Paso una última vez la mano por la "elegante" prenda antes de mirar con admiración las obras de arte que había creado para él y sus amigos. Los disfraces, que serian usados mañana en el festival escolar yacían bien colocados en los maniquíes tipo sastre frente a él; sin poder evitarlo sonrío satisfecho, con cierto orgullo, incluso escondió sus ojos detrás de los lentes un poco avergonzado antes sus propios halagos mentales.
Tomo sus cosas y cerro el taller una vez fuera, se sentía un poco solo yendo a casa sin compañía del espada, pero esa semana había sido casi imposible. Todo gracias a la pequeña… quizá no tan pequeña… batalla campal que se habían profesado tanto el arrancar como su sempai. Ya hacia una semana de aquello justo un día después de que ambos se conocieran.
Empezaba a volverse rutina: desde la mañana muy temprano a partir de ese día su sempai iba personalmente a su casa para guiarle a la escuela (no importando sus muchas actividades extracurriculares) el estaba ahí a las 8:00 en punto, para irse juntos… en compañía de un colado peli azul… directo a la escuela para ser puntuales.
Era escoltado hasta el salón por sus nada vistosos (que se entienda el sarcasmo) guardaespaldas, cabe aclarar que la miradas acecinas, los pleitos no se hacían esperar durante el trayecto y separarlos era la parte más cansada para el pequeño ojiazul. Luego tenia pegado a él durante toda la clase y los pequeños descansos al espada, que después de ver el intento de usurpación a lado del Quincy, se había vuelto más meloso. "un enorme gato celoso" en pensamientos del pelinegro.
Mas tarde durante el almuerzo tenía que llevarse a aquellos dos a la azotea, donde no pudieran lastimar a las tristes bancas que quedaban a su merced a la hora de pelear como los dos primeros días, afortunadamente su sempai a parte de ser una cara bonita (y al parecer buen luchador) tenia los suficientes recursos como para pagar los daños y que al día siguiente no se recordara nada de lo ocurrido. Un poder más útil que el suyo, sin duda.
Luego iba al taller para empezar con sus manualidades, esta vez los trajes que su grupo usaría en el festival, para pasar un largo rato en compañía del arrancar, también sin su sempai pues este se hallaba seguramente en el club de arquería. Ese rato era un respiro para él, como el peli azul sabía que estaba trabajando no le molestaba y en cambio permanecía echado en una de las sillas mientras miraba por la ventana.
Por ultimo su sempai le esperaba en la puerta de la escuela para llevarlo de nueva cuenta a casa no sin antes advertirle al espada que no hiciera nada indebido o seria su fin, cosa que el arrancar contestaba con un insulto o un intento de homicidio.
Y aunque toda esa situación se repetía día tras día y le sacara horriblemente de quicio debía admitir que toda aquella atención le agradaba… solo un poquito… le subía el autoestima al verse también atendido por dos hombres bastante agraciados. Incluso le hubiera gustado mas si aquel bastardo shinigami de cabeza naranja ardía en celos por aquella situación, pero eso solo pasaría en sus mas guajiros sueños.
Muy por el contrario de lo que él deseaba el sustituto había pasado toda la semana ignorándole, acompañando a casa todos los días a la pelirroja e incluso había dejado de pelear con el peli azul, pero claro el tenia su propio oponente. Lo peor es que ni siquiera podía culparlo, últimamente había notado al shinigami un poco ansioso, preocupado más bien, podía verlo en su rostro, la misma cara de idiota que tenía cuando no podía resolver uno de los problemas de Mayuri pero intentaba entenderlo con todo lo que su cerebro podía dar.
Así que intento dejarlo solo, tenía miedo de que si insistía mucho se enfadara con él y ya bastantes problemas tenia encima. Camino hacia la salida de la escuela viendo a lo lejos que Grimmjow se encontraba ahí esperándolo pero claro, peleando con su sempai. Suspiro agotado, preguntándose cuanto tiempo tendría que soportar aquello.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Ya era día del festival escolar, los puestos ya estaba colocados, todos los estudiantes arreglaban hasta los mínimos detalles antes de disfrutar totalmente de la apertura. El rumor de todas las voces de los alumnos lograba dar un buen ambiente de compañerismo, todo mundo parecía de buen humor. Excepto cierto peculiar peli naranja que ingresaba a la escuela con su ya conocido seño fruncido con una pequeña morena siguiéndolo de tras que parecía inusualmente callada.
Si, estaba irritado, irritado porque su cabeza no daba con la respuesta a todas las preguntas de su cabeza, irritado por que el estúpido de Ishida estaba haciéndose el estúpido frente a dos estúpidos, irritado por que la pelirroja no lo dejaba ni respirar –no es que tuviera un mal concepto de ella, pero a veces parecía que la chica no conocía la palabra "espacio personal"- irritado porque hacía calor y ninguno de los mugrosos puestos exteriores vendía helado. Y para empeorar las cosas la pequeña shinigami no hacía más que fastidiarle agregando más preguntas a su ya atolondrada cabeza.
