Disclaimer¿Os creéis que si esto fuera mío estaría ambientado en Inglaterra? Venga anda! Que poco me conocéis...así que ya sabéis, lo que os suene de haberlo visto en algún libro por ahí fuera no es mío, lo que solo esté aquí SI LO ES!! Y COBRO DERECHOS DE AUTOR EHH!!

Capítulo 32: De viaje

Eran las seis de la mañana y Lily y Phoebe estaban ya en Hogsmeade, acompañadas de Remus y de James. Habían decidido ir hasta el aeropuerto de Londres subidas en el autobús noctámbulo y los tres chicos se habían ofrecido para acompañarlas hasta el autobús, pese a que les tocase madrugar. Si iban a estar unos días sin verlas lo mínimo era acompañarlas para despedirse con un poco de intimidad.
Se pararon cerca del local de Las tres escobas, donde estaban las puertas y ventanas cerradas, aun. Phoebe y Remus iban cogidos de la mano mientras este llevaba la maleta de la chica. Por su parte James caminaba junto a Lily en absoluto silencio, observando la punta de sus zapatillas, mientras la pelirroja hacía levitar sus cosas.
Una vez allí se giraron y miraron hacia la lejanía, donde se veía venir a una Andrew con cara de mala leche, sus cosas levitando a su alrededor, y un Sirius agarrado a su cintura.

Sirius¡Qué no¡Qué no te suelto¡Qué no quiero que te marches¡Quédate conmigo!-gritaba mientras trataba de impedir la marcha de la chica. Sus cuatro amigos negaron con la cabeza al ver la escena.

Andrew¡Sirius¡O me sueltas o te juro que te llevo conmigo convertido en esquís!-le amenazó girando la cabeza y mirándole con cara de asesina en serie. Sirius puso un enorme y conmovedor puchero y la soltó.

Sirius: Es que yo no quiero separarme de ti-murmuró con un hilo de voz y dejando que le temblara el labio inferior.

Andrew: Pero Sirius...solo son cuatro días. Ya verás que rápido se te pasan-le aseguró tratando de consolarle y tras besarle en la punta de la nariz siguió andando hasta alcanzar a sus amigas.

Para cuando las alcanzó, Remus también se había contagiado y un enorme puchero adornaba su cara. Y, aunque no era tan trabajado y convincente como el de Sirius, pudo conmover a Phoebe con mucha facilidad.
La rubia le pasó los brazos alrededor de la cintura y apoyó la mejilla en su pecho mientras cerraba los ojos. Le gustaba tanto escuchar como aumentaban los latidos de aquel corazón cada vez que se abrazaban.

Phoebe: No es tanto tiempo, en seguida volveremos a estar solapados el uno al otro-notó como se agitaba el pecho de Remus al reír.

Lily: Venga por favor...solo son cuatro míseros días...-musitó negando con la cabeza, pero ninguno la respondió. Ni siquiera James, que se limitó a encogerse de hombros y mirar hacia otro lado cuando los ojos verdes de Lily se fijaron en él.

Sirius: Y no quiero que tus ojos se fijen en un mismo franchute más de cinco segundos seguidos...que esos están muy salidos y se piensan cosas que no son y tú tienes novio-le dijo a Andrew apuntándola con el dedo índice mientras ella le miraba con una ceja alzada y sonriendo de forma burlona.

Phoebe: En ese caso mucho cuidadito con lo que hacéis vosotros en casa de James-fue la rubia la que contestó a la advertencia separándose un poco de Remus para poder mirar a Sirius a la cara mientras hablaba y volviendo a hundirse entre los brazos de su novio después.

Sirius: Andy...quédate conmigo-rogó, acudiendo de nuevo a su habilidad con los pucheros y el chantaje emocional. Por suerte la peli-azul había practicado lo suficiente durante la última semana para ser capaz de impedir que le afectaran esos enormes ojos azules.

Se le acercó y le rodeó el cuello con los brazos.

Andrew: Te veré en cuatro días-le dijo sonriéndole ampliamente

-Te veré cuando mañana os encontremos por casualidad en la misma estación en la que estemos- pensó mientras le daba un beso de despedida.

Al observar el momento romántico entre ambas parejas Lily y James se miraron avergonzados, sin saber muy bien qué hacer o qué decirse. Supuestamente eran novios, si, pero ninguno de los dos consideraba que una despedida romántica fuera lo más adecuado para la situación en la que estaban.

James: Bueno...pásatelo bien y ten cuidado, no te caigas mucho.

Lily: Si...bueno, lo intentaré-contestó con tono cortés-. Y vosotros igual, tratar de descansar que a la vuelta nos tocará estudiar y eso...

Phoebe¿Llamo al autobús?- preguntó la rubia al ver como sus dos amigos pedían a gritos una interrupción. Al ver el asentimiento de la pelirroja levantó la varita y un autobús de color morado se materializó delante de ellos.

Sirius¡Qué no¡Qué no te suelto¡Qué no te vas!-volvió a agarrar con fuerza a Andrew para que no se fuera.

Andrew¡Sirius¡Quieto¡Sit!-le gritó como si se tratara de un perro, cosa que en parte era verdad, y él la soltó solo para poder mirarla con profunda indignación-. Ehh...que te quiero mucho y te voy a echar de menos-lo intentó arreglar, y luego subió al autobús para huir de él, antes de que la volviera a atrapar.

Vieron como el autobús desaparecía de su vista con la misma rapidez con la que había aparecido. Y una vez solos Sirius se frotó las manos miró a sus amigos.

