Las gotas de agua recién salidas del grifo cerrado hacían eco al chocar contra el agua de la bañera, el espeso vapor llenaba libremente la habitación, empeñando cualquier vidrio a su paso, el cuerpo inerte de la chica yacía acostado, relajado, casi dormido dentro de la tina. No podía negarlo, estaba asustado. Habían pasado 3 horas de su inusitado despertar, aquel sueño se repetía nítidamente formando un solido recuerdo, tan pronto como se despertó decidió que un largo baño seria la mejor manera de aclarar su mente.
¿Cómo es que había hecho algo tan estúpido?, se torturaba mientras la esencia a lavanda del shapoo que usaba inundaba el lugar, desde un principio se había jurado, por su orgullo de Quincy, que sus sentimientos por el sustituto no provocarían que hiciese algo imprudente y de ser posible se llevaría aquel extraño y enfermizo sentimiento con el hasta la tumba. Pero lo hecho, hecho estaba, no podía hacer mas que afrontar las consecuencias, aunque realmente no tenia ganas de hacerlo.
Se dejo mecer por el calor del agua, acomodándose para pasar otra hora mas dentro de la ducha, antes de ir al colegio. Apenas y se movió cuando la puerta del baño se abrió dando paso al enorme intruso que hospedaba quien se tomo la libertad de usar el baño sin prestarle atención, y con una horrible cara de pocos amigos. El arquero siguió mirando al techo aunque realmente no pudiera hacerlo gracias a su precaria vista mas no era necesario pues su mente divagaba en como actuar de ahora en adelante.
—Te vas a arrugar cuatro ojos— hablo su invitado, sentándose de cuclillas cerca de la bañera. La ojiazul lo miro unos instantes mas no se movió, medito silenciosamente unos segundos, con la mirada clavada el peli azul, parpadeo un par de veces y luego entendió todo a la perfección.
—…— otro periodo corto de silencio de parte del arquero, seguido de un inmenso grito que resonó por toda la casa y quizá unas cuadras mas allá. —Que demonios haces aquí?! — grito el pelinegro haciéndose bolita en el agua, esperando que el trasparente liquido y el vapor taparan su desnudes.
—Cual es tu problema? Tenia ganas — contesto un tanto tosco el espada parándose de donde estaba, le había irritado el saber que el Quincy ni siquiera había notado su presencia.
—L…l…lárgate de aquí! —ordeno la chica cubriendo su pecho con ambos brazos. El espada termino de irritarse. De por si no le gustaba la idea de tener que levantarse temprano, y ese jodido aparato cerca de la cama del Quincy no dejaba de sonar, obligándolo a despertar, luego estaba tener que lidiar con ese fastidioso shinigami sustituto, y mas recientemente las "ordenes" de Ishida, que ese tío no sabia que al gran Grimmjow nadie le daba ordenes?
—Y si no quiero, que harás exactamente?— le pregunto de mala gana tomándolo de la muñeca con fuerza. Ishida respondió la desafiante mirada del peli azul, a pesar del dolor latente de su muñeca. No lo pensó dos veces y con la mano que tenia libre le arrojo toda el agua que pudo de un solo manotazo directo a su cabeza.
El ex espada quedo empapado, solo de la cabeza, el cabello se vino totalmente abajo, tapando sus ojos y parte de su nariz, a ojos de Ishida era una imagen bastante gracioso, ahora no se veía nada amenazante, el escozor de una risita mal disimulada se dejo escapar de los labios del pelinegro. —Jajajaja…—rio un poco mas abiertamente cuando el mas alto intento sacudirse el agua agitando su cabeza fallando enormemente.
—De que coño te ríes?! — elevo la voz destapando solo un de sus ojos para ver al Quincy morir de risa, se quedo mirando un pequeño momento, su enojo se desvaneció en esa fracción, ver la risa del menor realmente no tenia precio, era cálida y hasta contagiosa, pues un momento después estaba riendo también. Ahora que estaban en eso, tenia que cobrársela he igual que el arquero no lo pensó mucho antes de hundir esa cabeza negra dentro del agua, sonriendo victorioso.
Así de rápido como había entrado, había salido. El Quincy trato rápido de recobrar el aliento —Oye! — fue lo primero que grito a verse fuera del agua. No paso mucho antes de que el Quincy volviera atacar tirando mas agua directo a su cara. El forcejeo comenzó, era obvio que el espada era mas fuerte, pero estando mojado agarrar al arquero era un tanto mas difícil. Un poco mas de fuerza de parte del espada y la chica termino por ceder cayendo totalmente dentro de la tina mas no se fue sola, no supo como exactamente pero entre juego y juego el peli azul callo dentro de la tina encima de ella.
Las miradas se cruzaron, ambas confundidas por la posición en la que se encontraban, ninguno se atrevió a decir palabra, el peli azul tenía acorralada ala chica contra la tina, con ambas manos a los costados del cuerpo del menor. Observo con cuidado, la cara de confusión del mas bajo, se perdió en aquellos ojos, de un azul mas intensos que los de el, sin duda mas hermosos, se fue acercando con cuidado, como si estando mas cerca pudiera descifrar lo que el dueño pensaba en aquel momento. Se acerco otro poco, teniendo como objetivo besar nuevamente los deliciosos y delicados labios del Quincy, solo un poco mas y seria la tercera vez.
Pudo sentir el cálido aliento del arquero cerca de sus labios, el aroma de la lavanda colándose por su nariz, que para el era un tanto erótico, podía ver aquella flecha azul hecha de reiatsu que rápidamente apenas y roso su cara para estrellarse contra el azulejo… ¿flecha azul?...
