Otra semana más finalizaba. Por fin nuestros héroes podrían suspirar aliviados, y es que si de algo había que estar seguro es que asistir al instituto Karakura era más suplicio que cualquier batalla. Normalmente asistir al colegio, si bien, es cansado… no es una locura descomunal como lo es ahí.

En general la escuela había sido el mismísimo infierno, y todo gracias al nuevo profesor Kurotsuchi, que se había empeñado y ensañado poniéndoles problemas matemáticos que para sus… -a palabras del ojidorado-… mentes inferiores eran demasiado. Los pobres estudiantes ya hasta tenían pesadillas con aquellas formulas y los únicos que apenas podían darle batalla eran Ishida y Ryo. Sus apuntes en esos momentos eran más codiciados que el oro. Y estaban las clases de química, física y economía por las mismas circunstancias.

Eran durante las horas de ingles, literatura, historia, biología y sociología donde podían "relajarse" ya que el peli azul a lo no ser de ese mundo tenia que someterse a los libros de texto de la escuela, pero eso no lo limitaba para dejarle tareas extenuantes y a veces sin sentido. Pues de algún lado el tenia que aprender y que mejor que esa bola de humanos subdesarrollados hicieran las investigaciones por el.

Particularmente para cada uno la semana había sido diversa; la peor parte quizá se la había llevado el Quincy pues el estado ene l que se encontraba su cuerpo no le ayudaba mucho a poner atención, tenia que lidiar con toda una revolución de estrógeno haciendo su trabajo, con un profesor chiflado y con el extraño y constante acercamiento de la pelirroja hacia Ichigo. Para su buena fortuna aquello de la menstruación solo le había durado tres días y para jueves estaba recuperado y con una creciente admiración a las mujeres.

Orihime había pasado los últimos días concentrándose en pasar mas tiempo con el shinigami y lo había logrado en varias ocasiones, comió el almuerzo con el todos los días, a pesar de que el sustituto quisiera ayudar a Ishida mientras se encontraba en aquel estado ella se las arreglaba para ir con el a casa, por supuesto Ishida no era tonto y sabia lo que pasaba mas solo dejaba que pasase sin hacer nada al respecto.

Ichigo era el que mejor la había pasado… si bien no entendía absolutamente nada de lo que decía su peli azul profesor, eso no indicaba que su día estaba arruinado, su amiga pelirroja había adquirido la necesidad de pasar tiempo con el, mentiría si dijera que no le había gustado, al contrario estar cerca de orihime era tranquilizante, su sonrisa lo hacia inhalar paz y exhalar amor. Pero también quería estar con el ojiazul, con el no podía aburrirse pues siempre estaban peleando y hasta cierto punto era entretenido.

Los demás… bueno no importa, Rukia solo se dedico a hacer monitos durante las clases y Chad a mirar por la ventana con la esperanza de que la profesora regresara.

La campana sono anunciando el fin de las clases, el primero en salir fue Mayuri, curioso, pues los primeros en salir siempre eran sus alumnos al no soportar la incesante aura de superioridad y maldad. Por fin pudieron respirar, y por primera vez en mucho tiempo guardaron sus cosas tranquilamente y se dedicaron a charlar sobre lo que harían el fin de semana. Esa era un buena oportunidad para jugar un poco con el peli azul, como había dicho anteriormente, la compañía de orihime era buena pero siendo mujer… desde que nació… no podía ser tan pesada con ella.

Se acerco al Quincy por detrás, ni siquiera tenia que llamarle pues el chico tan astuto como el solo, sabia perfectamente cuando el sustituto se acercaba, esto también producto de que el shinigami no hiciera ni el menor esfuerzo por ocultar su energía espiritual. El pelinegro suspiro cansado, no tenia ganas de tratar con Kurosaki, no sabiendo que ya lo esperaban.

—Que quieres shinigami? — pregunto con cierto tono de fastidio en su voz

—Nada— contesto secamente

—Entonces por que demonios te acercaste? — pregunto Ishida tratando de tener paciencia

—Nada mas— volvió a contestar

—…

—…

—Que eres idiota?... si no vas a decirme nada lárgate… seguro que ya te están esperando — reclamo tratando de no demostrar cierto tono de celos o envidia, señalando disimuladamente con la mirada a la pelirroja que ya estaba en la puerta obviamente esperando por el sustituto.

—Que te hace pensar que me espera a mi? — pregunto de lo mas natural. ¿Es que acaso el peli naranja tenia aire en la cabeza?, se preguntaba internamente el Quincy.

