Disclaimer: Nada que reconozcáis es mío, solo lo uso para entretenerme en lugar de estar haciendo algo productivo o bien estudiando...

Navidad

El moreno entrecerró los ojos llenos de una sed de venganza indescriptible. Después corrió hacia ella y cuando estuvo a su altura la tiró sobre la nieve cayendo él sobre ella.

Sirius: Mira que eres bruja-espetó el chico acomodándose, tranquilamente, sobre el cuerpo de la chica.

Andrew: Oye ¿te importaría levantarte? Esto de estar tumbada sobre la nieve me está congelando la espalda- le pidió arrugando la nariz y él sonrió ampliamente mientras negaba con la cabeza.

Sirius: Eso por quitarme la primicia a la hora de pisar la nieve. Tómatelo como una venganza personal.

Andrew: Como te odio Black…

Sirius: No, no me odias-la contradijo acariciándola la nariz-. ¿Sabes por qué? Porque me amas profundamente. No lo puedes evitar, es comprensible.

Ella alzó una ceja mientras una de sus manos se cerraba alrededor de un buen puñado de nieve.

Andrew: Si, te amo desesperadamente-coincidió mientras, con mucha habilidad, le metía la nieve al chico por el cuello del jersey que llevaba.

Sirius¡Su padre¡Qué fría está! –gritó mientras se incorporaba y se revolvía inquieto para quitarse la nieve. Andrew aprovechó el momento para escabullirse de debajo del chico.

Sirius se dio cuenta de las intenciones de la chica y la atrapó antes de que se escapara, consiguiendo que ambos acabaran rodando por la fría nieve, sin poder parar de reír.
Cuando se detuvieron, esta vez Andrew encima de Sirius, se miraron a la cara a la vez que sus risas quedaban en una sonrisa de encandilamiento absoluto.

Sirius: Me encanta tu pelo lleno de nieve-susurró cogiendo uno de los rizos de la chica entre sus dedos, mientras ella se sonrojaba ligeramente.

Lentamente y propiciado por la intimidad del momento, Andrew se fue inclinando hacia Sirius, en busca de los labios del chico, que la esperaban dibujando una sonrisa.

Lily¡Por Dios! Que estamos aun en horario infantil-se quejó la pelirroja que acababa de bajar acompañada por Phoebe.

La pareja se separó para mirar a las dos chicas.

Andrew¿Qué? Veo que al final no os habéis quedado invernando.

Lily: Pero no por falta de ganas, no te creas.

Phoebe: Mira que eres vaga Lils. Por cierto Sirius ¿dónde está Remus?

Sirius: James y él siguen durmiendo-informó levantándose y ayudando a Andrew después-. Y yo me muero de hambre ¿Os parece que vayamos a desayunar?

Lily¡Y yo que pensaba que no eras capaz de tener una buena idea! Black, cada día me sorprendes más…

Sirius: Da gusto recibir tanta dulzura por las mañanas…-murmuró irónico mientras los cuatro se dirigían hacia el gran comedor.

Lentamente noviembre dio paso a diciembre y con este llegaron los exámenes temidos por la mayoría del alumnado y, tras estos, la recompensa. La dulce y blanca navidad. Con sus villancicos, sus reuniones familiares, sus regalos, sus montones de dulces…y lo mejor, con sus días fuera de Hogwarts.
Y con estas ideas en la cabeza los cuatro merodeadores esperaban en la estación de Hogsmeade a que el Expreso de Hogwarts apareciera para llevarles, a ellos y a todos los alumnos que pasarían la navidad con su familia, a casa.

Remus¿Dónde se han metido Andrew, Lily y Phoebe?-preguntó el licántropo sentándose en uno de los bancos de la estación, siendo imitado por Sirius y Peter.

James se quedó de pie frente a ellos y se encogió de hombros ante la pregunta.

Peter: Lily ha ido al baño y Andrew y Phoebe han aprovechado que aun faltan unos minutos para que llegue el tren para ir a Honeydunks a por algo que quería comprar Phoebe-les informó y los tres le miraron impactados- ¿Qué pasa¿Qué he dicho?

Sirius: Peter…exactamente… ¿por qué sabes tú donde están?

Peter: Lo han dicho antes de irse, si prestarais más atención…

Sirius: Lo que me faltaba, el enano este diciéndome a mi que no presto atención-murmuró cruzándose de brazos y colocando los pies sobre su baúl.