Sirius: Soy convincente ¿eh?-les dijo sonriendo con orgullo-. Vamos, te aseguro que después de mi brillante actuación no sospechan nada.

Remus: Si Sirius, has sido de lo más natural-concedió solo para que se callara-. Dudo que tu novia pueda, ni siquiera, imaginarse que vamos a aparecer por ahí-esto último lo dijo con ironía aunque Sirius no se dio cuenta.

Sirius: Venga, volvamos al castillo a preparar nuestras cosas-propuso y emprendió la marcha con un ánimo que resultaba hasta palpable. Remus sonrió al verle tan alegre y le siguió, pero se detuvo a los pocos pasos para fijarse en James, que seguía de pie en el mismo sitio.

James: Chicos, yo no voy-anunció agachando la cabeza y metiendo las manos en los bolsillos de sus vaqueros. Sirius también se giró para mirarle-. Las cosas entre Lily y yo no van demasiado bien y creo que lo mejor es que nos separemos un poco...

Remus¿Y qué tienes pensado hacer?-preguntó considerando que el pensamiento de su amigo no estaba mal encaminado. James se encogió de hombros.

James: No sé, supongo que me quedaré aquí, en Hogwarts. Está Lau así que tampoco me quedo solo y...

Sirius¡Ya estamos con la susodicha Laura¡Estoy harto de no oír más que Laura esto...Laura lo otro¡Parece que solo te importa ella-le interrumpió ofendido y sin querer disimular sus celos al sentirse relegado en el papel de "mejor amigo"

James: Perdona Sirius, ya sé que a ti todo te va de maravilla con "tu Andy"-murmuró con malicia-. Pero no todos estamos en la misma situación ¿sabes? Lily y yo apenas nos hablamos y no quiero forzar las cosas...echarla de menos me hará bien.

Ambos amigos se miraron desafiantes hasta que Remus tomó la palabra, tratando de calmar un poco los ánimos.

Remus: James tiene razón, Pad. Lo mejor será que se quede aquí.

Sirius: Está bien-concedió a regañadientes-. Pero que se quede por su bien, no por la tal "Lau"-musitó dándose la vuelta y reemprendiendo la marcha.

Remus miró a James encogiéndose de hombros y este le respondió negando con la cabeza. Después ambos amigos siguieron a Sirius de vuelta al castillo.

En ese mismo momento las tres chicas ya habían embarcado en el avión que las llevaría a Francia, a Piau Engaly, la estación más alta de los pirineos franceses. Cuando el avión empezó, por fin, a moverse, dispuesto a despegar. Andrew pegó la frente y la nariz en la ventana, para poder observar, maravillada, como funcionaban esos gigantescos pájaros metálicos que usaban los muggles. La chica estaba más que encantada viendo como las grandes alas vibraban a medida que el avión iba cogiendo más y más velocidad.

Andrew¡Eh¡Mirad chicas¡Ya estamos a punto de despegar! –exclamó emocionada y Phoebe la agarró del hombro y la echó hacia atrás.

Phoebe: Con tu cabezón en medio no veo absolutamente nada-se quejó e, ignorando la mueca que la dedicó su amiga, miró por la pequeña ventanita.

Lily: Por favor...estaros quietas... ¡Ay que este bicho se inclina!-cerró los ojos con fuerza mientras se agarraba a ambos reposa brazos casi perforándolos a causa de la fuerza empleada por la pelirroja en agarrarse.

Andrew¿También te da miedo volar así?-preguntó inclinando la cabeza para ver lo cómica que estaba su amiga en esa situación.

Lily: Me da miedo todo lo que signifique elevar mis pies del suelo-contestó-. Así que agradecería que os estuvierais quietecitas durante todo el trayecto si no queréis que me te un ataque de ansiedad aquí mismo.

Phoebe: Nos volvemos en traslador-decidió la rubia.

Dicha decisión fue aceptada por la pelirroja de inmediato aunque Andrew no se mostró muy de acuerdo. Esto del avión le había gustado. Más cuando sobrevolaron el mar, en cuyas olas se reflejaban los rayos del sol, emitiendo brillos dorados.

Una vez el avión aterrizó en el aeropuerto de Tarbes, las tres chicas desembarcaron, algunas más contentas que otras al volver a pisar tierra firme, y recogieron sus maletas para dirigirse a la estación de ferrocarril que las llevaría hasta la estación.
Aprovecharon el trayecto para planificar su primer día de vacaciones. Era temprano y con un poco de suerte no habría demasiada gente en las pistas aun, con lo que decidieron aprovechar la nieve ya desde esa misma mañana.

Andrew: Vale, y a partir de las cinco que nos cierran las pistas ¿qué hacemos?-preguntó mirando por la ventana y viendo el magnífico paisaje completamente nevado.

Phoebe¡Nos vamos de compras!-propuso con una sonrisa de oreja a oreja imaginándose toda una tarde disfrutando de la compañía del olor a ropa y la musiquilla ambiental de las tiendas. Para su desgracia Lily rompió su burbuja.

Lily: Phoebe, siento desilusionarte, pero según lo que he leído solo tienes tiendas de deporte, con lo que me da que te vas a poder comprar pocas cosas.

Phoebe¿Y qué propones tú? –preguntó con desdén al ver de que manera tan cruel habían puesto fin a su ensoñación.

Lily: SI-ES-TA-pronunció la palabra dividiéndola en sílabas para magnificarla aun más.

