Disclaimer: Soy pobre, en mi cartera no hay ni un solo céntimo porque me lo gasté todo el otro día al comprarme una entrada para el musical de Jesucristo Superstar...como comprenderéis si esto fuera mío no tendría que ir por casa mendigando euros para el metro...ahí queda eso

SAN VALENTÍN

Fueron pasando los días de una forma vertiginosamente rápida. Al menos para Andrew, que veía como ese 14 de febrero se iba acercando, y con él el supuesto regalo que Regulus quería hacerle.
Lo cierto era que esa idea la perturbaba bastante, disfrutaba mucho de la compañía de Regulus, y por nada del mundo le gustaría alejarse de él pero le veía como el hermano pequeño que nunca tuvo y temía darle falsas esperanzas. Y empezaba a creer que todo esto del regalo precisamente iba a conseguir que Regulus se hiciese ilusiones. Lo cual significaba que quizá debería tomar una decisión que no quería y alejarse de él, al menos por un tiempo.
Al margen de los quebraderos de cabeza de la peli-azul, el resto de sus amigos también se habían contagiado del secretismo y la ilusión que precede al día de los enamorados. Los interrogatorios entre las dos parejitas eran constantes. Todos querían saber qué regalo recibirían el 14 y ninguno soltaba prenda. Frases como "Ah sorpresa" o "Ya lo verás en su momento" acompañadas por una angelical sonrisa y un pestañeo por parte de las chicas, estaban a la orden del día.
Y por último, había otra cosa que llenaba a los chicos de curiosidad. Desde aquella noche, al llegar de Hogsmeade, Sirius había pasado todas las noches en la torre de astronomía observando las estrellas hasta que el cielo decidió ponerse en su contra y las nubes le impedían ver nada con lo que decidió seguir con lo que fuera que estaba haciendo en La Sala de los Menesteres.
Por supuesto, ambos merodeadores le habían hecho preguntas hasta la saciedad, incluso habían pasado ratos con él en la torre. Pero nada servía, el moreno no soltaba prenda ni decía por qué estaba allí ni que era lo que hacía, con lo que a medida que pasaba el tiempo empezó a convertirse en una rutina ver a Sirius terminar de cenar en silencio y salir del comedor, solo y sin esperar a nadie, encaminándose hacia en séptimo piso.

Lily: Yo sigo preguntándome que narices hará ahí metido-comentó viéndole salir del gran comedor como de costumbre.

James: Ya, pero porque eres una cotilla. Ya te hemos dicho que es imposible, cuando se pone cabezota no hay quién le saque información.

Lily: Yo no soy ninguna cotilla James, simplemente me intereso por las cosas que pasan a mi alrededor-le aclaró dándole un golpecito en la nariz con el dedo índice.

Phoebe: No mientas Lils, eres peor que una portera-la pelirroja la sacó la lengua.

Andrew: Portera o no, creo que Lily no es la única que se muere de curiosidad.

Remus: Evidentemente. Todos queremos saber a qué viene ese repentino amor por el firmamento y la astronomía pero nada...No te lo dice ni a ti y eso que tú eres su mayor debilidad-le dijo a Andrew y esta se sonrojó vagamente.

Phoebe: A lo mejor lo que pasa es que Sirius sabe leer las estrellas y los planetas y prevé que se acerca el Apocalipsis...

Lily: Phoebe...ves demasiadas películas-la acusó- Sirius no es capaz de leer ni el título de sus libros, ni hablemos de las estrellas. Y además, si la tierra tuviese los días contados y se acercara el fin, dudo que fuese Sirius Black el primero en enterarse...y de ser así que Dios nos pille confesados.

Andrew: Lily ¿dónde estabas cuando se repartió la dulzura?

Lily: Me fui al baño-contestó con una amplia sonrisa al ver como su amiga la miraba con los ojos entrecerrados.

En ese momento, mientras los cinco amigos seguían discutiendo sobre las posibles razones por las cuales Sirius pasara las noches mirando el cielo, Regulus se acercó hasta la mesa de Gryffindor y se agachó tras Andrew. Esta se dio la vuelta y le miró con una ceja alzada.

Regulus: Mañana es catorce...-empezó, dubitativo-. Te espero después de cenar, en la torre de Gryffindor, frente al retrato de la Dama Gorda.

Andrew: Verás Regulus, yo quería hablar sobre eso. No creo que debas regalarme nada...-antes de poder continuar con su réplica el chico puso su dedo índice sobre los labios de Andrew, acallándola.

Regulus: Quiero hacerlo. Por favor Andrew, no me estropees la sorpresa-pidió guiñándola un ojo y luego se incorporó-. Me voy ya, mañana es un día duro y necesitaré descansar. Buenas noches-se despidió alejándose antes de que Andrew siguiera quejándose.

La chica volvió a girarse en su asiento y apoyó la frente en la palma de su mano mientras fijaba la vista en los restos de chocolate que quedaban del pedazo de tarta que se había comido de postre. Sus amigos clavaron en ella toda su atención.

Lily¿Un regalo¿Qué Regulus Black te va a hacer un regalo por San Valentín?-preguntó atónita y Andrew se encogió de hombros.

Remus: Por el bien de nuestra salud mental espero que Sirius no se entere o mañana se pasará el día maldiciendo en hebreo a su hermano pequeño.