Paso de largo todos los puestos y fue directo a su salón, al entrar igualmente ignoro a todo el mundo y se sentó en su lugar para enseguida mirar por la ventana. Al parecer ya todos se encontraban ahí, solo esperándolo a él y a la shinigami para empezar la selección de turnos. Una vez vio a todos el su lugar el Quincy se levanto para ir a la pizarra.
Llevo consigo dos cajitas una forrada de amarillo y otra de verde, cada uno n un agujero en la parte superior lo suficientemente grande para que su mano entrara —Muy bien… dejemos que la suerte escoja, en la caja amarilla están todas las personas que ayudaran en la cocina y en la otra están todos los meseros y meseras que atenderán a los clientes— comenzó a explicar el arquero — El primer turno se dará desde las 9 hasta las 13 y el segundo turno empezara desde las 13 hasta las 18 que es cuando cierra oficialmente el festival, así que desde que termina su turno son libres para hacer lo que gusten solo, estén aquí puntuales por favor— se escucho un si general y el ojiazul continuo— Los papeles que sacare a continuación serán los del primer turno, una vez que todos sean mencionados vayan a prepararse—
No tomo mucho tiempo, tan pronto como se pudo todos los estudiantes del salón fueron asignados a un turno y un horario. Orihime estaba feliz, tenía el turno de la mañana con Ichigo, así podría tomarse el resto de la tarde para pasear en el festival con el aunque también estaba con ella Rukia, Ishida, Asano y hasta Chad. Lástima que Tatsuki estuviera en el turno vespertino junto con Grimmjow, Chizuru y otros compañeros más.
No le importo perder de vista al sustituto por un momento, al contrario corrió a toda prisa hasta el taller de manualidades donde los esperaba a ella y a los demás meseros el Quincy, con sus trajes listos para usar.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
El peli naranja llevo el gran y pesado martillo a su espalda donde descansaría en una funda adaptada en el pantalón verde militar roído que era apenas sujetado por un cinturón de doble hebilla y que terminaba hasta las botas negras igualmente militares que llevaba. Debía admitir, que; aunque las chicas se tomaron su tiempo, había hecho un buen trabajo con el maquillaje, que no eran mas que cicatrices que surcaban la mayor parte de ese torso bien trabajado , desde su abdomen, pasando por su pecho, brazos, hasta el cuello, incluso un par adornaban en forma de equis su ojo izquierdo y todavía se habían dado el lujo de cambiarle el tono de la piel en algunas partes de su cuerpo, para que se creyera mejor que eran partes de otros cuerpos y no el suyo mismo.
Sumado a esto, los accesorios que había creado el arquero para el ajustaban perfectamente en el, las tuercas en su cuello y hombro izquierdo e incluido la placa de metal en su hombro derecho solo habían tenido que ser pegadas a él con una goma especial. Y para terminar y darle un toque un poco más rebelde le habían vendado la mano derecha y puesto grilletes en ambos brazos. Todo un frankenstein que sacaba suspiros, uno tras otro mientras caminaba hacia su salón…ahora cafetería.
Rasco su cabeza algo preocupado, o más bien dicho asustado. ¿No había tenido un sueño similar previamente? Pero claro eso era imposible, ya que ni Renji, Matsumoto o Toshiro se encontraban por ahí. Aun así… tenia a Chad vestido tan extrañamente aun lado de el. Lleno de vendajes que apenas dejaban al descubierto sus ojos y a un lado a Mizuiro vestido de vampiro con pantalón negro, camisa de holanes blanca y una corbata igual de holanes en color rojo y para darle ese toque final una capa larga y negra.
—Déjame adivinar sado… eres un pirata— se mofo recordando su inusual sueño a lo que sus acompañantes miraron extrañados
—Momia— fue todo lo que dijo antes de que el shinigami se sintiera un poco idiota por el comentario.
Se había hecho tarde, al menos para abrir el local y no era su culpa, al menos no de los chicos, que llevaban más de 30 minutos esperando a que las chicas salieran, pero para la clientela… mayormente mujeres… que esperaban la apertura era mas que suficiente. El peli naranja podía jurar que los gritos fanáticos se escuchaban hasta la siguiente escuela estatal y aunque la mayoría iban dirigidas a su persona no les dio la mas mínima importancia, mas por que no entendía que eran para el que otra cosa.
De repente el grito de las chicas pareció apagarse o más bien fue opacado con el de los chicos. Anunciando la llegada de las maid del primer turno. La primera en entrar al salón fue Rukia dejando si palabras a los presentes incluido el mismo Ichigo al verla en aquel entallado vestido (mini vestido) en color rosa, que hacían juego con las botas largas que incluso rebasaban mas de la mitad del muslo, a juego, tenia guantes del mismo color que llegaban poco menos abajo del hombro. Pero definitivamente lo que mas relataba eran las alitas de murciélago, la cola de diablo y los cuernos que la hacían parecer un monstro de verdad. Y si aun no era creíble llevaba consigo un hermoso tridente.
