Disclaimer: Nada que reconozcáis es mío, solo lo uso para entretenerme en lugar de estar haciendo algo productivo
Una familiar noche de Navidad.
En la casa de los Potter todo estaba absolutamente preparado.
Aun faltaba una hora para que llegaran los invitados y diera comienzo la fiesta pero la señora Potter, como buena anfitriona, quería que todo saliera a la perfección, ya se sabe que mujer precavida vale por dos, y antes de encontrarse con un contratiempo y no poder arreglarlo era preferible encerrar a James y a Sirius en la habitación del primero y dejar todo listo con un margen de tiempo.
La decoración no era nada demasiado ostentoso, lo cual lo hacía elegante y digo de admiración. El gran árbol de navidad, adornado con bolas y espumillón de color plateado estaba colocado en una esquina de la habitación. Junto a uno de los grandes ventanales desde los cuales se podía ver el jardín, y junto a la chimenea, cuyo fuego calentaba agradablemente la habitación.
Y contiguo al salón se encontraba el comedor, también modestamente adornado con motivos navideños. En el centro de la sala se encontraba una larga mesa llena de platos de porcelana, cubiertos y copas. Y sobre cada plato un pequeño detalle para cada invitado, cortesía de los Potter.
Tras echarle el último vistazo a todo y darle el visto bueno la señora Potter subió a su habitación, donde se encontraba su marido ya duchado y vestido. Ahora era ella la que tenía que arreglarse, con lo que sin pensarlo un segundo entró en el baño tras observar el precioso vestido de seda verde que se iba a poner esa noche, descansando sobre la cama.
Por otro lado, en el cuarto de James, este estaba tumbado boca arriba sobre su cama, con la cabeza descansando sobre sus brazos y la mirada perdida en el techo de la habitación
James¿Tú crees que vendrá?-le preguntó a su amigo Sirius, el cual se encontraba en el baño, duchándose. Como es comprensible, no le escucho-. ¿Sirius¿Me has oído?-insistió pero de nuevo el silencio fue su única respuesta-. ¡¡SIRIUS!!
Sirius¿QUÉ¡¿No ves que estoy en la ducha?!-chilló, aunque el sonido del agua amortiguaba su voz.
James¡¡Llevas media hora ahí dentro¡¿Qué pasa¡¿Eres como los garbanzos, que tienen que estar a remojo?!-se burló riéndose, después, de su propia broma.
Sirius¡¡Cállate¡Tengo que arreglarme para causarle buena impresión a mi suegra esta noche¡Además, no estaría mal que tú también te arreglaras un poco!
James¡¿Yo¡¿Por qué?!
Sirius¡Porque te recuerdo que tienes una pelirroja que conquistar y una buena impresión a simple vista ayuda mucho!
James¡Yo conquisto a las mujeres con mi encanto natural¡Mi aspecto físico, pese a lo impresionante que es, importa menos!-aseguró pagado de si mismo sentándose en la cama.
¡PLOP!
En ese momento apareció, sentada en la cama donde dormía Sirius, una Andrew perfectamente arreglada.
James estaba a punto de gritarle cualquier cosa a la morena por haberle asustado de ese modo cuando vio como la chica se llevaba un dedo a los labios pidiéndole silencio.
Sirius¿Tú no tienes abuela verdad?-preguntó ya en un tono de voz normal al no tener el ruido de la ducha molestándole-. Pero bueno, allá tú, yo ya tengo lo que quiero, no necesito ligarme a nadie-aseguró saliendo del baño con una toalla alrededor de la cintura y secándose el pelo.
Andrew: Más te vale que yo no me entere de que intentas ligarte a nadie-le amenazó la morena mirándole con los ojos entrecerrados.
Sirius¡Joder!-exclamó mientras volvía a meterse en el baño- ¿Se puede saber que demonios haces aquí?
Andrew: Me aburría en casa, sola y me he dicho yo a mi misma: Voy a aparecerme por casa de James a ver que tal les va-contestó poniéndose cómoda-. Sirius sal de ahí, me gusta contemplar tu "impresionante cuerpo"-dijo entrecomillando las últimas palabras.
Sirius¡Y un cuerno! Voy a estar ahí enseñándoos mis intimidades a vosotros dos.
James: Como si fuera la primera vez que te veo desnudo-murmuró el moreno quitándose las gafas y frotándose los ojos.
Andrew: Se supone que soy tu novia, que te quiero por tu interior, el físico es lo de menos…y esas cosas. ¿Qué problema hay?