—Grimmjow-kun me parece que es un buen momento para que te quites de encima de mi hijo… al menos que quieras terminar como coladera— dijo seriamente el hombre de cabello blanco.
El aludido alzo manos, como si de un criminal se tratase, en señal de rendición. Se incorporo de a poco, primero sentándose en las piernas de la joven, que lo imito para incorporarse, luego salió de la tina y se alejo de esta unos cuantos pasos, siempre mirando atentamente al mayor de los Ishida´s. No es que le tuviera miedo, pero aquel sujeto tenia una energía espiritual igual de autoritaria que la de su exjefe Aizen, pero obviamente menos poderosa.
—Ahora, si no te molesta ve a la habitación, hay un par de cosas que debo aconsejarte— ordeno el mayor dando espacio para que el peli azul saliera, luego giro sobre sus pies y miro a Uryuu— A ti te sugiero que te apures, tienes colegio hoy— termino subiendo sus lentes y dando un fuerte portazo a la puerta.
Salió algunos minutos después, vestido apenas con su ropa interior color amarillo, pues no había llevado consigo la muda de ropa escolar al entrar al baño. No encontró al peli azul en su habitación, por lo que imagino estaría con Ryuken, termino de vestirse con su uniforme, amarro su ahora largo cabello en esas dos coletas que a orihime tanto le gustaban, y se dispuso a bajar al comedor donde probablemente hallaría a las dos personas con quien compartía ese techo.
Los hallo en el comedor, a su padre con una humeante taza de café, recargado en uno de los buros de la cocina mientras miraba fijamente al peli azul, que estaba sentado en una de las sillas que rodeaban su mesa, miraba al piso con un extraño color azul en su rostro, y con algo de miedo en su mirada. Maldijo a Ryuken mentalmente por volverse tan sobreprotector de repente, ciertamente lo sacaba de quicio, ya se imaginaba lo que le habría dicho al espada que lo dejo petrificado.
—Que fue lo que le dijiste Ryuken? — pregunto irrumpiendo en la cocina, dirigiéndose exactamente hacia el peli azul y mirando al mayor con molestia.
—Llamando a tu padre por su nombre, ni con estrógeno te vuelves educado— dio como respuesta el peliblanco mientras dejaba la taza en el fregadero— Solo tuvimos una pequeña charla sobre moral, no es así, Grimmjow-kun?— pregunto mirando al chico fijamente, que al oír su nombre en labios de Ishida mayor dio un pequeño brinco y miro a la chica asintiendo con la cara llena de terror— Bien, me iré a la clínica, ustedes deberían apurarse o llegaran tarde—dicho esto se retiro de la cocina y segundos después de la casa.
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La chica se preparaba para ir a al escuela, ahora mismo se encontraba mirándose en su espejo de cuerpo completo, admirándose un poco apenas en ropa interior color rosa pastel. Paso sus manos por su largo cabello naranja lanzándolo hacia atrás, junto un poco mas sus pechos, haciéndolos mas grandes de lo que ya eran, estaba decidido, conquistaría a su amor secreto (ya no tan secreto) con sus encantos, a su parecer tenia todas las de ganar.
Era mas alta que el pelinegro ahora, esa seria una ventaja para cuando Ichigo y ella se besaran, el solo pensarlo le subía los colores a la cara. No era tan delgada pero sin duda la cintura se le marcaba mucho mas que a Ishida y eso según había leído era símbolo de fertilidad, y como a los hombres les dominaba el instinto (según Tatsuki) el sustituto no podría resistirse, su cabello era de un color claro incluso el miso shinigami se lo había alagado un par de veces, le gustaba y estaba segura de ello, sus ojos no eran azules como los del Quincy pero eran bonitos, como la mayor parte del tiempo estaba feliz en ellos había una chispa, en cambio Uryuu mostraba una clara advertencia de "aléjate de mi", sus enormes pechos, los chicos no podían resistirse a las mujeres voluptuosas, sus revistas para adolecentes lo aseguraban, debido a que son un índice alto de fertilidad, en especial para chicos en plena adolescencia como lo era Kurosaki y por ultimo y lo mas importante era que ella si era una mujer de verdad.
Se miro al espejo una ultima vez y miro con decisión—Hoy conquistare a Kurosaki-kun con mis encantos— le declaro a su espejo antes de ponerse su uniforme escolar.
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Había sido una buena idea caminar con el peli azul hacia la escuela, la verdad es que era entretenido, pues el espada al no ser de este mundo no conocía nada sobre la vida humana, hacia una pregunta tras otra, poniendo total atención a las palabras del Quincy, acotando una que otra broma durante el curso de la conversación. Pero no solo le ponía atención para informarse, si no por que desde la mañana, incluso después de la platica con el padre del joven, tenia unas ganas inmensas de poseer aquella fina boca y el verlo mover aquellos exquisitos labios solo le daba mas tentación.
En algún momento de la platica habían llegado a la escuela, ignoraron cualquier miradita curiosa de sus compañeros que en cuanto los vieron llegar juntos platicando y riendo habían adunado a sus propias conclusiones. En poco tiempo el rumor de que habían llegado juntos a la escuela se esparció, pero ellos ni se enteraron, en cambio siguieron caminado rumbo a su salón para empezar el día.
No paso mucho , ni siquiera había dado el primer paso para entrar cuando sintió encima al shinigami sustito, viéndolo fijamente— Estas bien? No te hizo nada? Te falta algo? — bombardeo el sustituto con esas y unas cuantas mas preguntas en ese instante. El moreno se sonrojo cuando las manos del chico se posaron sobre sus hombros y peor fue verlo tan cerca asegurándose de que verdad estaba todo en orden, mirándole tan fijamente, quiso decir algo, mas las palabras quedaron atoradas en su garganta al sentirse tan nervioso, al recordar que ya lo había tenido asi de cerca, que lo había besado.
