Dos siluetas era lo único que se veía a través de la cortina azul que separaba todas las camillas de la enfermería. Una de ellas pertenecía al nuevo sensei del instituto Karakura, un alto peli azul de ojos turquesa, sentado en la orilla de la camilla; la otra, pertenecía a una mujer que recostada intentaba detener en vano lo que se aproximaba hacia ella.
Al peli azul le resultaba un tanto excitante la situación y lo dejaba en claro en su retorcida sonrisa aquella que provocaba mas de un escalofrió al pelinegro que no hacia mas que retorcerse en la pequeña cama con olor a enfermo del lugar. Sobre todo al sentir como el ojidorado jugaba tan sínicamente con cuerpo.
El mayor abrió ligeramente un poco mas las piernas del menor para ver mejor, acariciando sin vergüenza o tacto alguno aquella zona que ya palpitaba dolorosamente y que al sentir el brusco rose del shinigami solo hizo que palpitara aun mas, doliendo, ardiendo.
—Hazlo de una vez shinigami…o vete al carajo— se quejo el Quincy aferrándose a la pobre almohada que tenia en su cabeza.
Esas palabras no le gustaron nada al ojidorado, quien borro su sonrisa apenas unos instaste solo para volver a sonreír segundos después. Se encargaría de castigar al ojiazul, pues, una señorita no tendría por que poner tales palabras en su boca.
—Que desesperado Quincy— se burlo el ojidorado separándose parcialmente del muchacho para hacerse espacio.
Ishida se puso cada vez mas inquieto, la expectativa lo hacia sentir ansioso, solo quería que se acabara ya. Resintió segundos después el haber deseado eso ultimo cuando sintió algo húmedo chocar son su piel, subiendo, deslizándose libre por la pierna, haciendo pequeños circulo alrededor pero nunca tocando aquella parte que pedía a gritos ser atendida.
De repente, paso, Ishida mordió su almohada en un auto reflejó, apretándole tan duro como podía. Ardía tanto que estaba a punto de llorar empezaba a creer que había sido mala idea dejarse convencer tan fácilmente.
—Duele…— gimió, por poco y se suelta a llorar por completo cuando sintió como el shinigami, con malicia, apretaba con mas fuerza de la necesaria la herida en medio de su pierna—Lo haces a propósito! —
El shinigami amplio mas su sonrisa — Claro que lo hago propósito, sabes que encuentro tu sufrimiento de lo mas placentero— contesto, apretando mas la zona herida.
Ishida se guardo el comentario, mas que nada por no estar acostumbrado a decir tales palabras, pero, maldita la hora en que se lastimo, maldito shinigami que hacia sustituto de enfermera, maldita enfermera que pidió vacaciones justamente para esa semana, maldita formula a base de alcohol y agua oxigenada pero sobre todo, maldito Kurosaki bastardo… por que si alguien había sido el culpable era el.
Ichigo había estado actuando rara toda la mañana justo después de una pequeña charla que tuvieron, después de esta el sustituto se dedico a ignorarle todo el día… o lo poco que llevaba pues a penas era la tercera hora. Y el ni siquiera recordaba haberle dicho algo raro o insultante. No sabia que hacer, al parecer todos sus problemas habían empezado por la dichosa fiesta del viernes y el apenas podía recordarla al 100%.
FLASH BACK.
En cuanto despertó sabía que era muy mal día. La poca -casi insistente- luz que entraba a través de las cortinas incineraba sus parpados y sus ojos a través de estos. Se removió en la cama quedando contraria a los lados del sol, al escuchar el leve rechinido de la cama, supo que no tenia por que haberse despertado siquiera. Pues, el más mínimo sonido resonaba a mayores decibeles en su pobre oídos.
Repaso su día anterior, intentando saber el por que de su malestar, mas no tubo que pensar tanto, para empezar por que pensar le dolía y por que la respuesta era mas que obvia: la fiesta.
Recordó todo de golpe, desde que las chicas llegaron y le arreglaron, cuando llego a la fiesta, a orihime diciéndole esas duras palabras de escuchar, la peor parte fue recordar como le había besado la pelirroja, también recordaba vagamente a Rukia dándole una enorme botella de ron y tomarla hasta el fondo.
