Disclaimer: Si esto fuera mío no estaría yo aquí aburrida y pasando calor…os lo aseguro..
¿La música amansa a las fieras?
Tras presenciar la extraña reacción de Sirius, Remus se dio perfecta cuenta de que en ese momento sobraba y volvió a entrar en la casa dejando a Lily y a James a solas.
La pelirroja le tendió al chico un pañuelo para que taponara la hemorragia y dejara de mancharse el traje, pañuelo que él acepto agradecido a la vez que miraba temeroso a esos ojos verdes.
James: Tú también piensas lo mismo que Sirius?-preguntó con timidez y Lily negó con la cabeza.
Lily: No, confío en Andrew. Pero entiendo la reacción de Sirius, aunque eso no significa que la apruebe.
James: Vaya, gracias por no aprobar que casi me rompan la nariz. Es todo un detalle
Lily: No se puede hablar contigo!-exclamó molesta con ese último comentario y trató de huir pero James la detuvo a tiempo.
James: Perdona…los golpes fuertes descolocan mis procesos mentales-se disculpó.
Lily: Sirius tampoco cree que Andrew y tú estéis liados a nuestras espaldas. Pero no traga a Danny y hace unos minutos ha estado hablando con Andrew, además Remus no es que esté muy animado que digamos y no sabemos el por qué y eso le preocupa. Si a eso le añades el veros a vosotros abrazados…es normal que su neurona se sobrecargase y dejara de funcionar…Solo espero que no diga muchas burradas…
James: Esperas demasiado…seguramente mañana Andrew tenga deseos de descuartizar a Sirius y servirle como cena en Noche Vieja…con lo impulsivo y lo bocazas que es si encima no tiene su neurona para frenarle…malo.
Lily: James… ¿puedo saber por qué os abrazabais?-preguntó ignorando el tema de Sirius y mirando al chico muy seria.
James se pensó si debería contestar la verdad o no pero ya no tenía nada que perder con lo que aprovechó la cercanía para coger la mano de Lily antes de contestar.
James: Trataba de darla las gracias por lo mucho que me ha ayudado…me ha escuchado y aconsejado mucho.
Lily: Oh…
James: Lily yo…ya sé que te prometí que te dejaría tranquila hasta que tú misma descubrieras qué sentías pero no puedo más…joder soy humano…necesito una respuesta…-admitió con gesto derrotado y la chica sonrió con ternura.
Lily: Espera un poco más por favor James. Te prometo que después de las vacaciones hablaré contigo.
James: Puedo saber el por qué?-preguntó bastante desesperanzado.
Lily: Como ya te he dicho no creo que te estés liando con Andrew a escondidas pero aun tengo cierto miedo…necesito pensar un poco más…
James: Más?-la interrumpió- Llevas dos meses pensando! Te vas a saturar!-exclamó y la pelirroja apartó la mano-. Está bien…perdona. Esperaré hasta que estés preparada para hablar.
Lily: Gracias…-se quedó en silencio mientras miraba hacia dentro de la casa, donde la fiesta continuaba como si nada-. Será mejor que avise a la madre de Andrew sobre lo que ha pasado…Y sobre el hecho de que su hija acaba de desaparecerse-anunció mientras veía como la morena alzaba la varita y desaparecía.
Después le dedicó a James una última sonrisa y entró en la casa dejando al de gafas solo y muy esperanzado.
Ninguno de los dos morenos volvió a aparecer por la fiesta desde entonces. De hecho Sirius no apareció por casa de James hasta la mañana siguiente.
El de gafas estaba en su habitación, tumbado en su cama, jugando con la snich que solía tener en el bolsillo. La dejaba escapar y la atrapaba una y otra vez de forma mecánica mientras recordaba la conversación que había tenido con la pelirroja. Era tal el análisis al que sometía a cada palabra, sonrisa, mirada o gesto que recordaba, que en comparación con él todo el C.S.I era un simple grupito de aficionados.
Fue en medio de una de las múltiples hipótesis que la mente de Sherlock Potter ideaba cuando Sirius Black se apareció cayendo justo encima de su cama aun con el traje de la noche anterior puesto.
James: Dichosos los ojos! Puedo dirigirte la palabra o voy en busca de mis guantes de boxeo antes?-bromeó observando como el moreno se levantaba e iba en dirección al baño.
