Caminaba por el pasillo de la escuela, a estas alturas ya la parecía extraño que no hubiese un solo alumno en toda la institución, se figuro que era algún día festivo que no recordaba, solía pasarle, pero lo descarto, pues el portón de la entrada estaba abierto y lo cerrarían en caso de un día sin clases. Sin embargo sin saber por que siguió recorriendo aquella escuela vacía hasta llegar a su salón, unos mormullos y pequeños ruidos le alertaron que no estaba solo, eso le hizo sentir un poco aliviado, de menos no era el único despistado por ahí.
Asomo su cabeza naranja por encima del marco de la puerta, abrió los ojos tanto como pudo, el impacto lo dejo sin habla o pensamiento alguno. Ahí en el estrecho escritorio que usaba el sensei, acorralado, estaba el ojiazul siendo devorado por un espada peli azul. Fue extraño el hecho de que el Quincy ya era un hombre nuevamente pero eso no era lo más inquietante, lo peor fue ver como el peli azul tomaba el rostro del arquero y le plantaba un beso. Un beso tosco, apasionado, ansioso; que dejaba en claro las intensiones de ambos. A ese beso se le sumaron las grandes manos del espada que sin ninguna vergüenza se colaron atreves de la ropa del menor, mientras que con su pierna en medio de las del mismo estimulaba a pocos roses su miembro.
El beso siguió, como si el oxigeno no fuese necesario para ellos, esta vez la acción fue hecha por el arquero, que con ambas manos aferradas a la espalda del arrancar jalándolo hacia el para profundizar el rose entre sus cuerpos. Desesperado, el espada tomo al chico por la cintura, subiéndolo de un golpe al escritorio y de la misma forma abrió de un tiro la camisa del Quincy. Los botones zafados resonaron en el suelo, uno rodo hasta el pie del estático shinigami que no perdía ningún detalle de lo que pasaba, decidió moverse impulsado por ese sentimiento de rabia y frustración que lo acompañaba cada que veía al Quincy con alguien mas.
Sus pasos resonaron como metal pesado, ambas miradas azul voltearon para toparse con el recién llegado que a pesar de su cara de decepción y desconcierto no logro que los chicos dejaran lo que estaban haciendo. —Ichigo…—llamo el Quincy, sorprendiendo al shinigami al verse llamado por su nombre (es que se oía tan bien en sus labios), extendiendo su mano, sonriéndole, invitándolo a participar en aquel erótico evento. El primer pensamiento del sustituto fue aceptar, el segundo y mas factible, salir corriendo. Sin embargo sus piernas no le respondieron al contrario, se dirigieron sin pensarlo dos veces hasta el escritorio.
El Quincy lo recibió con una sonrisa abrazándolo, dejándolo desconcertado (pero a al mierda se sentía muy bien), dándole la espalda al arrancar como si no importara este al contrario de molestarse comenzaba a disfrutar darle atención a la nuca y espalda del menor. El pelinegro simplemente se dejo hacer mientras disfrutaba del latido del acelerado corazón del sustituto, para después subir sus manos lentamente hacia el rostro, en un pequeño camino de delicadas caricias. Tomo la cara del shinigami con ambas manos, jalando hacia el directamente a sus labios, fundiéndose en un beso, uno mas atento que el primero que se dieran, mas tierno del que el que se hubiera dado con Grimm, dulce, sin aquel sabor amargo propio del alcohol, a gloria en términos mas resumidos.
No fue muy consiente de cuando empezó a corresponder el beso, mucho menos de cuando sus manos habían adquirido vida propia y dirigido a acariciar en torso ya desnudo del arquero. Pero cuando lo fue, se alejo abruptamente. — ¿Qué pasa shinigami?... ¿No quieres? — pregunto, hablando por primera vez el arrancar, sonriendo con malicia pero sin detener las caricias sobre el cuerpo del pelinegro. ¿Qué si quería?...claro que quería, a pesare de estar sorprendido ante su afirmativa respuesta estaba muy seguro de aquello, quería tocarlo, quería besarlo, pero no con el de tercero —Ja, sabia que eras un marica… mira que tener esto para ti y no aprovecharlo— siguió hablando mientras sus manos se dirigían desde la espalda, hasta el abdomen y mas abajo, encargándose de abrir la bragueta de aquellos molestos pantalones. Los gemidos de parte del Quincy no se hicieron esperar, aumentando conforme las grandes manos del espada se acercaban peligrosamente a sus partes mas intimas, en tanto su cuello era devorado a besos, lamidas y mordidas.