—Mira Ichigo! — grito entusiasmada la pelinegra corriendo hacia el con clara intención de enterrarle el tenedor gigante. Cosa que logro
—Auch! Maldita loca— se quejo el shinigami. Sobándose el trasero que era donde le había dado.
—Que te parece, Ishida se lucio no es así? — dijo modelando el traje para su amigo sustituto.
—Así que un súcubo— murmuro el peli naranja mas para sí, aun recordando aquel loco sueño.
—Eres idiota? Claro que no… soy un diablito— regaño la shinigami clavándole de nueva cuenta el tenedor.
—Kuchiki-san no seas mala, Ryuu-chan no te dio el tridente para eso— hablo calmadamente la peli naranja que hacia su aparición. Luciendo un chistoso traje de fantasma naranja, coquetamente adornado con un moño naranja con pompones en la punta y unos zapatos igualmente naranjas. Que sin duda la hacía lucir adorable, en especial porque de todo el traje solo se asomaba su pequeña y redonda carita.
—Inue…san? — dijo el sustituto un poco asombrado por tan pintoresco disfraz.
—Te gusta? Le dije a Ryuu-chan que quería ser un fantasma de calabaza así que hizo esto— comento feliz dando una pequeña vuelta para hacer lucir mas el traje.
—Inue-san! — llamo entrando una tercera persona, que casi provoca una hemorragia nasal masiva en todos los chicos y Chizuru presentes. — Se te olvido esto — recordó el arquero dando a la ojigris una pequeña canastita con forma de calabaza.
—Dime Orihime! — regaño haciendo un puchero la peli naranja, que provoco mas perdidas de sangre a los ya caídos en el piso.
La shinigami se acerco lentamente al sustituto que con la boca abierta y sin palabras ahora miraba detenidamente al recién llegado — Quieres que te traiga una cubeta para toda esa baba? — investigo traviesa la shinigami, haciendo que el sustituto volviera en sí y volteara hacia otro lado avergonzado. Y aun así mirando de reojo.
Nunca espero que su sueño se volviera extrañamente realidad, de por si era bizarro. Pero si de una cosa estaba seguro era de que aquel atrevido traje de bruja se veía mucho mejor en Ishida que en Matsumoto.
Así es, el pequeño Quincy vestía aquel vestido strapless negro, con un escote que iniciaba desde el estomago hasta los pechos, uniendo ambas partes con cintas del mismo color y con vivos naranjas apenas sostenido por sus encantos, acompañado con una botas del mismo diseño y un sobrero de bruja con un listón blanco amarrado con un moño en la parte inferior del mismo. Y por ultimo una capa roja similar a la de Mizuiro pero mas corta igualmente amarrada con un moño rojo.
El sustituto trago saliva en seco, el Quincy se veía adorable casi. Antes aquel adjetivo le hubiera causado sorpresa pero al parecer últimamente solo podía utilizarlo sobre Ishida. Porque incluso cuando no lo quería el arquero hacia pequeñas e insignificantes gestos o acciones que provocaban en el todo un revuelto de emociones. No pudo evitar sonreír bobamente cual quinceañera enamorada al perderse en sus pensamientos de cuan agradable podía llegar a ser Ishida.
Y hubiera seguido así de no ser porque su cara sorpresivamente había besado el piso — Que crees que estas mirando bastardo jodido shinigami? — pregunto una inconfundible voz. ¿Qué ese inútil no tenia nadie mas a quien molestar?
—Que demonios crees que haces maldito gato?! — le reto el shinigami parándose del suelo.
—Lo que me venga en gana— le contesto poniéndose en pose para pelear. Al menos con el sustituto podía hacerlo en serio, no como con el idiota de tercero que por ser humano, Ishida le había pedido que fuera amable con el. (Ósea que no lo hiciera polvo)
— Vamos chicos no peleen— hablo Chizuru llegando por detrás de ambos y abrazándolos de forma amistosa— Tu querido Ichigo tienes a muchas lindas señoritas que atender — Dijo apuntando a la puerta del salón que era abierta por Orihime quien daba una calurosa bienvenida a los clientes que esperaban— Y tu tío del nombre raro me harás un favor
—Yo no sigo órdenes de nadie— refunfuño el peli azul ofendido
—Jaegerjaquez-san solo es un favor— intervino Ishida sonriendo. Porque si, ya había aprendido como manipular un poco al enorme gato aquel, algo se le había pegado de ver tanto a Orihime y las chicas del salón que parecían tener un extraño poder de convencimiento para manejara a ciertos hombres a su antojo.
El peli azul se quedo callado, meditando unos segundos, realmente quería quedar bien con el Quincy —Que se supone que tengo que hacer? — expuso no muy animado, la pelirroja sonrió felinamente para luego llevar al espada a otro lugar. Dejando solos al Quincy y al shinigami.