Sirius: Merlín! Soy imbecil!-exclamó ya dentro del baño.
James: Si que lo eres-le confirmó aprovechando que oía como el agua caía y amortiguaba el sonido de su voz.
Sirius: Me doy una ducha y ahora salgo!
Por otra parte, Andrew despertaba esa mañana a consecuencia de los gritos de su madre.
Sentía como si su cabeza estuviera a punto de estallar y tenía los ojos bastante hinchados pero eso no impidió que la madre de la chica irrumpiera en su habitación y empezara a dar órdenes a diestro y siniestro.
Sra. Cullen: Venga niña, son las dos de la tarde, levanta ya. Los Black nos han invitado esta tarde a su casa a tomar el té y tienes que comer y arreglarte. Por cierto tus regalos te esperan ¡qué es Navidad!
Andrew: A dónde?!!-exclamó horrorizada al escuchar ese apellido relegando a los regalos a un segundo plano.
Sra. Cullen: Tranquila cielo, el impresentable de tu novio no aparecerá por ahí.
Andrew: No es mi novio…-la corrigió tapándose la cabeza con la manta para ocultar las lágrimas que de nuevo amenazaban con caer por sus mejillas.
Sra. Cullen: Mejor. Ahora arriba y que no se te olvide maquillarte un poco, tienes la cara hecha un desastre-se quejó mientras volvía a salir de la habitación cerrando la puerta tras de sí.
La chica metió la cabeza bajo la almohada para poder refunfuñar tranquila sin preocuparse de que alguien la escuchara.
Andrew: Genial…yo muriéndome de ganas de enterrarme viva y mi madre llevándome a casa de los Black…ni más ni menos que de los Black… Dios! Por qué ese maldito apellido me persigue?!...por favor…que un alma caritativa me traiga un poco de cianuro y un vasito de agua…-lloriqueó pataleando como si tuviera cinco años y se le hubiese perdido su muñeca favorita.
Cuando Sirius salió de la ducha, vestido con unos vaqueros, una camiseta negra y el regalo de Andrew alrededor del cuello. Se sentó en su cama apoyando los codos sobre sus rodillas y escondiendo la cara entre las manos. James se incorporó guardando la snich y preguntó.
James: Dónde has estado toda la noche? Por cierto, en el árbol están tus regalos de Navidad.
Sirius: La verdad es que no tengo los ánimos para regalos yo ahora-murmuró-. He estado subido en un árbol congelándome. Todo porque desde ahí veía el cuarto de Andrew y todo lo que ella hacía-confesó frotándose la cara.
James: Será una broma!-exclamó y el moreno le miró y negó con la cabeza-. LA HAS ESTADO ESPIANDO!
Sirius: Dilo más alto si ves que tal. Me parece que aun hay un par de habitantes en Australia que no te han oído-murmuró con sarcasmo mientras se tumbaba en su cama.
James: Para qué?-preguntó ignorándole.
Sirius: Para ver su reacción…Joder James…he sido un completo y absoluto imbecil. Lo siento mucho, de verdad, pero no sabía lo que estaba haciendo-se lamentó girando la cabeza para mirar a su amigo poniendo cara de pena.
James: No pasa nada, mi nariz aun te guarda un poco de rencor pero vamos, por lo demás todo olvidado.
Sirius: Ese tal Daniel me pone de los nervios, por lo visto se lleva demasiado bien con Andrew y cada vez que está cerca de ella me hierve la sangre. Encima no sé que le ha pasado a Remus con Phoebe y está destrozado pero tampoco nos quiso contar nada a Evans y a mi anoche y eso me preocupó… y para colmo te veo a ti abrazándola…perdí los papeles por completo…y a ella le dije tantas burradas ¡Me odio a mi mismo!
James tardó unos minutos en contestar, le sorprendía como Lily había acertado la noche anterior al describirle todo lo que le había pasado a su amigo ¿Acaso eran tan trasparentes?
Sirius: James? Me estás escuchando?-preguntó tratando de atraer su atención.
James: Si. Es solo que no sé que decirte. Te portaste como un cretino y lo más lógico es que ahora mismo Andrew no quiera verte ni en pintura.
Sirius: La vi llorando ¿sabes? Desde que me subí al árbol lo único que hizo fue llorar.
James: Cómo lo sabes?