Andrew: Bastante tengo con que uno me quiera regalar algo por San Valentín como para que tú me estés diciendo lo que va a hacer el hermano mayor si se entera- dijo molesta levantándose de su asiento.

Remus: Lo siento...solo era un comentario-se disculpó.

Andrew: Perdona, el día de los enamorados me pone de mala leche. Me voy a dormir, hasta mañana.

A la mañana siguiente, como siempre, Andrew fue la primera en despertarse. Esperó un rato en la cama, mirando el dosel granate que la ocultaba y la mantenía calentita, y pensó en no salir. En quedarse el resto del día ahí, oculta y tranquila, evitando enfrentarse al día que más odiaba del año y al regalo de Regulus. Acabó descartando la idea, pese a lo tentadora que era, convenciéndose de que huir era de cobardes y ella estaba en Gryffindor no precisamente por evitar enfrentarse a sus miedos y problemas. Con lo que corrió las cortinas y sacó los pies de entre las mantas para apoyarlos en el suelo, lamentando no haberse considerado una cobarde y haberse quedado calientita en la cama.
Después se acercó a la cama de sus amigas y las despertó. Aunque esta vez, por raro que parezca, se libró de las quejas y los gruñidos. Ambas se incorporaron con sus sonrisas de emoción y felicidad perfectamente puestas en la cara y provocando que Andrew simulara que vomitaba mientras cogía algo de ropa para vestirse.

Lily: Envidiosa-siseó sacándola la lengua mientras la veía salir de la habitación. Luego miró a Phoebe salir de la cama de un salto-. ¿Qué te pasa¿Te ha picado algo?-preguntó extrañada y la rubia la miró como si se acabara de dar cuenta de que estaba ahí.

Phoebe: No, es que Remus me espera abajo con mi regalo de San Valentín ¿No es de lo más adorable?

Lily: Si Phoebe, tan adorable como el osito de Mimosín-murmuró saliendo ella también de la cama y acercándose al armario donde tenía su ropa.

La rubia se limitó a ponerse su bata y bajar corriendo hasta la sala común.
Una vez allí se encontró frente a un regalo más grade que ella envuelto en un papel un tanto hortera de color dorado y con un enorme lazo carmesí. Se llevó un dedo a la barbilla y empezó a darse golpecitos, pensativa.

Phoebe: Qué podrá ser...-murmuró mientras empezaba a dar vueltas alrededor del enorme paquete, ignorando que todos los ojos de la sala común estuviesen fijos en ella y el regalo.

Regalo¡Por Dios Phoebe¡Quieres abrirme de una vez¡Empiezo a quedarme sin oxígeno!-rogó, entre gritos, el paquete y la rubia emitió una pequeña risita.

Phoebe: Que gracioso, habla y todo.

Regalo¡¡PHOEBE!!

Phoebe: Vale, vale, ya te abro regalito, no te sulfures- dijo riéndose de nuevo y empezando a romper el papel dejándolo caer a los lados.

Al final, entre envoltorios, encontró a un Remus jadeante, con una rosa en una mano y una caja de bombones en la otra. La rubia se colocó frente a él y le miró mientras se rascaba la barbilla.

Remus: Menos mal, creía que me ahogaba ahí dentro-jadeó y luego le tendió los bombones y la flor a la chica-. Feliz San Valentín.

Phoebe¿Unos bombones y una rosa¿Eso es mi regalo?-preguntó con cara de decepción.

Remus: No tonta, tu regalo soy yo-la corrigió sonriendo ampliamente pero la cara de Phoebe no cambió.

Phoebe: Ya...pero es que a ti ya te tengo... ¿tienes el ticket por ahí? A ver si te puedo cambiar por unos zapatos...

Remus¿Eh?... ¡Eh!-exclamó ofendido y ella soltó una risita.

Phoebe: Era broma bobo, me encantas como regalo-le aseguró apartando el papel de regalo con el pie y abrazándose a él.

Andrew¿Regalándote a ti mismo Remus? Ignoraba que fueras tan egocéntrico-musitó bajando los dos últimos escalones que la separaban de la sala común, acompañada por Lily. Ambas chicas miraban la escena con una expresión mezcla de decepción y cansancio.

Lily¿Qué esperabas Andrew? A fin de cuentas, aunque sea el más aceptable, sigue siendo un merodeador...-dijo apoyándose en la pared, junto a su amiga.

Tras ese comentario la puerta que llevaba a las habitaciones de los chicos también se abrió y aparecieron James y Sirius.

James¡Un respeto Evans! Nosotros no somos egocéntricos.

Sirius: No, solo nos tenemos en alta estima-corroboró el otro asintiendo con la cabeza mientras las chicas les miraban con una ceja alzada.

Andrew¿Alta estima¡Pero si sois los socios fundadores de vuestro propio club de fans!

Phoebe¿Os importa? Remus y yo estábamos disfrutando de un maravilloso momento romántico en pareja. Si miráis el diccionario descubriréis que pareja es un término que se refiere a dos personas...En pocas palabras ¡sobráis!-les espetó y de nuevo la atención de todos los presentes calló sobre Remus y Phoebe.

Lily: Si no te importa lo más mínimo salir a desenvolver al cafre de tu novio con un pijama de cerditos no creo que te importe que nosotros estemos aquí observando vuestro tierno momento en pareja.