El silencio incomodo se instauro en el salón, era como si quisieran decirse algo pero ninguno de los quería ser el primero. El sustituto rasco su naranja cabellera y abrió la boca en un intento de formar cualquier frase que quedo atorada en su garganta al ver una pequeña pisca de ilusión en los ojos azules en el mas bajo que lo hizo cohibirse.
Lo intento de nuevo al ver que Ishida bajaba la mirada un poco decepcionado, como pensando si era buen momento para retirarse — Te… te vez… bien— hablo por fin Kurosaki huyendo de la mirada del arquero y un poco sonrosado por su propio comentario.
—Tratas de conseguir algo con ese comentario? porque no lograras que te quite tus horas de servicio —reclamo el Quincy aparentemente ofendido intentando esconder su vergüenza detrás del enojo y de sus lentes. ¿Qué este tipo no podía aceptar los cumplidos? Fue la pregunta mental del peli naranja tratando de no matar a su estúpido amigo.
—Tuuuuu— susurro alzando su puño con cierto rencor
—Saben… los que se pelean se desean…— apareció de repente Rukia en medio de ambos, asustándolos—Oh eso me han dicho— sonrió la pelinegra pícaramente sacando un sonrojo a sus dos compañeros.
—NO DIGAS TONTERIAS! —gritaron ambos al mismo tiempo para luego darse la espalda el uno al otro y empezar su trabajo sin embargo la chica no dejo de sonreír.
Una vez que pusieron manos a la acción la clientela parecía no dejar de llegar, uno estudiante tras otro, en grupo o solitario siempre arribaban mas. Todas las chicas parecían estar maravilladas con el sustituto y es que no todos los días tenían el placer de disfrutar el torso tan bien trabajado de su peli naranja compañero, también, en su mayoría parecían tener un particular gusto por Mizuiro y su rostro de uke, o así habían empezado a catalogarlo. Entre los chicos la popularidad de Rukia parecía ir en aumento, quizá se debía a que era la que enseñaba mas piel.
El shinigami aun irritado había intentado por todos los medios a parecer enojado, deseaba estarlo realmente pues con solo una pequeña y discreta mirada precia que todo su enojo se esfumaba, en especial cuando sonreía tan encantadoramente a los comensales o cuando en una manía agarraba su cabello suelto, jugaba con él unos segundos para luego echarlo hacia atrás e incluso le era aun mas difícil cuando al chico le daba por inclinarse un poco mas de lo debido haciendo parecer que su escote podía volverse mas pronunciado.
Era la primera vez que el chico se sentía orgulloso de su autocontrol, de hecho acababa de descubrir que lo tenía y vaya que lo tenía. Porque no todos podían pasear su mirada por tan erótico cuerpo y mantener una mirada porte sereno, como si en realidad no le importara. Aun así de vez en cuando no podía evitar admirar las largas y finas piernas del Quincy, su silueta enmarcada por esa delicada cintura, sus labios cubiertos por el brillo del labial, hasta esos ojos azules en los que era tan fácil perderse.
Fue hasta la cuarta llamada –quizá grito- de la chica de ojos verdes que atendía, que salió de su ensoñación para ver los garabatos que había trazado en la pequeña libreta mientras fingía tomar la orden—Perdón…que me dijiste? — las chicas exclamaron molestas por la falta de atención, sin embargo terminaron repitiendo su orden.
Camino enseguida hacia la cocina improvisada cerca del pizarrón, dejando el pedido en una mesa haciendo fila con otros pedidos anteriores que aun esperaban ser preparados. Decidió auto darse un descanso de cinco minutos, para pensar en su situación, no podía entenderlo y eso le ponía de mal humor. Cruzo los brazos, recargándose en la pared mas cercana a el, su expresión pensativa atrajo a la pequeña shinigami que con el pretexto de llevar su orden se acerco a su amigo sustituto.
—Si la sigues mirando se va a gastar— se mofo la oji morado fijando su vista hacia donde el shinigami miraba
— Que te hace pensar que estoy viendo a Ishida— comento indignado
—Quien menciono a Ishida? — sonrió triunfante al ver que su camarada se delataba solo— Aun no logras entender todo el lio que tienes en tú hueca cabeza? — pregunto aun riendo. El chico podría llegar a ser tan idiota y de lenta reacción que rayaba en lo ridículo.
—Seguro me siente así por que me voy a enfermar… mas rato le diré a mi viejo— dijo pensando, la pelinegra rodo los ojos un poco exasperada
—Quieres que te ayude? — ofreció , el chico asintió— Dime Ichigo, como sabes que estás enamorado? — pregunto en un tono retorico con el fin de ayudar.
—Eso a que viene?, para que quieres saber? — la mas baja casi se cae de bruces al suelo, pero se mantuvo serena, tomo la bandeja con dos cafés y un cuernito para llevarlo a la mesa que atendía.