El sustituto aunque enojado no pudo responder las ofensivas palabras hacia el, estaba demasiado ocupado viendo atentamente todas las reacciones del Ishida, memorizando cada uno de sus gestos; la respiración agitada, las mejillas rojas, su boca semi abierta intentando acallar los sensuales sonidos que salían de su boca sin permiso. Especialmente sus ojos que un poco húmedos, llenos de vergüenza (por que al final de cuentas el shinigami lo estaba mirando en aquella posición), un poco de miedo y un tanto de curiosidad, mostraban aquel azul en todo su esplendor, a pesar de que apenas podía mantenerlos abiertos por las atenciones del arrancar. Al final, no podía creerlo, se estaba poniendo duro.
En algún momento el peli azul se había desecho de los pantalones del menor, el corazón del sustituto casi deja de latir, la sangre que antes bombeaba hacia el, ahora se dirigía a la parte mas baja de su ser —Te pusiste así por que el shinigami te esta viendo? — pregunto lascivo el espada, acariciando la erección con la punta de sus dedos, a lo que el Quincy avergonzado de sus propias reacciones fisiológicas solo atino a cerrar los ojos y voltear hacia otro lado—Míralo…y abre mas las piernas, apuesto que le encantara esta parte de ti— susurro el mas alto en la oreja del menor, que como pudo lo miro, al borde de las lagrimas por el placer. El sustituto no perdió detalle, esperando ver como dócilmente el chico abría poco a poco sus piernas hasta que se podía apreciar perfectamente su erección y un poco mas abajo,
—Bonita vista… no crees? — pregunto el peli azul al peli naranja obteniendo una mirada acecina de respuesta, realmente no entendía que esperaba lograr haciéndole algo así a Ishida, y mucho menos entendía por que no hacia nada por detenerlo. Siguió masturbándole con la meno izquierda mientras que con la derecha recorría entre caricias el abdomen, el pecho, se detuvo un rato en sus pezones para luego subir a su cuello y finalmente llegar a su boca. Sin mucho cuidado introdujo tres dedos a su boca, que empezaron a jugar con la lengua del ojiazul los cuales instintivamente empezaron a chuparlos.
No paso mucho antes de que el peli azul retirara aquellos intrusos de la boca del arquero, que después de estar totalmente empapados volvieron por el camino de donde habían venido para parar esta vez en la entrada del menor. Apenas un rose, seguido de un caricia que giraba solo entorno alrededor del pequeño orificio y el chico del cabello naranja había llegado a su limite, simplemente ya no pudo ocultar su erección que empezaba a ser evidente encima del pantalón. —Ya viste eso… perece que alguien necesita atención— hablo el arrancar besando la mejilla de Ishida en repetidas ocasiones. El Quincy asintió apenas comprendiendo a la perfección las palabras del espada, el chico gateo apenas lo suficiente para alcanzar al sustituto dando la espalda al peli azul y sin previo aviso tomo el cinturón del shinigami, desabrocho el pantalón y saco su erección.
Intento hacerse para atrás, pero ya era tarde, el chico empezaba a estimularlo. Justo ahí dejo de pensar con su cabeza… al menos con la de arriba, mejor se dejo hacer mientras veía como su hombría era llevada a la boca del otro, caliente, húmeda, y aunque no pudiera meter toda, el placer que le brindaba a la punta lo estaba volviendo loco. No sabia donde el chico había aprendido a hacer eso pero lo había aprendido bien. Con su mano, alzo el cabello azabache que caía sobre la cara del Quincy, quería observarlo bien, grabar esa sensual imagen en su cabeza. El arrancar, que se había dedicado a dilatar al Quincy hablo nuevamente interrumpiendo el placer del sustituto — Ne Ishida… eres virgen? —pregunto con malicia sabiendo de antemano que no podía responder aquello con el miembro de Kurosaki en su boca. De la boca de Ishida salió un gemido ahogado, forzado pero audible que llevaba un si como respuesta—Entonces, quien quieres que sea el primero— pregunto nuevamente, obligándole a separarse del miembro del peli naranja para sentarlo frente a el— …~— un murmullo que no se escucho salió de la respiración agitada —Mas fuerte— pidió el arrancar lamiendo el lóbulo de la oreja del azabache. —I…chigo…— gimió avergonzado al no poder sostenerle la mirada al sustituto.
