Se despertó nuevamente, era la cuarta vez esa semana que no lograba cumplir con las mínimas seis horas de sueño que un ser humano necesita para descansar, su sueños que recorrían el mismo contexto una y otra vez comenzaban a preocuparle, no había otra definición para en el en ese momento que le quedara mejor que la palabra "pervertido".
Se sentó en la cama, viendo su orgullo en alto por cuarta vez consecutiva. Chasqueo la legua apenado, fastidiado, se paro de su cama para dirigirse a su pequeño baño personal,. La solución seria otra ducha de agua mortalmente helada, si continuaba así pescaría algo mas grave que un resfriado, mas seguro una pulmonía.
Paso aproximadamente 20 minutos en el agua y es que desgraciada erección, parecía tardar mas en bajarse conforme pasaban los días.
Salió del cuarto de baño con ropa interior limpia, con la toalla enredada en el cuello claramente molesto. Y aun mas irritado se sintió al ver a su amiga pelinegra sentada en su cama con brazos cruzados, mientras lucia descaradamente una de las pijamas de su hermana. Suspiro de cansancio, se imagino el sermón que venia.
—No es esta, la cuarta ves? — pregunto irónicamente, pues a sabiendas sabia la respuesta
—Quizá— contesto fastidiado, maldiciendo como muchas otras veces que la chica viviera en su armario. La ojimorado lo miro escéptica, recordándole que no podía hacer el tonto con ella. —Si— contesto mas claramente.
—la verdad, al principio estaba orgullosa de ti, ya que ese cerebro de chorlito que tienes había entendido algo —hablo la mujer casi en burla—Pero ahora creo que sigues siendo un idiota, cuando vas a empezar a moverte? —cuestiono mas seria levantando graciosamente una de sus cejas.
Sabia a lo que se refería, lo había descubierto al fin. ¡Si! Le gustaba Ishida ¡¿y que?! No era la primera ni la ultima persona en enamorarse, entonces, ¿Por qué Rukia estaba tan insistente con ello? También extrañamente sabia la respuesta. No era que ella estuviera muy al pendiente de eso (quizá si, un poco) pero era su amiga, y estaba preocupado por el. Ya eran cuatro noches, quizá la primera y la segunda noche hubiera sido normal pero 4… era ridículo.
En palabras de Rukia "Para que soñar si puedes hacerlo realidad". El sueño, consistía tontamente en una extraña declaración al Quincy, una muy cursi por cierto, seguida de unos tiernos besos, otros no tan intensos besos, para luego pasara a unos no muy sanos besos que lo obligaban a culminar en un acto sexual.
—Ya sabes que te gusta, solo tienes que decírselo… que mejor que una cita— hablo la shinigami—Lo dice muy claramente esta investigación— dijo seriamente mostrando el articulo de un revista, cuya pagina estaba adornada con miles de corazoncitos y cuyo nombre de articulo resaltaba en enormes letras rojas y letra cursiva "¿Cómo conquistar al amor de tu vida"
Miro la revista incrédulo, eso era Yazu, solo ella compraría algo así. Pero pudiera no estar tan equivocado—Unas…cita.. — repitió en su susurro mientras arrebataba la revista a la pelinegra, sentándose junto a ella mientras leía el articulo. Rukia solo, sonrió victoriosa.
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El cuarto mas o menos amueblado, se sentía caliente, probablemente por la llegada inmediata de la primavera, que en unas cuantas semanas daría paso a la llegada del hanami (o despertar de las flores). Todo parecería estaría cubierto de rosa, como si tapete delgado cubriera los suelos de las calles. Aunque aún faltaban días para eso, el calor y la humedad parecían colarse desde ya en el ambiente, incluso a pesar de tener la ventana abierta, la chica tenia calor, ciertamente el cabello largo no ayudaba en nada.
Su acompañante parecía menos acalorado pero de igual forma había algunas perlitas de sudor bañando su frente y parte de su cabello azul, sin camisa, por que el calor ameritaba, con solo los pantalones de estilo hakama propios del uniforme shinigami.
—Estás seguro de esto? — le pregunto ya por tercera vez el oji dorado, que entretejía sus dedos con los negros cabellos del Quincy frente a el. Su cabello era suave, lacio, incluso su olor era un tanto erótico. Se pregunto a si mismo si todo aquello era obra suya, por la formula, o era algo propio del ojiazul, algo mas genético.