Eso lo explicaba completamente, tenia una cruda de las buenas, la peor resaca que jamás le hubiera tocado y sinceramente no esperaba una igual. Hasta parecía que alguien lo había traído a casa pues no recordaba haber llegado solo, recordó vagamente a Kurosaki y aun mas vagamente su cara de idiota al despedirse de el.
"esa cara de idiota" como la describió el pequeño Quincy, seguramente era por el como se había comportado, lo mas probable es que terminara diciendo cualquier estupidez. Ahora, tendría que agradecerle por haberle traído y disculparse por los inconvenientes causados y justo ahora que no tenía ganas de verlo o hablar con el, no al menos después de la pequeña charla con Inue.
También, su padre se había asegurarlo de sermonearlo con todo dolor de cabeza incluido, argumentando que, gracias a el había tenido una muy mala noche, pues, si era difícil controlar la energía espiritual del chico estando dormido; aquella noche había atraído a varios hollows en estado gillian incluso el peliblanco había tenido que llamar al tendero y de paso se había colado a Isshin. Ahora le debía un favor a ese cavernícola y de paso tenia que pagarle algo al tendero.
Era claro que tenia que arreglar esa situación cuanto antes; pero para su fortuna (o eso creía) Mayuri y Urahara ya le tenían una solución temporal y habían dicho que estaría lista en la semana que llegaría a el… aunque eso ultimo no lo entendió muy bien.
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Así fue como, el lunes por la mañana y sin muchas ganas se dirigió a la escuela. En cuanto entro al salón sintió todas las miradas presentes posarse sobre el para segundos después empezar a susurrar cosas referente al beso de el y orihime. Normalmente no habría habido un mayor problema, pero ahora era una chica y eso se veía bastante raro. Sin mencionar que apenas se había sentado ya tenia encima a orihime pidiéndole perdón una y otra vez.
—Esta bien Inue-san no sabias lo que hacías— le consoló el pelinegro, a la chica se le hicieron agua los ojos.
—Sabia que estabas enojada, por eso me llamas Inue-san! — lloro abrazando mas fuerte casi de forma melodramática.
Al ojiazul casi le da un ataque de nervios, quería mucho a su amiga pero había veces que le exasperaba un poco, como pudo se soltó del abrazo , puso sus manos en los hombros de la chica y la miro a los ojos.
—Escucha orihime— hablo firmemente, sin dudar el decir por primera vez el nombre de la chica— No estoy molesto, si le estuviera no habría venido a la escuela, se que no quisiste hacerlo solo te dejaste llevar por el alcohol es algo que pudo pasarle a cualquiera, ahora venga— le extendió un pañuelo a la pelirroja— deja de llorar o pensaran que te golpee o algo así— Inue sonrió.
La ojigris estaba realmente asustada, había cometido semejante error estando ebria, le aterraba que Uryuu le odiaría, que dejaran de ser amigas, pero sobre todo, le aterraba que Ichigo descubriera "su verdadero yo", ese que le hacia pensar cosas horrible de Ishida, mirarle mal y hasta maldecirle. Por que hasta ahora lo había hecho bien, fingir. Fingir que no recordaba absolutamente nada, cuando era todo lo contrario. Recordaba todo. Y eso la hacia sentir aun mas como escoria.
Por su parte, Ishida decidió dejarlo pasar, al parecer la pelirroja no recordaba nada eso le hacia sentirse mejor. Pero le hizo pensar, si no había cometido alguna locura igual que ella. En cuanto vio llegar al sustituto corrió hacia, fue cuando noto el pequeño respingo y el sonrojo instalarse en la cara del peli naranja, en seguida lo supo, había hecho algo estúpido.
—Buenos...días— saludo tratando de controlar sus nervios. El aludido apenas y soltó un gemido a manera de respuesta y se dedico a ver cualquier cosa que no fuera el ojiazul— Yo quería…agra…a…darte las…agradecer… que me hayas llevado a casa y…disculparme…si te incomode..de algún modo… la verdad no me acuerdo de nada….jeje… ni siquiera estoy seguro de que hayas sido quien me llevo a casa— comento el Quincy sin estar muy seguro de haberlo dicho de la manera correcta. Por primera vez en el día el sustituto lo miro.
—No recuerdas…nada? — pregunto el shinigami un poco nervioso. El ojiazul negó. El sustituto guardo silencio y siguió caminando hacia su lugar pasando de largo a Ishida, cayendo cual zombi en su lugar.