De pronto se escuchó un ruido sordo y cuando todos giraron la cabeza para ver cual había sido la causa encontraron a los dos morenos en el suelo pataleando de la risa.

Phoebe: A ver, proyectos de hombre frustrados¿quiénes os creéis que sois para reíros de mi pijama cuando hace solo dos años que dejasteis de dormir abrazados a vuestros peluches favoritos?-preguntó cambiando el peso de su cuerpo de una pierna a otra mientras miraba a los dos chicos con los brazos cruzados. Al oírla la risa cesó por completo y ambos merodeadores la miraron con los ojos muy abiertos y blancos como la tiza.

James¿Y a ti quién...-la cara de culpabilidad de Remus fue suficiente respuesta-. Traidor...-siseó y fue el turno de las chicas de empezarse a reír al imaginarse a James y a Sirius durmiendo abrazados a dos peluches andrajosos y viejos.

Phoebe: Mi amor, voy a vestirme. Vuelvo enseguida y bajamos a desayunar ¿vale?-le dijo a Remus sonriendo tan tranquila ignorando el hecho de que dos de los merodeadores la estaban asesinando, lenta y dolorosamente, con la mirada. Remus asintió con la cabeza y la vio marcharse con la rosa y los bombones en la mano, luego miró a sus amigos.

Remus: Y vosotros también deberíais subir a cambiaros-les recomendó al ver que solo llevaban puesto los pantalones de su pijama. Las dos chicas les miraron interesados.

Andrew: No hace falta, a mi me gustan tal y como están-opinó mientras se llevaba el dedo índice a los labios, se daba pequeños golpecitos, y ladeaba la cabeza. Sirius la miró alzando una ceja.

Sirius: No lo dudaba, Andrew. Pero lo justo es lo justo, fuera esa sudadera-la chica negó con la cabeza mientras James apoyaba las manos sobre los hombros de su amigo y le empujaba camino a las escaleras.

James: Venga Padfoot, deja de tontear con tu ex/futura novia y sube, que tengo hambre.

Minutos más tarde los seis chicos salieron de la sala común en dirección al Gran Comedor. Phoebe iba en cabeza llevando a su regalo de la mano, curiosamente estaba ansiosa por llegar y no era precisamente por la comida. Detrás de ellos iban los otros cuatro, Sirius se frotaba las manos sin disimular una sonrisa maliciosa, aunque nadie reparó en él, ya que Lily y James estaban demasiado ocupados pensando en cual sería el momento idóneo para darse sus respectivos regalos y Andrew seguía pensando en Regulus.
Una vez allí, cuando ya estuvieron sentados en sus respectivos sitios, y mientras se servían su desayuno, las risas inundaron la gran sala y todas las miradas se centraron en cierto alumno de séptimo de Slytherin que caminaba, con dignidad, hacia su mesa, luciendo una magnífica melena de color rosa chicle recogida en dos coletas mal hechas a ambos lados de la cabeza.
Curiosamente, a la vez que esto pasaba, en la mesa de Gryffindor, todo el mundo miraba a Sirius y a James, a los cuales se les escapaban las sonrisas de culpabilidad mientras masticaban.

Sirius: No he podido resistirme, el pobre Snivellus también se merecía que le hiciesen un regalito por San Valentín ¿no?-opinó agrandando la sonrisa y todos sonrieron...bueno, no todos.

Lily¡James!-le gritó mirándole con el ceño fruncido.

Sirius: Evans, tranquila. Él no ha tenido nada que ver, he sido yo. Pero no puede evitar reírse...hasta a ti se te escapa la sonrisa.

Lily: Eres un inmaduro Black-le espetó y continuó comiendo, con la barbilla alzada.

James se acercó a su amigo y le susurró al oído.

James: Gracias, te debo una.

Sirius: Prongs, si contase todas las veces que te he salvado el culo te pasarías la vida debiéndome favores.

James: Creo que si contamos las veces que he sido yo el que te ha salvado a ti estamos en paz-replicó y ambos chicos miraron a Phoebe, la cual acababa de dejar los cubiertos sobre su plato y había sacado la varita.

Phoebe: Bueno, si la cosa va de regalos...Remus, aquí tienes el mío-dijo agitando la varita y de pronto salieron de ella dos rayos de luz que se dirigieron cada uno a una punta de la estancia.

Una vez lejos el uno del otro, lo que antes era una masa de luz desfigurada empezó a tomar una forma determinada. Uno tomó la forma de un lobo y el otro de un pequeño halcón que empezó a sobrevolar las cuatro mesas mientras el lobo saltaba de una a otra ante las miradas maravilladas de todos los presentes.
Cuando ambos llegaron hasta donde estaban sentados Remus y Phoebe, el halcón se quedó quieto sobre ellos, y el lobo saltó hasta llegar a su altura. Fue entonces cuando ambos chocaron y se convirtieron en una lluvia de pequeños puntos de luz que desaparecían al tener contacto con algo sólido.
Al terminar el espectáculo hasta los profesores aplaudieron ante tal magnífica exhibición de habilidad y Remus, agradecido, besó a Phoebe en los labios.

Remus: Me ha encantado-aseguró apoyando su frente en la de ella.