—Te dije que si— contesto una vez mas, no le gustaba pedirle ayuda a aquel sujeto, pero siendo honestos, no tenía a alguien más. Agarro un poco de cabello y comenzó a jugar con el, sabía que era una decisión precipitada y hasta impulsiva, algo impropio en el. Pero era la única forma.
Con cuidado el peli azul paso el fino objeto por el cuello del Quincy, en una divertida ocurrencia de que el filo atravesara la delgada y delicada piel del chico que se estremeció ante el contacto. Frio metal contra su piel cálida, que generaron una gélida mirada de odio dedicada al shinigami que sin mucha atención continuo con su trabajo.
Lo dudo todavía unos segundos, la gente era muy delicada con aquello, en especial las mujeres y si bien el Quincy no lo era en contexto, también sería difícil para el desprenderse de aquello. Además, las únicas veces que lo había hecho, había sido con Nemu, porque ella era de cierta forma especial.
Peino una vez mas los suaves cabellos entre sus manos y se coloco aun lado del chico que permanecía sentado —Solo no vayas a venir lloriqueando después—
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A era un mes y una semana desde aquel incidente en donde el Quincy había pasado a probar la vida de una mujer, la semana del festival había quedado atrás habían ganado el suficiente dinero para su excursión hasta de sobra, lo hubieran repartido entre los alumnos pero Ryo insistió en que invertirlo en nuevas herramientas de limpieza para el aseo del salón.
Con el calor, los uniformes de invierno habían quedado atrás, ahora todos los alumnos usaban el uniforme de verano, con el suéter o el chaleco color crema. Todo había vuelto a la normalidad o al menos lo que pretendía ser lo normal, los alumnos del salón 3 continuaban con sus actividades fiarías, apenas era la hora de llegada y ya se encontraba la mitad del salón.
Orihime y Tatsuki platicaban de un programa que habían visto ayer. Asano, Mizuiro y Chad, discutían sus planes del fin de semana y eso que apenas era martes. Ryo leía un libro, mientras Chizuru le recomendaba a Michiru que tomara mas leche si quería tener encantos algún día e Ichigo simplemente estaba ahí, mirando desde la ventana y al mismo tiempo lanzando miraditas discretas a la puerta, ya que en cualquier momento el Quincy atravesaría esa puerta.
Le había costado un poco de su orgullo admitirlo y por que no, de su inteligencia, pero por fin lo sabía, le gustaba el Quincy, demasiado. Desde que lo había descubierto no dejo de pasar en su mente cada uno de los momentos que paso con Ishida, empezando cuando lo conoció; altivo orgulloso con ese elegante porte que despedía siempre que caminaba, no podía decir que lo sintió en ese momento fue amor a primera vista, pero algo en el le inquietaba, no solo el hecho de que fuera su enemigo, no, hubo siempre un "no se que" que lo jalaba hacia ojiazul.
Incluso, aun recordaba que no había conocido el color de sus ojos hasta el día después justo cuando lo agarro por la camisa y estuvo a punto de golpearlo todo por el reflejo de esos benditos lentes, todo aquello acabo como una batalla épica y después como si nada, lo invitaba todos los días sin falta a almorzar con él a pesar de las quejas de Asano, por que a diferencia de su amigo, a el si le agradaba la silenciosa pero reconfortante presencia del Quincy.
Recordaba también, todas las batallas que peleo a su lado, había ido con ellos a rescatar a Rukia con el a pesar de que a el no le agradaba los shinigamis. Lo preocupado que estuvo cuando esos bounts se lo llevaron, buscándolo en todas partes hasta lograr confundirlo con un transeúnte cualquiera. La incesante ganas de protegerlo cuando ya no tenía poderes y lo feliz que le hizo saber que los recupero y seguiría peleando a su lado.
—Al menos podrías fingir que me prestas atención— le reclamo la ojimorado volviendo a captar su escucha.
—Te estaba escuchando— bufo el peli naranja recargando su rostro en una de sus manos.
—Mentiroso… mejor solo di que quieres que llegue Ishida— sonrió la shinigami de forma felina, provocando que el sustituto se sonrojara y se golpeara contra su pupitre.
—Eso… no…no es verdad —tartamudeo intentando quitar el rojo de sus mejillas tallándolas.