Sirius: Duerme con la persiana subida y la luz de la calle iluminaba su cara. Se ha pasado prácticamente toda la noche llorando. Debían ser las seis de la mañana cuando al final se quedó dormida. No sabes la sensación de culpa y de impotencia que sentí…soy idiota.
James: Pad deja de torturarte. Lo hecho hecho está, eso no puedes cambiarlo. Ahora lo que tienes que hacer es darla un poco de tiempo y luego hablar con ella.
Sirius: Darla tiempo?
James: Si, un par de días. Como te vea ahora lo más seguro es que te tire algo a la cabeza y tampoco queremos que acabes en San Mungo solo por intentar pedir perdón.
Sirius: Tienes razón-concedió y él de gafas se levantó de la cama.
James: Como siempre. Ahora vamos a buscar a Remus y vámonos a comer fuera y luego a un sitio que hay por aquí cerca en el que tocan grupos de música que me han dicho que está muy bien.
Sirius: James…perdona por lo del puñetazo y por pensar que tú y Andrew…
James: Eres idiota Sirius Cómo pudiste pensar que yo te iba a intentar quitar a tu novia?! Acaso no me conoces?
Sirius: No sabía lo que hacía…lo siento-se disculpó de nuevo y su amigo le pasó el brazo por los hombros amistosamente. Mientras salían de la habitación.
Lejos de allí, en un barrió de lo más normal, en una casa de lo más normal una familia de lo más normal pasaba un día de navidad de lo más normal.
Sra. Evans: Lily cielo baja! Tienes visita!-gritó la madre de Lily mientras sostenía la puerta abierta y la pelirroja salió de su habitación intrigada-. Pasa, ahora baja.
La rubia conocida como Phoebe entró en casa de los Evans y vio como su amiga bajaba las escaleras vestida con la misma camiseta que le había traído ella misma de Italia.
Lily: Hola Phoebe! Mil gracias! Me ha encantado el libro que me has regalado! Qué tal? Qué haces por aquí?-saludó la pelirroja emocionada al ver a su amiga y esta se encogió de hombros.
Phoebe: Necesitaba hablar con alguien…-admitió con cara de preocupación y ambas amigas subieron al cuarto de Lily por indicación de esta.
Una vez allí Lily empezó a recoger la ropa y los zapatos que tenía por ahí tirados mientras Phoebe se sentaba en la cama desecha de la pelirroja.
Lily: Perdona el desastre, llevo unos días que no sé ni donde tengo la cabeza. Mi madre dice que Potter me trastorna…
Phoebe: Tú madre?-la interrumpió sorprendida y su amiga dejó de recoger cosas del suelo y la miró un poco avergonzada.
Lily: Si, a mi madre se lo cuento todo. Opina como vosotras, que estoy enamorada y eso me trastorna-. Explicó mientras terminaba de recoger los zapatos y se sentaba junto a su amiga, la cual se había adueñado de un cojín y lo estaba apachurrando contra su pecho-. Y bien? Qué pasó ayer con Remus? Está destrozado…
Phoebe: Verás…-cogió aire antes de empezar el relato mientras su mirada se fijaba en una revista que había tirada en el suelo-. Ayer por la noche Remus y yo salimos un momento fuera, ya sabes, a tomar el aire y huir un poco de la cargada atmósfera de la fiesta.
El caso es que Remus se puso muy serio y me dijo que tenía algo muy importante que decirme, eso me preocupó y traté de quitarle tensión al momento bromeando. Le dije que si lo que le pasaba es que estaba con otra y se puso aun más serio. Me juró que eso nunca pasaría y luego me dijo que me quería…
Lily: Y?-preguntó al ver como su amiga se quedaba en silencio.
Phoebe: No lo ves? Me ha dicho que me quiere…
Lily: Y tú a él no?
Phoebe: Si! Claro que le quiero pero…no estoy preparada para decirlo. Es algo que me viene grande, me da miedo no estar a la altura…solo tengo 17 años, lo que yo quiero es salir por ahí, divertirme…me asusta la responsabilidad que acarrean esas dos palabras ¿Entiendes lo que quiero decir?-admitió apretando aun más fuerte el cojín.
Lily: Si, claro que te entiendo. Es normal que te de miedo pero es algo que tienes que hablarlo con él. Ayer Sirius y yo intentamos hablar con él pero no soltó ni una palabra de lo que le pasaba.