Sirius¿Pero qué os habéis pensado? Que voy a vestirme con vosotros dos ahí, de público. Yo por esas cosas cobro-les informó a los dos morenos que estaban en la habitación-. Anda Prongs, tráeme la ropa, por favor.
James: Yo por estas cosas cobro-contraatacó el de ojos marrones pero aun así se levantó y le dio sus cosas a su amigo. Luego volvió a la cama y miró a Andrew, la cual estaba entretenida cotilleando las cosas que Sirius tenía en su mesilla-. ¿Has hablado con Lily?
La inocente pregunta de James atrajo la atención de la chica, la cual sonrió con dulzura.
Andrew: Vendrá, no te preocupes…He estado pasando la mañana en su casa y ya me he encargado de comentar "accidentalmente" lo de la fiesta mientras comíamos. Los padres de Lily estaban encantados con la idea con lo que a Lils no le queda otra que venir o quedarse en casa sola.
James: Gracias Andrew.
Andrew: No me las des, creo que te mereces que Lily te de una oportunidad-confesó y ambos amigos se miraron de forma cómplice.
Un forzado carraspeo atrajo su atención, de nuevo, al mundo real.
Sirius¿Vosotros dos qué? Menos miraditas eh Prongs…no quiero verme obligado a echarte de tu casa-le avisó y el de gafas negó con la cabeza sin disimular una sonrisa mientras la morena se levantaba y se acercaba a su novio.
Andrew: Estás muy guapo-le aseguró mirándole de arriba abajo.
Lo cierto es que así era. El traje azul marino que el chico se había puesto le quedaba como un guante. Dándole un aspecto más masculino y atractivo, si es que eso era posible.
Aprovechando que por fin tenía a la chica cerca la cogió de la mano y la hizo dar una vuelta sobre si misma para poder verla bien.
La sonrisa de idiota se implantó en su cara inconscientemente al ver a la que, irremediablemente era la niña de sus ojos, tan elegante. Iba vestida con un traje azul celeste, a simple vista simple, pero que parecía estar diseñado para ella.
Ceñido hasta el pecho, bajo el cual llevaba una cinta de gasa plateada, y después holgado y largo hasta los pies, calzados con unas elegantes sandalias, plateadas también. El escote era de palabra de honor, lo cual permitía apreciar la única joya que la chica llevaba puesta, un cascabel de plata sujeto con una fina cadena de plata también. O lo que popularmente se conoce como un "Llamador de ángeles"
Su corta melena ahora era lisa, con las puntas, graciosamente peinadas hacia arriba. Y su maquillaje era natural, con un poco de sombra de ojos plateada, algo de color en las mejillas y gloss en los labios.
Sirius: Estas…preciosa-confesó con absoluta sinceridad y la chica, avergonzada, bajó la cabeza sonriendo ampliamente.
Al ver esto, Sirius colocó su dedo índice bajo la barbilla de la chica obligándola a levantar la cabeza. Luego la besó con ternura en los labios.
Sirius: Hum…fresa ¿verdad?-adivinó saboreando el gloss que llevaba la chica en los labios.
Andrew: Que tonto eres.
James: Me dais dolor de estómago…-se quejó simulando una exagerada arcada- Me voy a duchar antes de que me toque presenciar otra de estas escenas y vomite hasta la primera papilla- anunció entrando en el baño y la pareja se miró sonriendo.
Sirius: No le hagas caso, es un envidioso.
Andrew: Ya lo he notado.
De pronto escucharon una vocecilla aguda hablando desde el baño
James: Te quiero…Yo más…No, yo más…No, yo muchísimo más…Yo infinitamente más.
Sirius¡O te callas o te juro que entro y te doy una paliza!-le amenazó y desde el baño les llegó una sonora carcajada.
Andrew: Bueno, yo solo pasaba por aquí para haceros una visitilla, será mejor que vuelva a casa antes de que mi madre me eche de menos y me tenga en arresto domiciliario el resto de las vacaciones.-se lamentó la chica cogiendo su varita, la cual descansaba sobre la cama de Sirius-. Te veo dentro de un rato y péinate un poco si quieres causarle buena impresión a mi madre-le aconsejó antes de desaparecer con la misma habilidad con la que había aparecido un rato antes.
Sirius¿Por qué es tan maravillosa?-preguntó a la vez que se tumbaba en su cama, cerrando los ojos y disfrutando del aroma de la chica que aun impregnaba la habitación.
James¡¿Qué has dicho?!-le chilló James desde el baño sabiendo que su amigo había dicho algo pero sin saber el qué exactamente.
Sirius¡Que por qué es tan maravillosa!-repitió alzando la voz.
James¡Ay Sirius que te has enamorado!