Después de eso el shinigami evito cualquier contacto visual o verbal. Fue por esa misma razón que en la segunda hora –en educación física- el Quincy mantuviera su mirada fijamente en el sustituto como si así pudiera descubrir el motivo de su enojo y por eso mismo. Por estar viendo al shinigami no vio el ultimo escalón ni el balón enfrente de el que lo hizo caer al suelo y rasparse las piernas. Lo supo desde que entro… ese día, seria muy largo.
FIN DEL FLAS BACK
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Ichigo Kurosaki era una persona extrovertida, por eso, en ese momento cualquiera podría notar que estaba enfurecido. Todo por culpa de cierto pequeño Quincy idiota.
Tenia todos los motivos por cual enojarse, para empezar; por que todo su fin de semana se había martirizado por saber que decirle al Quincy, había analizado todo como solo su cerebro podría analizarlo y llego a la brillante conclusión de que no sabia por que le había besado, el había hecho solo un comentario inocente. Siguiendo, después de que casi se quebró la cabeza el Quincy de buenas a primera le decía que no se acordaba de nada. Si bien no era razón para enojarse al lo enfureció. Por que, a pesar de haber sido un beso brusco torpe y con un fuerte sabor a licor, le había hecho sentir un no se que, no tenia forma de describirlo pues ese sentimiento era nuevo para el, no le desagradaba pero se sentía tan voluble, simplemente no sabia que hacer.
A pesar de querer contener su enojo, no podía evitar sentirse frustrado al ver a Ishida. Y hubiera seguido hundiéndose en su frustración de no se por su sensei, que llamo la atención de todos los presentes para dar un importante anuncio.
—Ahora mocosos humanos, como me lo indica el protocolo de la escuela es necesario que les informe cuando arribe un nuevo alumno a estas instalaciones de educación para mortales— todos los alumnos lo miraron sin entender del todo lo que estaba diciendo. —Así que, adelante— invito. Todos dirigieron su mirada a la puerta curiosos de lo que entraría por ahí.
Por la puerta entro el nuevo estudiante. Un joven alto, de complexión atlética, con el cabella de un inusual color azul, sus ojos del mismo color con cierto toque felino miraban sin mucho interés al publico que se le mostraba y cerca de ellos una marcas de color azul verdoso que le daban un aire un poco mas misterioso. El extraño sujeto se paro enfrente de todos con actitud bastante altera y hasta brabucona exhibiendo sus dientes en una cínica sonrisa.
—Soy Grimmjow Jaegerjaquez y la verdad no me interesa conocerlos — saludo ampliando mas su sonrisa. Se llegaron a escuchar unos cuantos suspiros y uno que otro se hizo hacia atrás en su silla por el miedo. Orihime palideció enseguida, no quería revivir de nuevo esas escenas en el hueco mundo cuando casi llega a perder a Kurosaki, no pudo evitar temblar un poco mientras se aferraba a sus pupitre como si esto pudiera protegerla de todo. Ichigo y Chad se levantaron de sus asientos y se pusieron en guardia. Sus compañeros los miraron preocupados y luego al recién llegado.—Creí que estabas muerto! — hablo primero Ichigo tratando de contener la ira y por que no, el poco miedo que sentía al verlo ahí de nuevo, lo mas seguro es que tramaría algo.
—Pues creíste mal shinigami— respondió el arrancar borrando su sonrisa y poniéndose en guardia igual que los jóvenes delante de el.
—Que demonios haces aquí? — preguntó. No supieron bien en que momento pero Rukia Chad y Kurosaki habían caminado hasta donde estaba el espada y lo habían rodeado. Todos alumnos observaban la escena sin saber de lo que se trataba
—Eso te viene valiendo una mierda— respondió riendo justo como al presentarse.
—Si intentas hacerle daño a orihime o…— no termino la oración pues, en un brusco movimiento el arrancar le empujo para mantener la distancia.
—No estoy aquí por gusto shinigami, no pienso hacerle nada a la tetona de tu amiga y como dije te viene valiendo lo que hago aquí— dijo empujando al sustituto.
El peli naranja se enfado, de por si estaba enojado y este tio venia a joderle mas el día. Respondió la agresión lanzándole un certero golpe a la cara que el peli azul regreso con otro en el estomago del sustituto. Era una pelea a puño limpio y pareciese que ninguno se daría por vencido hasta matarse, se dieron un par de golpes mas algunos fueron esquivados otros parados en el momento justo y otros daban de llenos en algún descuido del oponente.