Phoebe: Pero… ¿cómo quieres que hable con él? Qué le digo? Oye Remus perdona, ayer cuando me dijiste que me querías me largué porque no soy capaz de decirte que yo también te quiero.
Lily: Hombre, creo que esa no es la mejor forma-opinó levantándose de la cama y desapareciendo entre la ropa de su armario- Pero tienes que hablar…con él…¡Auch! MAMÁ! DONDE ESTÁ MI SUDADERA VERDE?!
Sra. Evans: EN EL SEGUNDO CAJÓN CIELO!- le gritó desde el piso de abajo y la pelirroja buscó donde su madre decía dando con la susodicha sudadera.
Lily: Aquí está!-exclamó triunfante y luego volvió a centrar su atención en su amiga-. He llamado hace un rato a Andrew por teléfono y me ha dicho que su madre la lleva contra su voluntad a casa de los Black así que tú te quedas hoy a comer aquí y luego nos vamos por ahí a tomar algo. Necesitas despejarte…todas lo necesitamos.
Phoebe: Es una orden, no un ofrecimiento ¿verdad?- preguntó y su amiga la miró con los ojos entrecerrados.
Lily: Pues claro que es una orden ¿en serio piensas que voy a permitir que vuelvas a casa en ese estado de semi-zombi en el que estás? Tú te quedas conmigo que yo te animo y así juntas pensamos que le tienes que decir a Remus porque como te deje sola meterás más la pata seguro.
Phoebe: Genial…la doctora amor Lily pasa consulta… Te recuerdo que aun no has hablado con Potter-la picó, lo cual no fue buena idea.
Lily: Y dale con Potter…que pesados sois todos con Potter… ¡hasta el propio Potter es pesado consigo mismo¡Ya he dicho que hablaré con él después de navidades! Fin de la discusión…de verdad…últimamente tengo a Potter hasta en la sopa…-se quejó la pelirroja mientras terminaba de coger ropa-. Me voy a la ducha. ¡¡MAMI¡¿QUÉ HAY DE COMER?!
Sra. Evans: Sopa de Potter y pollo a la James-bromeó la mujer tras oír los gritos de su hija.
Lily¡QUÉ GRACIOSA!-gritó irónica mientras veía como su amiga se reía disimuladamente-. Cuando termine bajamos a comer. Vete pensando a donde vamos luego y cuando lo decidas llamas a Andrew y se lo dices a ver si se puede escapar en algún momento y se puede unir a nosotras ¿vale?-vio como la rubia asentía con la cabeza antes de salir de su cuarto y meterse en el baño.
A la hora del té los tres miembros de la familia Cullen ya se encontraban en la acogedora casa de los Black.
El señor Black y el señor Cullen hablaban tranquilamente sobre asuntos relacionados con los negocios de cada uno, el ministerio o la pureza de sangre. Mientras las mujeres charlaban entre ellas y Andrew y Regulus escuchaban la conversación. Conversación que gracias a cierto comentario de la señora Cullen se había centrado en el tema favorito de Andrew, Sirius Black.
Sra. Black: Hazme caso querida, lo mejor que podías haber hecho era apartarte de ese traidor a la sangre.
Sra. Cullen: Eso mismo pensé yo cuando me enteré de que ya no estaban juntos. Que alivio-coincidió la madre de Andrew acariciado la mano de su hija.
Sra. Black: Lo que yo te diga, ese chico es de lo más orgulloso y egoísta. Por no hablar de su traición.-añadió en tono dramático como si se tratara de una actriz-. Como pudo…mi propio hijo…no quiero ni pensarlo-murmuró con fingida aflicción mientras las miradas de ambos adolescentes se encontraban.
Regulus enseguida interpretó la mirada de su invitada como un "haz lo que sea pero sácame de aquí" y apiadándose de ella se levantó del sofá en el que había estado sentado y la invitó a ver la casa. Andrew aceptó gustosa la invitación y le agradeció disimuladamente el gesto cuando salieron del salón.
La primera parada de la visita fue la habitación del pequeño de los Black, donde la morena se sintió una extraña al entrar.