Sirius¡¿QUÉ¡Ya os he dicho mil veces que no¡Me gusta mucho pero yo no me enamoro de nadie!-aseguró sin poder evitar un tenue rubor en sus mejillas. Algo nada propio de él.
James: Ya… ¡Anda no seas fantasma y asúmelo¡Si la pierdes te mueres!
Sirius: Bueno… ¡Pero eso no significa que esté enamorado!-argumentó el moreno en su defensa y de pronto apareció la cabeza empapada de James por la puerta.
James¿A no¿Qué significa entonces?-preguntó con una ceja alzada y su habitual sonrisa de prepotencia.
Sirius: Eh… ¡No lo sé! Pero yo no estoy enamorado y punto pelota.
James puso los ojos en blanco mientras negaba con la cabeza, y luego volvió a entrar en el baño para terminar de secarse antes de empapar el suelo de su habitación.
Tres cuartos de hora más tarde sonó por primera vez el timbre de la puerta.
Sra. Potter: Jamie cielo ¿puedes abrir?-rogó la madre de James y los dos adolescentes bajaron corriendo las escaleras y llegaron a la entrada en un abrir y cerrar de ojos, con la esperanza de que encontrarse con alguno de sus amigos…o más concretamente con Lily y Andrew.
Para desgracia de ambos chicos solo se trataba de Peter y sus padres, dos brujos muy parecidos a su hijo, de pequeña estatura, regordetes y con cara de estar asustados.
James: Señor y señora Pettigrew, feliz navidad. Hola Peter.-saludó el chico cortésmente, aunque no era capaz de disimular del todo su disgusto.
La pareja saludó a los dos chicos con una inclinación de cabeza y luego entraron en la casa, dirigiéndose hacia el salón donde les esperaba el matrimonio Potter.
Por el contrario Peter se quedó con sus dos amigos, los cuales se habían sentado en dos sillas que había cerca de la puerta, los dos con los brazos cruzados y la cara larga.
Peter¿No hay nada de comer por aquí¿Ni un mísero dulce?-preguntó olisqueando como si fuera un roedor.
James: Vete al salón, seguro que mi madre te ofrece algo.
Peter¿Y no venís conmigo?- inquirió sorprendido al ver la parsimonia de sus dos amigos. Sirius le miró con desgana.
Sirius: No, te vas tú-dijo tajante y justo en el momento en que terminó de hablar volvió a sonar el timbre.
Ambos chicos pegaron un bote y salieron corriendo para abrir la puerta. Tras esta les esperaba una Phoebe que les miró divertida.
Phoebe: Calma chicos, ya sé que os morís de ganas de verme pero no hace falta tanta efusividad.
Sirius: Oh…eres tú-murmuró desilusionado al ver a la rubia y esta alzó una ceja.
Phoebe: Perdona que no me llame Andrew.- dijo ella, mordaz. Luego miró a sus padres-. Mami, papi, tía, os presento a Sirius y a James, los organismos mononeuronales que tenemos como amigos.
James: Que simpática…
Phoebe: Ya. ¿Y Remusín¿Ha llegado? –preguntó entrando en la casa seguida de su familia. Los dos morenos negaron con la cabeza-. Oh, bueno. Entonces me quedo con vosotros a esperar.
La familia de Phoebe siguió andando hasta llegar al salón mientras que la rubia se quedaba acompañando a los dos morenos.
Phoebe: Os sientan bien esos trajes chicos, estáis muy guapos-reconoció la chica sentándose en una silla y alisando los pliegues de su vestido.
Sirius: Tú también, te queda bien ese rosa.
El vestido de Phoebe, era de un tono rosa pálido con encajes dorados en el escote y los puños. Llevaba los hombros al descubierto, ya que el escote era de cuello de barco. El resto del vestido se ajustaba perfectamente al contorno de la chica, hasta llegar a la cintura, donde comenzaba una falda holgada hasta los pies, calzados con unos zapatos dorados con un interesante tacón.
Su larga melena rubia se la había recogido en un complicado moño del cual le caían algún que otro mechón de pelo, colocados así intencionadamente.
Phoebe: Tranquilizaros un poquito, vendrán enseguida.
Ambos chicos siguieron abriendo la puerta una y otra vez, cada vez más desganados al ver que en ningún momento aparecían sus dos chicas.
Remus llegó unos diez minutos después de Phoebe, vestido con un traje de color caramelo a juego con su pelo.
Nada más verle y dejar que saludara a sus dos amigos, la rubia se adueño de él sin ningún miramiento y se lo llevo a que conociera a su tía. La cara del chico no daba lugar a la duda, se estaba muriendo de vergüenza, y esto consiguió sacarles una sonrisa a los dos merodeadores morenos.