Andrew¿A qué no le prestas atención Sirius?-preguntó la morena apareciendo junto a su amiga Phoebe.

James¿Qué habéis comprado¿Por qué no habéis esperado al tren? En el carrito hay de todo.

Andrew: Phoebe y su afición por el chocolate… ¿no sabías que los dueños de Honeydunks hacen su propia clase de chocolate y curiosamente es el favorito de Phoebe?-le informó la morena cambiando de posición a la gata que llevaba en brazos.

Peter¿Por qué tienes que tener a ese bicho siempre cerca de mí?-lloriqueó tratando de esconderse tras la espalda de Sirius.

Unos minutos más tarde llegó el tren y los siete subieron y buscaron un compartimiento lo bastante grande como para poder sentarse todos juntos.
El viaje se les hizo bastante ameno, y por desgracia para algunos y fortuna para otros, llegaron a la estación de King's Cross donde a cada cual les esperaba su familia.

Lily: Bueno chicas, mis padres me están esperando-anunció la pelirroja saludando a sus padres con la mano-. Mañana por la mañana os llamo y nos vamos a dar una vuelta y de paso miramos regalos ¿os parece?

Phoebe: Perfecto, además, por fin he conseguido que Andrew aprenda a utilizar el teléfono-apuntó, orgullosa de sí misma y la morena la miró con odio.

Andrew: Lils…una cosita…-ambas chicas se alejaron del grupo para que no las pudiesen escuchar- ¿Cuándo piensas hablar con Potter? Lleváis dos meses sin hablaros prácticamente…un día el pobre chico explota.

Lily: Andy no me des el coñazo…ahora mismo no estoy como para pensar en eso. Después de Navidades ya hablaré con él.

Andrew: Lily…

Lily¡No!-la interrumpió- Decisión tomada, no hay vuelta atrás. Ahora me voy que mis padres me esperan, hablamos mañana-se despidió y luego salió corriendo hacia donde estaban sus padres.

Phoebe¡Ha venido mi tía!-gritó la adolescente emocionada al ver a la que era la hermana menor de su madre y el familiar que más la consentía- Andrew, te veo mañana. Chicos…os veré algún día de estos…en alguna fiesta supongo... Remusín ya te escribiré o algo, te quiero-se despidió rápidamente y salió escopetada al encuentro de su tía dejando a Remus muy descolocado.

Remus¿Habéis visto esto? Se larga así sin más…como si yo no la importara lo más mínimo

Andrew: Que poco la conoces Remus…cuando está su tía en Londres se le olvida el resto de la humanidad-aclaró la morena sonriendo al ver como su amiga llegaba sin tener ningún percance hasta donde su familia la esperaba.

Remus: Ya hablaré yo con ella…-murmuró molesto sacando del bolsillo de su pantalón el último trozo que le quedaba de chocolate y metiéndoselo en la boca de golpe-. Me foy a mi cafa.

Sus cuatro acompañantes le miraron interrogantes.

James: Remus ¿qué coño has dicho?

Remus: Que me voy a mi casa, ya nos veremos-se despidió sin disimular lo molesto que estaba con la reacción de la que se suponía que era su novia.

Peter¡¡Mami¡¡Papi!!-chilló como un crío de diez años y se largó sin despedirse siquiera.

De forma que solo quedaban James, Sirius y Andrew por reunirse con sus respectivas familias.

La morena suspiró fijando la vista en el suelo y Sirius la miró intrigado. Estaba a punto de preguntar que la ocurría cuando su hermano menor hizo su aparición estelar en escena.
Apenas estaba a unos metros delante de él, mirándole con suficiencia. El moreno entrecerró los ojos hasta que solo quedó una delgada línea azul con la vista clavada en su "querido hermanito pequeño" y en su petulante sonrisa.

Regulus: Oye Sirius ¿no te apetecería venir este año a la cena de navidad? Oh se me olvidaba…eres ¿cómo te llama mamá¡Ah ya! "La vergüenza de su estirpe"-le provocó destilando veneno en cada palabra.

Sirius: Gracias por la invitación querido hermanito pero las reuniones de serpientes no son mi fuerte. Pero mándala un cariñoso saludo de mi parte a esa vieja arpía…quiero decir…a mi adorada madre.

Una última mirada se cruzó entre los dos hermanos y luego el menor se dio la vuelta y se alejó sin que su hermano apartara la vista de su persona. Fue entonces cuando Sirius vislumbró a la que era su madre y su cara se quedó fría e inexpresiva cuando su mirada fue correspondida.
Al ver esto Andrew se abrazó a él devolviéndole a la realidad.