El aludido no pudo evitar sonrojarse mientras una vez mas su cuerpo se movía solo y se acomodaba entre las piernas del Quincy. Entro poco a poco, la extraña sensación de ser oprimido casi le provocaba un orgasmo. Poco importaban las campanas que a cada embestida se hacían mas escandalosas, al punto de irritarse, de desconcentrarse, de despertarse.
El blanco techo de su cuarto lo desubico, la luz que entraba por unas rendijas no hizo mucho por despertarlo. Mas lo hizo aquel sonido insistente y molesto.
Pareció comprenderlo e pronto, levanto las sabanas solo para asegurarse, y si, ahí estaba, aun erecto y palpitando. Su cara fue una mezcla entre fastidio y vergüenza. Tenia que deshacerse de aquello rápido antes de que alguna de sus hermana entrara y lo viera.
—Yo! Ichigo — saludo la pequeña shinigami, saliendo sorpresivamente del armario. Fue un momento silencioso en donde la pelinegra no pudo evitar mirar aquello tan curioso en los pantalones de su amigo—Wow… parece que alguien se levanto con mucho animo esta mañana — comento la chica como si fuese cosa de todos los días pero en tono de burla.
—Cállate idiota! —grito avergonzado el chico, sonrojado hasta mas no poder, arrojándole una almohada encima ala shinigami para correr a esconderse al baño.
1 ducha helada y varios gritos mas tarde se dirigieron a la escuela, el pobre peli naranja estaba hecho un mar de dudas e irritación, en especial por que la chica junto a el no dejaba de hacer preguntas entupidas y comentarios innecesarios.
—Ya Ichigo, no es para tanto es algo completamente natural para un chico— intento apaciguar los ánimos la pelinegra pero no recibió respuesta alguna del chico que caminaba a toda prisa delante de ella — Vamos Ichigo, he visto en peores condiciones a Renji así que relájate un poco…ne, mejor dime con quien fue? —pregunto pícaramente. El peli naranja se detuvo un momento solo para sacudir su cabeza y luego seguir ignorando a su amiga.
Pareció entender poco después que el sustituto definitivamente no iba a hablar de eso, así que se mantuvo callada, haciendo miles de suposiciones en su mente sobre los posibles sueños que tendría el chico. Que, por unos momentos, hubiera preferido tener que seguir escuchando los irónicos comentarios de Rukia, por que ahora solo podía pensar en el por que de aquel sueño, ¿por que con Ishida?, con Ishida hombre que era aun mas extraño, también se preguntaba ¿cuan pervertido se tenia que ser para pensar con un trió? ¿Qué tanto morbo tenia en su cabeza para excitarse viendo como otro tío tocaba a la persona que le…?... que… La verdad es que aun no sabía como terminar aquella frase.
—Hey Ishida! — grito de repente Kuchiki sacando al peli naranja de sus cavilaciones. Para dirigir su mirada enfrente, donde; al otro lado del portón de la escuela se encontraba la chica Quincy vestida con el ya usual uniforme de la escuela y con el cabello amarrado en las dos colitas con las que la vio la primera vez que fue a ala escuela. El corazón del sustituto se acelero y aun a pesar de esto el peli naranja sentí como si se hubiera detenido, como si cada laido durara una eternidad, el color subió a sus mejillas de solo recordar el erótico sueño. Esto no paso desapercibido para la shinigami que sonrió lasciva al descubrir el secreto de su amigo.
Ishida solo levanto la mano hasta su pecho agitando levemente su mano, sonriendo tiernamente y un poco apenado para seguir con su camino seguido del peli azul como guarura. —Jooo… ya sabia yo, el era el primero en mi lista— comento la ojimorado poniendo la mano sobre su barbilla en pose de victoria.
—De que estas hablando— se hizo el tonto el shinigami desviando la mirada hacia la verja de la escuela.
—De que más, de que tu sueño húmedo fue con Ishida— Aseguro la mas bajita dándole pequeños codazos en las costillas al peli naranja. La cara del sustituto se encendió enseguida, aquel color podría fácilmente competir con el cabello de Abarai, junto con el desconcierto, era sencillamente un poema.
