-¡LUCE!-Grito una Lal muy agitada desde la puerta corrediza del compartimento en donde estaban los arcobalenos restantes, los cuales se pusieron en guardia al oírla.- ¡Necesito que vengas ya esta es una situación que solo tú puedes solucionar!

-Chicos, vamos, necesitare su ayuda si ellos planean masacrar a alguien.-Acto seguido tomaron sus varitas y al menos una de sus armas y se dispusieron a encontrarlos antes de que hicieran una tontería.

Caminaron un rato por el largo y estrecho pasillo de los vagones hasta que los encontraron.

-Esto no es bueno.-Murmuró Verde asustado.

-Y que lo digas.-Dijo Fon dándole unas palmaditas en la espalda.

-Esto es lo que haremos, Skull, tú serás nuestro escudo si es que se les mete en la cabeza golpearnos, ya sabes cómo son…

-¡Y porque yo, porque soy yo el que debe recibir los golpes!-Dijo haciendo un puchero.

-Porque eres el único que resiste los golpes y patadas que ese par da cuando están enojados.-Contestó Luce mientras ponía una de sus manos sobre su frente.

-Técnicamente me acabas de decir saco de box.-Luego saco su varita.-Me sale más fácil petrificarlos además no creo que nos vayan a atacar, creo que más bien van a atacar a esos dos que están frente a ellos, por suerte traje mi libreta y mis plumas.

-¿Y eso para qué?-Preguntó Lal.

-Precaución.-Contestó Skull

Luego los demás arcobalenos se percataron de la presencia de otros dos jóvenes, uno tenía el cabello castaño, usaba lentes e impresa en su boca una muy ancha sonrisa, a su lado estaba otro muchacho este tenía el cabello negro ligeramente largo, los ojos grises, y al igual que el otro muchacho él también sonreía de una manera que irritaba los des arcobalenos que estaban frente a ellos, los cuales no dudarían en golpearlos hasta dejarlos con una daño irreversible o en su defecto matarlos.

-Antes que nada.-Dijo Skull mientras se acercaba a esos dos jóvenes.- ¿Cómo se llaman?

-Mi nombre es James Potter, no lo olvides.-Dijo altivamente, pero Skull no prestó atención a las últimas tres palabras.

-Yo me llamo Sirius Black.- Skull también tomó nota de sus nombres.

-¿Me podrías decir el nombre de algún pariente?-Preguntó mientras seguía escribiendo en su libreta.

-¿Para que necesitas el nombre de alguien de mi familia?-Intentó quitarle la libreta de las manos pero Skull fácilmente los esquivó.

-Para completar sus esquelas mortuorias.-Contestó mientras seguía escribiendo.

-¿Esquela mortuoria?-Dijo Sirius sin entender.

-Sí, veras, si haces enojar a uno de esos dos muchachos que ves frente a ti, me temo tendrás una muerte lenta y dolorosa, unos mocosos como ustedes no se pueden enfrentar esos dos o cualquiera de los otros seis que los acompañan, entre esos seis también estoy yo.- Tomó un bolígrafo rojo y empezó a escribir otra oración.- Chicos, ¿van a dejarlos vivos o los mataran?

-Eso depende Skull.-Contestó Reborn.

-Si los matan ¿cual creen que será la causa de muerte?-Preguntó sin prestarle atención a James y Sirius.

-¡No exageres!-Gritó James, fue entonces que otros dos jóvenes llegaron.

-¿James, que pasa?-Preguntó un joven de cabello castaño claro y ojos azules.

-Eso es lo que pasa.-Dijo señalando a Reborn y Colonello.

-Mira, mocoso mal educado, a nosotros nos tratas con respeto, o las consecuencias pueden ser graves.-Exclamó Colonello, intentando a toda costa reprimir el impulso de romperles la quijada a esos dos para que se callaran.

Acto seguido apareció otro joven, con rasgos más aniñados, tenía el cabello y los ojos color café, y era regordete y bajito, además de traer en los brazos varios muffins de calabaza y le daba un poco de asco a Verde.