De nuevo sonó el timbre y de nuevo los dos chicos abrieron la puerta. Esta vez descubrir quién estaba tras esta no solo desanimó a los dos chicos sino que en sus caras se mezclaron la sorpresa y el desagrado.
James¿Qué haces tú aquí?-preguntó de mala gana a ver a Severus Snape, acompañado por su madre, detrás de la puerta.
Snape: Yo tampoco vengo por gusto Potter. Resulta que tu madre y la mía se llevan bien.
Los tres adolescentes se dedicaron una mirada de lo más envenenada mientras que el joven Slytherin entraba en la casa, en compañía de su madre.
Sirius: Quejicus en tu casa…lo que me faltaba…-murmuró molesto sin quitarle los ojos de encima a la serpiente.
De nuevo sonó el timbre y esta vez James y Sirius abrieron desganados…No falla nunca, Murphy siempre está presente en nuestras vidas, y esa vez si que era Andrew la que estaba tras la puerta.
Andrew: Menudo recibimiento. Ya sé que llevamos pocos días sin vernos pero vamos, no vendría mal algo más de entusiasmo-. Se quejó abiertamente y los dos chicos se miraron entre ellos.
Sirius: Llevo toda la noche aquí de pie abriéndole la puerta a todo el mundo esperando que fueras tú…y cuando no lo espero y abro a desgana apareces…no es justo.
Andrew: Ah bueno, la intención es lo que cuenta entonces-le dijo sonriendo y luego centró la atención en sus padres- Mamá, papá, esto ya os lo conocéis, nos veremos en la cena.
La madre de Andrew miró a su hija, luego a James, al cual le regaló una brillante y forzada sonrisa, y por último a Sirius, con el cual no disimuló su desagrado.
Al ver esto Andrew rodeó la cintura de Sirius con sus brazos y le sopló en la oreja para que dejara de seguir con la mirada a su madre y la hiciera un poco de caso a ella.
Andrew: No te pongas mal, mi madre es de ideas fijas y si no le gustas no le gustas.
Sirius: Que ánimos…- musitó irónico y el timbre hizo que los tres morenos volvieran a prestar atención a la puerta.
De nuevo James aferró el picaporte y tiró de él para abrir la puerta, sonriendo como un idiota al ver a Lily tras esta.
Andrew¡Hola Lils! Señor y señora Evans-les saludó la chica sonriendo ampliamente y tanto su amiga como los padres de esta la devolvieron el saludo mientras entraban.
Sirius: Feliz navidad-les deseó el moreno- el resto de los invitados están ya en el salón.
Sra. Evans: Muchas gracias, que chico tan encantador. Te veremos luego Lily-se despidió mientras se cogía del brazo de su marido y ambos se dirigieron al salón.
Lily se quitó el abrigo un poco avergonzada, dejando ver el increíble vestido verde que llevaba. Al igual que su amiga Andrew, tampoco llevaba nada demasiado complicado o recargado, pero el hecho de que el vestido fuera atado al cuello y con la espalda descubierta hizo que el pobre James se quedara casi sin respiración.
Lily: Potter por Merlín, no me gusta que me hagan radiografías-se quejó lanzándole una mirada envenenada al de gafas. El cual seguía sin reaccionar.
Sirius¿Una radio qué?-le preguntó el de ojos azules a su novia y esta se limitó a encogerse de hombros.
Andrew: Cosas de muggles, vamos dentro-propuso cogiendo la mano del chico y dejando a su amiga y a James solos.
James: Li…Lily-comenzó a hablar una vez recuperado el sentido pero la chica no le dejó.
Lily: James…no-le acalló perforándole con sus ojos verdes. El chico se quedó callado como un muerto tras ver esa mirada y luego se quedó inmóvil viendo como la chica se adentraba hasta el salón de su casa. Por lo visto primero tendría que suavizar un poco el clima.
Xx¡¡SIRIUS!!-un grito recorrió el salón de los Potter y el moreno se giró en busca de la persona que había pronunciado su nombre.
En seguida vio unos grandes ojos marrones que le miraban risueños y una larga melena de pelo negro que adornaba una cara sumamente familiar.
Los ojos del chico brillaron de felicidad al ver a la chica mientras esta corría hacia su encuentro lanzándose a sus brazos bajo la impactada mirada de Andrew.
Sirius¡Andrómeda¡Mi primita¿Cómo estás¿Qué haces aquí?