—Claro que no! — reclamo
—Tu cara roja dice una cosa totalmente diferente— se burlo la chica —Bueno, ya que lo descubrí, me dirás que tal estuvo? Que se sintió tocar sus pechos… por que creo que si de eso se trataba hubieras soñado con orihime…
—Ya cállate! — exploto por fin, dejando un poco impactada a la shinigami, al parecer había metido la pata, pero no era culpa de la chica… si no de el y es que se sentía tan frustrado de tenerlo en su cabeza dando vueltas una y otra vez y no poder entenderlo.
—Ok… — fue lo único que dijo para ingresar al colegio totalmente en silencio
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Estaba sentado donde siempre, al ser un lugar impuesto desde el inicio de curso no tenia donde mas ir, estaba leyendo como siempre lo hacia, esta vez una novela rosa, esas donde el amor triunfa sobre cualquier adversidad, donde los triángulos amorosos salían de todas partes y por cualquier razón. Y aunque se sabía el final de memoria, por que era obvio que los enamorados terminarían juntos, decidió leerla hasta el final. A medida de que avanzaba la lectura se preguntaba con cual de los personajes encajaría su situación, pero era imposible, al final del día era un chico y en las novelas románticas el protagonista jamás se quedaría con su amigo-rival. Para la próxima compraría una boys love, esas le desanimaría menos
Dejo el libro sobre la butaca y se dedico a observar al chico de pelo azul que en ese momento ocupaba su escritorio como almohada. No sabia que haría con el, no después de lo que pasara hacia ya una semana con el pastel. Y para aumentar sus preocupaciones el shinigami no le había dirigido la palabra en todo el día y si bien recordaba el no había hecho nada para enfadarlo. A saber que le pasaba, a veces parecía que sustituto tenía mas cambios hormonales que el.
Ya daba la tercera hora y todo había trascurrido… inusualmente tranquilo, la mañana taciturna solo podía llevar consigo algo malo, lo sentía en sus huesos, era una corazonada extraña, casi una preocupación, algo simplemente le decía que pasaría algo y no precisamente bueno "¿Con que a eso se le llamaba intuición femenina, no?" se dijo mentalmente intentando concentrarse en su lectura.
De repente, dándole la razón, la puerta se abrió de par en par, dejando ver a un irritado o más bien angustiado peligro cuyos ojos azules se enfocaron inmediatamente en una sola persona. Con pasos rápidos y pesados se acerco a hasta ella, empujando sin quererlo al peliazul que aun disfrutaba de su siesta mandándolo directamente al suelo. Azoto sus manos contra el pupitre del Quincy llamando la atención de todos y asustando un poco al chico/chica frente a el.
—Ken… sempai? —Pregunto asustado por la reacción del mayor.
—Ishida —Dijo lúgubremente, para luego cambiar su expresión a una de llanto casi de berrinche — Dime que no es cierto! —reclamo tomando a la chica por los hombros y sacudiéndola levemente.
—No se de que habla sempai — respondió aturdido el Quincy
—Pero lo están diciendo por toda la escuela! — dejo de agitarla y lo miro directamente a los ojos —Dicen que sales con un chico nuevo, un delincuente, que te maltrata día y noche, que ya incluso vives con el, que tienen noches de sexo desenfrenado, que se casaran y tendrán dos hijos que se llamaran Javier y Amanda — el pelinegro le miro con una gota en la cabeza, lo chismes siempre habían sido ridículos y exagerados, pero no creía que tanto.
—A quien le dices delincuente, bastardo? — pregunto un muy enfadado peli azul que se levantaba del suelo con la nariz roja por el golpe.
El mayor de todos los presentes afilo la mirada en un gesto de molestia y enojo —¿Quien eres tu? — pregunto arrogante de forma grosera no propia de el.
—Iba a hacerte la misma pregunta imbécil — la tención se respiro en el salón, el sempai era conocido por mantener perfectamente la disciplina
—Kenichiro Nanbu presidente del consejo estudiantil y pretendiente oficial de Ishida— respondió con cierto orgullo
—Sempai! — reclamo el Quincy sonrosado, mas fue ignorando por ambos
—Jmm y que jodida cosa te hace el oficial? — pregunto cabreado el peli azul
—Yo le pedí oficialmente que me dejara cortejarla y ella acepto— comento tomando delicadamente la mano del arquero y besándola dulcemente. Eso irrito visiblemente al espada que tomo igualmente la muñeca de la chica de manera brusca parándola y acercarla junto a el para tomarla por la cintura y sonreír maliciosamente.