—Cierra la boca shinigami— intervino el peli azul poniendo su mano sobre la cabeza del Quincy —No le hice nada…que el no quisiese— susurro riendo morbosamente únicamente para provocar al peli naranja y lo logro, al escucharlo el chico cambio rápidamente su cara de preocupación a una de intenso odio dirigida hacia el peli azul.
—No se por que diablos viniste, yo puedo manejar esta situación perfectamente— le riño el sustituto
—Claro se nota! Por lo que he visto no podrás hacer nada hasta que le pierdas miedo a estas—contesto agarrando el seno izquierdo del arquero, refiriéndose a la inexperiencia del chico en cuanto a mujeres se trataba.
El comentario lo irrito, le había pegado en el orgullo y el acto hacia el Quincy lo irrito aun mas, estaba a punto de comenzar a borrar esa jodida sonrisa de la cara de espada, cuando esa sonrisa se fue por si sola, dando lugar a una llena de dolor. Al arquero también le había disgustado el atrevimiento de la pantera, así que sin piedad alguna le soltó un rodillazo en los bajos, mismo que ahora lo tenia doblado de dolor. El sustituto no pudo evitar sonreir tan alegremente.
—Estoy bien Kurosaki, soy bastante capaz de cuidarme solo— alardeo subiendo sus gafas— Además Jaegerjaquez-san es bastante agradable…— miro mal de reojo al chico que aun se lamentaba— cuando no se pasa de sinvergüenza—
—Que estas diciendo Ishida?! — grito casi indignado —Que tiene de agradable ese gato?! Por si no te acuerdas el es un enemigo peligroso, intento matarme, ayudo a secuestrar a orihime, a saber lo que puede hacerte a ti.
El pelinegro frunció el ceño, mas que nada por la mención de orihime, que por la poca confianza que tenia el sustituto en sus habilidades. —Ya te dije que soy bastante capaz de cuidarte solo
—No creo que puedas contra el! — eso derramo el baso para el Quincy, esta bien que no fuera muy poderoso, pero el shinigami tenia poca delicadeza para decir las cosas—Yo no…— intento decir algo al ver su error
—Piérdete Kurosaki— grito tan enojado como pudo parecer y se retiro a su lugar, con el peli azul detrás de el, que aunque no hubiera dicho mucho en la pelea, le divertía bastante la posición del shinigami.
En una de las esquinas del salón, en un pequeño grupo que veía la discusión sin entender nada, estaba la ojigris, sonriendo emocionada. Era perfecto, si estaban peleados no se hablarían y ella tendría una oportunidad. Mayuri entro al salón, indicando a todos que deberían tomar su lugar, estaba especialmente feliz ese día, quizá por que el también había escuchado la pelea y sabia que su diversión estaba por empezar o quizá por el problema que había elaborado con tanto cariño para sus estudiantes estaba seguro de que nadie podría resolverlo y eso solo aumentaba su felicidad.
La clase pasaba, como se diría normalmente, el ojidorado, atormentaba a sus alumnos con una serie de manuscritos que ellos tenían que traducir, hubiera sido fácil, si alguno supiese hablar etrusco, una clase de lengua antigua de Italia. El solo ver las letras los ponía mal, peor era escuchar la voz del nuevo sensei diciendo alguno de sus nombres.
—Sensei no se que dice— lloro Asano sostenido el libro a punto de romperlo
—Oh esta bien, en ese caso…— saco una pequeña libreta— tienes 10 puntos menos en tu próximo examen— sonrió diabólicamente Mayuri apuntando lo ultimo en aquella libreta.
—NOOOoooo! — lloro dramáticamente mientras se dejaba caer en su asiento.
—Entonces…— continuo el profesor mirando a todos sus alumnos, que al sentir su mirada un escalofrió surcaba sus cuerpos—Inue-san, nos haría el favor? — pregunto viendo a la chica que felizmente se puso de pie.
—Hai! — exclamo energéticamente, a lo que todos la miraron angustiados—amn… jajajaja—todos la observaron extrañados mientras ella reía nerviosamente— Sensei olvide mi libro — todos se dieron directo contra sus escritorios mientras una gota bajaba por sus cabezas.
—Pues siéntate con alguien que lo tenga— comento aburrido Mayuri como si fuera lo mas obvio del mundo. Fue ahí cuando la peli naranja se armo de valor y camino hasta un escritorio en particular.
—Kurosaki-kun puedo sentarme contigo? — pregunto la chica para sorpresa d e todos, que no esperaba que fuera tan directa, los susurros no se hicieron esperar.
—Amn…— el sustituto pareció pensarlo, incluso volteo a ver a donde Ishida, que miraba igual de sorprendido que sus compañeros a diferencia que sus ojos azules mostraban un poco de miedo, se vio observando por el shinigami y giro su cabeza indignado. —Claro que puedes— contesto el sustituto enojado hacia la actitud del Quincy.
—Gracias Kurosaki-kun— sonrío abiertamente la chica y jalo su silla hasta un lado del peli naranja.
—Entonces Inue-san… la traducción— insistió el peli azul mayor.
—Claro— afirmo acercándose un poco mas al sustituto para "leer" mejor, ciertamente tanta cercanía ponía tenso al chico y lo confirmaba con aquellas mejillas rojas. — Amn… sensei…
—Que pasa ahora Inue-san? — cuestiono ya cansado el científico
—Yo no se leer esta letra— contesto sonriente, provocando de nuevo que sus compañeros se estamparan contra el escritorio.