—Si te has ido con ella toda la semana que más podía a esperar— grito el Quincy un poco fastidiado

—Aaah— razono su receptor, mas no se movió de donde estaba. Una venita salió de la frente de Ishida, por mas que le gustara el sustituto, iba a darle una buena paliza. —Gracias por el postre…— soltó de repente, esfumando la ira del ojiazul que lo miro sorprendido. —Estaba bueno, por cierto… como se llama la pastelería donde los compras?

Había sido una inocente pregunta mas sin embargo enrojeció, era verdad que el le había dicho al sustituto que los compraba pues no tenia tiempo, y además ni que el fuera tan importante para hacer algo a mano para el, pero eso era una muy evidente mentira. Los hacia el, las horas que se tardara, solo por recibir un pequeño alago aun que sea una pequeña frase que le indicara que era bueno en ello.

—P…p…p…para…que quieres…sa…saber? — tartamudeo intentando hacer que su cerebro pensara en una buena escusa o mentira.

—Veras, como el martes me diste un pastel entero lo compartí con mis hermanas, a Karin casi no le gusta el dulce pero dijo que estaba bueno y Yuzu me dijo que te preguntara el nombre de la pastelería pues le gusto bastante— conto el shinigami rascando su cabeza como si así pudiera recordar algún detalle mas. Y eso solo hizo enrojecer mas a Ishida, por lo menos había ganado puntos con sus "cuñadas"

—Pues…Pues… Por que tengo que decírtelo? Es mi pastelería secreta— Grito… mas avergonzado que enojado

—EEEEeeeeh?, pero que tacaño eres— le reclamo el sustituto— Pero no es para mi es para mi hermanas, no seas cretino y dímelo

—No!...pero… si…si quieres… puedo traer un poco para tus hermanas—

—De verdad… oh… no eres tan borde como pareces— sonrió el shinigami posando su mano sobre el cabello del ojiazul revolviéndolo un poco. El silencio reino a penas unos segundos, Ichigo se preguntaba que se supone que hacia un hombre después de alagar a una chica, espero un momento mas a ver si el Quincy reaccionaba, lo vio mirarlo y justo cuando estaba por decirle algo su tiempo a solas se vio interrumpido por un par de brazos que jalaban a la chica de su actual posición para llevarla donde el nuevo presente le abrazaría con fuerza.

—Ryuu-chan! — llamo con su cantarina voz mientras se aferraba como sandijuela al cuerpo de la pobre mujer—Mi querida y adorada princesa de bellos ojos azules, hoy es la noche en que nuestro amor hará un viaje por los mas recónditos lugares del universo con el único objetivo de alcanzar el paraíso — Exclamo cual poeta la chica mientras sus traviesas manos surcaban las curvas contrarias.

—…Chi… Chizuru… de que estas hablando? — pregunto avergonzado el ojiazul al sentir una inquieta mano pasarse por su trasero

—Hablo de que nos embarcaremos en un viajes de 7 minutos, en oscuro y cerrado lugar en busca del nirvana— declamo frotando una de sus mejillas contra la del Quincy

—Eso suena tan claro— comento sarcástico el shinigami que hasta ese entonces había sido espectador.

—Ella quiere invitarles a una fiesta— aclaro la recién llegada Tatsuki— Pero no es la forma de hacer una invitación! — regaño la pelinegra plantando un certero golpe con su mochila en la cabeza de la pelirroja obligándole a soltar al pelinegro.

—No entiendo que tiene que ver toda esa palabrería con una fiesta— Se quejo el Quincy acomodándose el uniforme que la de anteojos había dejado en un total caos.

—Oh mi linda princesa es simple— explico una recién recuperada Chizuru que permanecía a lado de la ahora chica— Logramos hacer que Chad –kun hiciera una fiesta en su casa, ya sabes tanto estrés no es bueno para mi belleza y mucho menos para la tuya o la de mi Hime-chan asi que queremos que vayan a divertirse y relajarse un rato, beber unos tragos, convivir entre amigos, escuchar buena música, pasar 7 glorioso minutos en un armario jugando 7 minutos en el paraíso, tal ves verte perder algunas prenda cuando estés ebria…— no pudo terminar de enumerar todas las grandiosas cosas que había preparado para la reunión pues la mochila de Tatsuki plantada en medio de su cara no le permitió decir mas.

—Lo que esta rara intenta decir, es que vayan a la fiesta ya saben de ves en cuando esta bien, Uryuu pasaremos por ti a las 6 Ichigo, mas te vale estar en casa de Chad a las 7 o tendré que ir por ti… entendieron.

—Hai— asintieron ambos, no es que les estuvieran preguntando de cualquier forma.