Andrómeda¡Hola primito¿Cómo que qué hago aquí¿Dónde quieres que esté¿Con tus padres y los míos? Oh si, que reunión tan encantadora ¿cómo no se me habrá ocurrido aparecer por ahí? Seguro que mis padres habrían estado encantados de compartir la navidad con Ted y conmigo-murmuró irónica mientras se separaba de su primo y le miraba con los ojos entrecerrados.
Sirius¿Sigues saliendo con ese muggle?
Andrómeda: Si claro. No iba a dejar que me echaran de mi propia casa solo por un encaprichamiento pasajero sabes. Pero no he conseguido que viniera, por lo visto aun se siente un poco incómodo rodeado de magos-aclaró la bruja fijando su atención en la chica a la que su primo acababa de coger de la mano-. ¡No puede ser¿Tú cazado?-preguntó con una sonrisa mientras señalaba con una inclinación de cabeza las dos manos unidas.
Sirius: Te presento a Andrew. Si, es mi novia.
Andrew: Hola-saludó tímidamente.
Andrómeda¡Encantada! Yo soy Andrómeda, la prima de Sirius y uno de los pocos miembros de su familia con los que aun tiene algo de relación-se presentó sonriendo ampliamente a la vez que sus penetrantes ojos negros observaban a la chica concienzudamente-. Vaya Sirius…he de admitir que es la primera novia que me presentas que parece tener algo de cerebro.
Andrew¡Por lo que más quieras! No me compares con los maniquíes mal pintados que ha tenido tu primo por novias-rogó mientras sus mejillas se teñían de rojo a causa de la vergüenza.
Andrómeda¡¡Sirius¡Por una vez en tu vida has elegido bien¡Me encanta tu novia! Por favor Andrew, a ver si tú consigues que este-señaló al moreno con la mano abierta-siente un poco la cabeza.
Andrew: Veré lo que puedo hacer-dijo ella sonriendo ante la euforia de la prima de su novio.
Mientras tanto, cansados de esperar a que llegaran todos los invitados para poder cenar Remus y Phoebe decidieron salir un rato fuera. Curiosamente no hacía demasiado frío pese a estar en pleno mes de diciembre y unas buenas chaquetas y la proximidad de ambos bastó para mantener el calor mientras el silencio y la oscuridad de la noche les rodeaba.
Remus: Phoebe yo…-murmuró el castaño sintiendo como su estómago se encogía en el momento en el que la chica se dio la vuelta para mirarle directamente a los ojos.
Ese gris, en ocasiones casi plateado, que caracterizaba los ojos de su novia conseguía que los pensamientos de Remus, por lo general bastante claros y ordenados, se alborotaran por completo.
Que fácil había sido repasar mentalmente esta conversación cuando estaba el solo frente al espejo del baño, en Hogwarts. Qué fácil era imaginar las reacciones que deseaba que la chica tuviera. Todo era tan fácil cuando no se trataba de la realidad…
Phoebe: Dime Remus. ¿Qué ocurre?-preguntó ella curiosa cruzando los brazos para ocultar sus manos del frío.
Remus: Yo…bueno verás…yo…tengo algo que necesito contarte-tragó saliva pensando que así conseguiría deshacerse del nudo de su garganta pero no fue así. El nudo permanecía ahí, acomodado y nada dispuesto a deshacerse.
Phoebe¿Qué pasa Lupin? No irás a decirme que me dejas porque un par de piernas de Ravenclaw te gusta más que yo…
Remus¡No!-negó asustado sin percatarse de cómo el tono de voz de la rubia indicaba que esta bromeaba- No…yo jamás…no podría Phoebe-admitió y dejó caer los brazos a ambos lados de su cuerpo, derrotado.
Una batalla se libraba en su interior y sentía que la estaba perdiendo.
Al verle tan decaído la chica se acercó unos pasos a él apoyando sus manos en el pecho del chico. Asustada al notar los acelerados latidos del corazón de este.
Él cubrió las pálidas manos de la chica con las suyas, con demasiadas cicatrices para lo joven que era.
Remus: Yo…eres lo más importante que tengo Phoebe, lo más importante que he tenido nunca. Tengo mucho miedo
Phoebe¿Miedo¿Qué ocurre Remus¿Qué te pasa?
Remus: Tengo miedo de perderte…te quiero demasiado.
Demasiada sinceridad para la alocada cabeza de la Gryffindor. Sus ojos se abrieron de golpe con las últimas tres palabras de Remus y de pronto sintió vértigo.
Eso no estaba planeado. ¡Solo tenía 17 años¿Qué le estaba hablando ahora de amor cuando apenas llevaban unos meses saliendo?