—Sensei haga algo— reclamo Ryo, que como sus compañeros había hecho una media luna dejando espacio para que el par de locos se matara.
—Lo haría… pero no me concierne— respondió el profesor que sin mucho interés comenzó a escribir un problema en la pizarra.
Al parecer todo dependía de ella, como representante de la clase era su deber mantener el orden en el aula, pero para que mentir, esos dos enojados le daban miedo. Aun así con determinación se paro enfrente de ambos jóvenes que la ignoraron olímpicamente y siguieron peleando.
—Deténganse ya! — grito, mas no la escucharon— Basta! — grito una vez mas pero nada. Estaban tan centrados en golpear al otro que solo sintieron un presencia extra cuando ya fue tarde.
—Joder que no escucharon, que se detengan! — grito una tercera voz que planto en las cabeza de ambos un golpe lleno de energía espiritual que los tiro a ambos al piso. Se pusieron nuevamente en guardia pero esta vez para mirar a quien había interrumpido tan épica batalla.
Ahí enfrente de ellos, con brazos cruzados y una venda en su pierna se encontraba el Quincy, mirándoles con enojo. Uno enseguida supo que tenia que calmarse, pero el otro se paro altanero, haciendo notable sus 36 centímetros de diferencia con respecto a la chica que tenia enfrente de el. Intentando intimidarla se acerco mas de lo debido a ella y le fulmino con la mirada mas esta no se movió.
—Esto no es un ring de boxeo, si van a romperse algo háganlo fuera de la escuela— reprendió el Quincy mirando primero a Ichigo sentado en el suelo y después alzando tanto como podía para ver a los ojos al otro.
—Y quien demonios eres tu enana de cuatro ojos— Ishida se cabreo, incluso se podía ver una pequeña vena en su frente palpitando, esperando por estallar.
—Soy Ishida Uryuu y si vuelves a llamarme así seré la persona que dejo estéril— sonrió intentando disimular muy mal su enojo.
—Que no sabes quien es el Ishida! Ese maldito gato no tiene nada que hacer aquí— grito ya un poco mas calmado y dirigiéndole por primera vez la palabra al Quincy después de la conversación de la mañana.
Normalmente Grimmjow habría respondido ante la ofensa de llamarlo gato, pero en ese momento estaba procesando la información —Ishida Uryuu? — el aludido volteo curioso—Tu eres Ishida Uryuu? —la miro de pies a cabeza como sin terminar de creer que lo que veía. Si bien no conocía al Quincy por que nunca se había enfrentado a el, la información que le habían dado era de que era un chico. Lo que tenia en frente no era precisamente masculino.
—Si, por que?
—A mi me dijo ese tendero de mierda que eras un chico— afirmo mientras buscaba algo en la chica que lo identificara de cómo un hombre.
—Urahara-san?... bueno… si soy un chico— susurro esto ultimo asegurándose de que nadie lo escuchara.
—si?... que demonios te paso? — grito a pesar de que el Quincy hacia todo lo posible por mantenerlo en secreto.
—Bueno, es una larga…— de repente los colores se le subieron a la cara, había pasado de rosa ligero por la sorpresa a rojo intenso al entender la situación. El peli azul en un ágil movimiento y sin vergüenza alguna le levanto la falda, lo suficientemente alto para que todos enfrente de la chica pudieran ver sus pantis a rayas rosas con blanco.
—Eres un chica…
Los sonrojos por parte de todos no se hicieron esperar, algunos chicos y Chizuru tuvieron hemorragias nasales masivas, mientras las chicas se indignaban cada vez mas al ver que aquel cretino de ojos azules no tenia intención alguna de bajar la falda. Peor fue cuando vieron que sin decoro colaba su dedo índice al interior de la prenda y jalaba hacia fuera para ver hacia dentro.
Ahora si que estaba enojado, se veía, al menos sus amigos mas cercanos podían verlo, la energía empezaba a acumularse desfragmentaba las mesas las sillas, hasta la pequeña tiza que sostenía Mayuri en sus manos, que interesado en lo que pasaría dejo el problema en el pizarrón y miro atento la escena.
La energía que ya emitía un intenso color azul rodeando la mano del arrancar, dispuesta a hacerla volar en miles de pequeños pedazos como el brazo de aquel sujeto en la playa. El espada sonrió, empezaba a resultarle interesante el trabajo que el rubio tendero le había encomendado estaba dispuesto a cumplirlo desde este momento.