—Te equivocas, el que quieres saber eres tu— finalizo y sonrió antes de retirarse.
—Yo?... — pregunto en un susurro señalándose a sí mismo.
—Ponte a trabajar Kurosaki! — se escucho la voz de una chica desde la cocina entregándole su orden.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Supo que su turno había terminado cuando los gritos orgásmicos de las chicas que aun esperaban su turno para entrar a la cafetería se hicieron escuchar. Entrando por la puerta hacían su aparición los meseros suplentes, encabezando el grupo estaba el peli azul, vestido con una traje que imitaba la piel (o pelo) de un hombre lobo, que hacían juego con las diademas de las orejas de aquel canino, la expresión seca y gruñona del espada le daban ese aire peligroso , sensual , lleno de orgullo. Nada que ver con linda versión que tenia de un hombre lobo gracias a Hitsugaya.
A su derecha Tatsuki luciendo para sorpresa de muchos, bastante femenina con el vestido estilo griego, largo hasta el tobillo y unas sandalias plateadas del mismo estilo, su piel, había sido pintada de un tono verde plateado que apenas y era notable para la vista pero que hacían que su piel parecieran pequeñas escamas. Su cabello era una larga peluca de color negro llena de varias trenzas en cada una al final, todas ellas entrelazadas de una manera en que se veían enredadas, en la punta de los cabellos bien amarrados lucia un adorno con la cabeza de una serpiente. Medusa… creyó que era el sustituto por los susurros de las fanáticas de su compañera.
A la izquierda del espada estaba cierto pelirrojo que Ichigo no espero ver y que luego se enteraría estaba ahí por petición de la ojimorado, era Renji luciendo un pantalón de mezclilla desgastado, incluso se podía divisar que tenia la marca de un neumático en la pierna, como si le hubieran pasado encima, llevaba una chamarra rota llena de aparente sangre sin una manga que parecía arrancada, su piel estaba pintada en gris con varias heridas y rasguños por todo el cuerpo, un estereotipo de un chico americano zombi.
A un lado de este tímidamente se asomaba una pequeña cabecita castaña cubierta por una máscara de festival con forma de zorro , que era enmarcada por unas cuantas líneas rojas (como un anbu de naruto… o algo así) vestida en un lindo kimono blanco con vivos rojos. Por la timidez que presentaba aquel kitzune todos dieron por hecho que se trataba de Michiru.
Hasta atrás se encontraban otros dos de sus compañeros unos disfrazado de fantasma normal y el otro de marciano… pero sin duda el que mas destacaba, no por su cuerpo flácido que dejaba mucho que desear, o su ropa que consistía en apenas un taparrabos y dos muñequera doradas. Mas bien por la enorme cabeza de toro que imitaba al mino tauro representado por Asano.
—Ese es…— susurro el peli naranja al a pelirroja que tenía cerca
—Si…— contesto Chizuru al quedarse sin palabras.
En cuanto se tomo el cambio de turno todos fueron a cambiarse, las únicas que parecían lamentarlo eran Orihime y Rukia. Ichigo tomo sus cosas del vestidor sintiéndose por fin libre de obligaciones, ahora podría pasar el resto de su día en casa, viendo la tele, intentando pensar en lo que sentía, en lo que le había dicho la peligra…
—…Como sabes que alguien te gusta? — repitió como mantra sin percatarse de que a sus espalda llegaba compañía.
— "¿Qué estará haciendo?" "¿Está pensando en mi?"Te preguntas cuando está lejos de ti— hablo la ojigris con una brillante sonrisa ya cambiada con su uniforme escolar. El chico la miro con sorpresa. —Te gusta esa repuesta Kurosaki-kun? — pregunto amable aun sonriendo
—Si, suena bastante bien…— sonrió igualmente a la chica
—Oh, lo mas clásico es que el corazón te lata a mil por hora o te sientas nervioso al estar cerca de esa persona— comento rompiendo la seriedad con la que había hablado antes a pesar de sonreír.
—Cierto — dijo chocando su puño contra la palma de su mano de forma vertical— También esta eso de que, si te toca o te mira sientes maripositas en el estomago.
—Hai, hai, o que tal cuando todo lo que ves, escuchas o hueles te recuerda a ella— siguió la conversación de lo mas animada
—Cuando crees que el tiempo que pasas con esa persona nunca es suficiente—
—Dicen que cuando alguien está enamorado siempre pareces feliz y no hay nada que te quite esa sonrisa de la cara.
—Mmm… celos, se supone que no te gusta que otras personas se acerquen a cortejarla— la chica asintió varias veces feliz
—No ves sus defectos, la idealizas… incluso estas pendiente de sus expresiones para memorizarlas todas— comento unas vez mas alzando su dedo índice— Y esta lo que yo creo que es lo más importante.
—Que es? — examino realmente interesado.