Toda la hora siguiente y también la siguiente a esa, orihime permaneció sentada junto al shinigami, preguntándole dudas que no tenia, compartiendo libros que según ella había olvidado y platicando sobre cualquier cosa que aconteciera en el momento. E Ishida no podría estar mas irritado en ese momento, también un tanto deprimido, no podía hacer nada, sabia que llegaría el día en que orihime se armaría de valor y le dejaría aun lado, solo que no estaba preparado para que eso pasara.
No podía imaginarse a la peli naranja en brazos de shinigami, dolía y le enfurecía de sobremanera y se lo hizo saber al lápiz roto que sostenía en su mano. Se sentía hasta paranoico podría jurar que las vibraciones de la voz de orihime solo llegaban a sus oídos y no se cansaba de decir "Kurosaki-kun que dice aquí? Kurosaki-kun explícame este problema?" por dios ella era la tercera mas lista de la escuela, no tenia por que estar preguntándole esas cosas al idiota de Kurosaki… eso pensaba el Quincy.
De repente sintió unos brazos rodeándole desde atrás, un aroma masculino lleno sus sentidos, el aroma del peli azul era de repente inconfundible y único, sintió la cabeza del arrancar acomodarse en el espacio entre su cuello y el hombro, tomando sin previo aviso su cuello al besarlo. Un escalofrió surco el cuerpo del arquero, seguido de un pequeña sensación de cansancio. Lo entendió entonces… por lo que no se movió. Lo malo, es que los demás no pudieron entenderlo y en cuanto pusieron los ojos en la pequeña pareja abrazada, los cuchicheos llenos de rumores se empezaron a escuchar.
—Que crees que estas haciendo?! —grito de repente el sustituto, quien de forma impulsiva se había parado de su asiento y dirigido hasta el del Quincy
—No es obvio? — contesto el peli azul sonriendo sínicamente, lamiendo la oreja del arquero.
—Hey— advirtió el Quincy— Hace su trabajo, no se por que demonios estas tan enojado— reclamo después al sustituto.
Eso había callado al shinigami, era una buena pregunta, ni siquiera el sabia la respuesta, lo único de lo que estaba enterado es que ver al espada tan cerca del chico lo ponía de malas, esta bien que ayudara en el problema que tenía el pelinegro, pero no tenia que ayudar tan de cerca. Antes de que pudiera contestar la campana sonó, avisando el cambio de clases y el fin del pequeño descanso. Ishida se levanto en ese momento y se fue del lugar sin dirigirle la mirada al peli naranja, seguido también de un peli azul que expresaba su felicidad a través de aquella cínica sonrisa. Sus demás compañeros siguieron el ejemplo y agarraron sus cosas para marchar a la clase de deportes que seguía, todos excepto cierta peli naranja de ojos grises sonriendo ampliamente como siempre lo hacia.
—Nosotros también deberíamos ir— comento relajando su rostro y sonriendo un poco para no preocupar a al chica.
—Si… pero antes…— su rostro adquirió un lindo tono rosado— Ku… Kurosaki-kun… me harías un favor? — pregunto tímidamente, quería hacerlo, pero llevarlo a cabo costaba mas trabajo del que pensaba.
—Claro— respondió claramente acercándose a la chica— Que pasa Inue? — sonrió, la chica solo pudo sonrojarse mas.
—Anno… veras… lo que pasa… es que…— respiro ondo, era ahora o nunca— Es que todos me preguntan si son de verdad— el sustituto la miro sin entender mucho— La mayoría siempre me preguntan si son reales— continuo haciendo un ademan cerca de sus pechos, el chico al entenderlo se sonrojo.
—Que…que dices?!— grito sonrojado haciéndose para atrás
—Realmente… crees que son falsas? — pregunto inocentemente acercándose a el
—Yo…yo…r…r…—balbuceo sonrojado aun— Veras no creo que…se…se… se vean así— por fin pudo armar una oración
—Me alegro… pero… podrías tocarlas? — dijo ella igual o mas roja que el chico que intentaba seducir.
—Ehhh?! — el chico casi se desmaya, pero resistió.
—Es…es…es que así me quedaría mas tranquila— pronuncio viendo hacia el suelo, agarrando una de las manos del sustituto, llevándola hasta su pecho
—I…I…Inue…es…es…es…pera— balbuceo mas no puso ninguna resistencia, sintió como su mano llego hasta el pecho derecho de la chica, cerro los ojos en ese momento, trago en seco, incluso sentía que el latido de su corazón hacia eco por todo el salón.
Se relajo un poco, intento darle gusto a su amiga presionando un poco aquel blandito objeto, escucho el pequeño gemido que emitió la chica, abrió los ojos un poco sorprendido, viéndola tan frágil, delicada, tan linda como solo ella podía ser. Tomo un poco mas de confianza y se relajo, terminando de agarrar mejor el enorme busto, la miro fijamente y sonrió lo mas tiernamente que pudo.
—Creo que esta bien…no hay nada raro— dijo un poco entrecortado y avergonzado, la chica sonrió y se relajo al parecer lo había logrado, si hacia lo correcto podría crear la atmosfera para un romántico beso.
Justo cuando el sustituto estaba a punto de quitar la mano de ese lugar la puerta se abrió súbitamente— Olvide mi…— el Quincy se quedo mudo. Ciertamente había olvidado la llave del loker donde tenia su uniforme por lo que a mitad del camino había regresado por ella, pero no se imagino ver algo así, trato de calmarse, no gritar y pedir tranquilamente una explicación, pero las cosas no salieron así.