—Ooh… en ese caso yo también soy oficial —dijo con malicia sacándole un sonrojo al pelinegro que miro el suelo en lugar de enfrentar los ojos azules del sempai. Y como el que calla otorga, todo el grupo dio por si el silencio del Quincy. Pero el que podía hacer fue algo que ocurrió tan de repente que no supo bien como manejarlo.
Flash back
Había ocurrido el mismo día que hizo las pases con el sustituto. Simplemente había sido inútil ocultar su felicidad, aquella sonrisa de oreja a oreja o el pequeño sonrojo que parecía permanente en sus mejillas de solo recordarlo. El arrancar ojiazul solo le miraba, le gustaba mucho ver la sonrisa de su acompañante… pero no quien se la había ocasionado, de hecho estaba irritado por eso, podía incluso jurar que el Quincy estaba a nada de ponerse a brincar cual niña chiquita, mas que nada por que ya había empezado a tararear bobamente una canción.
—Ishida— llamo por primera vez desde que hubieran dejado la escuela, el aludido paro su canción para preguntar un casual "¿que pasa?" y después seguir canturreando sin dejar de caminar —Te gusta el shinigami? — pregunto sin nada de sutileza, directo al punto.
La canción volvió a parar, incluso se había detenido. A pesar de estar de espaldas el arrancar podía asegurar que estaba sonrojado por el cambio de color en sus orejas (que era lo único que alcanzaba a ver). El pelinegro lo miro algo aterrado, su secreto había sido descubierto de nuevo, para el, que lo supiera sado era mas que suficiente.
Su cara paso de aterrado a deprimido en un pequeño lapso, dejo de ver la cara del espada para observar detalladamente el piso — Soy… tan obvio? — pregunto con un deje de tristeza forzando una sonrisa.
—Bueno… es que solo un idiota no podría verlo — Y así era, por que esa era la palabra que mejor describía al sustitutivo. Ishida sonrió, el solo pensarlo le causaba un poco de gracia.
—Si, Kurosaki es precisamente eso— apoyo esta ves levantando su mirada hacia el cielo, como buscando esperanza en el. Tal vez en algún momento dios, iluminaria el casi inexistente cerebro del peli naranja y le haría entender.
—Y por que no se lo dices tu? — no es que realmente quisiera que lo hiciera, pero tenia curiosidad, el Quincy no era técnicamente del tipo que se guardaban las cosas así por que si.
—Imposible!... yo no podría… hacerle eso…a Inue-san— hablo bajando el tono de su voz en cada oración
—Que tiene que ver la tetona en esto? — pregunto el espada acercándose a el para escucharle mejor.
—Que no es obvio? Ella esta enamorada de el… pero Kurosaki es tan idiota que tampoco la toma en cuenta… Inue-san es amable, simpática, hermosa, sincera, tan soñadora, es un poco torpe pero creo que eso la hace ser adorable… si alguien asi, con tantas cualidades no ha podio captar la atención de Kurosaki… que oportunidades tendría alguien como yo… borde… esa es al palabra que todos utilizan…— intento sonreí a pesar de la tristeza que empezaba rodearle— Además soy un chico, no me sorprendería si Kurosaki piensa que mis sentimientos son repulsivos, por que incluso yo lo creo…jamás he creído que pudiera tener una oportunidad con el… — el silencio vino de repente, el Quincy hubiera seguido hablando pero el coscorrón en su cabeza provoco que se callara para sobar su cabeza, apretarla para alejar el insistente dolor — Que demonios te pasa?! — se quejo sobando su cabeza
—Que mierda estas diciendo?! — grito el espada sorprendiendo al chico— Si eres un hombre ponte los huevos y actúa como tal. A quien le interesa si eres un hombre o no, si te gusta solo cógelo y ya.
—Jaegerjaquez-san?...
—Los que huyen no son mas que cobardes, y los cobardes no necesitan vivir, solo sirven para ser devorados por los demás! — grito enojado — Por un momento creí que eras diferente, que esos ojos llenos de orgullo me mostrarían cosas que no he visto, pero no eres mas que un llorica que no puede luchar por lo que quiere. La tetona y una mierda… esto no tiene nada que ver con ella… es simplemente que tienes miedo de que el bastardo ese te diga que no, por eso te refugias en tu patética escusa…— iba a seguir hablando pero fue interrumpido por un pequeño escozor, que al pasar el tiempo empezó comenzó a convertirse en un pequeña risa, que fue subiendo el volumen poco a poco.