—Que no existe nadie mas para ti, la persona mes hermosa del mundo puede pasar frente a ti y tu dirás que la persona que te gusta es mucho mas bonita — aclaro — Pero… por qué quieres saber esas cosas Kurosaki-kun? — sonsaco curiosa y algo esperanzada.
—En realidad no quería… Rukia me lo pregunto— respondió poniendo las manos en sus bolsillos
—Oh ya veo…— susurro un poco desganada— Etto… que harás a partir de ahora? — investigo nerviosa con las mejillas rojas
—Pensaba en ir a mi casa… por?
—Me preguntaba… si … si no te gustaría… pasear por el festival un ato… conmigo— invito mirando al piso con sus mejillas enrojecidas. El sustituto hizo un esfuerzo por no mostrar una mueca de fastidio después de todo la chica lo asfixiaba últimamente.
—Está bien — acepto, aun no muy decidido, pero no puedo negarse y mucho menos rechazarla al ver su cara tan feliz.
—Ichigo! — llamaron, ambos peli naranjas voltearon a ver el pasillo donde corría una pequeña pelinegra saludando con la mano en alto hasta que se acerco a ellos. — Que hacen? — pregunto "inocente"
—Íbamos a dar una vuelta por el festival — respondió el sustituto con naturalidad.
—Eso suena genial entoces andando— señalo Rukia hacia el horizonte auto invitandose.
—En realidad Kuchiki-san…yo…— hablo la ojisgris un poco preocupada al ver un tercero en su plan de dos.
—Tienes toda la razón— sonrió la mas baja—Aun falta una persona— indico corriendo de nueva cuenta por donde había venido —Espérenme no tardo— grito mientras se alejaban.
La ojigris suspiro resignada y hasta triste, pero enseguida recupero su ánimo, si había cuatro personas aun podía emparejarse con el shinigami. Lo miro de reojo, se veía tan guapo con su uniforme escolar, sus manos en los bolsillos y su mirada indiferente. Bueno ese era su punto de vista. De repente vio la vista del peli naranja iluminarse levemente volteo rápidamente hacia el pasillo en donde venia regresando la pelinegra, corriendo mientras jalaba a una cuarta persona que se uniría a ellos. Sintió una presión en su pecho, al reconocer a la chica o mas bien chico a su lado.
—Ahora sí, vamos ya! —grito la ojimorado empujando a Orihime para que empezara a caminar , dejando atrás al Quincy y al shinigami.
Se miraron un momento y luego hacia donde la pelinegra empujaba a la ojigris. El shinigami indico que deberían ir, aunque de forma tosca, aun estaba enojado con el arquero. Salieron al patio donde todo era acaparado por pequeños puestos y decenas de estudiantes, tanto de la escuela como de otras. Habían perdido a sus dos amigas, en cuanto salieron del edificio, había tantas personas que apenas y se podía ver algo.
—Hay que buscarlas— fue lo único que dijo el shinigami antes de ponerse en marcha seguido del Quincy. Pensó aprovechar el silencio incomodo y tenso que se había creado para pensar, intentando relacionar lo que sentía, con lo que le había dicho Rukia y mas recientemente su amiga ojigris. ¿Cómo se supone que debía combinar todo aquello? ¿Qué tenía que ver con Ishida?
Hubiera seguido pensando… o pretendiéndolo, de no ser por cierto pequeño ruido que lo saco de sus pensamientos, hecho un vistazo a lado de el hacia donde el arquero estaba, mirando al otro lado algo avergonzado por el sonido de su estomago. Lo observo largo rato esperando a que dijera algo, lo que hizo sentir mas avergonzado al Quincy.
—Que tanto miras? — respondió enojado, aun azorado. —No es…. Que te mucha hambre o algo así… es una reacción natural del cuerpo… además no desayune… y como estábamos sirviendo tantos pastelillos…es…— explico el Quincy de forma un poco agresiva— Ya se que fui un idiota por no comer nada antes de salir de mi casa, solo un estúpido haría algo asi…—Cada vez parecía mas a una mujer hablaba y hablaba sin parar
—Joder ya cállate… que humor— reclamo el sustituto para empezar a picarle la frente al Quincy una y otra ves mientras discutía— Nadie te está diciendo nada, maldición!, no tienes que ofenderte por todo lo que te digo, o peor aun por lo que no dijo, ahora hazme el favor de dejar de estar ala defensiva— regaño el peli naranja aun picando la frente de la chica que cerraba sus ojos fuertemente enfrente de el.
El Quincy no dijo nada solo abrió sus ojos, miro a su acompañante con el seño fruncido deteniendo su mano sus manos para alejarla de su frente para luego bajarla a la altura de su pecho. Fue entonces cuando sintió una extraña sensación recorrió su cuerpo erizando los pelos de su nuca, las manos de Ishida era cálidas, delicadas, el calor paso a su mejillas y las del arquero, se sintió nervioso, nuevamente confundido e irritado por eso ultimo. Entonces lo recordó "si te toca o te mira sientes maripositas en el estomago" creyó que algo en su cabeza se había encendido mientras el eco de esas palabras resonaba en su cabeza.