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Hubo una fuerte discusión al respecto, y es que, a pesar de que el mayor tenia sus razones, al mas chico le parecían de lo mas absurdas e inequívocas, pero aquí nadie ganaba hasta tener la ultima palabra. Ya habían pasado alrededor de una hora entre gritos e insultos , pues por mas que le daba vueltas en la cabeza no lograba entender el por que de Ryuken estaba actuando mas imbécil de lo normal. El había llegado una hora antes de lo mas tranquilo, curiosamente el peliblanco se encontraba en casa, le aviso amablemente que iba a asistir a una fiesta y el tipo, de buenas a primeras se había puesto a gritarle. Ahora discutían de forma bastante madura la situación.

—Dije que si ire! — grito la ojiazul

—Y yo dije que no iras! —respondió el peliblanco en el mismo tono

—que si!

—No!

—Si!

Bueno, tal vez la forma no era la mas madura peor a comparación de hace 50 minutos estaban mejorando. Uryuu suspiro cansado tratando por encima vez de mantener la calma pues apenas y se enojaba lo suficiente y su energía espiritual fluía por todos lados. Y Ryuken se encargaba de hacérselo saber con alguno de sus sarcásticos comentarios.

—Por que no puedo ir? E ido en otras ocasiones a convivir con ellos— reclamo el pequeño Quincy

—Antes, ahora es diferente— acoto sereno el mayor

—Por que? Por que soy mujer? — se indigno. Ryuken guardo silencio, pues la verdad esa era la razón, sabría que Uryuu podría arreglárselas solo, pero a sus ojos el lugar era peligroso para una chica. Enojado, el menor iba a ponerse a gritar un montón de improperios sin embargo el timbre llamo la atención de ambos Ishida. Junto fueron a recibir a las personas que tocaban una y otra vez el timbre de la entrada.

Ante sus ojos dos chicas muy bien arregladas llamaban su puerta, una pelirroja usando un vestido si mangas y escote cuadrado, monocromático, blanco del pecho con un cinturón de color negro la falda llena de escarolas color negro le daba un toque más infantil. La pelinegra vestía un pescador de mezclilla a la cadera, una blusa de tirantes en color negro y una chamarra con muchas bolsas en color gris fuerte. Acompañadas de una enorme bolsa color negro.

—Buenas tardes Ishida-san Ryuu-chan! — saludo entusiasta la ojigris

—Buenas tardes Ishida-san, Uryuu—saludo menos entusiasta pero igualmente feliz Tatsuki

—Buenas tardes— contesto Ryuken como cualquier caballero lo haría.

—Ryuu-chan venimos a arreglarte para la fiesta— menciono el objetivo de su visita sonriendo tan radiantemente como siempre. Tan emocionada por jugar a las muñeca siendo el propio Quincy su nuevo juguete.

—Ah…eso pues veras— a pesar de los gritos, y las excesivas faltas de respeto sabia que cuando Ryuken decía No… era por que ni aunque el mundo cambiara su sentido de rotación cambiaria de opinión. Miro a los ojos de su amiga, tan brillantes tan llenos de expectación, de ilusión y simplemente no pudo decirle que no— Veras… si, las…las estaba esperando— sonrió derrotado ante el extraño poder de convencimiento que tenia una mujer, sin dudas el debía aprender eso.

—Uryuu— llamo el padre a su hijo con aquella voz llena de poder que le caracterizaba— Creo que yo ya había dado mi opinión acerca de aquel evento de cuarta— miro retador al menor.

—oh que pasa? — pregunto inocentemente la pelirroja

—Es que Ryuken, no quiere que vaya— soltó con cierto desdén el ojiazul y sosteniendo peligrosamente su mirada.

—De verdad? —pregunto preocupada la ojigris, tal vez se había anticipado un poquito a los hechos— Oh por favor Ishida-san déjela ir— pidió amable y angustiosamente la joven, plantándose enfrente del padre se su amiga. —Le prometo que no llegara tarde, y que no haremos nada malo es solo una reunión normal entre amigos, por favor— pidió una vez mas uniendo sus manos como en una plegaria

—Bueno, es que… —miro los ojos de la chica tal como su hijo lo había hecho encontrando la misma ilusión con la que había convencido al Quincy menor. En todos sus años Ryuken se había enfrentado a muchas cosas, pero si había algo que jamás había podido derrotar era a aquella mirada que ponía cualquier mujer para conseguir algo, incluso a su esposa había puesto esa mirada y había perdido con creces.

—Por favor! — volvió a pedir la pelirroja. El peliblanco la miro una ultima vez a sabiendas de que no tendría la victoria esta vez.

—B…bien…pero lo quiero aquí a las 10 de la noche, si dan las 10 y uno tendrás problemas. — sentencio Ryuken saliendo de la habitación. El Ishida menor miro incrédulo por donde se había marchado el peliblanco, era definitivo, el tenia que aprender esa habilidad.

—Entonces Ryuu-chan es hora del cambio! — grito entusiasmada agitando la bolsa que traían con ellas

—cambio?