—No?... Si eres aun mas obvio ahora que lo sabes— volvió a reír la pelinegra—Después de todo, desde ese día vas directo a su asiento a saludarlo y pedirle su almuerzo, sin mencionar que no dejas de mirarlo y los indiscretos sueños que tienes con el— el peli naranja solo evito la mirada de su compañera. —Además, si fueras mas atento notarias, que nuestro gigante gato azul ya lo sabe también y cada vez que lo miras o le hablas te mata con la mirada— aclaro la chica haciendo un par de dibujos, uno donde un leoncito Ichigo derramaba amor por un conejito Ishida mientras un gato azul los miraba con odio.
El sustito trataba de no burlarse ante los ridículos dibujos de su amiga cuando la puerta fue azotada, dando paso aun molesto, muy molesto peli azul, que de mala gana aventó la mochila que traía con el a su lugar, para luego el sentarse enfurruñado con los pies en su pequeño escritorio y por ultimo tirar una mirada acecina a todos los presentes, advirtiéndoles que ni siquiera intentaran respirar cerca de el.
—Jaegerjaquez-san espera por favor— se dejo escuchar la voz del Quincy que recién aparecía por la puerta, al parecer corría tras el espada.
Los mormullos del salón se fueron rápidamente, dejando un silencio lleno de sorpresa recorrer el recinto, todas, absolutamente todas las miradas se dirigieron ala puerta, mas específicamente al Quincy, que empezaba a destacar por su repentino cambio de apariencia. El chico se sintió cohibido y agarro su cabello ahora corto en señal de nerviosismo. Había sorprendido a todos, sin excepción incluso al mismo arrancar un día antes.
Su cabello que antes caía a cascadas sobre sus hombros y espalda, que suelto lograba sobrepasar la línea de sus glúteos, ahora con esfuerzo llegaba arriba de los hombros, a la mitad de su cuello. Algunos cabellos mas chicos de su flequillo caían graciosamente sobre sus ojos.
Las primeras en reaccionar fueron las chicas que en estampida corrieron hacia el Quincy para increpar al de lentes sobre su repentina decisión. —Que demonios te paso? —fue la pregunta de Tatsuki— Por que hiciste eso? —fue la pregunta Michiru—Tu cabello era tan bonito por que? — lloraba Chizuru.
—Ryuu-chan… por que?... tu cabello…— balbuceaba Orihime algo distante, aquello le había abierto una vieja herida, creía que el ojiazul disfrutaba su cabello largo, tanto como ella, antes de que sus inhumanos compañeros de primaria se lo cortaran.
—Yo solo…— el pelinegro no supo que contestar, se sintió intimidado con aun todas las miradas sobre el y solo se le ocurrió una cosa por hacer. Correr, solo corrió en dirección opuesta por donde había venido, desconcertando a todo los demás.
La primera hora dio inicio y el chico ni se preocupo por asomar la cabeza en el salón. Mayuri por su parte pareció hacerse el desentendido ante la falta del pelinegro y el hecho de que Grimmjow durmiera en su clase. La segunda hora paso también si la presencia del Quincy, asi hasta la hora del almuerzo.
El primero en ponerse de pie fue el sustituto que con manos en los bolsillo y sin decir palabra alguna fue en busca del pelinegro. ¿Dónde iba alguien que quisiera saltarse las clases sin ser descubierto?, afortunadamente conocía esa respuesta perfectamente, el Asano y Mizuiro lo habían hecho un par de veces. Hizo una pequeña parada y después subió rápidamente al techo de la escuela. Fue fácil dar con la pequeña figura del ojiazul hecha bolita, recargada en la reja que rodeaba la orilla de la terraza.
—No deberías saltarte las clases , te parecerás a Asano— comento de forma casual, acercándose a donde la chica.
El Quincy alzo la cabeza que mantenía oculta entre sus brazos y piernas —Kurosaki…—susurro viendo como el chico se sentaba a un lado de el— Eso seria horrible— rio un poco retomando la conversación. —Como sabias que estaría aquí? — se atrevió a preguntar sin dejar su posición.
—Solo tuve que pensar como un nerd que se saltaba las clases por primera vez. — hablo tranquilo y con una expresión aburrida, aunque estar solo con Ishida en la azotea hacia que su corazón palpitara desbocado.
—Oye! Que dem…— no pudo terminar su oración pues sintió algo frio golpearle levemente la sien. Volteo hacia un lado confundido, encontrándose con una lata de café (esas que tienen las expendedoras de Japón)
—Al menos no te saltes la hora del almuerzo también— el Quincy tomo la lata de café en sus manos
—Gracias— balbuceo sin mirarlo pero con una boba sonrisa en sus labios. El sustituto hizo lo mismo abriendo el su propia lata.