Eso si que lo había desconcertado, ¿de que se reía el arquero?, mas le valía que no se estuviera burlando de el. La risa siguió, el pelinegro se dedicaba a limpiar las lágrimas que escapaban de sus ojos, por que a pesar de no poder contener la risa estaba triste — Lo siento…— hablo con la voz un poco cortada por la risa. —No es que… quiera reír pero…— intentaba hablar, contener las carcajadas pero no podía lograrlo— Es que tienes razón…—sustento, ahora mas serio pero con la misma sonrisa— Tengo miedo de ser rechazado… tengo miedo de que se aleje de mi… y tengo miedo de que se vuelva verdad… por que se que no podría mantenerlo a mi lado…— el peli azul le miro en silencio esperando que continuara. —Pero aun así…no soy ningún cobarde… los cobardes son incapaces de amar… yo he luchado por Kurosaki, por su felicidad… cada batalla en la que he estado es por el, ayude a rescatar a Kuchiki por que se que era importante para el, fui al rescate de orihime por que también es primordial en su vida, siempre viendo que este bien, siempre pendiente de lo que le falta, siempre dando lo que puedo sin esperar que me voltee a ver… y ahora todo eso se derrumbar solo por que fui capaz de acercarme a el— dijo lo mas tranquilo que pudo, recogió la mochila que había ido a parar al piso y miro al peli azul.
El espada se sorprendió ante esa mirada, llena de coraje, pero sobre todo de amor. Es hueco en su estomago pareció expandirse, una corriente eléctrica recorrió su espalda, llenando de calor algo dentro de su pecho— No me importa si crees que soy cobarde o no… yo luchare por la felicidad de Kurosaki aun si no es conmigo— dijo para darse la vuelta y retomar su camino a casa.
El espada sonrió, así le gustaba, esa era el Ishida que tanto le calentaba y si lo pensaba bien era un buen momento para decírselo. Tomo la muñeca del chico antes de que se adelantase mas, lo giro sobre su propio eje para quedar frente a el, ambos azules chocaron como otras tantas veces, sin embargo Ishida pudo vislumbrar un brillo particular en ellos, los brazos fuertes del espada le rodearon con calidez tanta que en cierto punto se sintió protegido, su corazón, sintió detenerse por la sorpresa pero se recobro incluso con mas fuerza, bombeando incluso mas rápido, la mochila que había alzado del suelo volvió a aquel lugar. Un embriagador aroma cubrió los sentidos de ambos, para el Quincy el arrebatador aroma del peli azul, para el espada aquella tranquila energía espiritual que fluía de forma pacifica como un pequeño rio.
—No te vayas con alguien como ese bastardo— soltó de pronto el más alto—Tu sabes que no lo vale, incluso tu le dijiste es un idiota…. Yo soy cien veces mejor que el
—Q…que estas… diciendo? — pregunto nervioso el Quincy tratando de alejarse, de repercutir el efecto que ese aroma tenia sobre el.
—Escógeme en su lugar — se escucho mas como una orden que como una petición. El Quincy no parecía terminar de entenderlo o mas bien no quería terminar de entenderlo — Me gustas Uryuu — una vez mas su corazón se detuvo, sus mejillas enrojecieron y su garganta se seco —Así que dame una oportunidad también— de nuevo u voz autoritaria resonó en la cabeza del chico, lo aparto de una vez, mas no totalmente, cubrió su cara con una de sus manos, estaba azorado, que se supone que tenia que responder a tal declaración, sorpresiva, sin sutileza, autoritaria, justo como la persona que se confesaba —De hecho no necesito una oportunidad… te tomare y ya—sonrió tomaba al Quincy para plantarle otro de sus fogosos besos.
Fin del flash back
De solo recordarlo sentía morir, un dolor extraño se apoderaba de sus extremidades, ¿Por qué los hombres eran tan directos con el? (al menos lo que conocía) A veces ansiaba encontrar alguien con algo de sutileza. Más parecía que todos los que le redondeaban carecían de aquello. —Bien… entonces que sea una competencia justa— hablo el sempai mostrando una sonrisa retadora en su rostro dirigida únicamente al peli azul, que enseguida le regreso le gesto. ¿Y que había de su opinión? Se pregunto mentalmente ya mas resignado a que le esperaban días llenos de stress. — Por cierto Ishida, puedo hablar un momento contigo afuera? — pregunto relajando su expresión provocando el suspiro de una que otra chica en el salón, el aludido asintió caminando en dirección a la puerta siendo seguido por el espada hasta que fue detenido por el mayor — A solas— pronuncio retándolo visiblemente.