Tomo la mano de la chica, la jalo hacia el, tomo el dulce rostro entre sus manos, vio aquel gracioso seño fruncido y sin más preámbulo laguna la beso. A los compañeros del Quincy casi se les cae la quijada de la impresión sobre todo al shinigami que estaba a punto de mandarlo a volar con su zanpakutho, por indecente y de repente se había quedado sin palabras, totalmente en blanco.
La sensación era extraña, intento mantener su cordura ante aquel beso salvaje que exigía de su atención, intento elevar mas su energía espiritual para hacer retroceder al espada pero era en vano, aquello extraño que sentía no era mas que el peli azul absorbiendo el reiatsu que se desbordaba de su cuerpo. No puso mas resistencia y se dejo llevar, mas por cansancio que por ganas.
La boca del ojiazul estaba caliente, sentía como su lengua podría derretirse en aquel calor que iba subiendo su demanda al punto de que sus rodillas temblaban cual gelatina. La falta de oxigeno se hacia presente en el Quincy pero el otro parecía no tener la necesidad de respirar. Fue hasta que la energía dejo de fluir que el más alto se separo de la chica.
—Que delicia— finalizo el espada relamiéndose los labios de forma sugerente justo antes de caer inconsciente al piso, por que, como arrancar podría ser muy fuerte pero estando en aquel gigai era tan débil como un humano, fue por eso mismo que al momento en que Tatsuki harta del espectáculo le rompió una silla en la espalda al mas grande.
—Bastardo mal nacido que te has creído— gritaba al inerte cuerpo del arrancar— Y tu por que te quedas parada como mensa defiéndete— grito ahora a un sorprendido Quincy— Y ustedes bola de inútiles, si están viendo que está en problemas por que no hacen anda por ayudarla— grito una vez mas esta vez a sus compañeros del salón. — Estoy rodeada de idiotas!
—Kurotsuchi -taicho aprovechemos que esta inconsciente para llevarlo ante el Sereitei y…
—Eso no será necesario señorita Kuchiki después de todo, fui yo quien lo trajo aquí…
—Pero…por que…
—Síganme y les contare todo, y lleve a nuestro inconsciente invitado
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Ahora se encontraban todos alrededor de aquella pequeña mesa de centro, que en varias ocasiones había sido su centro de reuniones privado. Apenas cabían 6 personas pero por esa ocasión como pudieron se acomodaron todos. Principiando aquel pequeño circulo iniciaba Urahara, seguido de un muy irritado Grimmjow, después le seguía un tranquilo Mayuri acompañado de un neutral Chad, a lado del moreno estaba Ichigo, luego Ishida aun un poco rojo por lo sucedido, a un lado orihime y cerrando el circulo la pequeña shinigami Rukia.
—Oh que agradable es que los amigos se reúnan no es así? — sonrió el tendero detrás de su abanico.
—No me jodas! Que hace esa cosa aquí? — adelanto la conversación el sustituto señalando acosadoramente al peli azul.
—Cierra la boca tarado! No es como si a mi me diera mucho gusto ver tu asqueroso rostro— replico lanzándole una miradita acecina.
—Vale, vale no se peleen— dijo agitando levemente su mano como si así realmente pudiera calmar las cosas. Ambos giraron la cabeza indignados hacia un lado contrario al otro.
—Urahara-san…me temo que no comprendo del todo que esta pasando aquí— comento el Quincy un poco azorado tratando de fingir que no sentía la pesada mirada del nuevo integrante.
—Oh Ishida-kun Grimmjow-kun es la solución temporal que te prometí— el arquero casi azota su cabeza contra la mesa.
—Y para que Ishida necesitará a alguien como el? — pregunto Kurosaki de lo mas indignado
—Bueno Ichigo-kun creo que todos hemos presenciado la magnitud de los nuevos poderes de Ishida kun, estoy preocupado por que no pueda controlarlos y mas preocupado por que no sabemos que pueda suceder mientras duerme, los hollows se sienten demasiado atraídos a su reiatsu, cada vez vienen criaturas mas poderosas como los menos grandes del sábado.