—Si, no pensabas que ibas a ir a la fiesta en uniforme cierto? — intervino por primera vez la pelinegra. El ojiazul trago, estaba realmente por lo que pasaría después.

Las llevo a su habitación casi por obligación una vez instaladas les ofreció una limonada para beber como buen anfitrión. Curiosas, las chicas revisaron cada detalle de aquella amplia habitación, pues jamás habían estado en ella. El color de la habitación estaba marcado por azules y blancos, ordenada todo perfectamente en su lugar, sin una sola distracción- entiéndanse televisión o radio- había una cama en dirección perpendicular a un pequeño balcón cubierto por blancas cortina que ondulaban un poco de vez en vez cuando el aire pasaba ligeramente a la habitación, de igual forma del lado derecho del balcón había un escritorio con una computadora portátil color blanco y algunos apuntes regados por doquier, lo que evidenciaba que el Quincy había estado estudiando hace poco, a parte una pequeña mesa que portaba una maquina de coser y aun lado de esta un restirador con un boceto de lo que parecía ser un vestido, también había un gran armario. Animadas al verlo corrieron a abrirlo esperando encontrar lindos vestidos y faldas con holanes, pero la realidad era… un poquito diferente.

—Hey Uryuu— llamo la pelinegra de cabello corto

—mnh? — contento el ojiazul poniendo los tres vasos de limonada en la mesita de noche enfrente de su cama.

—Como es… que tienes tanta ropa de hombre? — pregunto Tatsuki. Tubo que ser muy ágil para no tirar de sus manos el vaso que sostenía, giro su cabeza con terror hacia donde se encontraban sus compañeras.

Se regaño a si mismo, pero es que jamás se hubiera imaginado que ellas vendrían hasta su casa y mucho menos que hurgarían en su armario. —ehh?... — se quedo sin palabras, que debería decir?, empezó a sudar un poco y oculto sus ojos detrás del reflejo de sus lentes, nervioso busco la mejor escusa que pudo encontrar.

—Es que… mis padres estaban…. Esperando un chico…por eso… no… no compraron ropa de niña— rio nervioso, dejando el vaso en la mesita y dirigiéndose al armario ara cerrarlo, pero se detuvo a la mitad, eso solo haría parecer que ocultaba algo.

—si? Y por que es ropa de niño de nuestra edad? — pregunto al Quincy con una mirada escéptica pues no había creído absolutamente nada de lo que salió de su boca.

—Anno…. Por que…a…a…a…Ryuken le gusta pensar a futuro— se le ocurrió de la nada. Tatsuki volvió a mirarle con desconfianza —Oh…vamos Tatsuki realmente que piensas que hace toda esa ropa aquí? Crees que yo era un chico y me convertí mágicamente en una chica? — rio nerviosamente

—Oh, oh, podría creer que invitas hombres a dormir a casa y ellos pierden su ropa por que salen corriendo al ver a tu papá— comento felizmente orihime queriendo participar. Ambas pelinegras la miraron y sonrieron lo mejor que pudieron orihime era muy dulce pero avces tan idiota.

—Bueno, dejando eso de lado, tienes ropa cierto?

—Claro que la tengo— rezongo abriendo la otra arte del armario que dejaba ver un montón de ropa femenina perfectamente acomodada y planchada.

—Entonces empecemos o se nos hará tarde!

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La fiesta ya había empezado, se habían excedido, generalmente solo llamaban a los mas cercanos de sus compañeros pero ahora habían invitado a todo el salón. la música estaba a todo volumen, las bebidas alcohólicas no se hicieron esperar, reposaban en la mesa junto con los refrescos y los bocadillos, algunos bailaban animadamente a ritmo del pop o rock- dependiendo la canción que seguía a la anterior-, otros conversaban animadamente mientras bebían sus respetivas bebidas, algunos mas habían empezado con los juegos.

El peli naranja se encontraba sentado en un sillón de la modesta casa su castaño amigo, mascullando incesantemente improperios a su pelinegra amiga de cabello corto, le había dicho que tenia que estar puntualmente en casa de Chad a las seis de la tarde siendo las 7:30 no había luces de ella, ni de orihime y ni de Uryuu. Incluso había pelado con Rukia, pues no se apresuraba a cambiarse y el quería estar ahí antes de que Tasuki le partiera las piernas. Ahora tenia que estar soportando los quejidos de la pequeña shinigami por no dejarla "verse hermosa" por culpa de su estúpida puntualidad.

—… Y eres un tarado, sabes lo mucho que cuesta hacer que mi cabello luzca bien, hey Ichigo, Ichigo, Ichigo!, Ichigo!, maldición me estas escuchando?

—Ya cierra la boca— contesto exasperado— me hubiera quedado en casa— susurro, desanimado bebió lo ultimo que contenía de su vaso.

