se arregla con una simple disculpa señores. Y sus amigos, aunque se salten la charla, no se van a librar del castigo…

Dumbledore: Tranquila Minerva-la interrumpió el director apareciendo de la nada- Yo me encargo.

La mujer asintió con la cabeza y salió del despacho, ambos adolescentes se miraron un poco asustados.

Dumbledore: Mis felicitaciones alumnos. Todo el profesorado sabía que harían alguna esta noche, llevamos todo el día intentando detenerles, incluso llegamos a pensar que el trabajo que tienen de historia de la magia ayudaría a detener la gamberrada que tuviesen pensada…

Sirius: Estuvo a punto-admitió el moreno recordando.

Dumbledore: Sin embargo han conseguido esquivarnos a todos y realizar la broma. ¡Si utilizasen su talento para algo productivo!

Andrew: Las cosas productivas son aburridas profesor…

Dumbledore: Si su amiga Evans la escuchara, señorita…

Andrew: Pondría el grito en el cielo, lo sé. Por eso me encargo de que Lily no conozca demasiado mi faceta gamberra o dejará de hablarme.

Dumbledore: No obstante, no piensen que porque les felicite por haber conseguido burlarnos a todos se van a librar del castigo.

Sirius: No lo pensábamos.

Dumbledore: De todas formas tengo buenas noticias, de momento no he tenido tiempo suficiente para pensar un castigo original y adecuado teniendo en cuenta la broma que han llevado a cabo. Así que, de momento, pueden volver a su casa, posiblemente mañana se me ocurra algo. Se lo haré saber.-les dijo levantando la mano y señalando la puerta- Buenas noches.

Ambos chicos se levantaron y cruzaron una mirada de extrañeza ¿Ya?

Andrew: Eh…buenas noches profesor.

Sirius: Buenas noches.

Cuando salieron del despacho y bajaron la escalera de caracol que conducía a él se miraron de nuevo.

Andrew¿No ha tenido tiempo para pensar un castigo? Dumbledore trama algo…no me gusta.

Sirius: Es cosa de la edad, el pobre ya no es lo que era…

Andrew¿Edad? Posiblemente cuando nuestros hijos tengan edad de venir a Hogwarts él siga aquí.

Sirius¿Hijos¿Ya estás pensando en eso Andrew?-preguntó alzando las cejas y ella le dio un puntapié.

Andrew: En la frase no iba implícito que tú y yo tengamos hijos en común en un futuro muy, muy, muy lejano. Y ahora vamos, hay que contarles a los demás lo que nos ha dicho.

Sirius: Solo una cosa más-dijo cogiendo la mano de la chica para que no se alejara.

Andrew: Dime.

Sirius¿Qué ha querido decir McGonagall con eso de que no es la primera vez que te castiga por una broma?

Andrew: Pregúntaselo a tu querido amigo James-contestó sonriendo y él moreno, que no soportaba la incertidumbre, salió corriendo hacia Gryffindor con la morena pisándole los talones, cuando de pronto, un fuerte golpe detuvo a la chica. Entornó los ojos para poder distinguir algo entre el lío de piernas y brazos que se había formado a sus pies. No tardó mucho en distinguir a Sirius y a James.

James¿Qué tenéis todos hoy conmigo¿Por qué todo el que me ve me hace daño?

Sirius: Hola Prongs, me alegro de que estés sano y salvo.

James¡Si lo estoy no es gracias a ti, te lo aseguro! Ahora ¿te importaría levantarte? Por si no lo sabías ¡Pesas bastante!-exclamó golpeándole en el brazo mientras la morena se reía.

Andrew¿De dónde vienes?-preguntó, disimulando la risa, cuando ambos se levantaron.

James: De la enfermería, por fin se han dado cuenta de que con brazo o sin él voy a seguir haciendo de las mías y han decidido curarme.

Andrew: Me alegro.

Sirius: Si, si, si, felicidades Prongs. Ahora ¿qué tienes tú con mi novia?-preguntó de sopetón y el otro abrió los ojos impactado.

James¡¿Qué?!

Andrew: Quiere saber por qué McGonagall está acostumbrada a castigarme por alguna que otra insignificante bromita-le aclaró.

James: No me digas que McGonagall ha cantado…

Andrew: Como un ruiseñor…

Sirius¡Me queréis explicar que pasa entre vosotros dos!-insistió molesto.

Andrew: Vamos a la sala común. Te prometo que allí te lo explicamos.


Otro capítulo más listo. Aunque debería haber tardado más, como decís que soy tan mala, más mala que Voldemort…más tiempo con la duda os tendría que haber dejado, pero bueno… Al final, como veréis decidí poner la escena que tenía pensada entre Lily y James, ahora solo falta saber qué pasará a continuación¿qué sentirá Lily¿Y cómo será el castigo que les pondrá Dumbledore¿Y qué pasará en la próxima luna llena¿Será capaz Remus de sincerarse con Phoebe¿Y qué esconden Andrew y James? Demasiadas cosas en las que pensar.
En fin, mil gracias por los reviews a todos los que me dejasteis, me reí mucho con ellos y por eso decidí no tardar demasiado en publicar el próximo.(aunk digáis que soy despiadada) y solo decir que espero que os haya gustado la broma, la escena entre Lily y James…y todo el capítulo en general. Muchos besos y hasta el próximo capítulo.

Ciao!