La decoración del cuarto era fiel a los colores de la casa del dueño, el plateado y el verde adornaban cada rincón de la estancia, sobre la cama estaba pintado el escudo de la familia a la que el chico pertenecía, junto al lema de esta "Toujours pur". Pero lo que llamó la atención de la chica fue una fotografía tomada ese mismo año a principio de curso. Los siete adolescentes vestidos con la equipación del equipo de quidditch de Slytherin la sonreían, y en el centro se encontraba su acompañante, Regulus.
Andrew: Orgulloso de ser buscador ¿eh?-le preguntó y él se acercó a observar la foto también.
Regulus: Mi hermano nunca entró en el equipo de quidditch de Gryffindor…es en lo único en lo que no me siento inferior a él-admitió apartándose y sentándose en la silla que había frente al escritorio.
Andrew¿Inferior¿A qué te refieres?-preguntó intrigada sentándose con cuidado sobre la cama perfectamente hecha.
Regulus¡Oh venga! Ya sabes, el perfecto Sirius con sus perfectas notas, su perfecta presencia…lo único que ponía a mamá de los nervios era su tendencia a diferenciarse de nosotros en todo lo que podía. Pero aun así seguía presumiendo de él cuando tenía la más mínima posibilidad…hasta que se fue.
Andrew: Eso no es lo que él dice. Según Sirius tus padres se pasaban el día recordándole lo perfecto que eras tú.
Regulus¡Pues claro! En lo que a ideales se refiere. Porque querían que Sirius pensara como yo, así tendrían el hijo perfecto.
Andrew: Cualquiera que te oiga pensará que estás celoso de tu hermano…
Regulus: No son celos, nunca lo fueron…simplemente le admiraba. Siempre he querido ser como él, ser tan buen mago, tan popular, tan "deseado". De pequeño eso me hizo odiarle y por eso nos llevamos tan mal.
Andrew¿Ahora seguís llevándoos mal por eso?-preguntó curiosa y el chico se encogió de hombros.
Regulus: No, ahora ya es más por rutina. Estamos acostumbrados a pelearnos y no vamos a perder la costumbre.
Andrew: Deberíais-le aconsejó mientras su mirada recorría la habitación centrándose esta vez en recortes de periódico que había bajo el escudo familiar.
Todos trataban sobre un carismático mago y sus ideas sobre la pureza de sangre y el poder de los magos sobre los muggles. La chica miró a Regulus atónita al leer los titulares de varios recortes.
Andrew: No me puedo creer que defiendas toda esta basura.
Regulus¿Y qué si lo hago? Yo no creo que sea basura, opino que hay que terminar con la mezcla de sangre-defendió su postura mientras se cruzaba de brazos.
Andrew: Eso es una estupidez. Mis mejores amigas son hijas de muggles y son las dos unas brujas increíbles. Tan buenas como cualquier mago de sangre limpia como tú y como yo, mejores que algunos incluso.
Regulus: Preferiría que no habláramos del tema. Ninguno de los dos va a cambiar de opinión y lo único que vamos a conseguir es terminar discutiendo. ¿Te parece que sigamos viendo la casa?-propuso y la chica aceptó con la cabeza.
Ambos salieron de la habitación y siguieron caminando hasta que Andrew se detuvo en seco. El moreno se giró para mirarla y le dio rabia ver como los dedos de la chica acariciaban el nombre de su hermano grabado en aquella placa. Aun así se acercó y la invitó a entrar.
Regulus¿Quieres verlo? Te sorprendería ver lo parecidos que son mi hermano y su cuarto-bromeó y ella negó con la cabeza tímidamente.
Andrew: No creo que sea buena idea…
Regulus: No seas tonta, él no va a volver por aquí, no se enterará de que hemos entrado. Adelante-la interrumpió abriendo la puerta y empujándola para que entrara.
Efectivamente la habitación era igual que su dueño. Llamaba la atención enseguida las ganas que siempre había tenido el chico de diferenciarse de su familia, por eso decoraban la habitación los estandartes y los colores de la casa del dueño. El escarlata y el dorado estaban por todas partes haciendo que la chica tuviese cierto sentimiento de familiaridad.
Además, en las paredes, también había pegadas varias fotos de motos muggle, las cuales llamaron de inmediato la atención de la chica, al ser esta también una gran aficionada a ellas. Y por último reparó, sin disimular una mueca de disgusto, en las fotos de mujeres muggle en bikini.