Andrew¡Por Merlín¿Para qué vais a pasar desapercibidos¿Para qué vais a haceros regalos normales y corrientes como todo hijo de vecino¡No! Vosotros montáis el espectáculo. ¡A llamarla atención!-protestó molesta y todos la miraron incrédulos.

James: Uy, uy, uy...alguien está celosa...-murmuró con una sonrisa burlona en el rostro y ella le miró incrédula.

Andrew¿Celosa¿Por qué iba a estar yo celosa? No tengo ningún motivo.

James¡Es verdad! Se me olvidaba que tú también tienes el regalo de tu querido Regulus-de pronto todos miraron a James con los ojos muy abiertos-. ¿Qué¿Qué he dicho¿Qué...¡oh!-en ese momento se dio cuenta de que Sirius no sabía nada y trató de arreglarlo-. Lo siento Pad, no lo sabías...

Sirius¿El qué¿Qué mi hermano le quiere hacer un regalo a Andrew por San Valentín? Si que lo sabía-les informó encogiéndose de hombros sin darle la menos importancia-.

Lily¿No te molesta?

Sirius¿A mi? Para nada. Cada uno es libre para hacer los regalos que quiera y a quien quiera-opinó mientras daba un mordisco a una tostada-. Además-continuó, tras tragar-. Yo también le voy a hacer un regalo a alguien...además de a Snivellus-sonrió al levantar la mirada y ver la mancha rosa en la mesa de las serpientes. Andrew apretó los puños más molesta aun.

Andrew¿A si¿Y a quién le vas a regalar algo¿A un par de piernas con pelo y más uñas que cerebro?-preguntó mordaz.

Sirius: Pues no, para tu información es para...-no pudo continuar ya que Andrew se levantó de donde estaba dejando su plato intacto.

Phoebe¡Andy¿A dónde vas? No has desayunado.

Andrew¡No tengo hambre!-gritó cabreada y siguió caminando en dirección a la salida.

Sirius¿Qué he dicho?-preguntó, inocente, mientras los demás negaban con la cabeza.

El cabreo de Andrew fue disminuyendo a medida que subía cada uno de los escalones que la llevaban de camino a la torre de Gryffindor. "Reacción exagerada" repetía una y otra vez su mente, pero no podía evitar que le hirviese la sangre al imaginarse a Sirius dándole un regalo a una tía como Rachel. Seguro que le miraría con cara de boba, pestañeando como si tuviera algo en el ojo y sonriendo de forma estúpida. Y él estaría allí con su presencia elegante y segura, encandilándola con su sonrisa como hacía siempre y con todas.
Decidió que lo mejor para su salud mental era dejar de pensar en ello y centrarse en algo que mantuviese sus pensamientos lo más lejos de Hogwarts que le fuera posible. Cuando llegó a la sala común y la vio absolutamente vacía, le vino la inspiración. Subió a su cuarto como una exhalación y bajó con el libro que se estaba leyendo actualmente y se tumbó en el sofá más cercano a la chimenea, disfrutando del calorcito y volando al lejano y pequeño pueblo de Forks, en la península de Olympic, lugar donde se ambientaba su libro.

Tres cuartos de hora después subieron los demás. El primero en entrar fue James que subió a su habitación a todo correr, mientras Lily apartaba las piernas de Andrew de un empujón para sentarse, ignorando las quejas de la peli-azul. Y Sirius, Remus y Phoebe ocupaban el resto de sofás que había a su alrededor.
Al rato James bajó con un pequeño paquete cuadrado y mal envuelto. Pero la enorme sonrisa de orgullo del chico bastaba para que el desastre del regalo pareciera adorable. Se lo entregó a la pelirroja que no se ando con miramientos y rompió el papel y sacó un redondo, caliente y crujiente bollo de chocolate. Todos se rieron menos Lily, que miraba a su novio con una sonrisa de pura admiración.

Lily: James, es el mejor regalo que me han hecho nunca-aseguró más feliz que nadie en ese momento.

James: Te lo debía por el que te quité hace unos cuantos meses-dijo y después le tendió otro regalo, este muchísimo mejor envuelto y más presentable.

La pelirroja tampoco se preocupó por el papel de regalo que lo envolvía y tras darle un mordisco al bollo, se deshizo del papel y descubrió lo que parecía un álbum de fotos con las tapas de cuero marrón y con dos letras, una "J" y una "L", doradas, en el centro, unidas la una a la otra por el grabado de un lazo rojo.
Abrió el álbum y a medida que iba pasando las páginas no pudo evitar que se le saltaran las lágrimas de emoción al ver fotos en las que salían ellos dos a lo largo de esos siete años. En la mayoría salían peleándose. James tirando a Lily de las trenzas, en primero. Lily quitándole las gafas a James, en segundo. Ambos sacándose la lengua mutuamente, en tercero. James y Sirius presumiendo delante de un grupo de chicas sin percatarse de que tenían el pelo de punta y Andrew y Lily riéndose de ellos, en cuarto. James presumiendo con su Snich y revolviéndose el pelo y Lily mirándole con desaprobación, en quinto. Lily huyendo de James, en sexto. Y por último, una foto de ellos dos abrazados en el mismo sofá en el que Lily estaba sentada en ese momento, una foto que se habían sacado hacía dos semanas.