Andrew¡No¡Me niego! Yo necesito algo de actividad o te juro que me vuelvo al colegio ahora mismo.

Lily: Pues nada, toma el folleto informativo este que nos dio el padre de Phoebe-le tiró un folleto bastante grueso-. A ver que quiere hacer la señorita.

Andrew empezó a ojear con curiosidad las distintas actividades que ofrecía la estación, al margen de las relacionadas con los deportes de nieve.

Andrew¡Eh¿Y buceo bajo hielo?-propuso y Phoebe la miró escandalizada.

Phoebe¡Pero que dices¿Te has vuelto loca¿Pretendes que yo me meta en el agua congelada?

Andrew: También podemos escalar cascadas heladas según pone aquí...

Phoebe: Ya... ¿y ahí no pone ningún tipo de actividad en el que mi vida no corra peligro?-preguntó y Andrew la miró con los ojos entrecerrados.

Lily: Lo que yo decía...siesta.

Andrew: Si te vale un paseo con raquetas de nieve...pero eso tiene pinta de ser aburridísimo. Personalmente prefiero lo de la escalada-opinó y acabó siendo ignorada por sus amigas.

Phoebe: En fin, supongo que en el hotel habrá algo con lo que entretenerse. Unas cartas o algo así.

Llegaron al cabo de una hora de viaje, aproximadamente. Y según bajaron del ferrocarril, con sus maletas a cuestas, se quedaron maravilladas con la belleza del paisaje.
La ventaja de la estación era que estaba situada en un circo glaciar con lo que la nieve estaba en buenísimas condiciones y el paisaje era espectacular.
Apenas tardaron un cuarto de hora en llegar a su habitación en el hotel, rebuscar en la maleta su mono de esquí y salir de la habitación con todo preparado para sentir los esquís deslizarse sobre la nieve y el helado viento cortarles la cara y hacer volar su pelo.
Forfait enganchado en el pantalón del mono, gafas de sol puestas, y la nariz roja del frío y ya estaban listas para empezar sus vacaciones esquiando.
Se colocaron frente a la estación, adornada con todo tipo de publicidad acerca de algo llamado: Derby des Pyrénées. Y alzaron la cabeza mientras recorrían la pista que tenían delante. "Cantoural" se llamaba y según indicaba en el telesilla era una pista azul, nada mal para calentar motores. Se miraron entre ellas y el asentimiento fue total. Esa era la pista elegida, con lo que se subieron al telesilla y disfrutaron de las vistas mientras subían.

Estuvieron unas dos horas subiendo y bajando distintas pistas, hasta que los pies de Phoebe dijeron basta. La rubia bajó hasta el final de la pista y se quitó los esquís con los bastones mientras Lily llegaba también abajo, y hacía lo mismo que Phoebe. La última en llegar fue Andrew, justo al llegar junto a sus amigas frenó con brusquedad levantando nieve.

Phoebe¡Andrew¡No me llenes de nieve!- exclamó molesta, mirando a su amiga, aunque esta tenía la vista fija en algún punto de la cafetería.

Andrew: Esto si que es demasiado...-sus dos amigas siguieron su mirada hasta dar con la causa de tal sorpresa-. Phoebe...me debes diez galeones.

Phoebe: Increíble...encima tampoco te creas que tratan de pasar desapercibidos.

Lo que había captado la atención de las tres chicas era, ni más ni menos que Sirius y Remus tratando de ocultarse tras un periódico colocado del revés, y ataviados con un gorro de esquí y unas gafas de ventisca.

Lily: Yo diría que eso pretendían, por eso llevan esas pintas dentro de una cafetería...para no ser reconocidos-dedujo inclinando la cabeza y fijándose a ver si había rastro del tercer integrante del trío.

Andrew: Pues llaman bastante la atención. Madre mía, era más que evidente que iban a venir pero no pensaba que les descubriríamos tan pronto.

Phoebe: Que raro que James no esté con ellos-opinó desviando la mirada de los dos chicos y mirando a sus amigas-. Bueno ¿qué¿Les delatamos ya?

Andrew: No...-negó sonriendo con maldad-. Vamos a ver cuanto tardan en delatarse ellos solitos.

Lily¿Qué estás planeando tú ahora?-preguntó fijándose en como la cara de su amiga había adoptado esa expresión propia de los niños pequeños cuando planean una travesura.

Andrew: Darles motivos para preocuparse. ¿No se supone que están ahí escondidos para no dejarnos solas ni a sol ni a sombra? Bueno... dejemos que comprueben lo parecidas que podemos ser a sus queridas admiradoras si nos lo proponemos-miró a Phoebe, con decisión-. ¿Qué tal se te da el tontear descaradamente con los franceses, Phoebe?

Phoebe: Creo que voy captando tu idea y empieza a gustarme-murmuró mientras dejaba los esquís clavados sobre la nieve y empezaba a caminar hacia la terraza de la cafetería, seguida de sus amigas.

Lily: Yo me limitaré a cronometrar cuantos segundos tardan vuestros caballeros de brillante armadura en venir a rescataros de las zarpas de los franceses-dijo sentándose en una de las sillas naranjas de la terraza y, tras apoyar la cabeza en el respaldo, de cara al sol, se quitó las gafas y cerró los ojos.

Phoebe: Ahora solo tenemos que buscar a dos chicos que nos sirvan como conejillos de indias en este experimento-su mirada recorrió la cafetería, tratando de averiguar cual de todos sería capaz de entender más de dos palabras en inglés.