—Pero entonces todo lo que tendría que hacer es acabar con ellos no? Así este no tendría que quedarse— se quejo el sustituto
—Este tiene un nombre bastardo y ya me estas jodiendo la paciencia— se defendió Grimm
—Ichigo-kun no lo has notado? — el aludido volteo a ver al tendero sin comprender a que se refería— No te parece extraño que hasta ahora no hayas sentido la presencia de algunos de los hollow que atacaron a Ishida-kun? —el peli naranja se sorprendió, era cierto a pesar de que incluso Rukia le dijo que aquella vez que Ishida tuvo un problema con estas criaturas jamás sintió presencia alguna de ellos— Desgraciadamente no sabemos a que se debe con exactitud, pero, al parecer la energía espiritual de nuestro pequeño Quincy puede ocultar sus presencias, podrían comérselo en cualquier momento y nosotros ni nos daríamos cuenta. —esta vez vio al ojiazul con seriedad—Y lo mas importante es que si continua rompiendo el equilibrio del mundo humano el Sereitei no dudara en eliminarlo.
Esta última frase le dio algo de escalofríos, sabia que eran capaces de eso y mas no en balde habían tenido una guerra contra los de su especie.
—Aun no veo la necesidad de que ese sujeto este aquí— siguió Ichigo con su replica
—Grimmjow aunque te cueste mas trabajo shinigami
—Dejen de pelear, después de todo se verán muy seguido, eso si Ishida-kun acepta— el tendero sonrió, el ambiente tenso del lugar le brindaba un gran espectáculo y al parecer se iba a poner mas interesante por que el pequeño espada se la paso viendo al Quincy de arriba a bajo todo el tiempo, se veía también a Ichigo notablemente irritado.
— Jaegerjaquez-san hagamos lo posible por llevarnos bien— Ishida sonrió amablemente y extendió su mano hacia el peli azul para cerrar el trato.
El chico le miro, no solo el, todos miraron algunos con rencor otros con indiferencia y 2 personas particularmente felices. Extendió su mano de igual forma, y paso de largo la mano derecha del Quincy en vez de eso siguió estirándola hasta topar con otra parte de la anatomía del ojiazul. Se poseo en el seno izquierdo de la ahora chica, la sonrisa de Ishida no se borro del todo pero si había quedado en shock ante el descaro del que supuestamente le protegería desde ese día. Al espada ciertamente le importo muy poco la reacción de los demás, sin quitar su mano apachurro el blandito bulto y hasta jugo con el alzándolo de arriba a bajo.
Ishida se enojo, intento contenerse, respirar tratar de mantener la calma pero se dio cuenta de algo importante. Ya que Grimmjow estaba ahí para absorbe su energía, no había razón para contenerse fue por eso que sin pensarlo un segundo mas le lanzo la mesa (con todo y tasitas de te caliente) al espada delante de el.
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Apenas habían dado las cuando el Quincy y el espada arribaron a la casa del primero. El tendero le prometió no tener problemas con el Ishida mayor -por este tipo de situación en la que una chica bastante bonita y un chico sexy duermen en la misma habitación- alegando que después de ayudarlo con el problema del sábado le debía un favor así que no se negaría como el pequeño ojiazul lo había imaginado. Eso si, le había impuesto miles de reglas al ojiazul todas referentes a no pasarse de listo.
Hubo un pequeño recorrido por la casa, donde el pequeño Quincy le enseño los lugares importantes, por así decirlo, del lugar: le enseño la cocina, la sala, el comedor, el baño del primer nivel, el patio lleno de flores (todas ellas blancas), omitió el estacionamiento y prefirió mostrar el pequeño cuarto de música en donde se guardaba un bello piano de cola, un violín incluso un arpa, y arrumbado en una orilla un violonchelo.
—Sabes tocarlos todos? — pregunto curioso el espada pasando sus dedos por las cuerdas del arpa.
—Ryuken insistió en ello— fue la única que explicación que dio el Quincy para llevarlo a la parte de arriba.
Una vez en el primer nivel se dedico a indicarle cuales eran las habitaciones de huéspedes, solo eran dos y cada una tenia un baño, le mostro la habitación de Ryuken indicándole que no podía entrar ahí al menos que el mayor lo permitiera, la habitación del mayor conectaba a un estudio que tenia una pequeña biblioteca personal, después pasaron por un almacén chiquito para ultimo ir directo a la habitación del ojiazul.