James: Hay más huecos, para que los vayamos rellenando a medida que pasen los años-explicó y Lily se giró y le dio un sonoro beso en los labios-Mmmm que dulce-exclamó con una sonrisa, mientras se relamía los restos de chocolate que tenía en los labios.

Lily: Me ha encantado James-aseguró terminándose el dulce mientras se levantaba con el álbum en la mano-. Voy a por el tuyo que está arriba.

Subió corriendo y los demás esperaron hasta verla bajar con ambos brazos a la espalda y una sonrisa infantil en el rostro.

James¿Qué es¿Qué es¿Qué es?-preguntó acercándose y ella le dio una escoba envuelta en papel marrón-. ¡Oh Dios mío¡Una Nimbus 1000! Lily eres maravillosa. Te adoro, de verdad-exclamó cogiéndola en brazos a ella y a su nueva escoba y girando con ambas en brazos.

Lily: Basta James, me mareo-al oírla se detuvo y la bajó al suelo-. Por cierto, para que no te confundas te informo de que es un escobo. Se decides picarme y decirme que estoy celosa de algún objeto inanimado al menos que sea uno de género masculino y así tu quedas como un poco... ¿cómo decirlo? Mari...

Sirius: Maricón.

Lily: Gracias Sirius-le moreno inclinó la cabeza. James, por su parte miró a Lily con una sonrisa burlona.

James: Lily está celosa...celosa de mi escoba preciosa-canturreó provocando a la pelirroja y, como era de esperar esta se enfadó.

Lily¡Eres insufrible James!

James: Si, pero me quieres-dijo encogiéndose de hombros y después pasó un brazo por debajo de las rodillas de la pelirroja y la levantó del suelo-. Si no os importa la pelirroja y yo nos ausentamos durante un buen rato, ya nos veremos en la comida-les dijo a los demás llevándose a Lily y a su nueva escoba a su cuarto.

Sirius¡Recuerda Prongs¡Póntelo, pónselo!-les gritó, bromeando y Remus le miró negando con la cabeza.

Remus: Que bruto eres Pad...-le reprochó y el moreno no pudo evitar reírse.

Andrew¡Merlín¡Odio el día de San Valentín!-exclamó al mirar a su alrededor y no ver otra cosa que parejas de lo más empalagosas haciéndose carantoñas-. Como vuelva a ver otra pareja abrazándose, besándose, acariciándose o haciendo alguna gilipollez parecida me cargo a alguien-aseguró y luego miró a Phoebe y a Remus que también estaban en ese plan-. Y eso os incluye.

Phoebe: Cuando te pones celosa estás insoportable guapa-musitó mirándola con los ojos entrecerrados.

Andrew: Yo no estoy celosa, simplemente me asquea ver todas esas bocas juntas y... ¡Uffff!-un escalofrío la recorrió la espalda y en ese momento Sirius se levantó del sofá en el que estaba y sin cortarse un pelo la plantó un buen beso en la boca-. ¡SIRIUS!

Sirius: Lo siento Andrew, has empezado a hablar de bocas y no he podido contenerme-se excusó encogiéndose de hombros y saliendo de la sala común.

Andrew¡Me voy a mi cuarto a leer!-dijo tajante, levantándose del sofá en el que estaba y subiendo hasta su habitación dejando a Remus y a Phoebe solos y felices.

Al llegar las nueve de la noche Andrew se levantó de donde estaba sentada en la mesa de Gryffindor. Sirius se había ido hacía un cuarto de hora aproximadamente, y, por mucho que miró, no había rastro del menor de los Black en la mesa de Slytherin. Suspiró apesadumbrada y se despidió de los demás dirigiéndose, después hacia la torre de Gryffindor.
No le resultaba nada agradable enfrentarse a algo así y temía tener que decirle a Regulus cosas que no quería pero se negaba a que la mente del Slytherin fuera más lejos de lo que había ido ya y prefería desilusionarlo ahora que hacerlo después.
Cuando llegó a la torre le encontró. Al ser sábado no llevaba puesta ni la túnica ni el uniforme, en cambio llevaba unos vaqueros y una sudadera negra que resaltaba el gris de sus ojos. Se acercó a él y correspondió a la amplia sonrisa que el chico la regalaba.

Andrew: Bueno...aquí estoy-él amplió su sonrisa mientras asentía ligeramente con la cabeza y le tendía un trozo de pergamino.

La tinta oscura no era demasiado reciente, las frases debían llevar unas semanas escritas. Pero le sorprendió la estilizada letra que trasmitía el mensaje. Se le ocurrió preguntarle si la letra era suya realmente pero al leer lo que ponía se olvidó de la letra y de cualquier otra cosa que no tuviera que ver con lo que el pergamino decía.

Renace de las cenizas en una segunda oportunidad.
Si tan solo buscas la verdad
Vuela alto, cual lechuza.
Pues el cielo oculta lo que buscas.

Andrew: Renace de las cenizas...lechuzas...cielo...Regulus ¿qué es esto?-preguntó mirándole con curiosidad y él sonrió divertido.

Regulus: Vamos, no me digas que no te gustan las adivinanzas. Si quieres el regalo tienes que ganártelo. No creerías que iba a ser tan fácil como que yo te diera un paquete perfectamente envuelto en papel de colores ¿no?