Por su parte, lejos de los pirineos, James Potter había decidido bajar al lago en cuanto terminó de comer. El cielo estaba bastante despejado y, pese que hacía viento, se podía estar fuera si uno se abrigaba convenientemente. Se puso una buena sudadera de color negro, buscó un sitio donde ya no hubiese nieve y se sentó cerca de la orilla, dejando que los tenues rayos de sol calentaran un poco su ropa, mientras el viento revolvía aun más su pelo.
Fijó la vista en la superficie completamente lisa del agua y pensó en como sería volver a sentir esa mezcla de emoción y ansiedad por ver a Lily. Le preocupaba bastante el haber dejado de tener esa sensación. Sabía que amaba a Lily con todo su ser pero tenía miedo porque solo sentía que su estómago daba un vuelco cuando estaba cerca de Laura. ¿Y si el amor, realmente, no era suficiente¿Y si lo correcto era poner fin a una relación que lo único que les traía a ambos eran quebraderos de cabeza y permitir que esos momentos tan maravillosos que habían pasado juntos fueran solo magníficos recuerdos guardados en lo más profundo de su memoria?
Aunque por otro lado estaba Snape...y le asustaba pensar que si no se decidía a cortar con Lily era por orgullo, por no permitir que Snape ganara.
¿Y Laura? Disfrutaba mucho de la compañía de la chica, si. Se reía con ella y con sus ocurrentes comentarios, y apreciaba mucho su habilidad para escucharle cuando estaba mal pero ¿era eso suficiente como para terminar con un amor tan fuerte como el que creía sentir por Lily?
¿Qué era lo correcto¿Qué debía hacer?

Snape¿Compadeciéndote de ti mismo, Potter?-preguntó, a su espalda, una voz siseante-. Últimamente es lo único que sabes hacer.

James: Que te jodan-le espetó apoyando los brazos sobre sus rodillas y el mentón sobre ellos.

Snape: Veo que el no estar con tu novia te pone de mal humor ¿por qué no te has ido con tus amiguitos a perseguirla como un perro? Aunque...a lo mejor lo que te molesta precisamente es que Lily sigue siendo tu novia ¿por qué no eres lo suficientemente hombre y la dejas de una vez? Así podrás ir a esconderte entre la falda de esa Huffie a la que tanto aprecias-siguió provocándole y James se levantó tratando, con todas sus fuerzas, de no pensar en lo que esa serpiente decía.

James: Recuerdo que la última vez que tú y yo coincidimos aquí hace dos años, dejé tu moral por los suelos...no me obligues a repetirlo Snivellus, no estoy de humor para ello y no tengo público suficiente.

Snape: Lily tiene razón...solo funcionas con público...-el de gafas soltó una risotada amarga.

James: No me vengas ahora con que Lily te dice cosas así sobre mí porque no me lo creeré.

Snape¿No?-sonrió con maldad-. Deberías oír cada palabra que dice y las caras que pone. Piensa que eres un niñato que solo funciona cuando los demás le miran pero que realmente esa seguridad que aparentas no existe y eres un cobarde que finge ser valiente...

James: Cállate

Snape: También dice que está pensando en dejarte, piensa que tu edad mental es más acorde a la de esa Huffie y que ella necesita alguien que sea más hombre...

James: Que te calles-repitió apretando los puños.

Snape¡Oh! Y también dice que liarse contigo ha sido la peor decisión que ha tomado en toda su vida...

James ¡He dicho que te calles imbecil!-explotó y le propinó un puñetazo en la nariz.

Después se lanzó contra él y el Slytherin calló al suelo, con James sentado sobre él. Las lágrimas recorrían las mejillas de James cada vez que golpeaba a Snape hasta que de pronto dos pequeñas manos sujetaron sus brazos y le detuvieron.

Laura¡Basta James¿Qué demonios estás haciendo?-la chica le miró entre impactada y asustada y James apartó la vista de aquella cara para fijarse en sus puños ensangrentados y en la cara amoratada que estaba bajo él.

Se levantó, asqueado, después de lo que acababa de hacer y salió corriendo, sin rumbo fijo y con Laura tras de él.

Laura: James por favor ¡para¡Espérame¡Déjame ayudarte!-le gritó mientras corría tras él, pero no la hizo caso.

James¡Déjame solo!-exclamó tratando de correr a más velocidad pero tropezó y cayó al suelo, apoyando las rodillas y las palmas de las manos en la fría arena.

La chica llegó hasta él y escuchó como jadeaba a causa del cansancio y del llanto. Se arrodilló frente a él y le acarició la cabeza tratando de consolarle. Él, por su parte, se incorporó un momento para mirarla, e inmediatamente después la abrazó, hundiendo la cabeza en su hombro y llorando con más fuerza, tratando de expulsar la rabia y la impotencia que anidaban en su corazón.
Laura se limitó a colocar sus manos sobre él, una en su cabeza y la otra en su espalda, tratando, así, de contener los sollozos y dejándole llorar todo cuanto quisiera. Finalmente las lágrimas de James cesaron y, en ese mismo momento, levantó la cabeza y besó a la chica en los labios. Un segundo duró el beso, el segundo que tardó Laura en reaccionar y apartarse de él.

Laura: James no...Lily...

James: Lo siento-la interrumpió agachando la cabeza, avergonzado-. Entiendo que no quieras ser el segundo plato de nadie y tendría que terminar con Lily antes de intentar nada contigo pero...