—No es lo que parece— dijo el sustituto, logrando causar un tic en la ceja del pelinegro. ¿Qué no era lo que parecía? Era muy obvio que si. — Ella me dijo…— el tic una vez mas e Ishida di un paso hacia adelante— Lo que paso fue…— el peli naranja se maldijo internamente, no tenia nada preparado para un momento así.
—Kurosaki…—llamo el arquero mirándolo seriamente, el chico se espanto un poco peor no dijo nada, dejo que su cara de tonto llena de pánico hablara por el—Eres un idiota! — grito el Quincy para luego salir corriendo de ahí. Ichigo debía admitir, que esperaba golpes, tal ves salir volando por la ventana, pero no un pequeño insulto como ese y ya. Y lo peor es que ese idiota le había dolido más que los golpes que le hubieran propinado.
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La hora de educación física paso normalmente. Como siempre, mujeres y hombre había sido separado tanto para el calentamiento como para el resto de la hora. Esta vez a los hombres les había tocado participar en un pequeño partido de básquetbol que se complico un poco ya que la suerte decidió que el peli azul y el peli naranja estuvieran en equipo diferentes provocando que despertase la rivalidad que traían dando mas un partido mu peligroso de uno contra uno que en equipo.
Todos prefirieron hacerse a un lado y observar el partido, ya tenían a su favorito, algunos apoyaban al espada y otros al sustituto, incluso las chicas dejaron su partido de beisbol para apoyar al apuesto chico nuevo, algunas al peli naranja, más que nada sus amigas. La partida termino en un increíble empate de 72 contra 72 y un Kogine-sensei noqueado por un balón en el último asalto.
—Jugaste bien— Elogio el arquero acercándole una botella de agua al mas alto— No tenia idea de que sabias jugar baloncesto— Sonrió, al ver que el otro agarraba la botella y bebía de la botella.
—No se… solo quería ganarle al shinigami, me fastidia ver su cara— contesto el peli azul
—Tenia que ser…— suspiro derrotado el Quincy—Ve a las duchas antes de que Kogine-sensei despierte y los castigue— sonrió, el peli azul se sonrojo un poquito, asintiendo para dirigirse hacia los vestidores.
El espada sinceramente comprendía cada vez menos el mundo de los humanos, las chicas eran de lo mas irritantes gritando su nombre cada que pasaba como si fueran dignas de su atención, los hombres que no se cansaban de criticarlo pero ninguno lo suficiente valiente para decírselo en la cara, había llegado a la conclusión de que todos eran estúpidos. Exceptuando tal vez al Quincy que era mas calmado y tal vez quizá el estúpido shinigami… solo por que era el único que se atrevía a enfrentarlo. También, estaban esas tontas normas; como tener que ser amable con los demás, eso lo tenia sin cuidado; estaba también eso de poner atención a las clases era como cuando tenia juntas con Aizen solo que estas eran mucho mas aburridas y sin chiste, aunque hasta ahora la única que había sido de su gusto era esta de deportes que tuvieron recientemente; igual no entendía por que los humanos defendían tanto su intimidad, eso de tener vestidores separados era ridículo para el, total las mujeres tarde que temprano tendrían que ver un hombre desnudo y viceversa.
Se dirigió a lugar indicado, sin pudor alguno se quito cada una de las prendas que tenia encima y camino hacia las regaderas dejando que sus compañeros envidiaran el físico que tenia. Giro la llave, el agua calienta salió casi al instante, relajando cada uno de sus músculos, haciendo que dibujara en sus labios una imperceptible sonrisa, paso sus manos por su cabello para lanzarlo hacia atrás; lo tenia un poco largo pero casi ni lo notaba al tenerlo siempre tan revuelto y peinado hacia arriba, luego poso sus manos en el estomago, no se veía por el gigai pero el hueco seguía ahí podía sentirlo, en especial cuando veía la sonrisa del chico-chica dirigida hacia el, era como si aquel hueco pudiera hacerse mas grande, era una extraña pero agradable sensación.
Cerro la llave cuando sintió que estaba listo, entre más rápido lo hiciera mas rápido podría volver al lado del Quincy. Camino hasta una distancia prudente y se sacudió el agua como si de un perro se tratase, tenia esa maña desde hace bastante, era un poco extraño tener esa apariencia humana siendo que toda la vida no había pasado de ser un gran felino.
—Maldición consigue una toalla! — le grito el shinigami que a diferencia de espada estaba vestido solo con el pantalón deportivo y una toalla al hombro
El peli azul lo miro sin mucho interés, tratando de entender lo que el otro le decía — Una toalla? — pregunto mas para si, llevando nuevamente su pelo hacia atrás.
—Si sordo una toalla— grito irritado el shinigami agarrando la punta de la que el traía y señalándola con énfasis —Debiste pedirle una a ese idiota de Ishida— comento.
El mas alto asintió sonriendo de una forma a la que Ichigo no le gusto del todo, si pensarlo mas camino como dios… o mas bien Aizen… lo trajo al mundo y sin dirigirle una palabra o tan siquiera una mirada salió del vestidor de los chicos. El sustituto tardo unos momentos en analizar lo que pasaba, Grimmjow había salido desnudo del vestuario de hombre… pero… ¿A donde se dirigía?... Lo medito unos segundos mas, hasta que dio con la respuesta, se dio un golpe en la frente con la palma de su mano, es que siempre tenia que hablar de mas.