Andrew resopló poniendo los ojos en blanco, pero la originalidad del regalo había despertado su curiosidad así que se puso a pensar. Empezó a analizar una a una las frases del mensaje y poco a poco fueron cobrando sentido en su mente...y en su memoria.

Andrew: Regulus...no tendrá nada que ver con Sirius ¿verdad?

Regulus: Es mi regalo, no el suyo. No hagas preguntas estúpidas y trata de averiguar el mensaje-insistió y la peli-azul se dispuso a descifrar la pista con suma facilidad.

Andrew: A ver, "renace de las cenizas" solo hay una criatura que renace de sus propias cenizas, el fénix. Curiosamente en Hogwarts hay un ejemplar de esas maravillosas criaturas en el despacho de Dumbledore. Lo cual nos lleva a la siguiente frase "vuela alto, cual lechuza" Si no me equivoco el despacho del director se ve desde la lechucería, luego ahí debe de estar el regalo ¿me equivoco?

Regulus: No sé, vamos a la lechucería, a ver que encontramos-propuso sonriendo orgulloso al ver con que facilidad había resuelto la primera pista.

Fueron caminando en silencio de camino a la lechucería. No cruzaron palabra ya que Andrew no dejaba de darle vueltas a sus sospechas sobre que Sirius tenía algo que ver, al menos con lo que decía la pista. Y Regulus se limitaba a respetar el silencio que ella necesitaba para pensar.
Llegaron a su destino y, frente a la puerta, la chica encontró otro trozo de pergamino levitando ante sus ojos. Sin perder tiempo lo cogió y leyó la pista.

Varias patas y un gran corazón.
Estudiarle, sin duda, es una gran decisión.
Entre algas y espuma una nueva pista...
¡El tiempo es oro¡Date prisa!

Andrew¡¿Qué es lo que te ha contado tu hermano?!-preguntó enfadada mirando a su acompañante.

Regulus: Digamos que él ha sido el que ha escrito las pistas, no me ha contado nada. ¿Por qué lo preguntas¿Pone algo comprometedor?-se inclinó para leer el pergamino, sin ocultar su curiosidad.

Andrew¿Seguro que no te ha contado nada?-el moreno negó con la cabeza y ella se relajó visiblemente-. Está bien...a ver lo que dice esta pista-volvió a centrar su atención en las frases concentrándose en averiguar donde estaría la siguiente pista-. "muchas patas..." "estudiarle, una gran decisión" Vale, habla del calamar-adivinó sin reprimir una sonrisilla traviesa al recordar ciertas recomendaciones que ella misma le dio al hermano de su acompañante a principio de curso-. "Entre algas y espuma..." Está claro, esto se refiere al lago. ¿Me estás diciendo que ahora hay que salir fuera e ir hasta el maldito lago?

Regulus: Venga, no estaremos mucho tiempo, no seas remilgada-la animó y de nuevo emprendieron la marcha hacia los terrenos del castillo.

Tardaron unos minutos en llegar al lago y, efectivamente, ahí les esperaba una nueva pista flotando sobre la orilla.

El símbolo de un emblema.
Hombro amigo en la noche certera.
La oscuridad oculta su nombre.
En el séptimo piso tu secreto se esconde.

Andrew: Regulus... ¿qué es el regalo? En estas pistas pone cosas que son bastante personales, sé que tu hermano está metido en este asunto.

Regulus: Ya lo verás, no seas impaciente. En cuanto a mi hermano ya te he dicho que fue él el que me escribió las pistas con lo que no sé como lo hizo ni el sentido de lo que escribió. Ahora ¿qué dice la pista?

Andrew: Que tengo que ir hasta el 7º piso, lo deja más que claro...Lo demás se refiere a los Black y al perro del emblema-mintió, sabía que el perro del emblema era algo insignificante. A lo que la pista hacía alusión era al hecho de que Sirius Black era un animago que se convertía en un enorme perro negro.

Regulus: Pues vamos al séptimo piso a ver que podemos encontrar allí.

Andrew: Recuérdame que cuando toda esta parafernalia termine te mate por hacerme subir y bajar escaleras como una idiota-le dijo provocando una sonora carcajada.

Regulus: Te lo recordaré, descuida. Ahora vamos-la animó mientras entraban de nuevo en el castillo.

Al llegar al séptimo piso ocurrió lo mismo que las dos veces anteriores, de nuevo el pergamino levitaba frente a ellos, y de nuevo Andrew se acercó para leerlo.

A tu destino has llegado sin encontrar lo esperado.
Que el deseo anide en tu corazón
y al recorrer tus pasos hallarás la solución.

Regulus: Esa no es tan evidente por lo que veo-comentó al ver la pequeña arruga entre las cejas de la chica. Al oírle, esta levantó la cabeza y le miró mientras se mordía el labio inferior.

Andrew: No, esta me está costando un poco más, al parecer tu hermano se esmeró en la última. Si no me equivoco con lo de recorrer mis pasos y todo eso se refiere a la Sala de los Menesteres. Para encontrarla tienes que pasar tres veces por delante, pero..."que el deseo anide en tu corazón" ¿qué deseo?

Regulus: No tengo ni idea-admitió encogiéndose de hombros-. A lo mejor debes desear encontrar el regalo ¿no te parece?-opinó y ella meditó la propuesta.