Andrew: Sirius…-murmuró poniendo los ojos en blanco y centrándose en una foto que había captado su atención. Ahí estaban los cuatro merodeadores sonriéndola desde su pequeño marco. Por inercia alzó la mano para acariciar la figura que representaba a Sirius pero la detuvo a mitad de camino y se giró, avergonzada, para mirar a Regulus.
Regulus¿Ves lo que te decía? Son exactamente iguales cuarto y dueño-repitió con una sonrisa.
Andrew: Si…ya lo veo-murmuró entristecida de pronto y Regulus dejó de sonreír y la miró muy serio.
Regulus¿Puedo preguntar qué te ha pasado con mi hermano?-titubeó no muy seguro de si era lo correcto sacar el tema a la luz. Ella parecía demasiado triste.
Andrew: Decidió que lo mejor para los dos era dejarlo-contestó encogiéndose de hombros y al ver como la cara del moreno denotaba sorpresa intentó explicarlo mejor-Me vio abrazada a James y se pensó lo que no era…me acusó de ponerle los cuernos con su mejor amigo y me dijo que como yo nunca había confiado en él y él ya no confiaba en mi lo mejor era dejarlo-se explico con frialdad asegurándose de que su expresión no mostraba ninguno de los múltiples sentimientos que se arremolinaban en su corazón.
Regulus: Mi hermano es idiota…-afirmó negando con la cabeza-. Pero no te preocupes, se dará cuenta de cómo ha metido la pata e irá corriendo a pedirte perdón. Se nota que le importas demasiado-. Trató de consolarla mientras ella se sentaba en la cama de su ex-novio y se abrazaba a sus rodillas.
Andrew: No sé si quiero perdonarle-se encogió de hombros y evitó que su mirada coincidiera con la de Regulus-. Lo que me dijo me hizo mucho daño.
Regulus: Es normal, con lo bocazas que es debió soltar todas las burradas que tiene en su repertorio pero no creo que lo hiciera conscientemente.
Andrew¿A no?-le interrumpió sorprendida.
Regulus: Quiero decir que habló sin pensar. Por lo general es así, él lo llama rebeldía pero lo que le pasa es que primero actúa y luego, piensa.
Andrew dejó escapar una pequeña risita.
Andrew: Tendré que pensarlo, ahora mismo no soy capaz de pensar fríamente sobre el tema.
Regulus¿Te parece si salimos a dar una vuelta por ahí y dejamos el tema "Sirius" totalmente olvidado?
Andrew: Ahora que lo dices mis amigas iban a pasar la tarde en el "Black and white" en ese sitio hacen los mejores perritos calientes que he probado en mi vida y además hay música en directo…
Regulus: Si, lo sé. Conozco el sitio.
Andrew: Las he dicho que intentaría pasarme en cuanto pudiera ¿quieres venirte conmigo?
El ofrecimiento de la chica no pareció terminar de convencer al moreno y eso quedó patente en su expresión.
Regulus: No sé, no creo que se una…
Andrew: Regulus, me gustaría que vinieras conmigo-tras esa petición ambos se miraron a los ojos y el moreno cedió mostrando una amplia sonrisa.
Regulus: Está bien, vamos.
Lily y Phoebe habían llegado al lugar cuando, por suerte, aun no había demasiada gente y quedaban mesas libres. Aprovecharon para sentarse en una de las mesas cercanas al escenario donde un pequeño grupo de cuatro chicos no mucho mayores que ellas afinaban los instrumentos y preparaban sus canciones para su próxima actuación.
Tras pedir un par de batidos de chocolate ambas chicas se dispusieron a continuar con el tema de conversación que les había ocupado toda la comida y toda la tarde…Remus Lupin.
Lily: A ver Phoebe, por vigésima vez ya¿Por qué demonios te niegas a hablar con Remus sobre el tema? Evitarlo no va a arreglar nada.
Phoebe: Porque va a ser peor Lily…ya te he dicho que no puedo llegar y decirle que no soy capaz de decirle que le quiero porque me aterra lo que esas dos palabras significan…me dejará seguro…y no quiero estar sin Remus.
Lily: Pero tampoco tienes intención de comprometerte lo suficiente como para decirle que le quieres-afirmó aunque más bien parecía una acusación y esto la rubia lo notó.