A pesar de la mirada cargada de odio que se dirigían mutuamente no pudieron hacer mucho cuando el arquero intervino — Esta bien Jaegerjaquez-san, espera aquí— pidió amablemente, el peli azul pareció calmarse mientras se sentaba en su lugar, dando a entender que estaba de acuerdo.
A lo lejos un espectador en particular, se debatía mentalmente entre la alegría y el enfado. Por que, si que le había gustado como ese estúpido gato había puesto en su lugar a su superior, pero le irritaba el no estar al corriente que había pasado entre esos dos, que le hubiera dicho exactamente el espada al Quincy para que se mostrara así de amistoso. Y de nuevo la frustración lo azoto, la incertidumbre de no saber que sentimiento era el que lo hacia sentir de aquella forma. Sacudió su cabeza para despejarse, pero no ocurrió tenia que encontrar una respuesta y tenia que encontrarla ya.
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Paso a penas unos minutos platicando con sempai, había olvidado completamente la fecha y como no hacerlo con semejantes problemas, si fuera un chico lo mas probable es que Ryo se hubiera encargado de las cosas y así el podría seguir con aquel libro que ahora estaría a la mitad. Respiro hondamente antes de entrar al salón, era hora de darse su lugar o las cosas se saldrían de control, ya lo había visto en varias ocasiones con la pelinegra, pues si bien se daba a respetar eso pasaba a segundo plano cuando todo el salón se ponía discutir con aquello.
Ya preparado mentalmente entro al salón, con paso firme se acerco hasta el escritorio que solía ocupar Mayuri, para agarrar una cuantas tizas, ante esto el salón pareció guardar silencio y prestaron algo de atención al ver que la chica escribía un pequeño titulo que destacaba en contraste con la pizarra verde. Volteo rápidamente para ver a los estudiantes, la seriedad en su mirada hizo que varios tomaran sus asientos. —Muy bien chicos vamos a planear lo que viene — hablo fuertemente azotando la mano contra el pizarrón en donde las palabras "festival cultural de primavera" explicaban las palabras de la chica.
Enseguida hubo varias rostros sonrientes, otros emocionados, que por lo mismo ahora todos se encontraban en sus asientos, esperando las palabras mágicas que hiciera de todo aquello un verdadero escando. — que es lo que les gustaría hacer? — y ahí estaba la gloriosa oración que dio rienda suelta al desastre. Los gritos y cuchicheos se expandieron alrededor del salón, todos hablando y opinando al mismo tiempo que el pobre Quincy no sabia a quien poner atención.
—Joder cierren la puta boca de una vez! — grito el peli azul trayendo consigo un enorme silencio que el Quincy agradeció con una mirada. El silencio fue aprovechado por Natsui para levantar su mano , pararse de su asiento y proclamar llena de energía
—Hagamos un puesto de takoyaki! — muchos abuchearon la idea y otros tanto la apoyaron
—Bueno… es que… los grupos de primero escogieron ya los locales exteriores de juegos y comida rápida— al terminar la oración se escucho otro abucheo general.
—Hagamos la obra escolar de este año— hablo una chica sentada hasta atrás pero solo ocasiono mas abucheos, uno mas e Ishida juraba que les aventaría el borrador
—La clase de ken-sempai tomo la obra, además eso no nos ayudaría a recaudar dinero, después de todo el capital que se junte será usada para la excursión de este año— aclaro el chico de los lentes, de nuevo el silencio reino.