El miedo a no estar a la altura de las circunstancias se apoderó de ella al instante y se alejó del chico, liberando sus manos.
Phoebe: Yo… tengo frío Remus. Será mejor que…será mejor que entremos-titubeó evitando que su mirada coincidiera con la cálida mirada de los ojos café del chico. Luego se dirigió hacia la puerta dispuesta a entrar en la fiesta y escudarse en su tía. Lo último que quería ahora era enfrentarse a algo así. Definitivamente no estaba preparada.
Por el contrario, Lupin se quedó inmóvil donde estaba, con las manos fijas en donde antes habían estado las de ella. Algo iba mal…lo intuía. Y aun no había conseguido contarle su gran secreto.
Apenas quedaban escasos minutos para empezar la cena de navidad que la señora Potter se había encargado, expresamente, de supervisar durante toda la mañana. Con lo que todos los invitados comenzaron a pasar hacia el gran comedor. A medida que cada invitado se acercaba al sitio que le correspondía su silla se echaba hacia atrás mágicamente, con lo que eso se convirtió en un baile de sillas con las risas de los invitados como música ambiental.
Antes de permitir que la cena fuera servida los anfitriones invitaron a todos a que abrieran los regalos que tenían sobre sus platos llenándose la habitación de exclamaciones de sorpresa y emoción.
James: El tuyo lo he elegido yo-anunció James mirando el paquete que Lily acababa de abrir. Está alzó la pulsera de plata que había en su interior sonriendo avergonzada.
Lily: Gracias, es preciosa-agradeció mirando a James a los ojos y este le devolvió, gustoso, la sonrisa.
La cena se podría perfectamente describir como un desfile de los platos más variados y suculentos. Una cena perfectamente comparable a la que cada año se servía en Hogwarts en el banquete de navidad. Y cada asistente comió hasta que quedó completamente saciado.
Nuestros chicos no podían comer nada más, incluso Lily estaba más que llena. Fue entonces cuando Andrew sintió unos golpecitos en su espalda. Se giró extrañada y se encontró frente a frente con su amigo Danny.
Las tres chicas sonrieron al ver al pelirrojo pero sin duda la más efusiva fue la morena, la cual se levantó de su silla y se abrazó al chico.
Andrew¡Hola¿Qué tal las vacaciones?-preguntó sin percatarse de la cara de asesino en serie que tenía el mayor de los hermanos Black.
Danny: Muy bien, descansando por fin, me lo merezco después de estos tres meses. ¿Vosotras qué tal?
Lily y Phoebe sonrieron como respuesta, indicando así que todo estaba bien, fue Andrew la que siguió con la conversación.
Andrew: Más o menos igual, aunque ya sabes que yo en mi casa descanso poco…
Danny: Tú siempre igual…el día que dejes de quejarte de tu madre me asustaré-la acusó y la chica sonrió culpable.
Andrew: Es que mi madre me ataca los nervios… ¿yo que culpa tengo?-se excusó y entonces el pelirrojo de ojos azules reparó en las caras de los tres acompañantes de las chicas, los tres merodeadores.
Remus no prestaba ninguna atención a la conversación entre la pareja, solo fijaba su mirada en algún objeto de la mesa, mostrándose pensativo y preocupado. Por su parte, los dos morenos le miraban con mala cara, Sirius sobretodo, y esto hizo que antepusiera su integridad física a continuar la conversación.
Danny: Bueno chicas…me alegro de que estéis bien y ya nos veremos luego-se despidió y la expresión de los dos chicos se suavizó
Andrew¿A qué han venido esas caras?-preguntó sentándose de nuevo acusando a los dos amigos, los cuales pusieron cara de inocentes angelitos.
James¿Qué caras?
Sirius¿Quién ha puesto caras? Nosotros no, desde luego.
Lily: No, tienes razón…por poco asesináis a Danny con la mirada pero ¿quién ha puesto caras?
Andrew: Bueno ¿y a vosotros qué os pasa?-les preguntó a Remus y a Phoebe los cuales se miraron entre ellos, él suplicante y ella avergonzada.
Remus: Nada-murmuró encogiéndose de hombros cuando ella apartó la mirada.
Phoebe: No, no pasa absolutamente nada. Todo está perfecto, como siempre-sentenció levantándose de la silla-. Voy un rato con mi tía, a ver qué regalo tiene ella-anunció marchándose.
Remus también se levantó con un halo de tristeza rodeándole, y salió del comedor. Sirius trató de seguirle pero Lily le retuvo.
Lily: Black espera
Sirius¿Qué pasa?-exigió saber mientras veía como la pelirroja se levantaba.
