CAPITULO 29
(Pov Violett)
No sé porque pero estaba nerviosa, muy nerviosa.
Este cuarto era raro, el más raro que había visto. Todo era de cuero, sus paredes y el suelo. Había una mesa de cuero en el centro y varias cosas colgadas en la pared, parecían fustas... de las mismas que se usaban para los caballos entre otras cosas.
Tate me cogió de la cintura acercando su boca a mi oído.
-aquí debes obedecer -dijo roncamente.
Mordí mi labio y trague en seco.
El llevo las manos a mi ropa arrancándome la misma en pocos tirones, quise taparme por la sorpresa pero sentí su mano en mi trasero. Lleve las manos a mi boca a por la sorpresa y me gire para mirarle.
Estaba serio y negaba con la cabeza.
No sé porque pero miro hacia el suelo avergonzada, solo visto con mis zapatos. Tate acerca su mano a mi rostro y aparta mi pelo pasando sus dedos por mi hombro y sujeto mi rostro con fuerza con su mano.
Me beso en los labios mordiéndome los mismos con tanta fuerza haciendo que entre abra mis labios gimiendo. Mientras que con su otra mano me sujeta del pelo haciendo que tire la cabeza hacia atrás.
Siento sus dedos por mis pechos y mi vientre hasta que llega a esa parte que solo el ha tocado. Pero cierro las piernas.
-abre tus piernas, ahora -la voz de Tate esta cambiada, y suena muy ronca.
Muerdo mi labio y entre abro mis piernas.
Sin aviso introduce unos de sus dedos y arqueo mi espalda gimiendo con fuerza. Siento como su pulgar roza mi clítoris, y muerdo con más fuerza mi labio gimiendo nuevamente.
Pero retira su mano, y al hacerlo lo miro. Este no cambia su expresión.
- ve al centro de la sala y arrodíllate -.
Me siento un poco avergonzada pero hago lo que me ordena. Y al hacerlo el camina hacia mí, siento como me coge las muñecas y me las sujetas a unas esposas que cuelgan del techo y pone una venda en mis ojos. No puedo ver nada, y me remuevo un poco pero siento de nuevo como Tate golpea mi trasero.
-quieta -
Mi trasero arde y pica, pero no puedo tocarme.
-abre tus piernas -.
Estaba atada, y no veía pero abrí mis piernas.
-mas -.
Mordí fuerte mi labio involuntariamente y abrí más mis piernas.
Sentí sus dedos en mi sexo, como lo rozaba y sin poder evitarlo comencé a gemir, arquee mi espalda al sentir como introducía sus dedos pero nuevamente se detuvo.
-no -susurre- más...-
Tate me sujeto del pelo con fuerza haciendo que tirase la cabeza para atrás. No podía verlo pero si sentirlo.
-Sera cómo y cuando yo diga -me dijo roncamente en mi oído.
Me soltó el pelo, y sentí como caminaba, no volvía, pero estaba en allí. no había escuchado la puerta.
Volvió lo sentí a mi lado y sin decir nada comenzó a azotarme en el trasero con algo, era de cuero lo sabía, y dolía, ardía, picaba. Pero Tate no se detenía. Sentí unas lagrimas como de deslizaban por mi mejilla, y sin quererlo comencé a llorar, y sin entenderlo ese lugar ahí tan intimo se humedecía.
De la nada de nuevo se detuvo, pero no paso mucho tiempo que sentí algo en mis pezones, eran unas pinzas. Dolía y molestaban. Aguantaba para no decir nada, pero no podía evitar jadear quejándome.
Nuevamente sentí los dedos de Tate en mi sexo, como lo acariciaba, como introducía sus dedos en el introduciéndolos despacio y retirándolos, gemía, gemía sin evitarlo. Me gustaba, yo lo quería a él.
Tate aflojo un poco la cadena que me sostenían colgada y sentí como mis brazos cayeron levemente. El hiso que me inclinara hacia delante haciendo que mi cara chocara contra el cuero del suelo.
Retiro sus dedos, sentí sus pasos. Cogió mis caderas, y pude sentir su miembro en mi trasero de una sola embestida. Grite y arquee mi espalda, el retiro su miembro volviendo lo a introducir, escuche como gruño roncamente.
Entre abro mis labios gimiendo y quejándome, era dolor y placer el que estaba siendo.
Tate comenzó a embestir con más fuerza mientras sujetaba mi pelo con una de sus manos. No podía parar de jadear, esto era realmente excitante, nunca había pensado que algo así pudiera ser real.
Sentí como me sujeto del pelo con más fuerza y como aumentaba sus movimientos, sentía como su miembro me llenaba por completo y como ese calor se apoderaba de mí.
Grite llegando a un orgasmo, escuchando como el lanzaba un gruñido gutural y como ese liquido me llenaba.
Cerré mis ojos a pesar de que los tenia vendando y entre abrí mis labios respirando por los mismos.