—Y por que no lo hiciste en vez de estar aquí de aguafiestas? — pregunto la shinigami con un vaso de vino en su mano, no estaba ebria pues apenas estaba empezando la fiesta.

—Por que Tatsuki dijo que me golpearía si no venia— protestó, a eso se le unió una risita nada disimulada por parte de su compañía

—Pero Ichigo si tu no le haces caso a ese tipo de cosas, yo podría decirte lo mismo y no moverías ni un dedo— se burlo la shinigami tomando el contenido de su vaso. —Por que no aceptas que quieres ver a Ishida con ropa informal?— rio golpeando ligeramente al sustituto con el codo sonriendo picaronamente. Kurosaki enrojeció.

—Por su puesto que no!... por que yo iba a querer ver eso!

Las palabras callaron ahí, pues las miradas y exclamaciones de todos se dirigieron a las recién llegadas, ambos shinigamis miraron por inercia, viendo el por que de los cuchicheos. En ese instante sintió que tenia que tragarse sus palabras, pues muy aparte de que Tatsuki lucia sexy e Inue lucia bastante linda, Ishida si que se había esforzado para opacarlas, o mas bien a si lo veía el. Se quedo mirando cada detalle desde los zapatos blancos de tacón, pasando por sus delgadas y bien formadas piernas hasta llegar a un short de mezclilla del mismo color de las zapatillas, para luego subir hasta la blusa color rosa sin una manga dejando al descubierto uno de sus pálidos hombros, mientras que la otra manga abierta llegaba hasta su codo, mas arriba estaba un collar plateado con una gota de cristal como dije, y acompañando a este accesorio; su usual pulsera Quincy y un brazalete que adornaba perfectamente su brazo descubierto, su cabello estaba amarrado en una cola de caballo alta. Provocando que esos finos cabellos no llegaran mas debajo de su cintura.

El sustituto se sonrojo al ver los labios de Ishida teñidos en un suave color rosado. Y se sonrojo aun mas al ver como Ishida lo miraba tan avergonzado ante la idea de que lo viera de esa forma. Ishida trago en seco, y desvió la mirada hacia una pared. Y tratando de calmar los desbocados latidos de su corazón que aceleraron el ritmo al verse descubierto.

—Nee Ichigo, seguro que no quieres verlo? — se burlo la shinigami yéndose del lugar por mas vino.

La noche después de la llegada de ellos paso por demás tranquila, a penas daban las 9 y todas las botellas de alcohol estaba por acabarse, Ichigo había tratado de ignorar todo lo referente con el Quincy, no es que tuviera algo contra el simplemente se sentía demasiado abochornado y ni siquiera sabia por que. Es que simplemente no lo entendía, por que con solo verle de reojo se sentía mal del estomago.

En cambio, Ishida estaba un poco preocupado, el no era tonto había visto como el shinigami le había evitado toda la noche. Pero era tan diferente con Inue, eso le molestaba un poco pero lo ocultaba bien. El y la pelirroja había hablado por más de una hora y hasta había logrado hacer que el shinigami se acercara a la pista de baile a hacer algo semejante a bailar. El solo había hablado unos minutos con Chad. Si Sado era lo mas cercano a un mejor amigo que podría tener, el sabia todo acerca de sus sentimientos sobre el sustituto.

No es como si el se lo hubiera contado alguna vez, el siendo listo, lo había deducido poco a poco, con una pregunta incluso mas atrevida que la anterior. Aun lo recordaba la primera vez que Sado le habría preguntado algo acerca de eso y es que el castaño no tenia tacto

"Por que siempre estas mirando a Ichigo?" le habría preguntado en aquella ocasión provocando que el color pálido de Ishida cambiara a uno rojo jitomate bastante notorio. Creyó que decir algo por demás de su reacción no era necesario, pues según el, lo había arreglado diciendo que era por que lo miraba como un enemigo. "Por que vas a acompañarlo por ella?" no necesito mas para saber que hablaba de Rukia, y es que era su deber… además el tenia que saber quien era el acecino de su abuelo, que mejor oportunidad. "Por que te escapaste así?" la verdad eso había sido por querer buscar a su amiga bond, pero debió admitir que saber que Kurosaki se había preocupado por el hasta el punto de buscarle por todos lados lo hacia sentir especial. Así no pudo ocultarlo mas cuando por accidente una libreta suya se había perdido, afortunadamente para el, quien había encontrado ese objeto había sido Sado pero, para su mala suerte la foto de Ichigo que había comprado en uno de los tantos festivales que la escuela realizaba y que guardaba en aquella libreta no hizo mas que hacer evidente lo que ya se sabia.

