-¿Qué lugar es este?-Pregunto Viper.

-Es Ollivander's.-Contesto Skull.-Aquí venden varitas…

-Espera, utilizaremos varitas y escobas y… y… que ridículo.-Exclamo Reborn.

-Cállate, y para tu información, hay magia no verbal y magia manual.-Dijo Skull.

-Manual… Manual, me gusta.- Murmuro Verde, con un tono en su voz algo perverso.

-Es hora de que las varitas los elijan a ustedes.- Susurró una voz seca y ronca, y ante ellos en el mostrador estaba un hombre de tal vez, al menos a simple vista de unos 68 años quizá 75, tenía el pelo cano, y los ojos grises, y vestía ropas de la época victoriana, su mirada enigmática y el rictus de pensamiento que sostenía su rostro los puso un tanto nerviosos.-Primero ella.-Dijo indicando a Luce.

Luce se acerco, y le dieron la primera varita, al tenerla en sus manos, la agito, y Skull por "razones desconocidas" salió volando y choco estrepitosamente con un muro, después de unas tres varitas mas Luce hallo una, madera de nogal, veinticinco centímetros, razonablemente flexible, núcleo de pelo de unicornio.

Luego Ollivander, pidió que Colonello pasara, su varita, fue la primera que tomó, madera de roble, once pulgadas, rígida, núcleo de fibra de corazón de dragón.

-Vaya.- Dijo Colonello.- ¿Cual fue el hechizo que Skull utilizo para ridiculizar a Reborn frente a todos?-Pregunto.

-Creo que fue algo como bombarda.- Respondió Fon.

-Ah.-Dijo.

-Ahora tu.- Fon se acerco, lenta y cautelosamente.- Tómala y agítala.

Hizo lo que le pidió, pero

- !AAAAH¡ -Grito Skull, quien ni siquiera se había puesto de pie cuando volvía a salir disparado por los aires.- ¿Porque a mí?

-El universo te odia.-Dijeron Reborn y Colonello a unísono, después de un rato, Fon encontró su varita, cerezo, rígida, veinticinco centímetros, nervio de dragón.

-¡Voy yo, voy yo!- Grito Viper entusiasmada.

-Ok-Exclamo Verde, con esa clase de tono que se usa en el ok, cuando algo es extraño.

Y al igual que Colonello, su varita fue de roble, trece pulgadas, núcleo de fibra de corazón de dragón, relativamente flexible.

-¡Uju!-Exclamó entusiasmada.

-Ahora tu, el chico de los lentes de fondo de botella.-Dijo Ollivander.

-¡¿Qué? , no son de fondo de botella.-Murmuró mientras hacia un puchero.

-Se suponía que el menso que hacia los pucheros era Skull, y, te están bajando el trabajo.-Dijo Reborn en tono burlón.

-No eres capaz de pagarme por mis fieles servicios, como tu lacayo, desgraciadamente.-Murmuró.

-¿Te lo mereces?, te contestare, Noooooooo.-Dijo mientras le daba un zape.

Mientras ellos peleaban, Verde ya había encontrado su varita, Sauce, 25 pulgadas, núcleo de pluma de fénix, rígida.

Ollivander le pidió a Lal que viniera, ella obedeció, y de tres varitas, las más posibles, eligió la de en medio, cerezo, núcleo de pelo de unicornio, veinticinco centímetros, flexible, eligió bien, o mejor dicho fue la varita quien eligió bien.

-Y por ultimo tú.- Reborn se acercó, con un rictus de incredulidad en el rostro.

Ollivander buscó entre todas las varitas hasta que tomo una, madera de acebo, veintiocho centímetros, rígida, núcleo de pluma de fénix.

La acercó a Reborn y la varita extrañamente, fue la correcta.

-¿Cuanto será por todas las varitas?-Preguntó Skull.

-Diez y seis galeones.- Dijo Ollivander.

-Bien, Viper tu pagas.-Dijo Skull, indicándola a ella.

-¡Ah, ok!- Saco 16 galeones y se los entregó a Ollivander, salieron de la tienda y se dirigieron a Madame Malkin.

-¿Y ahora a donde vamos?- Preguntó Lal.

-A comprar sus túnicas para la escuela.-Respondió.

-Oye, Skull, ¿Cómo es tu varita?-Preguntó Fon.

-Madera de rododendro, treinta centímetros, rígida, núcleo de ojo de basilisco.-Contestó.

-¿Ojo de basilisco?, oye Skull tal vez no sepa mucho de magia pero no le puedes sacar los ojos a un basilisco, verlo mata a las personas.-Comentó Verde.

-Que observador.-Dijo Skull.-pero en mi no hay ningún problema ya que mi padre es un basilisco y me heredo sus capacidades.

-¡Que tú que!-Gritó Verde.-Eres hijo de un basilisco, como rayos no nos has matado.

-Magia, dha, son gracias a estos pupilentes alterados con magia, aunque de hecho estoy tuerto, me tuve que sacar un ojo para hacer mi varita y…

-¡Cállate, eso da asco!-Gritó Reborn, acto seguido compraron las túnicas y regresaron al Caldero Chorreante.