Laura¿Qué? No James...no se trata de eso-ahora fue ella la que interrumpió el discurso de James-. Por supuesto que tengo mi dignidad y no me gusta ser la segunda opción de nadie pero ahora no me estaba refiriendo a mi dignidad.

James¿Entonces?-la miró interrogante.

Laura: Lily, James...sabes tan bien como yo que ella es la única a la que puedes entregarle tu corazón lo mismo que sabes que tú eres el único que posee el suyo.

James: Lily...ya-murmuró desviando de nuevo la vista-. Ya has oído lo que ese imbecil ha dicho acerca de lo que Lily piensa-escupió con rabia cada palabra.

Laura: Mírame James-él obedeció-. Snape está enamorado de Lily y no parará hasta conseguirla. Además, es un Slytherin y las serpientes acuden a cualquier medio, por rastrero que sea, para conseguir sus propósitos. ¿En serio has creído que Lily piensa eso de ti?-esperó una respuesta del chico pero esta no llegó-. Vamos por favor. No hay que ser muy intuitivo para ver en esos ojos verdes lo mucho que te quiere. Deberías ir con ella, estoy segura de que es lo que desea.

James: Te equivocas-la contradijo-. Lily y yo necesitamos distanciarnos un poco, las cosas entre nosotros no están bien y no quiero que estén peor...

Laura¿Y qué haces para solucionar esos problemas¿Besarme¡Qué gran solución!-le aplaudió pero en su rostro se notaba que empezaba a enfadarse-. No seas ridículo James, lo que Lily y tú necesitáis es sentaros a hablar tranquilamente y a solas. Sin vuestros amigos de por medio, lejos de Snape y de mi, lejos de todo.

James: No creo que...

Laura: Hazme caso por una vez en tu vida. Vete a buscar a Lily y habla con ella-le pidió cogiéndole las manos-. Simplemente dile lo que te pasa aquí-le acarició la cabeza-. Y aquí-le puso la mano en el pecho, a la altura del corazón-. Posiblemente ambos estéis pasando por lo mismo y lo único que os pasa es que os necesitáis el uno al otro.

James: Está bien...lo intentaré-cedió y luego suspiró-. Gracias por todo-la chica se rió.

Laura: No es ninguna molestia. Además, que sepas que jamás me liaría con ninguno de vosotros tres pero, puestos a elegir, tengo cierta debilidad por Sirius-admitió y James le revolvió el pelo mientras ella se reía.

James¡Oye renacuaja¡¿Cómo te atreves a decirme eso?!

Se quedaron jugando y riendo en los terrenos del castillo. De modo que James se permitió el lujo de no pensar más en Lily ni en sus sentimientos hasta el día siguiente y se limitó a dejar que su mente se evadiera. Solo quería divertirse y reír un poco.

Tras una comida rica en grasas e hidratos de carbono, propia de una cafetería situada a pie de pistas, las tres chicas volvieron a abrocharse las infernales botas de esquí y se calzaron los esquís para seguir disfrutando de su primer día de nieve. Evitando pensar en los dos individuos que llevaban todo el día siguiéndolas sin descanso.
Llegaron al pico más alto de la estación y optaron por bajar por la cara azul en lugar de arriesgarse por la roja, la comida pesaba demasiado en sus estómagos. Bajaron por la pista, la cual era un vulgar camino lleno de grupos de niños que seguían a su monitor. Y cuando llegaron a la zona donde el camino desaparecía, quedando una pista amplia y con una interesante pendiente, Phoebe explotó.

Phoebe¡No aguanto más¡No dejan de perseguirnos!-exclamó mirando a sus dos amigas, las cuales estaban igual de enfadadas-. Chicas, necesito descargar algo de adrenalina si quiero seguir con el plan y no cargármelos ahora mismo. Os veo abajo-se despidió de ellas y se lanzó, pista abajo.

Nadie había sido capaz de encontrar una explicación al hecho de que Phoebe esquiara tan sumamente bien cuado al andar era incapaz de no tropezar con cualquier desnivel en su terreno. Pero aun así, la habilidad de la rubia sobre los esquís era admirable, y bajó la pista sin problemas, esquivando a todos los esquiadores de nivel medio que se caracterizaban por amortizar bien la pista. Era tal el miedo que le tenían a los esquís que al girar hacían giros tan amplios que acababan más arriba de donde habían empezado el giro. Esta clase de obstáculos, junto a los trenecitos de niños que no medían más de medio metro de altura y que se les reconocía enseguida por los enormes cascos de colores, eran lo que Phoebe más odiaba del esquí, ya que no la dejaban la suficiente libertad para moverse a su gusto y más que esquí la obligaban a hacer slalom.
Al llegar casi al final de la pista, donde podía encogerse y dejar que los esquís tomasen velocidad, se encontró con dos chicos que se habían detenido justo delante de ella y temiendo no poder esquivarles, se incorporó de golpe y dio dos giros frenando a escasos centímetros de uno de ellos.

Phoebe: Lo siento...un poco más y ahora estaríamos rodando pista abajo-dijo mirando a ambos chicos, los cuales estaban asombrados.

Esquiador 1¡Madre mía¿Cómo demonios has hecho eso?-preguntó un chico moreno, hablando perfectamente inglés.

Phoebe: Si te soy completamente sincera...no tengo ni la más mínima idea-contestó clavando los bastones en la nieve, necesitaba reponerse del susto-. Un momento... ¿hablas mi idioma?-preguntó extrañada y el chico sonrió.

Esquiador 1: Si, ambos somos británicos, aunque llevamos viviendo dos años en Francia...