No sabia como agradecerle el que no se lo hubiera dicho a nadie, pero como lo dijo aquella vez, "ya lo sabia", ¿de verdad era así de descuidado? Y ahora viéndolo bailar con orihime la única pregunta que sado había formulado fue "¿lo dejaras así?" para mal, la respuesta era si, el jamás tendría oportunidad. Fue por eso mismo que se había dedo por vencido, se había sentado en el sofá a ver el techo sin esperar absolutamente nada. Pero, podría decirse que el destino es cruel… o muy compasivo.

—Pareces solterona— insulto el sustituto sentándose a lado del Quincy, eso lo había tomado por sorpresa. —Que con esa cara de estúpido? — le sonrió.

—Es la misma que tu pones siempre, no debería ser extraña para ti— le regreso acomodándose mejor en el sofá.

—Que extraño que vengas por aquí, me has evitado toda la noche— si, el Quincy era directo, y las mejillas del shinigami se lo daban a saber.

—No hacia nada de eso— mintió tratando de evitar la mirada del ojiazul

—Que tan imbécil crees que soy?

—Mucho, pero creo que eso no era parte del tema— el Quincy le miro mal sintiéndose ofendido. Se quedaron en silencio que duro una eternidad, mirando la pista de baile que se iba quedando vacía conforme pasaban los minutos. No todo tenía tanta resistencia física como Inue que alegremente saltaba y bailaba de un lado para otro. —Me preguntaba… es que..ya sabes… toda noche… e querido… bueno… quieres bailar?... — pregunto sintiéndose de lo mas idiota, y como no sentirse así con la mirada incrédula del Quincy taladrándole el cuerpo.

—Paso— contesto el ojiazul. Eso había sido como un balde de agua fría en una tarde nevada para el peli naranja. —No se hacerlo, así que me vería ridículo… mejor…— se arrimo un poco mas al sustituto y tomo su mano entre las suyas— Quédate conmigo a platicar— hablo en un susurro, pero había sido lo suficientemente fuerte para que el sustituto lo escuchara y quedara perplejo.

—V…vale— contesto, un poco nervioso pero dándole al Quincy un cálida sonrisa.

Pareciese que no, pero la pelirroja veía cada uno de los movimientos de su amor secreto. Desde que la había dejado en la pista para recargarse en la pared hasta en el momento que al parecer se había decidido a hablarle al ojiazul, usualmente lo dejaría pasar y sonreiría de forma dulce como lo hacia ante cualquier adversidad, pero se había propuesto algo, se había propuesto luchar por el y no se arrepentiría de sus palabras.

Cansada decidió y a la mesa donde estaban las bebidas y se sirvió un poco de refresco sin perder detalle de la pequeña platica que mantenían sus compañeros, parecían divertirse, por momentos reinaba el silencio mas sin embargo el sustituto retomaba el tema con más confianza que como había iniciado. La pelirroja no podía evitar sentirse algo frustrada, y para las penas, como decía Chizuru, son con alcohol se arreglan. Así que dejo su pequeño vasito con refresco a un lado y se sirvió un vaso de vodka, un segundo se unió a es, y un tercero, otro mas y serian 5. No paso de la mitad del vaso cuando sintió que ya estaba totalmente ebria.

Espero unos 15 minutos apoyada en una de las paredes de la habitación, pendiente de cada una de las risas y silencios de los chicos, al ver que Kurosaki se paraba del sofá para aparentemente ir por bebidas, la ojigris aprovecho para acercarse y con un gracioso movimiento salto encima del Quincy abrazándolo con toda su fuerza.

—Ryuu-chan! — grito cantarina y feliz. No se pudo evitar que el olor a alcohol llegara a los sentidos del ojiazul.

—Inue-san estas ebria? — pregunto sin poder entender todavía como es que había pasado, pues hace poco la había visto sobria bailando.

—No, soy Inue…shsoy orihime… y...no… eshtoy ebria— se quejo, e Ishida le miro reprobatoriamente. Si era mas que obvio que estaba borracha, las pausas en su lenguaje, las mejillas ligeramente rosas, y los movimientos un poco inexactos que uso para levantarse la ponían en evidencia.

—Esta bien, orihime… por que estas ebria?— a un borracho mejor hay que darle la razón. La chica pelirroja sonrió al escuchar su nombre.

—No seas mala Ryuu-chan no estoy taaaaaaan ebria— dijo con un entonadito tono de borracho feliz—… Solo necesitaba valor — respondió, ocultando sus ojos detrás de su cabello que caía cascadas a los lados cuando esta agachaba la cabeza.