—Eh… olvide mi almuerzo en el salón— comento de repente sintiéndose totalmente idiota, escucho la risa mal contenida del chico a su lado, lo que lo obligo a mirarle mal, ahora se sentía aun mas estúpido que al inicio— No te rías cuatro ojos— elevo su voz poniéndose a la defensiva, pero eso solo hizo que Ishida se riera con mas ganas. —Maldición tendré que bajar de nuevo — se quejo rascando su cabeza, suspirando cansado mientras miraba con pereza la puerta.
—No tienes que hacerlo— hablo con calma el Quincy que sacaba un par de paquetes de su mochila, pues al huir había llevado con el sus cosas, después de todo no le habían dejado ni llegar adentro del salón. —Puedes comer mi almuerzo, yo comeré el de Jaegerjaquez-san— sonrió el pelinegro, extendiéndole una caja envuelta en un pañuelo azul cielo, la verdad estaba disfrutando estar a solas con el sustituto. En especial cuando parecía estar verdaderamente interesado en el.
—No se enojara el gato?— pregunto el sustituto intentando sonar indiferente, tomando la caja y rosando sus manos con el Quincy al hacerlo, no sabia como, pero parecía que entre mas tocaba la suave piel del ojiazul mas difícil se la hacia recordar su textura, como si tuviera que tocarlo constantemente, no solo sus manos, quería realmente tocarlo todo.
Noto el leve sonrojo en las mejillas del chico así que quito sus manos rápidamente igual o mas sonrojado que el otro —Esta… esta bien, el no merece que lo alimente en este momento— hablo la chica con cierto tono de rencor en su voz.
—El se veía muy molesto— obvio el peli naranja abriendo el bentou todo olía y lucia bastante apetitoso. Provo un poco de lo que había, sintiendo como sus manos temblaban ligeramente después de dejar el bocado en su boca, al parecer el chico no solo era buen repostero, si no un gran cocinero.
—Kurosaki— le llamo ocultando su cara tras una cortina de cortos cabellos que enmarcaban su rostro —Me veo, tan mal? — pregunto bajito y con las mejillas ligeramente sonrojadas.
Ichigo lo miro mientras sentía sus mejillas copiar a las del Quincy. Nada podría verse le mas, incluso en su opinión personal, ese corte le quedaba más a su rostro aunque ciertamente lo hacia lucir mas aniñado. Definitivamente le gustaba mas así. —Te vez bien— aseguro sin ninguna duda provocando que la chica volteara a mirarlo, le sostuvo la mirada un rato.
—Sabes… solo lo hice por que es difícil— el chico se recargo en sus brazos que a su vez descansaban en sus rodillas-Cuando tienes el cabello asi de largo siempre tienes calor, tienes que desenredarlo en las noches antes de dormir y al despertar, por que es mas fácil que se enrede y cepillarlo es realmente difícil, tienes que peinarte para que no se maltrate pero no puedes agarrarlo mojado por que te da dolor de cabeza, cuando lo vi corto..- -|| pensé realmente que me veía bien...pero al ver la reacción de todos… de Orihime…-la chica callo, con la mirada triste en el pelo. Empezaba a creer que habla cometido un error.
Pensaba en comprarse una peluca, cuando una enorme mano se poso en su cabeza y le obligo girarse para ver al peli naranja - A ti te gusta?
—eh?
—A ti te gusta cómo te ves? — reformulo su pregunta de forma seria, pero sin parecer enojado. El chico asintió tímidamente—Entonces, que importa lo que los demás piensan.
Uryu lo miro sorprendido ante la profundidad y veracidad de sus palabras, algo demasiado inteligente para salir de la cabeza de sustituto, según el. Se sonrojo y devolvió la mirada a su almuerzo, recordando el por que le gustaba el sustituto, esa actitud suya tan…—Además…—dijo interrumpiendo el hilo de pensamientos del Quincy — … Siempre me ha gustado mas las niñas de cabello corto— soltó de repente el sustituto.
La ligera brisa fría hizo que ambos sintieran escalofríos, sus corazones latían ligeramente acelerados. ¿Había sido esa una indirecta? Se preguntaron el Quincy y el shinigami al mismo tiempo. No se atrevieron a mirarse, ambos estaban avergonzados, el sustituto solo pudo atinar a pensar en lo que haría a continuación… Una cita, eso decía la revista y la su amiga shinigami estaba de acuerdo.