Sirius: Así se muerdan y se envenenen…

Andrew: Sirius…

Sirius¿Eh? Oh, lo siento. Ver a la gente con la que, desgraciadamente, comparto apellido me pone de mal humor-se excusó abrazando, él también, a la morena.

En ese momento, la madre de Andrew se acercó a los tres chicos, bastante malhumorada.

Sra. Cullen: Andrew cielo¿se puede saber por qué tardas tanto?…de verdad, mira que pintas llevas ¿cuándo vas a vestirte como una señorita?-la regañó ignorando a los dos chicos que acompañaban a su hija.

Andrew: Como odio las vacaciones…-murmuró se parándose de Sirius pero sin soltar su mano-. James, feliz navidad, supongo que te veré en la fiesta de tus padres.

James: Si claro, como todos los años.

Sra. Cullen¿Tú eres el hijo de los Potter¡Madre mía cuánto has crecido! –exclamó y el chico sonrió un poco avergonzado. Después, la madre de Andrew desvió su atención hacia el chico moreno de ojos claros que sujetaba la mano de su hija.

Andrew: Mamá¿puedes esperarme en el coche? Ahora mismo voy-rogó aferrando la mano de su novio con más fuerza. Su madre la ignoró.

Sra. Cullen¿Y tú eres?... Un momento, tú eres el hijo mayor de Walburga Black. Ese que se fue de casa- afirmó mirando al pobre Sirius con cara de pocos amigos.

Sirius: Eh…si…eso me temo…un placer señora.

Sra. Cullen: Si tú lo dices…-contestó con desdén y luego se centró de nuevo en su hija, a la cual las mejillas empezaban a teñírsele de un alarmante tono rojizo-. Niña, vámonos, tú padre nos espera en casa.

La mirada desafiante de la hija coincidió con la de su madre y tras un duelo de miradas que duró escasamente unos segundos la joven Cullen se giró hacia su novio y le besó en los labios.

Andrew: Feliz navidad Sirius, como no me escribas te juro que cuando te vuelva a ver te daré tal paliza que te olvidarás hasta de tu nombre…-le aseguró cogiendo su baúl dispuesta a irse-. ¡Ah! Y te quiero-añadió guiñándole un ojo y sonriendo con dulzura mientras se alejaba discutiendo con su madre.

Sirius: Genial…no hay nada como ver a tu madre, la cual te odia, y conocer a tu suegra después que también te odie, para empezar bien las vacaciones de navidad. Por lo que más quieras vámonos a tu casa antes de que a la arpía esa le de por lanzarme algún maleficio ¡¿Has visto la cara que me ha puesto?!

James¿Qué cara? Yo diría que le has encantado-se mofó cogiendo su baúl y siguiendo a su amigo, el cual ya había emprendido la marcha hacia la salida de la estación.

Tras una despedida bastante improvisada y desorganizada llegó el primer día de las vacaciones.
Nos encontramos en casa de Lily, donde la pelirroja aun descansaba plácidamente bajo su calentita colcha. No estar en Hogwarts significaba poder dormir sin que Andrew te quitase la manta de pronto y se te congelaran hasta las ideas, y eso la chica lo adoraba…claro que todo tiene sus inconvenientes, no estaba Andrew pero ahí estaba su hermana Petunia dispuesta a tocar la moral desde por la mañana temprano.

Petunia¡Despierta bicho raro!-gritó a pleno pulmón aporreando la puerta.

Lily¡Por Merlín¿Pero no se la había comido la ballena de su novio¡Esta mujer es peor que una maldición! –murmuró metiendo la cabeza debajo de la almohada para amortiguar los gritos.

Petunia¡Qué te despiertes¡Mamá y papá han salido a comprar comida para la cena de navidad¡Y yo me voy a pasar el día con Vernon¡Tienes que hacer la casa¡¡¿ME HAS OIDO?!!

Lily¡SI¡Me he enterado de todo perfectamente¡Puedes largarte con la morsa con la que sales y dejarme tranquila!

Petunia¡Bicho raro!

Lily¡Loca histérica!-contraatacó la pelirroja apretando más fuerte la almohada.

Petunia: No sé como mamá y papá pueden estar orgullosos de tener una hija como tú.