En ese momento Lily y Andrew llegaron hasta donde se encontraba Phoebe, y se quedaron extrañadas al ver a sus dos acompañantes.

Lily¿Quiénes son estos?-preguntó descolocada y el chico que había hablado inclinó la cabeza.

Esquiador 1: Mi nombre es Alex-se presentó-. Y él es Matt-al oír su nombre un chico alto, de aspecto desgarbado y pelo largo, rubio y rizado las saludó inclinando la cabeza también.

Phoebe: Yo soy Phoebe, y ellas son mis amigas Andrew y Lily-las presentó.

Matt: Perdonar pero, me da la ligera impresión de que estamos en medio ¿os parece si bajamos a la cafetería y ya allí charlamos tranquilamente?-propuso colocándose las gafas y los demás aceptaron la propuesta.

Tardaron escasamente unos minutos en llegar abajo y sentarse en las sillas que había libres. Los dos chicos que acababan de conocer se sentaron, uno junto a Andrew y el otro junto a Phoebe, mientras Lily quedaba entre sus dos amigas.

Phoebe: Y ¿por qué os vinisteis a vivir a Francia?-preguntó con curiosidad y Matt desvió la vista.

Alex: En pocas palabras...porque la mentalidad londinense es demasiado cerrada y Matt tenía algunos problemas, con lo que decidió venirse a Toulouse y yo me vine con él.

Matt: Que educado eres Alex-murmuró con una amplia sonrisa cuando vio las caras de desconcierto de las tres chicas-. Estaba cansado de los comentarios despreciativos hacia mis preferencias sexuales, con lo que decidí venirme a Francia donde la sociedad es bastante más liberal que en Londres. No soportaba la idea de tener que ir ocultando lo que soy cuando no me avergüenzo de ello.

Andrew: Eso demuestra valentía, no todo el mundo se enfrentaría al mundo solo por conseguir que le acepten tal cual es-. Comentó admirada y el chico a sonrió.

Phoebe¿Y tú Alex¿Te viniste por la misma razón?

Alex: En absoluto, adoro a las mujeres y me vine porque las francesas son impresionantes-confesó y Lily se inclinó para hablar con Andrew.

Lily: Un Sirius a la francesa-susurró y la morena se rió disimuladamente mientras Alex seguía hablando y comiéndose a Phoebe con los ojos.

Alex: Aunque de haber sabido que en Londres existía una chica como tú me lo hubiese pensado un poco...

Phoebe: Ehh... preferiría que no dijeras cosas así. Tengo novio y haces que me sienta incómoda-murmuró sonrojándose y Andrew sonrió al ver como sus respectivos novios se sentaban lo suficientemente lejos como para poder observar el panorama y sacar conclusiones erróneas.

Andrew: Y hablando de novios... ¿podríamos pediros un favor?-preguntó poniendo cara de niña buena, ambos chicos asintieron mientras se encogían de hombros-. Veréis, este viaje se suponía que era para estar nosotras tres solas esquiando tranquilamente pero está visto que ni mi novio ni el de Phoebe, entienden demasiado bien el concepto y nos han seguido hasta aquí.

Matt¿Bromeas? Por favor... ¿cómo se puede ser tan ridículo?-preguntó asombrado y Lily se rió.

Lily: No les conoces en persona...

Andrew: El caso es que nos gustaría que nos ayudarais. Queremos que se descubran y para eso necesitamos que piensen que corren peligro de convertirse en un par de carnudos... Por suerte ambos tienen una imaginación desbordante y con que paséis algo de tiempo con nosotras bastará-explicó y ambos chicos aceptaron la petición.

Matt: Resultara curioso que un hombre pueda llegar a considerarme una amenaza para su relación con una mujer-comentó dándose golpecitos en el labio con la yema del dedo índice, y Andrew se levantó al escuchar el comentario.

Andrew: Perfecto entonces-le tendió las manos para que se levantara-. ¿Te apetece venir conmigo a dar una vuelta por el pueblo? Siento curiosidad-admitió con una sonrisa que fue correspondida por el chico, cuando se levantó.

Matt: Por supuesto. Pero dame unos minutos antes para ponerme ropa algo más cómoda...estas botas no son precisamente idóneas para caminar-bromeó y todos los demás se rieron. Después ambos se alejaron cogidos del brazo, obviamente con un Sirius bastante molesto tras ellos.

Cuando se perdieron de vista los otros tres se miraron entre ellos. Apenas les quedaba media hora de esquí antes de que cerraran la estación, con lo que tampoco les merecía la pena subir una última pista, sin mencionar que las dos chicas tenían los pies destrozados.

Lily: Yo no puedo más, lo siento. Mis pies se niegan a volver a ponerse las botas-musitó estirando las piernas y tratando de mover los agarrotados dedos de los pies dentro de las botas.

Alex¿Os apetece ir a tomar una coca-cola mientras jugamos una partida de billar?-preguntó mirando a la rubia e ignorando a Lily.

Phoebe¿Billar¡Si, me encanta la idea! Aunque no sé jugar...-confesó encogiéndose de hombros y sonriendo, su amiga pelirroja negó con la cabeza al ver la amplia sonrisa en la cara del chico al que acababan de conocer.

Alex: No te preocupes, a mi se me da muy bien, yo puedo enseñarte-se ofreció galantemente.

Lily: Gracias por el ofrecimiento Alex, pero no creo que sea una buena idea lo del billar hoy. Yo estoy muy cansada y Phoebe también...