—Podrían vender gente— opino el peli azul sentado cómodamente en su silla con los pies arriba del pupitre, el silencio reino un rato todos miraban al espada de forma extraña y es que nadie creía las palabras salidas por su boca—Que están viendo imbéciles? He visto en aquel aparato raro que tienen que las personas que hacen eso tienen mucho dinero— se defendió el arrancar bastante cabreado
—Pero que idiotez mas grande— se burlo Ichigo desde su lugar — Sabia que tu cerebro no daba para mucho peor no creí que tanto— soltó despectivo el shinigami
—Que dijiste shinigami bastardo? — hablo en tono amenazante el peliazul mirando retadoramente al sustituto
—Lo que oíste— contesto el peli naranja viéndolo del mismo modo
—Cierren la boca los dos! —grito esta vez el Quincy desde su lugar en el pizarrón, tomando los dos borradores que había y lanzándolos uno hacia espada, el otro al sustituto, dando un certero golpe en la frente de ambos. Tan fuerte que mando a ambos chicos directo al piso— Kurosaki tu no tienes mas cerebro que una mosca así que no critiques y Jaegerjaquez-san lo que quieres hacer es ilegal todos iríamos a prisión— siguió regañando el quincy
—Que tal una casa encantada? —hablo esta vez Tasuki ignorando el regaño a los que eran sometidos sus compañeros, esta vez nadie abucheo, por miedo mas que otra cosa
—No seria eso un poco extraño para empezar la primavera? — pregunto el arquero un poco extrañado, sin embargo se arrepintió poco después al sentir la mirada acecina de su compañera encima de el.
—Por que no una cafetería? —pregunto tímidamente
—No fue eso lo que hicimos el ultimo festival? — pregunto Ryo dejando por primera vez de ver el libro para dirigir su mirada a su compañera castaña.
—Si… —respondió bajito un poco desanimada
—Yo estoy de acuerdo— intervino Chizuru en salvación a su castaña amiga— Esa vez nos fue bastante bien, tomando en cuenta que tenemos a la chicas y chicos mas populares de la escuela... — Todos la miraron atentos mientras sacaba un montón de hojas y las repartía al salón — Estas son las ultimas encuestas de popularidad… lo ven mi adorada Hime-san encabeza la lista, luego es mi adorada y siempre refrescante Rukia… en tercero esta la hermosa Ryuu-chan… incluso Tasuki se encuentra entra las primeras 20 en el puesto 15 Michiru entro en 20… es que eres tan mona— dio todo un discurso, orgasmeandose ante sus amadas a cada palabra
—Por que no estoy en la lista?! — reclamo Asano desde su lista leyendo el homónimo masculino de la lista , a lo que nadie se atrevió a contestarle por lastima… excepto Chizuru
—Por que mas… eres un inepto sin encanto… los chicos que están en esta lista son considerados sex simbols… si tu estuvieras dudaría de la veracidad de la encuesta…por ejemplo Kenichiro-san esta en el primer lugar a las mujeres al parecer buscan hombres con futuro— aseguro la chica poniendo la mano en su barbilla con aire de seguridad— En el segundo lugar esta Tetsuo Momohara… al parecer ser el presidente de un club te hace popular y sorprendentemente para todos nuestro querido Ichigo esta en el tercer lugar lo que atraería a muchas chicas
—Yo?... —pregunto sorprendido mirando la lista… e irritándose con el nombre debajo de el
—El cuarto es Grimm…gri… ese tio de pelo azul que siempre esta detrás de mi amada Ryuu-chan
—Jaegerjaquez-san? — pregunto esta vez sorprendido Uryuu, pues el chico apenas llevaba una semana con el, aun no podía creer que ya en tan poco tiempo estaría rompiendo corazones.
—Estoy segura de que estaría mas arriba pero acaba de entrar— siguió la pelirroja—incluso esta Mizuiro en el lugar 16 creo que es por su cara de bebe… y en el lugar 19 esta Sado-kun… es increíble las chicas lo catalogan como un grandulón con corazón de oro—termino de explicar la chica en una pose dramática bastante exagerada.
—Y eso de que demonios nos sirve? — pregunto fastidiada la pelinegra amiga de orihime.
—Uuuy Tatsuki cariño, no tienes visión empresarial… ya que son así de populares podemos vender fotos de ustedes como meseros para obtener mas ganancias, además de que si son ellos los que atienden la gente no dudara en venir— se escucharon varios murmullos y es que… de alguna forma la pelirroja tenia razón.
—Incluso podríamos combinar ambas ideas Tatsuki-chan—hablo al peli naranja esta vez —Si aun quieres disfrazarte podríamos hacer una cafetería embrujada— mas ruido se escucho apoyando la idea de la ojigris
—Que inteligente eres hime-san! — adulo Chizuru lanzándose a ella para abrazarla
—Entonces… todos los que apoyen la cafetería embrujada? — pregunto el ojiazul desde el frente, todo el salón alzo las manos, exceptuando aquellos a los que no les era de interés (entiéndase Grimm e Ichigo) —Bien esta decidido, la clase tres hará una cafetería embrujada