Lily¡A qué salgo y te dejo calva con un hechizo!-la amenazó y su hermana profirió un alarido antes de salir corriendo.- Idiota…-susurró tras oír como se cerraba la puerta.

Salió a regañadientes de entre las sábanas y se miró al espejo, riéndose de si misma al ver su alborotada melena. Podría haberse arreglado con un hechizo pero estaba sola en casa y quería disfrutar de su parte muggle, con lo que se recogió el pelo en una coleta se frotó los ojos para quitarse las legañas y salió de su habitación.
Las once de la mañana, una hora más que aceptable para prepararse un buen tazón de cereales y hacerse con el teléfono. Y así lo hizo, una vez en el sofá con su desayuno sobre el regazo y la televisión encendida marcó el número de casa de su amiga Phoebe.
La rubia contestó enseguida pero en el momento en el que Lily le recordó lo de la tarde paseando por Londres se negó. Había planeado tarde de compras con su tía y eso era un plan que la rubia no podía rechazar. Con lo que Lily llamó a Andrew rezando para que esta no la fallara.

Andrew¡DIGA!-chilló tras descolgar y la pelirroja se apartó el auricular de la oreja.

Lily: Andrew…cuando hables por teléfono no hace falta que grites.

Andrew: Oh, lo siento. Dime Lils.

Lily: Más te vale que no haya llegado a tu casa el tío segundo del primo de tu abuela desde Tombuctú al que hace mucho que no ves y con el que tienes que pasar todas las vacaciones.

Andrew: Pues…no, este año no viene. De todas formas aunque viniera no querría pasar con él las vacaciones, no sabes lo aburrido que es ese hombre.

Lily: Estás de coña ¿verdad?

Andrew: Evidentemente. Ahora espero que esa advertencia sea para decirme que tienes planeado algo para sacarme de este sitio. ¡No aguanto a mi madre ni un segundo más! Lleva desde que llegamos ayer a casa quejándose de mi pelo, de mi ropa y de Sirius…

Lily¿De Sirius¿Qué pasa con Sirius?-la interrumpió sonriendo.

Andrew: Que ayer en la estación le conoció…ya sabes, el descarriado de los Black. Su hija saliendo con la vergüenza de los Black…Está que echa chispas.

Lily: Ya me imagino ya. Bueno ¿qué te parece si vamos a comer y luego paseamos por Londres y miramos regalos?

Andrew: Por mi perfecto-aseguró la morena y tras concretar hora y lugar colgó y se fue corriendo al baño con una sonrisa en la cara.

De camino tuvo la mala suerte de cruzarse con su madre, la cual la miró escéptica.

Sra. Cullen¿A dónde vas¿No habrás quedado con ese chico?

Andrew: No mamá…-negó con voz cansada- He quedado para comer con Lily, y luego nos iremos por ahí a mirar regalos y demás cosas.

Sra. Cullen: Nena, sabes que no me gusta que te relaciones con gente de sangre…bueno, que no es de sangre pura como nosotros, luego la gente habla.

Andrew: Mamá, Lily es una persona, no un caballo. Y es mi mejor amiga, no voy a dejar de ir con ella porque sea hija de muggles. No soy como tú, no me importa lo más mínimo lo que la gente diga. Y ahora, si no te importa, me voy a duchar que tengo el tiempo justito-dijo cerrando la puerta del baño tras de sí.

La comida no fue nada especial, lo normal entre dos amigas. Charla constante, particularmente hablando sobre el famoso quebradero de cabeza de Lily, James Potter y el miedo de la pelirroja de expresar esos sentimientos que tanto la había costado admitir.
Y tras llenar el insaciable estómago de cierta pelirroja ambas amigas salieron a la calle y empezaron a contemplar, curiosas, los escaparates de todas las tiendas por las que pasaban.
No había tienda de electrónica o de juguetes en la que Andrew no se parara, maravillada, para hacerle unas mil preguntas a Lily. La bruja estaba asombrada con los inventos muggle, no entendía como podía ver muggles chiquititos dentro de una caja, ni por qué los muggles colocaban trenes en miniatura en un escaparate y les tenían dando vueltas sin parar.

Andrew¿Ves Lily? Todo el rato lo mismo, una vuelta y otra y otra…además en algo tan pequeño no se pueden subir ¿para que lo tienen? No les puede llevar a ningún sitio. Es como si a Dumbledore le da por encoger el expreso de Hogwarts y colocarlo en la vitrina de trofeos dando vueltas constantemente.