Lo medito un poco, lo que había sentido fue un hueco brutal en el estomago… nada que ver con las mariposas que la gente hablaba… aunque en realidad nunca las había sentido —Kurosaki? — lo llamo preocupado el arquero. Sacudió su cabeza e hizo que el chico soltara su mano. El rugido del estomago del pelinegro se hizo presente una vez mas
—Ven, busquemos algo de comer — le sonrió para luego seguir su camino.
Pasaron por varios puestos de comida, desde casera hasta chatarra, Ishida se acercaba a cada uno viendo si algo se le podría antojar. Por fin se detuvo en un puesto de takoyaki, llamo al sustituto y pidió una orden amablemente al chico que atendía. El peli naranja sorprendió al pelinegro pagando lo que había pedido para luego guiarlo a una banca cercana.
—No creí que te gustara el takoyaki— hablo el sustituto viendo al ojiazul abriendo el empaque para comida rápida trasparente.
—No tanto… pero no me desagrada… yo diría… lo normal—indico, metiendo una de las graciosas bolitas a su boca
—Entonces cuál es tu comida favorita? — indago curioso el sustituto
—Eso sería… estofado de caballa (pescado)— miro al chico, bajo la morada y devolvió la pregunta un poco nervioso— Y tú?
—Mmm… el chocolate?
—Eso es un dulce no cuenta
—Que gruñón… Entonces el Mentaiko (huevas de bacalao marinadas)
—Y que tal el takoyaki…?
—Tampoco me desagrada…— a pesar de que era una conversación un tanto apagada no le desagradaba en lo más mínimo, al contrario, le enternecía un poco el intento de sociabilizar del chico.
—Entonces toma— dijo tomando el palito que venía con la caja e insertando en el una de las bolitas cargándola hasta la boca del sustituto.
Trato de esconder su nerviosismo, trago en seco y aunque estuviera avergonzado comió la bolita de pulpo que el chico le ofrecía de su propia mano ¿Qué no solo los novios se daban de comer en la boca?
"El corazón te lata a mil por hora o te sientas nervioso al estar cerca de esa persona" mas palabras de Orihime golpearon su mente, intento no tomarlo tan personal, dadas las circunstancias era normal estar perturbado, en cuanto al corazón mas sintió que se paró a que latiera mas rápido.
Terminaron de comer, si, ambos uno al comer por su propia cuenta la mitad de las bolitas y el otro por la mano de su acompañante el resto. Recorrieron un poco mas el lugar en busca de sus amigas pero parecía que la tierra se la trago. Se pararon una segunda ves, igualmente por culpa del ojiazul que quedo prendado de un chistoso animalito de felpa de color negro que aparentaba ser un perrito con grandes ojos, un enorme lazo rojo amarrado en su cuello, era el premio de un puesto de tiro, que consistía en tirar 2 de tres latas para ganar.
Su acompañante también lo miro, nunca supo cual era la fascinación que las chicas tenían por esas cosas, lo mas cercano a uno que alguna vez tubo fue kon… y ni siquiera era de el. Luego volteo hacia el Quincy que lo miraba ilusionado o eso creía el shinigami. —Lo quieres? — le pregunto al Quincy sonriendo.
—Eres bueno con los rifles? — curioseo
— Nunca lo he intentado— admitió aun con la sonrisa mientras pagaba a la chica que atendía y esta le extendía el rifle de balines.
El pelinegro solo miro al sustituto intentando enfocar la lata para dispararle, pero al verlo jalar el gatillo supo que el chico tenía tanta puntería con el de tenia de extrovertido. — Eres malo— sentencio ante la mirada de molestia del otro. — Déjame probar— arrebato el arma de las manos del peli naranja y se coloco en posición mientras el sustituto cruzaba los brazos parándose a un lado de el algo ofendido.
Su orgullo se fue al piso cuando el pelinegro tiro la primera lata y luego de forma precisa igualmente la segunda, una vez ganado el juego se paro con cierto orgullo, subió sus anteojos mirando al chico con superioridad. —Wow— fue lo único que dijo para luego recibir al perrito y terminar ofreciéndoselo al arquero que lo tomo entre sus brazos.
—Toma— se lo devolvió al shinigami, este solo lo miro desconcertado —No me quedare con algo que tenga un listón rojo como el lazo espiritual de un shinigami— aclaro—Además tiene la misma cara de idiota que tu— agrego con una risita burlona.
—Hey! — reclamo el peli naranja, viéndolo mejor era un gesto lindo, además quien había terminado ganando el peluche había sido el Quincy seria raro que se quedara con el peluche que el mismo hubiera ganado. Miro alrededor encontrándose con otro puestos de juego; esta vez uno de lanzamiento, donde unos de los primeros premios era una ovejita pachoncita con un enorme listón azul claro amarrado a una campanilla. Si tan solo tuviera, unos enormes lentes en su cara seria muy parecido a su acompañante.