Ishida, por su parte, estaba en un tormento enorme, el dolor era poco, pero sin duda fastidiante, termino por soltar un leve gemido, mas de dolor que de placer. Eras triste que por ser nuevo en esto no le tendrían ni un poco de consideración, tuvo que luchar un poco para lograr salvarse de las manos de aquel pervertido ser pero por mas que lo intentaba no podía, parecía que estaba adherida a el como un pulpo.
—Que belleza ryu-chan y mojadas se sienten aun mejor! — grito extasiada Chizuru jugando con las bubíes del arquero
—Honsho-san me lastimas — lloriqueo el arquero intentando acomodar la toalla que resbalaba por el frente permitiéndole a la pelirroja agasajarse a su gusto.
—Chizuru suéltala ya! — ordeno la pelinegra dando un certero golpe en la roja cabeza de su compañera, que enseguida quedo en nocaut. — Y tu maldición defiéndete— regaño esta vez a la ojiazul frente a ella.
—Ha…hai…— asintió un poco temeroso del carácter de su compañera. Era por eso que no quería estar en ese lugar, pero no había de otra no quería volver a meter en problemas al sustituto. Aunque no importaba siendo tan imbécil seguro se metía en líos el solo, además tenía a su linda princesa para protegerlo. No pudo evitar hacer una mueca de disgusto, respiro hondo, dejo que la tranquilidad volviera a el y se amarro correctamente la toalla alrededor del cuerpo para poder buscar su ropa interior.
Repentinamente la puerta del vestidor femenino se abrió, dejando ver a un exhibicionista espada pasando dentro sin apuro alguno. Las chicas más por inercia que por voluntad giraron a verlo, el shock fue tan grande que ni siquiera pudieron gritar. Todas abrieron espacio, formando un caminito de chicas semidesnudas que conducía hasta Ishida que igual que las demás no tenia palabras para lo que veían. Todo de repente se volvió un silencio largo y confuso. Seguido de el, entro un muy furioso peli naranja.
—Que demonios crees que estas haciendo imbécil?!—grito rompiendo el tan incomodo silencio y caminando hasta el. Todas las miradas pasaron del peli naranja al peli azul
—Carajo si tu me has dicho que viniera hasta aquí! — le respondió el espada, las miradas saltaron ahora del peli azul al sustituto.
—Cuando mierda te he dicho eso?! — rezongo. Un tosido los saco a ambos de sus peleas, voltearon a ver a la chica ojiazul enojada frente a ellos.
—Que hacen aquí? — pregunto intentando mantener la paciencia
—Quería una toalla y este cabeza de zanahoria me ha dicho que te la pida— contesto tan naturalmente que no parecía que estuviese desnudo.
—Malnacido yo no te dije que fueras ene sete momento! No se si lo has notado pero las señoritas no quieren que estés aquí — siguió hablando furioso
—Ellas no me interesan tienen cuerpos tan comunes que no me entran ganas de verlas, además si lo dices por Uryuu… no hay nada que no haya visto esta mañana cuando tomamos juntos un baño— le pico el espada al shinigami, este estaba completamente enojado a punto de agarrar a golpes al mas alto como el día anterior.
—Hey ustedes…— llamaron a ambos hombres, se pudo percibir una aterradora aura maligna llenando el lugar, ambos chicos miraron asustados a su izquierda, donde una Tatsuki en interiores amenazaba matarlo con tan solo la fuerza de su mirada. —LARGO DE AQUÍ! — grito todo pulmón aventando una de las bancas hacia los intrusos, paso poco para que todas las demás chicas siguieran su ejemplo y aventaran todo lo que estaba a su paso , haciendo retroceder a ambos chicos hasta la salida.
Por ultimo antes de cerrarles la puerta en la cara, Ishida le lanzo una toalla al peli azul, luego trono los dedos de su puño recién formado a forma de amenaza —ahí esta la toalla y aquí tienes algo para que no andes abriendo la boca hollow de tercera— sonrió de forma tenebrosa antes de golpear a ambos chicos.
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Llego la hora del almuerzo, afortunadamente sin muchos percance, por que a pesar de haber salido heridos de aquel lugar, los profesores y directivos no se habían enterado de nada, al menos el sustituto se sentía a salvo, por que al espada parecía tenerle sin cuidado. Saco su almuerzo mirando al arrancar y al Quincy, esperaba impacientemente el momento en que el ojiazul se acercara para darle su postre diario pero eso no ocurrió.
En cambio, la ahora chica, saco un par de bentos; uno envuelto en un trapo azul cielo y otro en un trapo color amarillo limón. Le dio el azul a Grimm, incluso parecía que le daba algunas instrucciones, el sustituto no pudo evitar enojarse mas de lo que estaba. ¿Qué carajo había hecho ese gato de mierda para recibir tales beneficios? Detuvo su enojo al sentir como algo mojaba sus manos, al parecer el jugo de uva que yazu había empacado para el había muerto en sus furiosas manos. Este día no podía ir peor.
Y en efecto, la casualidad cósmica al decir esas palabras no se hizo esperar, pues de la nada apareció orihime, no era que le molestara pero estaba algo pesada ese día y la sonrisa tan ensoñadora que se cargaba no le profesaba nada bueno.
—Kurosaki-kun…—llamo un poco sonrojada— Yo… te prepare el almuerzo…te…te gustaría comerlo conmigo?—pregunto esperanzada y sumamente nerviosa. Ishida y todos los demás voltearon instantáneamente, aun no podían creer lo osada que se había vuelto la peli naranja tan repentinamente.