—esta es mi habitación, la cama es lo suficientemente grande para los dos y tengo mi propio baño para que no tengas que usar el da abajo, en cuanto Ryuken pueda dijo que iríamos a comprarte algo de ropa así que hare espacio en el armario para ella, mientras podemos ir a una tienda cerca de aquí, no creo que mi ropa o la de mi papa te queden.
—Estoy bien así— aclaro el arrancar echándose en la cama. Estaba bastante cómoda y esponjosa, no como aquel tatami en donde lo hacia dormir Urahara o aquel catre tan incomodo donde dormía a las ordenes de Aizen, también tenia un olor especial, era sin dudas el olor del chico pero no podía identificar a que. Observo tres fotos en el buro, una de un pequeño abrazado de un anciano, otra de un adolecente de no mas de 14 años y un adulto junto a el y por ultima una de Ichigo con sus amigos. —Eres tu? — pregunto el peli azul curioso tomando las tras fotos en sus manos.
—Si antes de este accidente— el de lentes confirmo y siguió con su labor, acomodo su mochila cerca del escritorio que tenia saco sus libretas y se puso a hacer su tarea. Grimmjow simplemente se quedo mirando la foto.
—Te veías mejor de chico— comento, no se hizo esperar la reacción del Quincy quien enrojeció enseguida y volteo a mirar al espada con una reacción –que ojos de Grimmjow- era de lo mas cómica hasta había soltado una carcajada el peli azul. Ante esto Ishida solo regreso su vista al trabajo intentando ocultar su rostro de su nuevo acompañante.
—No…no es lo que los demás dicen— dijo el menor recobrando su serenidad — Creo que tengo una mejor vida ahora… pero no quiero ser algo que no soy…— el espada miro la espalda del chico viendo atentamente cualquier movimiento que pudiera hacer.
—Si tanto te gusta por que te cortaste la verg…— no pudo terminan esa palabra pues un cuaderno se incrusto justo en su cara.
—Cállate! — grito el chico tan rojo como antes. Grimmjow le pareció una buena oportunidad de tentar su suerte. — Ya te dije que no fue mi culpa— se defendió
—Oh si fue culpa de ese shinigami, pero hasta yo que no lo conozco se que no es una persona de fiar solo un tarado confiaría en el. —Ishida lo miro irritado.
—Pues perdón por no ser tan perceptivo como tu— comento sarcástico el Quincy
—No te lo mereces, pero te perdono— bromeo el arrancar. No es que el fuera muy conversador, pero ya que iba a pasar quien sabe cuantos días… meses… años… junto al ojiazul mejor llevarse medio bien.
El arquero no supo si tomarse a bien o mal la respuesta, pero automáticamente soltó una risita, ciertamente no esperaba esa contestación. — Que ego— respondió el Quincy dejando su tarea a un lado y volteándose a ver al chico.
—Que pudo decir soy lo mejor que hay en el mundo
—Me imagino que si — se rio el ojiazul subiendo sus lentes para acomodarlos en su lugar—Y dime maravilloso Jaegerjaquez-san, ya que es tan genial como dice como es que termino a cargo de Urahara-san? — el arrancar casi se cae de la cama al escucharlo esa una historia por demás vergonzosa
—Yo no quería irme con el, ese tipo realmente tiene una fascinación totalmente enferma por los gatos, simplemente me vio malherido en las noches se puso a gritar como loco algo de gatos… y… de repente estaba en su tienda ofreciéndome pescado— de solo recordarlo se enojaba era de lo mas humillante estar sentado y que ese tipo llegara intentando rascarle detrás de las orejas y peor tantito cuando arrojaba una bola de estambre y le decía que fuera por ella… iba por ella… no por que sus instintos felinos lo dominaron, no… lo…lo hacia por que… pues para que el del sobrero lo dejara de joder.
La risita mal disimulada de Ishida le saco de sus pensamientos —Urahara-san si que es un caso me sorprende que no te lo hayas comido ya—
—Es que… no es que le tenga miedo… solo, no me gusta su reiatsu, es…sofocante…como si una fuerza externa te forzara a estar lejos de el— detalló el arrancar mirando fijamente a los azules ojos que le miraban con atención.
—Que interesante descripción… yo nunca he sentido algo así cerca de Urahara
—Es por que eres un humano, los arrancar sentimos el reiatsu de diferente manera— explico el peli azul.