Phoebe: Pero si yo no...

Lily: Si Phoebe-la interrumpió mirándola significativamente-. Si estás cansada, y lo mejor es que subamos a la habitación a descansar un poco antes de cenar-la cogió del brazo y la levantó-. Mañana nos veremos, Alex.

Phoebe: Eh...adiós...-se despidió del chico mientras dejaba que su amiga la arrastrara por la estación. Al final se detuvo pidiendo una explicación-. Se puede saber qué pasa ¿por qué no podemos ir a jugar al billar?

Lily¡No fastidies, Phoebe! Ese buitre te come con los ojos ¿qué pretendes¿Qué a Remus le de un ataque cardiaco?

Phoebe: Venga Lily...adoro a Remus, no voy a dejar que Alex haga nada-la tranquilizó tratando de dar media vuelta pero su amiga la cogió del brazo.

Lily: Por hoy ya han tenido bastante...he visto la cara de Remus hace un momento y estaba rojo de rabia-la rubia miró hacia donde sabía que estaba su novio espiándola pero había desaparecido-. Sirius le ha tenido que sujetar porque ha estado a punto de delatarles... no seas tan dura con él o posiblemente se romperá.

Phoebe: Está bien...no más Alex por hoy, capto el mensaje-aceptó empezando a andar de nuevo-. Vamos a la habitación, al final creo que si que me hará bien dormir un poco.

Vestidos ya con ropa cómoda y de abrigo, Matt y Andrew subieron al teleférico que les permitiría bajar la montaña y llegar hasta el pueblecito que la chica había mencionado.
La curiosidad de Andrew por el chico no tenía límites y no paraba de preguntar cualquier cosa que se le ocurriera sin preocuparse de que fuesen preguntas algo comprometedoras. Del mismo modo a Matt le resultaba agradable poder hablar sin temor a recibir miradas de reproche o extrañeza. Con lo que pasaron un buen rato hablando de la vida del chico tanto en Londres como en Toulouse.
Entraron en un pequeño bar donde pidieron un par de cafés para entrar en calor.

Matt¿Qué es eso?-preguntó con curiosidad al ver como la chica jugueteaba con las dos estrellas que colgaban de su cuello.

Andrew¿Esto? Oh...un regalo que me hizo mi novio por San Valentín-le contó algo sonrojada y el chico sujetó el colgante sobre la palma de la mano y la miró esperando a que le contara todos los detalles. Ella le contó todo lo que había pasado el día que Sirius le regaló el colgante junto a su propia estrella.

Matt: Que chico tan ideal-ambos sonrieron la una recordando lo ocurrido y el otro imaginándolo- ¿Está por aquí?-preguntó examinando la cafetería y Andrew miró a su acompañante y asintió con la cabeza.

Andrew: Dos mesas detrás de mi, no te quita el ojo de encima y empieza a apretar el puño con lo que deduzco que su grado de celos está alcanzando límites insospechados.

Matt¿Cómo lo sabes?

Andrew: Veo el reflejo en el cristal de la ventana-le explicó y Matt sonrió a la vez que examinaba al moreno que era centro de su conversación.

Matt: Es guapo... ¿Seguro que le gustan las chicas?

Andrew¡Oye! No te atrevas a intentar quitármelo ¿estamos?-le advirtió fingiendo estar enfadada pero en realidad Matt no suponía una amenaza. Si conocía a Sirius bien, preferiría que lo mataran antes de que lo emparejaran con un hombre.

El rubio le dio un trago a su humeante café y luego miró a la chica. Ella le devolvió la mirada y se quedó como hipnotizada en la profundidad de esos ojos azules con tonos verdes.

Andrew: No me había fijado pero tienes unos ojos preciosos...y enormes-él se rió ante tal observación, luego la guiñó un ojo y se fijó en el novio de la chica, que cada vez se le veía más y más molesto.

Matt: Para mi que nos escucha.

Andrew¡Oh! No lo dudes, lo raro es que no haya saltado ya para "salvarme"-murmuró entrecomillando con los dedos la última palabra. Después suspiró, negando con la cabeza y optó por cambiar de tema-. ¿Y cómo es que os venís desde Toulouse hasta aquí solo para esquiar?

Matt¡Oh¿No lo sabes? Pasado mañana se celebra el Derby des Pyrénées.

Andrew: He visto los carteles pero no sé exactamente qué se supone que es eso-confesó apoyando los codos en la mesa y juntando las manos.

Matt: Es una competición. Hay que bajar desde el pico más alto en una carrera contrarreloj. El premio es en metálico y a Alex y a mi no nos vendría nada mal el dinero.

Andrew: Ya veo...supongo que habrá que ir a veros esquiar. Y a desearos suerte.

Matt: Me encantaría que lo hicieras...y me da la sensación de que a Alex le encantaría que tu amiga Phoebe apareciera por ahí también...-comentó como quién no quiere la cosa.

Andrew: Ya lo he visto...me da un poco de miedo tu amigo-confesó y Matt alzó una ceja-. Phoebe no puede vivir sin su novio y con el otro metiéndose donde nadie le llama las cosas pueden acabar mal-se explicó y ambos se quedaron en silencio, reflexionando.

Ese día las chicas se fueron a su cuarto según terminaron de cenar. Estaban bastante cansadas después del viaje y de haber estado toda la mañana y parte de la tarde esquiando. Además el día siguiente seguramente sería parecido con lo que lo mejor que podían hacer era irse a dormir cuanto antes y olvidar los dos incordios que habían tenido todo el día tras ellas, tratando de pasar desapercibidos.