El chico pareció pensarlo detenidamente, nadie sabia si por el shock o por que realmente diría que no, unos segundos después el chico pareció sonreír y levantarse de su lugar—Claro vamos— dijo agarrando el recipiente de la chica y caminando hacia la salida. El Quincy solo se quedo mirando el suelo, arrepentido, sabia que debió haberle entregado su regalo cuando tubo la oportunidad.
—Ishida? — llamo el espada preocupado por el repentino silencio del arquero, lo vio sacudir su cabeza y luego sonreiré, ahí esta de nuevo esa sensación tan extraña en el hueco.
—Vamos también, conozco un buen lugar donde comer— siguió sonriendo.
El lugar, como había dicho Ishida era bueno, sumamente tranquilo, era atrás de la biblioteca de la escuela, exactamente de bajo de un árbol que daba una amplia sombra, no había mucho ruido, apenas en la lejanía se alcanzaban a escuchar los ruidos de el gran conjunto de estudiantes reunidos en el patio. Ishida había tomado asiento, recargando su espalda contra la corteza del árbol y Grimmjow a lado de el.
El espada, no tardo mucho en devorar lo que tenia delante de el, era una de las mejores cosas que había probado, eso superaba por mucho a las mentadas galletas que Aizen le había dado a probar (lo suyo no eran los dulces).
—Que es esto? — pregunto sosteniendo en los palillos algo desconocido para el
—Es tempura, es de camarón, salmón y algo de atún … casi todo es pescado… no se… imagine que te gustaba— sonrió culpable mientras llevaba un poco mas de arroz a su boca
—Que intentas insinuar malnacido Quincy? —pregunto enojado mirando al chico con una ceja alzada
—Lo siento— rio un poco sintiéndose avergonzado
—Tendrás que compensármelo— advirtió/amenazo el espada.
—No te basto ver mujeres desnudas esta mañana?
—Esas no me levanta ni el animo… solo quería esa cosa que me arrojaste— no era del todo mentira, pero prefirió que así lo supiera.
—Entonces que quieres? — pregunto ahora comiendo un poco de salmón
—Préstame tus piernas— eso casi lo hace escupir el pescado—Quiero dormir un rato… al menos que me las quieras prestar para otra cosa— acoto sonriendo pervertida mente.
—No estaba pensando en eso! — reclamo totalmente rojo
—No es nada creíble si tienes la cara así de roja— dijo haciendo a un lado las manos del chico para tener libre acceso a su regazo, el de antojos iba a protestar mas no dijo nada, guardo silencio y se dedico a absorber la cara del chico recostado en sus piernas.
Sonrió al ver lo fácil que el espada se perdía en tan poco, el chico tenia cualidades muy extrañas, era un poco perezoso, además de que tenia mal genio, si uno se ponía a pensarlo seriamente realmente parecía un gato, un enorme gato azul, incluso recordaba que esa misma mañana el espada había desayunado exclusivamente leche, le había encantado la comida hecha de pescado, sin mencionar que cuando vio al perro del vecino en la mañana se puso en guardia y casi se va encima del pobre animal. Evito una carcajada par no despertarlo, pero eso si que fue cómico, se pregunto mentalmente que mas semanas tendría el arrancar con aquellos tiernos felinos y sin darse cuanta entre pregunta y pregunta había empezado a acariciar el cabello azul. Cuando un extraño ruidito lo trajo a la realidad, al parecer proveniente de su protector que se encontraba haciendo un sonido muy parecido a un ronroneo. Tuvo que contenerse con todas sus fuerzas, tapar su boca con ambas manos y pensar en otra cosa todo, para evitar reír como loco.
En la parte mas salta del edificio, sin que los dos ojiazules se dieran cuenta, estaban siendo observados fijamente, por un par de pupilas avellana.
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El chico desde la enfermería, a donde lo había mandado la comida de la peli naranja, se había dedicado a descansar por el dolor de estomago, cuando de repente le había entrado ganas de mirar por la ventana, así podría aprovechar para abrirla y quitarse el mareo. Sin embargo en ves de toparse con la hermosa vista de la primavera, se topo con una melosa pareja comiendo y charlando ridículamente… según el. No sabia por que se sentía tan enojado, tan frustrado y solo se sentía mas enfadado al saber que ni siquiera tenia una razón para estarlo.
Y ver a Ishida tan acaramelado, al punto de hacerle piojito al gato bastardo, no mejoraba en lo mas mínimo su humor, sentía que gritaría al primer imbécil que osara hablarle, así fuera orihime o alguna de sus hermanas.
—Yoo Ichigo! — entro ala enfermera la pequeña shinigami con la energía de siempre
—Que carajos quieres?!— grito enojado, como lo había dicho.
—No me grites así idiota! Todavía que vine a verte por que la comida de Inue casi te mata e tratas así— rezongó la mas bajita acercándose a la ventana donde estaba el sustituto. Miro hacia el punto donde el chico tenia su fruncido seño tan fijamente, entonces lo entendió, incluso mas rápido que el shinigami— Oooh, estas de malas por que Ishida te cambio— Se burlo poniendo una mirada felina sumamente perspicaz.
—NO… estoy de malas— bufó entre dientes
—Entonces? —pregunto la chica levantando un ceja pero sin borrar su sonrisa maliciosa
—Yo… AAAAgh— grito revolviendo su cabello en todas direcciones, como si eso pudiese aclarar sus ideas — No se… simplemente me molesta
—Que?
—Que Ishida sea tan familiar con ese tipo, lo acaba de conocer, en cambio cuando se trata de mi se vuelve borde y difícil de manejar, es tan exasperante, ni siquiera entiendo por que el esta enojado, es tan frustrante no saber que esta pensando, a veces es lindo y otras es un imbécil… —se quedo callado al entender que le había dicho lindo a su compañero de clases— Además de que se hace el indignado cuando el que debería estar molesto soy yo.