—Entonces…como vez mi energía? — pregunto curioso el menor. Grimm enmarco una enorme sonrisa, se para de la cama y se dirigió hasta el Quincy —Q…que? — pregunto titubeando el Quincy mientras subía sus lentes, escudando sus ojos detrás de estos. El espada bufo molesto, eso lentes estorbaban, le estorbaron la primera vez y seguramente lo seguirían haciendo.
Con sus manos recorrió la cara del chico hasta topar con las patitas de los lente, quitándoselos y dejándolos en el escritorio, quito algunos mechones de enfrente de la cara del arquero, para poder recorrer a gusto con su nariz la distancia de su barbilla hasta poco antes de llegar a su ojo. Olía tan desgraciadamente bien que le nublaba los sentidos.
—Tu alma es… deliciosa— susurro provocándole un escalofrió al Quincy, que intentado huir dio contra el tope de su escritorio. Se vio acorralado y no pudo reaccionar a tiempo para impedir un segundo beso, que succionaba parte de esa energía de sobra. Era como donar sangre si había que compararlo con algo…litros y litros de sangre. Le mareaba casi se perdía, pero no se sentía del todo mal.
Una vez terminado el beso miro con reclamo al espada, mas antes de que este pudiera reclamarle se escucho a Grimmjow agradeciéndole por la comida, provocando cierta culpabilidad por los pensamientos erróneos que pudiera tener sobre el.
—T…tienes… que alimentarte así?— se quejo el Ishida volviendo a su tarea
—No, pero es como mas me gusta— se defendió el arrancar volviendo a tirarse en la cama, eso obviamente irrito a la ojiazul.
—Pues encuentra otra forma, no quiero que haya malentendido con los demás— se puso los lente pues torpemente al tener prisa por concentrarse en otra cosa no había notado que las letras e veían borrosas hasta que se concentro.
—Lo pensare— eso era por demás un no, ya le había encontrado el gusto a irritar al peli azul, además si de paso podía joder al shinigami de pelo naranja no estaba del todo mal. Por que podría ser muchas cosas, peor no era tan idiota para notar el enojo que el sustituto tenia al enterarse que el se encargaría de su pequeño amigo. Sin dudas el tiempo que pasara aquí seria por demás interesante.
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Ichigo le acompañaba a casa, hacia frio pero tener cerca al sustituto cargando parte de su peso le hacia entrar en calor, empezó a hablar un montón de tonterías que realmente sabia que no importaba, es decir si no le importaban el menos el shinigami. El hipo estaba trabando su amera de hablar así que paro un momento, para terminar su oración relativa a los beso de mujeres.
—Si ya lo comprobaste— había dicho el sustituto. Eso termino de fastidiarlo, de verdad si tanto quería ese beso pues que se lo quedara, daba igual el no lo quería.
—Vaya que te anticipaste a todos. Besar a orihime es el sueño de muchos. — siguió el peli naranja, eso solo lo irrito mas, pues seguramente también era el sueño de aquel.
—Solo espero que no estuviera guardando ese beso para alguien especial— otro comentario mas e iba darle un puntapié
—Me hubiera gustado algo así…—
Y ahí estaba el último que faltaba y se enfureció. Sintió el frio recorrer su espalda, la desesperación por que el otro se diera cuenta de una vez, sintió tantas cosas y a la vez nada. Era un sueño nítido, más que sueño parecía un recuerdo… si eso era un recuerdo.
—Tanto…lo quieres?... Si tanto lo quieres te lo regalo! — había gritado y si mas lo había besado.
Si fue torpe mas la boca de Kurosaki era cálida, dulce, en resumen todo lo que había soñando antes, solo que era real, realmente lo había besado… real…
Real…
Si...era real… solo estaba recordad ando algo que había pasado. El miedo se apodero de el haciéndolo despertar de un brinco. Vio alrededor de su habitación y luego a su lado al espada durmiendo junto al el, lo más seguro es que absorbiera esa energía de forma transdermica, pues Ryuken o cualquier otro no estaba ni cerca, mañana se encargaría de hablar con el espada sobre eso.
Centro mejor su atención a su agitado corazón, por que el lo creía, casi lo aseguraba, aquel sueño era un recuerdo, pero no podría ser cierto. El había besado a Kurosaki y ni siquiera lo recordaba. Pero de ser así tendría sentido el enojo del shinigami.
Llevo su mano hasta sus labios, paseando los dedos sobre ellos, queriendo revivir aquel brusco y nada sutil contacto. Y ahora… que iba a hacer?