Al día siguiente, a eso de las nueve de la mañana, un individuo no identificado entró en la habitación que compartían Sirius y Remus. Caminó con sigilo hasta la ventana y la abrió de par en par dejando que la nieve y el aire helado entraran en la habitación.
Los dos merodeadores se encogieron entre las sábanas, molestos por el frío. Y el individuo emitió una pequeña risita que sofocó al instante, mientras se acercaba a ellos y se colocaba en medio de las dos camas.
Con sumo cuidado cogió las mantas que cubrían a Sirius y se las quitó, procurando no despertarle. Por suerte el moreno tenía el sueño profundo y aunque se revolvió un poco no llegó a despertarse. Lo mismo hizo con Remus, el cual tampoco abrió los ojos en ningún momento, por mucho que le molestase el frío.
Y ya para terminar el nuevo inquilino volvió hacia la ventana y se llenó las manos de nieve, tratando de no reírse demasiado. Y volvió a colocarse entra las dos camas, dejando caer la nieve sobre las espaldas desnudas de sus ocupantes.

James: Buenos días-saludó el de gafas con voz cantarina, sonriendo al oír los alaridos de sus dos amigos.

Sirius: La madre que te pa...

Remus¡¡James¿No tienes nada mejor que hacer?

Ambos le miraron con ansias de cometer un asesinato, reflejadas en la cara, y el chico sonrió inocentemente mientras cogía su maleta para usarla como escudo si la situación lo requería.

James: Si es que no había forma humana de despertaros. Ahora vamos, tenemos que desayunar bien para coger fuerzas. Seguir a esas tres no tiene pinta de ser nada fácil.

Sirius¿Lo matas tú o me dejas a mi?-le preguntó a Remus mientras cogía dos mantas y se las echaba sobre los hombros para cubrirse.

Remus¿No se suponía que tú te quedabas en Hogwarts?

James: Lau me convenció para que viniera con vosotros y tratara de arreglar las cosas. No os imagináis el poder de persuasión que tiene esa chica-comentó mientras les tiraba la ropa de esquí a sus amigos-. ¡Venga¡Qué tengo hambre!

Los dos amigos se miraron entre ellos y se encogieron de hombros. Cualquiera se enfrentaba a James cuando estaba de buen humor.

El desayuno de las chicas fue más bien abundante, necesitaban reponer fuerzas si les iba a tocar enfrentarse a otro día de esquí. Y después no tardaron demasiado en calzarse las botas, coger los esquís y dirigirse hacia las pistas. Esa misma noche había nevado, con lo que había que aprovechar el perfecto estado de la nieve antes de que los dichosos snowboards dejaran las pistas llenas de placas de hielo.

Habían bajado ya la mitad de la pista central cuando de pronto escucharon un grito unos metros más atrás. Las tres frenaron al instante para ver de que se trataba y se quedaron impactadas al ver como tres cuerpos, enredados entre ellos, bajaban la pista al más puro estilo "croqueta" hasta llegar justo a sus pies. Bendita casualidad que esos tres cuerpos no eran ni más ni menos que sus tres encantadores y liberales novios.
Las tres chicas se cruzaron de brazos y les miraron, expectantes, con los labios fruncidos. Mientras que los tres chicos sonreían de forma angelical.

Sirius¡Uy¡Qué sorpresa¿Qué hacéis vosotras aquí?-preguntó fingiendo sorpresa y sus dos amigos negaron con la cabeza.

Lily: Eso mismo me pregunto yo... ¿No se suponía que estabais los tres en casa de James?

Sirius: Si...bueno...es que...nos aburríamos y...

Andrew¡Claro¡Y decidisteis veniros a esquiar ni más ni menos que al pirineo francés! Una cosa de lo más normal... ¿para qué ponerse a jugar un poco al quidditch, por ejemplo, cuando puedes coger un traslador y venir hasta aquí?-murmuró irónica pero no todos captaron el sarcasmo que impregnaba el comentario.

Sirius: Eso mismo.

Phoebe: Sirius...no sé si lo habrás notado pero no nos lo creemos-tras escuchar a la rubia Sirius se puso en pie, con bastante dificultad, todo sea dicho. Y se abrazó a Andrew.

Sirius: Echaba de menos a mi novia y quería estar con ella.

Andrew: Bueno...a mi como excusa me vale-admitió sonriendo e ignorando las caras de decepción de sus amigas.


Con este he tardado un poquito pero no ha sido por falta de inspiración que conste!! Este fin de semana (empezando a contar desde el jueves) no he tenido ni un segundo para ponerme delante del ordenador a escribir, con lo que he tardado más...

En fin, no quiero haceros esperar ni un segundo más, con lo que, me vais a perdonar, pero me siento incapaz de contestar 19 rr a las 3 de la mañana.

Mil gracias a: evansgirls, iciar! (Sirius es mío caxo perri...) monseevans, Aguus, Getta Black, Hayley Cullen, Judith Malfoy, Armelle Potter, Diana Prenze, Piofa, Brown-Potter, LauX, dani- evans, AniiTa, Yuki, Mery M. Potter, clau malfoy, Ruaida y mich potter por vuestros rr y por ayudarme a llegar a los 200 rr en este fic ¡jo! Qué ilusión me ha hecho, en serio!! Solo espero que este capítulo también os guste y merezca la pena los minutos perdidos escribiendo un rr

Un beso enorme y gracias por leerme