Andrew: Es una opción-admitió al final, encogiéndose de hombros. Después pasó tres veces por delante del lugar donde se encontraba la sala deseando encontrar el regalo de Regulus. Al final apareció en la pared una enorme puerta esperando a que ella entrara.

Regulus: Andrew espera-la llamó cuando la mano de la chica ya estaba sobre el picaporte, a punto de abrir. Se giró para mirarle-. Verás yo...yo no voy a entrar contigo, ahí dentro está mi regalo de San Valentín y espero, de todo corazón, que te guste.

Andrew¿Qué demonios estás diciendo?

Regulus: Shh, ahora no me interrumpas rogó mientras se acercaba a ella y cogía la mano que tenía libre entre las suyas-. Sé que has estado pensando que me había hecho ilusiones...bueno, ya verás lo equivocada que estabas cuando entres ahí pero...si es verdad que te quiero. Eres la chica más especial que conozco y quiero que seas feliz aunque sé que esa felicidad, de momento, no está a mi lado... No te precipites ¿vale? Dale la oportunidad de explicarse antes de abalanzarte contra él y romperle la cabeza.

Andrew: No por favor...no sé de que va todo esto y no sé que tramáis pero ahí dentro está Sirius y ahora mismo no me siento capaz de enfrentarme a él-Regulus acarició su mejilla con la otra mano mientras la sonreía.

Regulus: Eres capaz y es lo que más deseas ahora mismo. Os necesitáis mutuamente Andrew, y estar separados os hace daño. Mi regalo es él y la oportunidad de que habléis pero él tiene también su regalo, no lo desperdiciéis ¿de acuerdo?-ella asintió con la cabeza-. ¡Ah! Una cosa más. Esto lo hemos hecho juntos por ti y puede que tuvieras algo de razón y ahora nos llevemos un poco mejor...pero seguimos estando enfrentados, ahora más que antes porque los dos te queremos.

Andrew¡No me hagas sentir culpable, encima! Bastante tengo con todo este lío que habéis armado-le reprochó y él se rió.

Regulus: No te echó a ti la culpa, solo es un hecho...Dale otra oportunidad, te necesita, y tú le necesitas a él-. Eso fue como una despedida, y tras una última sonrisa se dio la vuelta dispuesto a irse.

Andrew: Regulus-se giró para mirarla-. Muchas gracias, de verdad-dijo, hablando con el corazón, mientras atravesaba la puerta y desaparecía ante los ojos de Regulus.

Regulus: Suerte-susurró antes de continuar su camino hacia las mazmorras.

Una vez dentro se encontró con que estaba en una terraza. Como si hubiera subido al piso más alto de la torre más alta del castillo y hubiesen quitado el techo. A su alrededor solo había cielo, estrellas y un telescopio.
Dio una vuelta sobre su propio eje mirando el cielo, maravillada, y de pronto se encontró con un Sirius que la miraba divertido.

Andrew: Así que por esto estabas todos los días aquí-afirmó y el chico asintió con la cabeza acercándose a ella y cogiéndola de la mano.

Sirius¿Me dejas que te de mi regalo? Luego te prometo que podremos hablar largo y tendido-aseguró mientras la llevaba junto al telescopio-. ¿Podrías encontrar Sirio?-preguntó y la chica se agachó para mirar y buscar entre los millones de estrellas.

Andrew¡Si¡Aquí está!

Sirius¿Estás segura?-la chica levantó la cabeza y asintió, sonriendo-. Vale, ahora mira la estrella que esta junto a Sirio, es una muy chiquitita ¿La ves?

Andrew: Si, están casi pegadas-confirmó mirando ambas estrellas y sonriendo.

Sirius la cogió la mano y la atrajo hacia sí, abrazándola. Ella se puso tensa al sentir el calor del cuerpo del chico, pero al sentir como él la colocaba de forma que pudiese ver ambas estrellas y luego las señalaba se centró en ellas y se relajó.

Sirius: Es esa de ahí. Es una estrella nueva ¿lo sabías? De hecho es nuestra, Regulus y yo fuimos los que la registramos.

Andrew¿En serio?-él asintió con la cabeza sin dejar de mirar al cielo.

Sirius: Fíjate en ella, es tan pequeña, podría decirse que es insignificante, pero no es cierto. Simplemente no le gusta ser el centro de atención, todo lo contrario que a Sirio. Pero se complementan bien las dos ¿no te parece? Una brillante, ostentosa, grande. Y la otra delicada, pequeña, inocente...

Andrew: Te estás refiriendo a las estrellas ¿verdad?-giró la cabeza para mirarle y él le devolvió la mirada.

Sirius: Esa estrella es mi regalo. Se llama Andrew.

Impactada se apartó del moreno quedando frente a él, mirándole boquiabierta.

Sirius: Durante estos casi dos meses que hemos estado separados he intentado olvidarte de todas las formas que se me han ocurrido. He intentado odiarte y por eso he discutido contigo, también he tratado de verte como una amiga, nada más. Pero cada vez que te veía con mi hermano sentía un cosquilleo en las manos y necesitaba pegar a alguien o romper algo. Por el contrario, cuando te veía con Iciar, sentía algo cálido en el pecho...

