-Hemos llegado.-Dijo Skull indicándoles una de las plataformas.-La plataforma 93/4, la puerta al expreso de Hogwarts.
-¿Y?-Dijo Reborn sarcástico.
-¿Y?-Repitió Skull.
-¿Que se supone que debemos hacer?-Preguntó Fon.
-A es muy simple, hagan lo mismo que yo, sin importar lo extraño que se vea.- Hizo énfasis en la última oración.- ¿Lo harán?
-Solo dinos como.-Ordenó Reborn.
-Solo si dicen que lo harán.-Contestó mirándolo penetrantemente.
-Está bien lo haremos.-Contestó Colonello intentando calmar a Falco ya que el sonido de los silbatos de los trenes ponía nerviosa a la pobrecita águila.
Acto seguido, Skull tomó impulso y corrió junto con el carrito donde traía su equipaje y atravesó el muro de solida piedra ante la atónita mirada de sus compañeros quienes se quedaron un rato procesando lo ocurrido.
-Bueno, lo prometimos.- Reborn también tomó impulso y siguió a Skull.
-Reborn ha entrado a una dimensión desconocida.- Dijo Colonello antes de darse cuenta que Lal también había atravesado el muro de piedra.- ¡Lal!
Y luego Colonello siguió a Lal, le siguió Viper, luego Fon, Luce y finalmente Verde.
-Subamos de una vez, quiero encontrar un buen lugar.- Skull subió al expreso y los demás lo siguieron, admirando la belleza y elegancia del tren.
Después de un rato, encontraron un lugar lejos de lo que Skull decía que era gente indeseable.
-A pesar de buscar entre muchos lugares en el tren, este resulto ser particularmente bonito ¿No creen?-Exclamó Luce mientras entraban, ponían su equipaje de mano en el suelo, el cual no era mucho, y se sentaban.
-Si es un bonito lugar y…
-¡Quiero a un lado de la ventana!-Grito Skull mientras apartaba a todos y se sentaba donde quería sentarse y luego…
-¡Quiero a un lado de Skull!-Grito Viper mientras aventaba a Reborn a un lado y se sentaba junto al joven de cabellos morados.
-Viper…-Intentó decir Colonello pero ella lo interrumpió.
-Soy Mammon.-Contestó sin inmutar la voz.
-Eres Viper.-Dijo Skull quien estaba jugando Tetris en un Gameboy advance y tarareaba la canción de Pretty Woman.
-¿Qué haces?-Preguntó Verde.
-Juego al tetris.-Contestó embobado en su juego.
-Ese juego es más viejo que la luna.-Exclamó Reborn.
-En otras palabras el tetris es tan viejo como tu ¿Verdad?-Dijo Skull sarcástico sin dejar de jugar.
-¿A quién le dijiste viejo?-Preguntó Reborn mientras sacaba a su muy amada pistola y se la ponía en la sien a Skull.
-A ti viejo sordito.-Contestó y luego pausó el juego y sacó unos galeones.- ¿Mis oídos me engañan?
-¡Hey no me evadas lacayo!-Grito Reborn enojado.
Y ante ellos paso una señora de edad más o menos avanzada en un carrito lleno de dulces.
-¿Quieren algo?-Preguntó ella mirando extrañamente al joven de cabellos morados el cual no hallaba que genero asignarle.
-¡SI!-Dijo Skull gritando.-Varitas de regaliz, ranas de chocolate, unos muffins de calabaza y todas las cajitas de grageas de todos los sabores que tenga.-Dijo extrañamente acelerado mientras le pagaba a la señora, la cual le daba al joven lo que había pedido.
Abrió una de las cajas de grageas pero…
-¡Hey mis grageas!... –Volvió el rostro para ver quien fue quien le había tirado sus hermosas grageas, sabía que no fue Reborn, Reborn le tenía respeto a los dulces y nunca tiraría uno al suelo, no sin antes recoger sus grageas, afortunadamente ninguna tocó el suelo.
-¡Óyeme óyeme!, ¿y a ti quien te dio permiso de molestar a Skull?- Dijeron Reborn, Lal, Luce y Viper a unísono.
-… Sangre sucia.-Contestó una voz grave y altiva.-Asquerosos sangre sucia.
-¡¿A quien llamas sangre sucia? –Dijo Reborn enojado, al parecer ese joven era dos o tres años mayor que él en ese momento.
-A la única escoria sangre sucia que mis ojos tienen la desgracia de ver.-Contestó un joven de cabellos rubios casi blancos, el cual sonreía burlonamente.-Ustedes.
-Viper, ¿te puedo pedir un favor?-Preguntó a la chica mientras se metía unas grageas a la boca.-Ese tipo que vez ahí.-Dijo señalándolo.-Es el más grande idiota entre los idiotas.
-Eso puedo verlo Skull, no hace falta que me lo digas.-Contestó sonriendo levemente ante la broma de Skull.
-Te pagaré una gran suma de galeones si le haces la ilusión más horrible, inhumana e imperdonable que tu mente medio retorcida tenga el honor de pensar olvidando toda regla de decencia y amabilidad.-Sacó una bolsita con galeones, y Viper se mostraba pensativa para complacer los deseos del joven.
-Vaya, me la pusiste difícil, pero creo que lo único tan horrible e inhumano que esta a nivel de ese idiota es el mismo.-Soltó una pequeña risita, pero fue silenciada cuando ese joven le plantó una bofetada en la mejilla.
-¡Mira asquerosa sangre sucia, tú te vas a dirigir a mí como "Señor Lucius", ¿entendiste?-Le dijo a la joven la cual estaba en el suelo, pero el gusto le duro poco ya que cierto joven de ojos violeta, se abalanzó sobre él para propinarle una tremenda golpiza que ni Reborn, o Colonello, o la mismísima Viper se lo hubiesen creído.
Después de darle varios golpes en el rostro, y que Reborn, Fon y Colonello tuvieron que separar a Skull de ese tal Lucius, Skull pudo liberar una de sus manos de agarre de los demás arcobalenos, así que tomó a Lucius por la solapa del uniforme y le dejo en claro un punto muy importante.
-No la mires, no le hables, no pienses en ella, ni se te ocurra volver a ponerle una mano encima, porque si lo haces lo vas a lamentar.-Lo soltó, tomó sus grageas, regreso al compartimento y se sentó.
-Viper, ¿estás bien?-Le preguntó Luce a la joven, mientras se repartían los muffins de calabaza.
-Si.- Contestó, mejor dicho musitó.- Skull… gracias.-Dijo mientras estrechaba su mano y le brindaba una sonrisa.
-Eso fue extraño…
-¡Reborn!-Reprochó Luce.
-Es la verdad, pero fue muy… como te digo esto y que parezca que te lo digo yo… Fue noble.-Dijo Reborn.
-Mientras estén en esta dimensión, los tendré que cuidar, o algo así, por suerte les enseñe algo de magia.- Después de eso Reborn tomó una gragea.- Emm… Reborn cuidado con esas grageas…
-¡Agh, que asco!-Acto seguido la escupió.
-Cuando se refiere a grageas de todos los sabores, son todos los sabores, y la que te metiste en la boca era una gragea de cerumen.- Skull también tomo mas grageas pero esos sabores desagradables no parecían molestarle.
El viaje en tren estuvo tranquilo hasta que a mitad del trayecto Lal, Reborn y Colonello salieron del compartimento fue entonces que los últimos dos se encontraron con quienes serian sus adversarios en el próximo y mágico (literalmente) ciclo escolar.