"Todo lo que ves, escuchas o hueles te recuerda a ella" ; otra vez las palabras aporrearon su cabeza, pero era justificado, tenía que aceptar que todo el blanco y azul combinados decían "Ishida" en toda su expresión.
—Kurosaki? — lo llamo, estaba bastante distraído ese día.
—Ven— lo jalo, llevándolo al puesto donde las pelotas de tenis eran lanzadas. No tomo mucho tiempo pare que derribara las botellas de vidrio que forman una perfecta pirámide y el chico que vigilaba aquel local le entregara la graciosa oveja de buen tamaño —Apuesto a que tu no podrías hacer eso— el chico/a lo miro mal, pero era verdad el jamás había sido bueno en deportes, apenas y podía correr sin ayuda de sus poderes espirituales.
—Y porque me lo das? — pregunto un poco alterado con las mejillas teñidas de rosa, nunca imagino o pensó en que el sustituto le regalara algo.
—Por que tú me diste uno a mi… además este tiene la misma cara de tonto que tu—repitió sus palabras para luego reírse de el y su gracioso mohín
Anduvieron merodeando un poco más después de eso, en busca aun de sus compañeras, aunque, mentirían si dijeran que no las olvidaban por ratos. Parecía tarde, incluso habían regresado a la zona de comida por un helado de chocolate Ichigo y una crema el Quincy. Ahora se encontraban sentados en una jardinera, uno bien cerquita del otro, o al menos lo suficiente. Las cinco y media de la tarde se profesaba en el reloj del pelinegro, supo que tendría que ir con el peli azul, a asegurarse de que no estuviera matando ya a la clientela.
—Tengo que irme ya— anuncio al sustito, que enseguida quito la sonrisa del peli naranja "Cuando crees que el tiempo que pasas con esa persona nunca es suficiente" y de nueva cuenta esos pensamientos celos, se supone que no te gusta que otras personas se acerquen Tengo que ir a vigilar a Grimmjow— siguió hablando y esta vez un extraño enojo se apodero de él "Celos, se supone que no te gusta que otras personas se acerquen" esas habían sido sus palabras pero apenas empezó a ver que tomaban forma…
No podía crecerlo, por fin parecía entenderlo las piezas empezaban a encajar poco a poco, ¿Por qué estaba enojado por Grimmjow?... corrección cualquier chico con el que el pelinegro era amable… celos. ¿Por qué no podía sacarlo de su cabeza?... mas bien el no quería sacarlo de ahí, le gustaba pensar en el pero le irritaba pensar que seguramente otra cosa que no fuera el mismo recorriera la mente de Ishida, pero no podía evitar sonreír bobamente cuando recordaba lo lindo que podía llegar a ser.
Le enojaban sus defectos, pero al demonio todos ellos, cada uno le gustaba, desde ser borde, porque eso lo hacía lucir tímido y torpe con la sociedad, hasta lo gruñón que era cuando veía a travez del. Volteo a verlo notando que el, le regresaba el gesto un poco preocupado, era simplemente perfecto… era lo mas hermoso que había visto.
Fue así que llego de golpe, las palabras de Rukia… tan rápido como el sonido de toda la muchedumbre llegando a sus oídos y que al mismo tiempo parecía todo estar en silencio. 2 palabras tan simples y con tanto significado que un no podía digerirlo del todo bien, miro a su izquierda una vez mas deleitándose con los ojos azules que le miraba expectantes, la frase se formo en su cabeza, tan clara e irreal, pero cierta.
Estaba enamorado…
Sus mejillas adquirieron un tono rojo que no paso desapercibido para el Quincy que decidió romper el silencio —Ichigo? — se sorprendió al ver que era llamado por su nombre. No por su apellido, justo como en su sueño, sonaba bastante bien de sus labios, aun cuando no había ningún tono erótico en el.
—Aun…— las palabras se atoraron en su garganta un momento, pero continuo— Aun… no tienes que irte… estoy seguro que el gato puede cuidarse solo— volteo hacia el lado contrario al Quincy, para evitar ver la sorpresa en esos ojos azules. Aparición un momento de silencio donde ambos se reusaban a mirarse y aunque se moría de ganas por perderse en aquel azul, prefirió acercarse de otra forma.
Aprovecho que ambas manos chocaban en la jardinea y empezó a rozar su meñique contra la mano del arquero, hasta tomar el meñique de Ishida y entrelazarlo con el propio. La chica se tenso, el shinigami pudo sentirlo perfectamente, sin embargo permitió que pasara.
No se miraron, solo se sentaron ahí sosteniendo sus meñiques, sonriendo como bobos sin que el otro se enterase. Sin saber que desde lo alto del edificio un tercero les observaba. Sonriendo malévolamente. Al fin y al cabo había avanzado un paso mas hacia su coordinado plan.