—Bueno es que el es asi— dijo lo evidente
—Entonces por que no es así con ese arrancar, se la pasa sonriéndole, siendo amable, le prepara el almuerzo, lo esta mimando en este momento y tampoco es así con el idiota de tercero, también sonríe mucho cuando esta con el, parece como si tuvieran una conversación muy animada… me gustaría que me trate así de vez en cuando…— suspiro el sustituto un poco mas calmado.
—Pues si sigues peleado con el dudo que recibas algo de amor— comento de forma melosa. Eso no podía negarlo Rukia tenia razón, ya vería como hacer las pases con el pelinegro.
—Oye como que amor! — reacciono poniéndose rojo
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Por fin la ultima campanada sonó, anunciado a todos los estudiantes el fin da las clases, el festejo era enorme al escucharla, al amenos desde que Mayuri daba clases. Los alumnos no tardaron nada en desocupar el salón. Los murmullos volvieron a llenar el enorme patio en la explanada de la escuela, preguntándose unos a otros si podían ir juntos a casa, sobre las tareas dejadas, incluso chismes circulaban desde ya.
—Kurosaki-kun vayamos juntos a casa! —grito la peli naranja en un momento de valor que dejo sorprendido al sustituto mas por el volumen de voz que por la oferta.
—Eh… bien— afirmo poniendo sus manos en las bolsas de su pantalón. Iba a seguir caminando cuando a lo lejos cerca de la puerta pudo vislumbrar al gigantesco peli azul y al pequeño pelinegro. De nuevo aquel enojo inexplicable lo azoto. Pero Rukia tenia razón tenia que arreglar las cosas antes de que fueran a peor, así que con eso en mente corrió hasta donde estaba ambos chicos.
—Kurosaki-kun? —llamo la chica al ver que corría inesperadamente
—Ya vuelvo— fue lo único que dijo, antes de entregarse a su carrera para alcanzar al Quincy —Ishida! —llamo gritando para que se detuviera.
El aludido al escuchar su nombre detuvo el paso, mientras volteaba hacia el origen de la voz, así mismo su acompañante hizo lo mismo mirando con fastidio al que recién llegaba después de haber corrido unos metros.
—Que sucede Kurosaki? — pregunto intentando parecer aburrido
—Hey no creas que puedes irte así como así— inicio mirando hacia otro lado, de la misma manera que el arquero intentando parecer desinteresado.
—Como dices? — pregunto un poco sorprendido
—Bueno…es que… postre…— Ishida lo miro sin entender— Me prometiste un postre diario no? No me has dado el de hoy….y….— se sonroso un poco — Me gustaría recibirlo de ti…
Ishida al igual que el sustituto adquirió un leve color rojo en sus mejillas, la verdad es que no planeaba dárselo ese día, no se lo había ganado… pero ya que lo pedía de esa forma, suponía que no había ningún problema. Rápida y torpemente abrió su mochila y saco una péquela caja blanca con un listo azul.
—es tiramisú, es un postre italiano, suficientemente grande para ti y tu hermanas— comento dándole la caja.
—Hey…— llamo el peli azul, al distinguir tan singular olor, no era eso lo que…— Ishida eso es…?
—Es un pastel gato— le contesto el sustito enojado por la interrupción—Ishida los compra para mi todos los días, aunque el muy tacaño no me quiere decir donde— el aludido volteo hacia otro lado.
—Comprarlo?... ese pastel lo hizo el con sus propias manos… incluso se durmió tarde haciéndole— Ichigo e Ishida se sorprendieron al instante, el primero por que no sabia que el pelinegro preparaba siempre algo tan delicioso para el y el segundo por que nunca espero que el arrancar abriera la boca. El Quincy jamás deseo tanto que las miradas mataran asi podría darle una muerte rápida al chico mas alto.
—Eso…es verdad? — pregunto el sustituto interrumpiendo los pensamientos homicidas del arquero, este al verse atrapado se sonrojo copiosamente, intento mirar al suelo, pero era tarde, hasta sus orejas brillaban en tan bonito color rojo, las palabras no salieron, pero pudo asentir— Y lo demás también los..? — Ishida asintió antes de que el sustituto terminara su pregunta. Deseaba que la tierra en ese momento se partiera en dos y se lo tragara pero sabía que eso no ocurriría.
Ichigo ciertamente no sabia que pensar, pero se puso inmensamente feliz, aun sin saber el por que, esa eran las partes que le gustaban tanto de Ishida, y ahora portándose tan tímido lo hacia ver adorable… o algo así… por que Ishida no podía ser lindo siendo un varón. Aun así poso su mano sobre la negra cabellera y la acaricio un poco, obteniendo que el chico levantara la vista para verlo sorprendido y sonrojado.
—Gracias, realmente estaba deliciosos… quien diría que la cocina se te da— sonrió, avergonzando mas (si era posible) al pobre Quincy que ya no sabia donde meterse— Los seguirás haciendo para mi? —pregunto emocionado. Ishida aun sin nada de saliva en su boca volvió a asentir esta vez mostrando una enorme sonrisa. Por un momento pensó que al enterarse que el los hacia no los volvería a aceptar pero fue lo contrario.
Ichigo miro la caja blanca, viéndolo en retrospectiva era un poco obvio. Pero aun así ese pequeño detalle de saber que Ishida hacia postres exclusivamente para el, fue lo único que lo hizo realmente feliz en ese jodido dia.