Lily: Andrew…es de juguete, no es una locomotora de verdad. Es un tren eléctrico. A mi padre le encantan estos trenes, de hecho cuando era pequeña me pasaba tardes enteras con él montando una maqueta gigante en el trastero. Nos quedó tan bonita, un día te la enseño.- prometió la pelirroja mientras en su mente se dibujaban los recuerdos de las tardes lluviosas de invierno con su padre, dos tazas de chocolate caliente y mucho trabajo haciendo cada pieza de la maqueta.

Xx¡¡Andrew¡¡Evans¿Qué estáis haciendo aquí?-chilló una conocida voz y las dos chicas centraron su atención en los dos morenos que se acercaban corriendo hacia donde estaban ellas.

Andrew¿James?... ¡Sirius!-exclamó radiante de felicidad al reconocer al chico que las había llamado a la vez que se abrazaba a él

James: Hola Andrew, Lily…- la pelirroja agachó la cabeza avergonzada mientras sus mejillas se teñían de rojo. A su vez, el de gafas apretaba los puños con fuerza mientras se recordaba la promesa que había hecho hacía casi dos meses.

Andrew: Sirius… ¿te he mencionado lo mucho que le gustaste a mi madre? Lleva todo el día hablándome de ti-bromeó y el moreno puso mala cara.

Sirius: Si, seguro…Andrew, tu madre me odia.

Andrew: Si, te odia… Por el contrario James le encantó- anunció mirando al otro moreno-. No sabe qué hacer para traerte a casa sin que venga Sirius. Para mí que está planeando la manera de juntarnos ¿te lo puedes creer?

James¿Tú y yo juntos? Venga anda-se rió mientras miraba el tren del escaparate que antes habían estado mirando las dos chicas.

Sirius¿Cómo es eso de que tu madre quiere juntarte con James?-preguntó molesto mientras la chica sonreía y le besaba en la punta de la nariz.

Andrew: No te preocupes, tengo dos razones de peso para no fijarme en James ni aunque fuera el último hombre sobre la faz de la tierra- le aseguró mientras deshacía el abrazo y se acercaba a James, el cual seguía mirando el tren-. ¿Y qué hacéis por aquí?

James: Llevamos todo el día encerrados en casa jugando al ajedrez mágico. Estaba hasta las narices y hemos decidido salir a dar una vuelta.

Sirius: Lo que pasa es que soy mejor que él jugando al ajedrez y le molesta perder.

James: Te he ganado seis de las diez partidas que hemos jugado Sirius-le recordó amablemente y luego miró a las chicas-. Lo cierto es que me pierden los cacharros muggles…me gusta pasear por la calle y ver lo que inventan.

Andrew¿Si¡¡A mi también!! Me encantan las cajas esas con dibujos… ¿cómo se llaman Lils?

Lily: Televisión

Andrew: Eso, son geniales.

James¿Y las cajitas esas que si te pones unos tapones en las orejas escuchas música?

Andrew: Si, yo tengo uno de esos. Se llaman Walkman. Me lo regaló Lily las navidades pasadas.

Sirius: Bueno vale ya de hablar de cacharros muggles ¿de acuerdo?- dijo el moreno interrumpiendo la conversación que mantenían su novia y su mejor amigo.

James¿Os apetece venir con Sirius y conmigo a tomar algo? Aquí cerca hay una cafetería donde dan un café que está delicioso-les invitó el de gafas y Andrew enseguida asintió con la cabeza. Luego lo pensó y miró a su amiga Lily.

Andrew¿Lils¿Te apetece?

Lily: Si, vamos…-aceptó no muy efusivamente y los cuatro se pusieron en camino.

Andrew y James iban delante, continuando su conversación acerca de los múltiples inventos muggle. Mientras, por detrás, Lily caminaba ausente, como perdida en sus pensamientos. Y Sirius refunfuñaba por lo bajo porque su novia y su mejor amigo le estaban ignorando absolutamente.

Sirius¿No te molesta?-preguntó sin apartar la mirada de la pareja de delante. Lily le miró alzando una ceja.

Lily¿El qué?

Sirius: Que esos dos estén ahí de charla pasando de nosotros olímpicamente,

Lily: Ambos son libres de hablar con quién quieran cuando quieran y sobre lo que quieran ¿por qué iba a molestarme?

Sirius: Porque te gusta James, se te nota a leguas.