Ella le miraba, escuchando cada palabra, interpretando cada frase. Mientras él se acercaba, temeroso, y le delineaba, con los dedos, el contorno de las cejas, la mandíbula, la barbilla, los labios...

Sirius: Solamente he sido capaz de entender una cosa. Te necesito a mi lado, Andrew. No puedo estar sin ti, del mismo modo que nadie puede separar esas dos estrellas.

Metió la mano en el bolsillo y sacó una fina cadena de plata con un colgante en forma de dos estrellas unidas, una un poco más pequeña que la otra, hecho con nácar y con el borde de plata. La dejó caer sobre la palma abierta de la chica y observo como ella acariciaba el colgante con dedos trémulos.

Sirius: Te lo dije en el tren y te lo vuelvo a repetir, eres lo más importante que he tenido nunca y...

Andrew: Sirius ya-le interrumpió levantando la cabeza para mirarle a los ojos-. Hablas demasiado y a veces tu boca lo jode todo-le dio la cadena y él la miró con tristeza.

Para tranquilidad del chico Andrew se dio la vuelta y se apartó el pelo para que él pudiera ponerle el colgante. Sirius dio un paso hacia ella y así lo hizo, acariciándole la nuca con suavidad.

Andrew: No necesito que sigas hablando. A veces lo simple es lo más efectivo ¿no te das cuenta?-la silenció colocando su dedo índice sobre sus labios mientras sonreía. Había entendido el mensaje.

Sirius: Te quiero-susurró y ella sonrió.

Andrew: Yo también te quiero Sirius.

El moreno cogió la cara de Andrew entre sus manos y la atrajo hacia él, apoderándose, de nuevo, de esos labios que tanto deseaba. Cuando se separó Andrew acarició la nariz del chico con la suya mientras le cogía las manos y las entrelazaba a su espalda.

Andrew: Yo también tengo un regalo para ti. Uno que para mi es muy importante-la miró sin comprender y ella se rió-. Para que lo entiendas, digamos que ahora podrás contestar la próxima vez que tus amigos te pregunten si has conseguido llevarte a Cullen a la cama.

Sirius reprimió una carcajada y la miró a los ojos.

Sirius¿Estas segura?-asintió con la cabeza sosteniendo su mirada. Y de pronto aparecieron, en el suelo, una manta y una serie de cojines-. Que apropiado. Adoro esta sala-murmuró y ambos rieron.

Entonces fue Andrew la que tomó la iniciativa y, cogiendo el cuello de la camiseta del chico, le atrajo hacia ella, buscando sus labios. Mientras daba pequeños pasos hasta llegar a la manta, donde se recostaron...

Alto, alto, alto. A ver, me presento. Soy Sirius Black, aunque lo lógico es que me conozcáis todos. El caso, aprovecho que aquí, mi amiga, la narradora se ha ido al baño para retocar esto un poco. Yo no tengo problemas en que sea narrada nuestra reconciliación paso por paso y al detalle, pero como comprenderéis para que se narre alguien tiene que contar lo que pasó y ese alguien, como supondréis, soy yo. El caso, que si Andrew se entera de que yo voy por ahí contando intimidades, y creerme, se enterará, lo más seguro es que me mate...o peor, deje de hablarme y si no me habla no hay besos y con lo que me costó recuperarlos no es plan de perderlos de nuevo.
Bueno que encantado de haberos conocido y siento las molestias pero uno tiene que velar por su seguridad y por sus besos, que son importantes. Así que me despido y despido el capítulo por la narradora antes de que se la ocurra seguir escribiendo... ¡ah¡Que dice que quiere muchos reviews que eso la motiva para seguir escribiendo! Así que ya sabéis. Besos enormes para todas mis admiradoras y ahora me voy que me reclama mi Andy (¡que bien suena eso de "mi" Andy!)


Y hasta aquí el capítulo de hoy con cierta aportación ficticia de nuestro querido Sirius, que encanto de hombre XD
En fines y principios, que espero de todo corazón que este capítulo os guste tanto como me ha gustado a mi escribirlo, y mil gracias, muchos besos y un millón de abrazos para: Trixi.Black, Hayley Cullen, iciar!, MarisaBlack, LauX, Aguss, monse evans, Armelle Potter, clau malfoy, Carito-Potter, MaryDevilLuz, ºAbrilº, Ruaida, Lady Zieth, marinaevans.
Contestaría uno a uno a todos los reviews porque me encanta hacerlo pero si lo hago no publico hoy y mañana no creo que pueda publicar porque pasaré muy poco tiempo por casa así que supongo que lo que queréis es leer el chap y no la contestación al rr no?? XD así que aquí mando un nuevo capítulo recién salidito del teclado y que lo he escrito con mucho, mucho amor. (Y que a mi por lo menos me ha encantado) Y por último, deciros que no sé si hay una estrella pegada a Sirio o no (Lau, tu que sabes de esto, la hay?) lo que si se es que no se llama Andrew ni de coña pero como esto es totalmente ficticio pos ala, me invento hasta el cielo porque yo lo valgo. Espero muchos muchos reviews que me cuenten si os ha gustado el chap vale?? Y hasta la próxima que no sé cuando será porque me acabo de quedar sin ideas XD bueno...alguna tengo, no cunda el pánico. Un beso gigante a todo el mundo!!