—Valor?... para que? — pregunto confundido el Quincy

—Para dechsir…algo muy…im…tante— balbuceo la ojigris

—Oh— fue la concisa respuesta del pelinegro mientras buscaba a Kurosaki con la mirada

—Is...ida…—llamo /mascullo la chica, el chico apenas y hizo un sonido para indicar que le escuchaba y ubicar al sustituto en la mesa junto a los refrescos platicando a ratos con Asano. la menuda al saberse escuchada continuo, apretó sus puños que reposaban en su regazo, aspiro fuertemente y lo soltó de golpe. Los ojos azules de su receptor quedaron estáticos en un punto llenos de miedo ante tales palabras, giro su cabeza intentando mantener vanamente una sonrisa en su rostro, tratando de digerir lo que acababa de escuchar, de encontrar una pisca de broma en los seguros ojos grises de la chica.

"Por favor deja en paz a Kurosaki-kun"

Una sola frase, tantos significados, y para su desgracia el sabia el contexto de aquel enunciado. El por que lo había dicho, y todo lo que eso conllevaba, aun así intento disimular su miedo y su sorpresa tras las palabras "de que hablas?" pero era en vano ambos sabían de que hablaba. La chica rio un poco, en su estado de embriagues la cara de Ishida le parecía sumamente graciosa.

—Déjalo en paz—volvió a repetir con una sonrisa llena de melancolía, luego volteo encarar ese par de ojos azules aun llenos de temor y le sonrió tan cálidamente como pudo—Es lo que me gustaría decir,… pero no puedo…isi..da…kun…tu eres… lo que masssh he desi..ado..en una amiga… siempre quizzzze tener a alguien a quei…. Le gu…gu….le..stara… kuros…sh...ki-kun...assi tendría…tendría… con quien hablar de el… alguien inteligente…alguien amable…alguien tan bonita y mona como tu…— ante sus incontrolablemas palabras de ebria se fue aceracndo lentamente al Quincy que, aun estatico ante las recientes palabras de la peliroja había quedado momentáneamente en shock—Por es…so… no pongas esa cara…— se fue acercando mas y mas— Por que eres… lo que siempre…— su mano se elevo hasta tocar la mejilla del ojiazul, la acaricio tiernamente mientras iba disminuyendo la cercanía que había entre ellos— Siempre… siempre… he…de..s..e…a…d…o— deletro cada palabra momentos antes de unir sus labios con los del ojiazul, que por un momento no supo que demonios había pasado.

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Todo se quedo en silencio, hasta el estéreo había tocado su ultima canción como prediciendo el momento, los que todavía estaban sobrios vieron impactados el show que ofrecían gratuitamente ambas chicas en el sillón. Si bien, Ishida no había hecho nada para merecerlo, tampoco había hecho nada por quitarse de ahí. Fue hasta un segundo después que escucho un par de vaso caer que se dio cuenta de la situación.

Totalmente rojo empujo a la pelirroja y se hizo para atrás hasta topar con el limite del sofá, sintió todos los ojos mirándole, incluso el par de Kurosaki que aun no creyendo lo que veía, tenia l boca abierta y había dejado caer los vasos de refresco que traía con el. El silencio fue roto por la risa de la ojigris a la que todos miraron.

—Jajajajaja…Ryuu-chan deberías ver tu cara…esta...así…toda...roja…roja…roja— comento la proporcionada mujer mientras hacia algunos ademanes con sus brazos, como si lo que acabara de hacer no hubiera sido nada del otro mundo.

—I…I…Inue…estas…borracha? — fue le pregunta del sustituto que se acercaba a ambas mujeres

—Ku-ro-sa-ki-kun— canturreo mientras se paraba torpemente para ir hasta donde el—No estoy taaan tomada…— se excuso.

—Sera mejor que te de un poco de agua— sonrió el peli naranja a su amiga, esta se sonrojo pero no puso ninguna queja, solo volteo a sacarle la lengua a Ishida, tan infantilmente como una niña haciendo una travesura y sin mas se dejo llevar por el sustituto.

El pelinegro miro por donde se habían marchado y una vez perdidos de vista en la pequeña cocina de Chad soltó un hondo suspiro, como si al fin tuviera permiso para respirar, dejo caer su cuerpo totalmente en el sofá, sin entender del todo lo que había ocurrido, y recordó lo único que le pareció importante.

—Déjalo…en paz…— susurro mientras cubría sus ojos con sus manos, eso no lo haría desaparecer del lugar pero al menos ya no veía a los demás, y solo ignoraría los susurros de todos y los llantos de Chizuru de que ese beso le pertenecía. Sintió el sillón sumirse, alguien se había sentad a su lado mas no se animo a ver quien.

—Creo que necesitaras esto— dijo la pequeña shinigami logrando captar la atención del Quincy, quien dejo caer sus brazos a sus costado y centro la atención a lo que le ofrecía la shinigami. Lo tomo sin dudarlo, lo destapo de la misma forma y sin mas se empino toda la botella de ron.