Lily: Voy contigo, esto tiene que ver con Phoebe y a ella la conozco yo mejor que tú-aseguró y ambos se marcharon tras Remus mientras James y Andrew se miraban intrigados.
Andrew: Vamos fuera anda-le propuso la morena y ambos chicos salieron del comedor y se dirigieron al pequeño jardín de la casa.
James: Muchas gracias por traerla Andrew-agradeció el moreno deteniéndose a pocos metros de la casa, la chica se dio la vuelta y le regaló una sonrisa.
Andrew: No tienes nada que agradecerme James, tan solo me limité a mencionar sin querer la fiesta. Ya te he dicho que creo que te mereces que Lily te de una oportunidad.
James¿Y a qué ese cambio de parecer? Hace unos meses no podías ni verme-le recordó.
Andrew: Hace unos meses no podía ver a Sirius ni en pintura y ahora no nos separan ni con aceite hirviendo. Sé que a Lily le pasan cosas cuando está contigo y tiene que aprender a enfrentarse a ellas, no puede estar huyendo de ti toda su vida.
James¿Y si sale mal?-preguntó y la morena le miró interrogante- Quiero decir; si al final Lily y yo nos liamos y acabamos mal…
Andrew: La adivinación no es lo mío James, yo no tengo ni ojo interior ni leches con lo que no te puedo decir lo que va a pasar si al final lo consigues. Puede salir mal lo mismo que puede salir bien y acabar casados y con bebés correteando por la casa. Sois vosotros los que tenéis que decidir si os merece la pena intentarlo, pero para eso tenéis que hablar y Lily tiene que superar el miedo que te tiene.
James: Ahora entiendo a Sirius, realmente eres maravillosa-la aduló mientras ambos amigos se abrazaban con cariño,
Andrew: Lo sé, lo tengo asumido-presumió sonriendo sin darse cuenta de que ya no estaban solos en el jardín, Sirius, Lily y Remus acababan de salir.
Sirius¡¡¿Pero que coño se supone que pasa aquí?!!-gritó encolerizado al ver a Andrew y a James abrazados.
Ambos se separaron de golpe y trataron de explicar la situación antes de que fuese malinterpretada. Evidentemente sus intentos fueron en vano ya que Sirius ya había hecho su propia interpretación de los hechos y se había lanzado contra James propinándole un buen puñetazo en la nariz dejando al pobre Gryffindor tirado en el suelo.
Se llevó una mano a la nariz y la vio llena de su propia sangre. Después su cerebro dejó de funcionar y se abalanzó contra el que se suponía que era su mejor amigo.
Los esfuerzos conjuntos de Remus, Lily y Andrew consiguieron separar a ambos chicos. Pero no porque no pudieran descargar su furia con los puños iban a dejar de hacerlo con las palabras.
James¡¿Qué te pasa ahora Black¡¿Eres imbecil o qué?!-exclamó James forcejeando para librarse del agarre de las chicas.
Sirius¿Que qué me pasa? Que no me gusta que nadie se intente ligar a mi novia-soltó el moreno también intentando zafar de la sujeción de Remus
James¿Que yo qué?
Sirius: Ya me has oído Potter ¿qué pasa? Como la pelirroja pasa de ti has decidido ir a por Andrew que te hace un poco de caso ¿no?
James: Eres idiota-le espetó con rabia intentando abalanzarse de nuevo contra él.
Andrew¡James para!-le ordenó la morena girándose para mirar al que era su novio-. ¿De qué hablas Sirius?
Sirius: Remus estoy bien, suéltame-decidió Sirius haciendo un brusco movimiento con los brazos para liberarse. Después sus ojos azules pasaron de James a Andrew y tras dedicarles una mueca bastante desagradable se dio la vuelta y se alejó de ellos.
Andrew: Sirius… ¡Sirius!... ¡JODER!- gritó saliendo detrás del moreno.
No tardó demasiado en darle alcance, aunque él seguía avanzando, ignorando el hecho de que ella le siguiera, hasta que consiguió coger su mano.
Andrew: Sirius por favor escúchame-imploró sujetando la mano del chico con fuerza entre las suyas.
Sirius: Que te escuche…ahora se supone que tengo que escuchar… ¡¿Escuchar qué¡¿Eh¡¿Qué tengo que escuchar Andrew¿Qué te tiras a James a mis espaldas¿Eso tengo que escuchar?- la morena le abofeteó, orgullosa, antes de que terminara de hablar. Nadie se atrevía a faltarle al respeto de ese modo.
Andrew: Nunca…en tu vida…vuelvas a decir algo así de mi ¿te queda claro?-le advirtió soltando su mano y mirándole con rencor.