Phoebe: No hagas que yo parezca la mala de la película Lils. ¿Crees que yo estoy cómoda con esta situación? Estoy hecha un lío y no sé que hacer…
Lily: Perdona…en parte te entiendo, a mi también me da miedo enfrentarme a James-admitió intentando animar a su amiga con una sonrisa.
Phoebe: Desde luego…vaya par de patas para un banco… ¿por qué nos daría este año por prestarles atención?
Lily: La culpa es de Andrew, que provocó a Sirius…
Andrew¿Qué pasa conmigo?-preguntó la morena apareciendo tras las chicas acompañada por Regulus.
Ambas se levantaron para saludar a su amiga pero se detuvieron al ver a su acompañante.
Andrew: Tranquilas, será un Slytherin pero no es venenoso…-murmuró al ver las caras de sus amigas.
Lily: Perdona…es que nos ha sorprendido. Hola Regulus ¿qué tal?
Regulus: Bien gracias-contestó el moreno sentándose en una de las sillas, gesto que Andrew imitó.
Phoebe: Lo tuyo no es normal, no sueltas a un Black y te agarras al otro- Andrew la fulminó con la mirada por ese comentario y Regulus se sonrojó.
Y entonces, en escasos segundos, ahí dentro pasó de todo.
El grupo de música empezó a tocar una canción para comprobar el sonido y los instrumentos. Los tres merodeadores entraron en el local. Las tres chicas les vieron y se quedaron lívidas. Sirius vio a su hermano sentado junto a Andrew y su cara se puso roja de rabia. Roja también se puso la cara de Remus, solo que esta de vergüenza al ver a Phoebe allí.
Una atmósfera tan densa que se podía cortar llenó la cafetería mientras los siete chicos clavaban su mirada los unos en los otros, algunos intentando mutilarse visualmente. Fue James el primero que se atrevió a decir una palabra.
James: Vaya…pues parece que se va a quedar buena noche…-murmuró mirando hacia la ventana, desde la cual vio un par de enormes y negros nubarrones y deseó tragarse la lengua-. Pad, Moony, será mejor que nos sentemos-propuso aunque su propuesta se volvió una orden cuando se vio obligado a empujar a sus dos amigos hasta una mesa y les obligó a sentarse. Lo único que no consiguió fue que la cara de Remus recuperara su color habitual y mirara a algún otro lado que no fuera a sus zapatos. O que Sirius dejara de acribillar a su hermano con la mirada.
Por su parte Lily trató de tranquilizar a sus amigas dándole la mano a una Phoebe que no hacía más que mover las rodillas arriba y abajo frenéticamente, haciendo que la mesa corriera peligro de volcar. Andrew no necesitó ayuda ya que optó por mostrarse más fría que el clima que hacía fuera y centró absolutamente toda su atención en Regulus ignorando el hecho de que su cabreado ex-novio estaba a escasos metros de ellos.
Andrew: Mira que Londres es grande, mira que hay cosas que hacer, mira que hay cafeterías…Pues no, tenía que decidir venir a la misma cafetería y en el mismo momento en el que decido venir yo…-murmuró apretando los labios enfadada, mientras Regulus la cogía las manos.
Regulus: Tranquila, ignora el hecho de que está aquí y limítate a pasar una noche agradable-la aconsejó. Lo que no sabía el pequeño de los Black era que a su hermano no le había hecho ninguna gracia el ver esas manos juntas y ya se había levantado y cubría el terreno que les separaba a grandes zancadas.
Sirius¡Suéltala!-ordenó con voz grave y Andrew se levantó de la silla y se enfrentó a él.
Andrew¿Y si no quiere qué?
Sirius: Tú no te metas.
Andrew¡Me meteré si me da la gana idiota!-bramó encolerizada- ¿Quién te crees que eres para decidir quién me puede tocar?
Sirius: Pues tu…-las palabras murieron en su garganta a la vez que la chica soltaba una amarga carcajada.
Andrew¿Tu qué Black¿Ibas a decir "tu novia"¿Eso ibas a decir? Permíteme que te de la nueva noticia. ¡Ayer me dejaste! Luego soy libre para hacer lo que me de la gana con quién me de la gana y sin que tú interfieras.
James: Basta ya los dos, menudo espectáculo estáis dando-intervino el de gafas cogiendo a su amigo del brazo y tirando de él para llevarlo a la mesa. El moreno no se movió.