A pesar de sentir el liquido quemarle la garganta, los mareos, el dolor de cabeza y de estomago al tomar la única gota tomo fuerza de quien sabe donde y se paro tambaleante hacia la cocina. Kurosaki volteo a verla orihime también. Viendo a la ojigris a los ojos y antes de que se le subiera todo lo que había bebido tomo aire y grito.

—No voy a perder ante ti! — obviamente Kurosaki no entendió, pero orihime si, sonrio dulcemente como era su costumbre.

—Que gane la mejor Ryuu-chan— contesto mientras la veía retadoramente (eso si feliz) y el ojiazul le regresaba la mirada.

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9:45 de la noche, tenia que llegar en 15 minutos o el padre del Quincy se pondría furioso. Le había tocado al sustituto llevar al Quincy a casa, lo habría hecho Tatsuki pero orihime se había echado a correr de repente sin dar tiempo ala pelinegra de coger a Uryuu y llevársela de ahí. Lo último que oyó de la karateka fue que debería llevar a Ishida a casa y que si mañana amanecía incompleta aunque le faltara una pequeña cosa lo mataría.

Así que con un Ishida ebrio en el hombro se encamino, fueron los 10 minutos mas tedioso de su vida. Pues el pequeño Quincy era de aquello borrachos intelectuales y en los pocos minutos que llevaban en camino se había dedicado a decirle un montón de datos curioso que a nadie le importarían. Pero sonrió feliz, al ver que la casa de Ishida se acercaba mas y mas conforme a cada paso que daba.

—Al…nacer…tenemos…300hip…huesos…—balbuceo Ishida, Kurosaki solo apresuro el paso no quería oír mas. —los…buhip…búhos… puede…ver…hip… el color azul…hip

—Hey, ya casi llegamos— aviso mientras trataba de mantenerle despierto

—El…54%...de hip….de… las mujeres…dicen que…hip...hip…hip— se cayo un momento para contener su hipo— a besado … a otra mujer…hip

—Si ya lo comprobaste— soltó un poco enojado el sustituto—Vaya que te anticipaste a todos. Besar a orihime es el sueño de muchos. —el sueño de muchos, eso lo incluía a el entonces. Pensaba Ishida mientras se apoyaba en la pared que estaba cerca de la puerta de su casa —Solo espero que no estuviera guardando ese beso para alguien especial— continuo el sustituto, eso molesto al Quincy.

¿Qué había de el? El también lo guardaba para alguien especial, no es que se quejara orihime era muy linda pero su primer beso no estaba guardado para ella.

—Me hubiera gustado algo así…—susurro el peli naranja creyendo que el ojiazul no le prestaba la mas mínima atención estando borracho.

—Tanto…lo quieres? — pregunto Ishida visiblemente molesto

—Eh?

—Si tanto lo quieres te lo regalo! — grito indignado el ojiazul mientras se lanzaba sin nada de cuidado hacia el sustituto. Lo abrazo por el cuello y lo jalo hacia el provocando un choque de sus bocas nada sutil. Kurosaki sintió el sabor a alcohol invadirle la boca, se quedo estático, sonrojado y sin palabras.

En el pequeño cerebro borracho de Ishida su lógica era simple y extravagante. Ichigo quería el beso de orihime y el había besado a Inue así que por lógica besarlo a el seria igual. Lo que mucho llamaran beso indirecto. De igual forma si alguien quería besarlo a el, solo tendría que besas a Inue ¿no?

Se separo inmediatamente unos segundos después y abrió a esfuerzos grades la puerta de su casa, dio un enorme portazo y dejo aun confundido shinigami en la calle. No supo exactamente cuantos minutos pasaron cuando reacciono, pero sentía ese amargo sabor a licor, esa calidez extraña en sus labios. No pudo evitar sonrojarse copiosamente. Pues, ¿Ahora como seria capas de ver a Ishida a la cara?

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En otro lugar, la luz de la luna entraba a tientas en la habitación, la persiana medio abierta hacia que la poquita luz entrante diera un hermoso panorama a la persona semi tendida en el suelo. Que, observando el cielo se preparaba para su destino. Nos que le gustara idea pero era mejor que cualquier cosa que le ofrecieran en esos momentos. La puerta corrediza se abrió dejando ver a un rubio que aun con sombrero puesto se pasaba graciosamente en yukata.

—Listo para tu trabajo? — sonrió el tendero mientras apoyaba su cuerpo en la pared y se cruzaba de brazos.

—Tengo otra opción? — sonrió maliciosamente pero emocionado, el tendero sonrió también. Ahora tendría realmente con que divertirse, su pieza ya estaba por integrarse al tablero del juego que Mayuri y el había creado.