Lily¡¿Qué dices Black?! –exclamó sorprendida y el moreno la miró sonriendo.

Sirius: No disimules Evans…es más que evidente. Además Andrew me confirmó mis sospechas. Pero tranquila, no le he dicho nada a James, puedes seguir dándole vueltas a cómo y cuando decírselo.

Lily: Céntrate en controlar los celos que sientes ahora mismo y déjame a mi y a mis asuntos.-le espetó levantando la cabeza con pose altanera.

Sirius¿Yo celoso de James? Venga por favor…no seas ridícula- dijo el moreno riéndose de la acusación de la pelirroja. Unos segundos después, tras pensarlo un poco, la miró con cara de susto-. ¿En serio crees que estoy celoso de James?

Lily: Te molesta verle tan bien con tu novia. No es malo Black, es normal que te moleste que tu mejor amigo y tu novia te ignoren porque están hablando entre ellos-le explicó pacientemente a la vez que entraban en la cafetería que había mencionado James. Sirius se encogió de hombros aceptando, momentáneamente, la explicación de Lily.

Una vez sentados y servidos James tomó la palabra.

James: Bueno chicas, como todos los años el día de navidad mis padres dan una fiesta en nuestra casa, y este no va a ser la excepción. Me gustaría saber si os gustaría venir.

Sirius: Vivo en tu casa ¿cómo no voy a ir?

James: Tu presencia ya la tenía asegurada Padfoot. Por esa razón he dicho "chicas", creo que no entras dentro de ese grupo ¿o si?- le aclaró y su amigo le miró con rencor mientras las dos chicas sonreían.

Andrew: Mis padres y yo vamos todos los años a tu fiesta. Este iré también.

James: Ya, pero no estaría mal que este año fueses por voluntad propia, no obligada.

Andrew: Veré a ver que puedo hacer-bromeó sonriendo y todos los presentes centraron su atención en Lily.

Lily: Yo…no creo que vaya Potter. Me gusta pasar la navidad con mis padres, en plan familiar, y este es el primer año que la idiota de mi hermana se va con su novio. Me gustaría poder disfrutarlo.

James: Problema solucionado. Que se vengan tus padres también.

Lily: Potter… ¿tú que parte de familiar no entiendes?

James¿Qué hay más familiar que mi fiesta? Mis padres, Sirius y yo, Remus y sus padres, Andrew y sus padres, Phoebe y sus padres, Peter y sus padres, tú con tus padres…y unos cuantos padres más con sus hijos. Completamente familiar ¿o no?

Lily: Eres lo peor…

James¿Significa eso que vendrás?

Lily¡No lo sé! Y deja de darme el coñazo o te aseguro que no me muevo de mi casa ¿entendido?


……….se que no tengo perdón de Dios…desde febrero sin publicar nuevo chap…si me odiáis y no me queréis volver a leer jamás lo entenderé os lo prometo.
Pero es que entre las clases, los exámenes, la selectividad, la preinscripción…tal cual pascual…me ha sido imposible ponerme más de diez minutos seguidos a escribir y para escribir algo deprisa y corriendo, sin pies ni cabeza y malo como ello solo pues me dije yo a mi misma…Deja la historia aparcada. Cuando se te ocurra como seguirla ya la seguirás y bueno, por fin me salió algo. No estoy muy orgullosa de este capítulo pero es lo más aceptable que he conseguido escribir y me sirve perfectamente de enlace con lo que tengo pensado a continuación (espero no tardar tanto XD) espero que no tengáis que releeros la historia para entender este capítulo como tuve que hacer yo para escribirlo XD y bueno…si lo leéis espero que os guste y me perdonéis la vida

Respecto a la gente que me ha ido dejando rr deciros que aun no tengo la intención de dejar de escribir este fic porque lo cierto es que me gusta como lo escribo. Si en algún momento fue cursilón (sé que lo ha sido) doy fe de que no es mi intención, lo cierto es que prefiero la mala leche que la típica chorrada romántica pero se supone que James y Lily se casan tienen un bebé y viven felices hasta que Voldemort se los carga. Luego si se pasan su adolescencia a bronca constante me da a mi que lo del bebé…como no sea del Espíritu Santo…pero bueno…pese a que de vez en cuando tenga desajustes hormonales y me entre la ñoñería a la hora de escribir mala leche tengo para rato. Trataré de compensar XD

Pues nada, gracias por leer y si además dejáis algún rr pues os lo agradeceré.