Regulus: Hazle caso, no empeores más las cosas-le recomendó su hermano en tono conciliador y esto hizo que Sirius volviera en sí y mirara a su hermano con los ojos como platos.
Sirius¿Qué?
Lily: Ya le has oído Black. Vuelve a tu mesa y no calientes más el ambiente-fue la pelirroja la que repitió la recomendación y Sirius cedió y, apartando la mano de James con un golpe brusco, volvió a su mesa.
Lily y James se miraron y la pelirroja se encogió de hombros sin saber que hacer para calmar los ánimos.
Entonces, por primera vez en esa noche, pudieron escuchar la letra de la canción que el grupo tocaba sin dejar de mirar a los siete chicos que proporcionaban el espectáculo y la emoción de la noche.
Te echo de menos,
tanto que cada momento que no estás conmigo es un desafío.
Vuelve conmigo.
Vuelve que no hay otro abrazo que me desahogue, que me quite el frío.
Te echo de menos.
Tanto es el dolor que siento y siento que reviento, el cielo es mi testigo.
Y por este amor te pido otra oportunidad.
Una fugaz mirada se cruzó entre las parejas al escuchar la canción y notar como calaba hondo en cada uno de los seis corazones. Después esa mirada se vio resignada a quedar en el olvido y de nuevo la indiferencia creció entre ellos como una barrera infranqueable.
Bueno, esta vez nadie se me puede quejar Ehhh!!! Aquí os traigo un nuevo chap recién salido de mi teclado (bueno…recién recién…XD) En fin, mucha acción el capítulo en sí no tiene, se limita a explicar un poco los porqués de cada una de las reacciones que tuvieron los personajes en el capítulo anterior. Pero vamos, para el próximo os prometo más cosas, tengo mis dos neuronas en funcionamiento ya, ideando cosas para el próximo capítulo. Espero no defraudaros!! XD
En lo referente a los rr…como siempre dar las gracias jooo que felicidad me da cada vez que abro el mail y tengo un aviso de rr!! Da gusto ver que pasarse horas escribiendo merece la pena porque a la gente le gusta :-D
mps94: Me alegro de que te guste mi fic. Aquí tienes un nuevo chap…como verás no he tardado demasiado!! Me estoy portando Ehhh XD (demasiado tiempo libre) Espero que te guste!!!
Piofa: Buf!! Por partes. El capítulo anterior lo escribí pensando en ti, yo también soy de las que prefiere tener a la parejita tirándose los platos a la cabeza aunque lo cierto es que llega un punto que acabo tirándome de los pelos porque quiero que se líen de nuevo. Yo solo te digo que me encanta ver a Andrew y a Sirius cabreados, me lo paso genial haciéndoles discutir y recuerdo que tienen un castigo juntos pendiente…ahí queda eso. Lo que dijiste de Snape al principio lo pensé pero al final decidí no meter a Snape de por medio (de momento) demasiados problemas tienen ya Lily y James como para añadirle otro pero mi queridísimo amigo Severus dará que hablar (era irónico lo de queridísimo…no puedo con él!)
Y a Phoebe…enriéndela mujer!!! Que a los 17 años un tío con el que llevas saliendo 3 meses te diga que te quiere tiene que asustar…a mi me horrorizaría!! Y tengo un año más XD. Debe ser que yo soy demasiado independiente y tanta responsabilidad para con un hombre aun no la veo…igual a los 30 cambio de opinión juas! Un beso!!!
Clau malfoy: Si, yo misma lo asumo…soy mala con mis pobres personajes pero tienen que espabilar que estaban demasiado enamorados…un poco de acción en sus vidas no les vendrá nada mal!! XD Phoebe no está loca, solo asustada. Sirius, como bien dice Regulus, primero actúa y luego piensa…luego así le van las cosas… Y como bien dices, Lily tiene más confianza.
Respecto al 7º…pues eso que es de los mejores libros que he leído (pese a….) y no, pocas sagas me van a enganchar tanto!! Aun así tengo otra que me tiene en ascuas!! "Crepúsculo" lleva dos libros publicados y faltan otros dos y en cuanto a mis preferencias tengo ambas sagas que no sé muy bien cual me gusta más ehh!! XD
Lo de la rana…dejémoslo a parte…no sé en qué demonios estaría pensando XD. Un beso!!
Gracias por leer y dejar rr XD
Besos enormes!!!