-Nosotros cuatro somos los merodeadores.- Dijo Sirius triunfante con una mano sobre el pecho.- Así que no se metan con nosotros.

-Hijos de…-Murmuró Reborn con una mano sobre su frente.

Entonces Colonello se percato de algo horrible, algo que verdaderamente lo enojó.

-¿Y cuál es tu nombre guapa?-Le preguntó Sirius a Lal con un tono seductor en la voz.

-Su nombre es Lal.-Contestó Colonello a lo lejos, brindándole una mirada llena de enojo.

-Estoy hablando con ella no contigo.-Dijo sonriente, valiéndose de sus disque encantos para intentar seducir a Lal.- Espera… ¿Te gusta?

-¡NO!-Gritó nervioso.

-¿No?-Preguntó Lal con un tono un tanto triste en su voz.

-¡No quise decir eso! …

-Bueno, la verdad no es una chica muy femenina.-Dijo el mismo joven que traía los muffins.

-¡¿Y tu quien rayos eres, y quien te invito a la conversación?-Le gritó Colonello enojado.

-Yo soy Peter Pettigrew.-Contestó.

-En ese caso, vete a chingar a tu…

-Colonello, se que por hacer eso me golpearas, pero no digas malas palabras estamos enfrente de tres damas.- Skull le había tapado la boca.- ¿Te vas a tranquilizar?- Colonello asintió con la cabeza.

Luego Skull le quito la mano de la boca.

-¿Te golpean?, eres patético.- Dijo James a Skull mientras le daba un ligero golpe en la cabeza.

-Primero que nada, y que te quede bien claro cuatro ojos, si ellos dos me golpean…-Dijo indicando a Reborn y Colonello.- Es porque me quieren y me adoran y me aman y no pueden vivir si mi, y descargan esas ganas de ponerme las manos encima a base de golpes, Idiota.

-Además, a mi honorable, MI, quiero resaltar, lacayo ni se te ocurra ofenderlo porque te metes conmigo y con los otros siete.- Amenazó Reborn.

Lo que digas, rarito de las patillas extrañas.-Esa frase hizo que Reborn se pusiera rojo no de vergüenza, o no, más bien de enojo y frustración, pero lo único que hizo fue apretar sus puños, Skull los estaba cuidando y Reborn no quería causarle muchos problemas, ya que muy en el fondo apreciaba lo que Skull hacia por ellos y lo consideraba uno de sus más grandes amigos.

-Hmmm… Corre.-Le dijo Skull a James mientras le daba unas palmadas en el hombro.

-¿Qué?-Preguntó sin entender.

-¡Que corras!-Dijo en tono burlesco.

-¿Por qué?-Preguntó James aun sin entender.

-Porque Reborn te va a meter una chinga que no te la vas a andar acabando.-Dijo aguantando la risa.- Reborn, no te contengas mátalo a golpes si quieres.

-¿En serio?-Preguntó brindándole a Skull una mirada incrédula.

-Si, si tenemos que desaparecer el cuerpo no hay problema.-Sentencio.

-En ese caso Reborn, yo te ayudo.-Dijo Colonello.

-Y yo.- Exclamó Fon.

-Y a mi déjenme al gordito, es el perfecto Conejillo de indias para mis experimentos.-Verde ya había alistado su equipo de pruebas portátil y miraba a Peter de manera extraña.

-Skull ¿Estás seguro?-Le preguntó Luce.

-Deja que se diviertan.-Contestó.- Además ya casi llegamos a la estación.

Después los cuatro (Reborn, Colonello, Fon y Verde), estaban persiguiendo a los merodeadores por el tren, después de darles una golpiza a Sirius y James, y de que Verde hizo unos cuantos experimentos en Peter, Fon y Remus entablaron una casi bella amistad, regresaron a su respectivo compartimento, minutos más tarde el tren se detuvo.

-Hemos llegado.-Murmuró Skull mientras se terminaba la última caja de grageas.

-¿A dónde?-Preguntó Viper.

-Hogwarts.-Contestó.

Luego todos caminaron hacia la plataforma de la estación.