Sirius¿Y qué estaba pasando ahí fuera entonces?-preguntó aunque justo cuando la morena iba a darle una explicación él volvió a hablar impidiéndoselo-. No lo intentes.
Andrew¿Qué?
Sirius: James y tú os habéis vuelto muy amiguitos desde lo del trabajo de historia de la magia ¿no crees? Al principio me pareció fantástico, mi novia y mi mejor amigo llevándose así de bien. Luego me di cuenta de que no era tan genial como yo creía… Desde que empezamos me dejaste bien claro que no confiabas en mi por mi "fama"-murmuró entrecomillando con los dedos la palabra-. Y hasta ahora he hecho lo posible por que confiaras en mi… ¿Y ahora esto? Resulta que eres tú la que me traicionas a mí
La morena cerró los ojos conteniendo las lágrimas y luego clavó su mirada en esos ojos azules que la miraban desconfiados.
Andrew: Déjame explicártelo Sirius. No es, ni por asomo, lo que estás pensando.
Sirius: No-se negó tajante-. Ahora soy yo el que no confía en ti-. Eso último desquició a la morena.
Andrew¡Está bien¡Piensa lo que te de la gana! Es cosa tuya…-cedió dándose la vuelta dispuesta a irse.
Sirius: Por lo visto no podemos continuar juntos-anunció con voz lúgubre y la chica se giró para mirarle.
Andrew¿Qué?
Sirius: Tú no confías en mí y yo no confío en ti. Lo nuestro no tiene sentido-se explicó sin mostrar ningún tipo de emoción mientras lo hacía.
Andrew: Perfecto. Si es lo que piensas, estoy de acuerdo.
Sirius: Vale
Andrew: Bien-. Sacó su varita deseando, únicamente, desaparecer de ahí como fuera, pero antes de hacerlo se quitó el llamador que llevaba al cuello y se lo lanzó al chico-. Eso era mi regalo de Navidad, dicen que te protege si alguien que te quiere te lo regala…yo lo he comprado con lo que a mi no me va a proteger…a ti no sé si lo hará porque de lo que te tienes que proteger es de ti mismo.
Sirius: Gracias-musitó irónico.
Andrew: Lo único que he hecho con James estos meses ha sido ayudarle con Lily y esta noche me ha abrazado como agradecimiento por mi ayuda. Creértelo o sigue pensando que me colaba por las noches en tu habitación para tirarme a James frente a tus narices…a mi me da lo mismo lo que hagas-le aseguró justo antes de desaparecer.
En un impulso Sirius cerró con fuerza la mano que sostenía el colgante y tuvo intención de tirarlo contra la fría nieve, pero su intuición le dijo que lo mejor era no hacerlo…que lo conservara…Así, tras mirarlo unos instantes, lo guardó en su bolsillo antes de desaparecer él también.
Ehhh!!! Esta vez he tardado menos y además es larguito el cap. Estoy orgullosa de mi jajaja.
Vale…soy un poco cabrona, lo sé…Sigo sin dejar que Lily y James hablen y además hago que Sirius y Andrew discutan y que la relación de Remus y Phoebe prenda de un hilo pero…seamos sinceros ¿A quién le gusta el romanticismo sin su punto de "Como me encuentre con él lo mato"? Además ¿qué hay mejor que una reconciliación? Lo que no sé es cuanto tardaré en reconciliar a cada pareja.
Bueno, aprovecho para mandarle a J.K.Rowling mis más sinceras felicitaciones por el pedazo de libro que ha escrito. Es increíble el 7º aunque se ha pasado un poquito con tanta muerte de tantos y tan queridos personajes…podría decir más pero serían spoilers y no quiero joderle a nadie el libro… ¿Y qué voy a hacer yo ahora sin más Harry Potter? Tendré que engancharme a otra saga…hummm ya lo pensaré.
En lo referente a los rr del capítulo anterior dar las gracias a clau malfoy, Piofa, LaU y Lady Zieth por molestarse en dejarme su opinión y que espero que este capítulo también os guste aunque su final no sea precisamente "Un final feliz de cuento de hadas"…la cuestión es…¿Es definitiva la ruptura entre Andrew y Sirius¿Estará Lily también celosa? Si lo está ¿estará dispuesta a hablar con James¿Tendrá Remus el valor suficiente para hablar con Phoebe¿Y Phoebe podrá hacer frente a un novio enamorado?
¿Si te comes una rana de chocolate sigue croando en el estómago?
Trataré de responder a alguna de estas preguntas en el próximo capítulo…de momento solo deseo que os guste
Un beso!!!!