Miro de reojo al pelinegro, no perdía nada ¿no?, total el era del tipo que se arriesgaba —Hey Ishida— llamo su atención, vio al pelinegro dar un pequeño brinco, no quiso encararle pero hizo un ruido para saber que le escuchaba algo en el ambiente empezaba a sentirse rosa y levemente romántico, eso lo hacia ponerse nervioso.. Las palabras no salieron como esperaba que lo hicieron, lo medito un poco mejor, la revista decía que tenia que oírse sutil para no asustar o incomodar a la persona que se invitaba. —Quieres, tener una cita conmigo? — miro al chico escupir su café, bueno, eso no había sonado tan sutil como había querido.
El pelinegro tosió un poco tratando de sacar el liquido que había desviado su camino hacia sus pulmones, pareciese que le estaban jugando una mala broma. Siguiendo ese hilo de pensamiento, volteo hacia todos lados, esperando a encontrar a Asano escondido atrás de la puerta, o a Rukia flotando por los alrededores, incluso a Orihime burlándose de el bien escondida en alguna parte de la azotea. No ver a nadie le hizo sentir momentáneamente, estúpidamente feliz.
—Quiero decir…— se corrigió enseguida el shinigami, sin mirarlo con la mano en su nuca, rascándola como si asi pudieran salir mas fluidamente las ideas—…Si no tienes nada que hacer…este fin de semana… quizá, te gustaría… salir a pasear un rato— finalizo mirando a la chica. Se sintió nervioso, podría jurar que su estomago no sobreviviría a tanto cumulo de emociones , miro el rostro inquieto del Quincy y sin poder evitarlo, se arrepintió.
¿Cómo pudo ser tan idiota de pensar en invitarlo a salir? ¿Qué cosa en su cabeza le hizo creer que aceptaría? Y ¿Cómo demonios podría mirar a Ishida después de aquella quemada? Pensó en todas sus opciones posibles, la única manera de salir de eso, era huir, le pareció acertado asi que se levanto del lugar, dirigiéndose a la puerta —Bueno…si no quieres… me voy— dijo llanamente, caminando un poco rápido, apresurado pero sin parecer alterado.
—Espera! — se escucho la delicada y femenina voz del pelinegro que se había parado para alcanzar al sustituto, sin embargo paro a unos cuantos metros de el—Yo… yo..IRE! —grito lo ultimo cerrando sus ojos y con las manos en el pecho creyendo inútilmente que así detendría los latidos de su desembocado corazón.
Ichigo sintió que se le iba el suelo, no pudo contenerlo sonrió tan abiertamente como pudo— En serio? — pregunto incrédulo a pesar de estar feliz, el ojiazul no abrió los ojos solo asintió—Entonces…esta bien si paso a recogerte a tu casa? Como a las 12? —
Ishida lo miro por primera vez después de la invitación, tan rojo como un led navideño y aun mas cuando cayo en cuenta que miraba al sustituto a los ojos—Mejor… veámonos en el parque… si Grimmjow te ve ahí seguro empezarían a pelear— propuso acertadamente el Quincy.
—Tienes…razón— acepto a regañadientes, volteo su mirada a la chica, lucia tan bonita sonrojada que se tentó a hacer algo con ella, se acerco lo mas que pudo y lo tomo por los hombros, sintiendo como el cuerpo mas bajo que el suyo se tensaba al contacto— Nos veremos entonces — rió y sin previo aviso beso la mejilla del pelinegro para luego salir velozmente de ahí.
Ishida no supo que hacer, tanto así que no siquiera se atrevió a pararse en el salón de clases, lo único que venia a su mente una y otra vez, casi como el vaivén de las olas del mar era la palabra "cita". Por que si, tenia una "cita" con el sustituto y eso le hacia risiblemente feliz, absurdamente enojado (después de todo era injusto que su corazón le hiciera ver como un idiota que tarareaba una canción de amor), impávidamente lleno de esperanza. Después de todo si lo invitaba a salir, era por que sentía "algo" por el y sentir algo por el podría hacer que su boba historia de amor por el sustituto tuviera un final feliz… pensó el Quincy mientras dejaba el libro sobre su buro. Aquel miércoles de primavera por primera vez en mucho tiempo Ishida deseaba, que ya fuera sábado
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Callo de lleno en la cama, las sabanas se mecieron suavemente y el golpe seco a penas y se escucho gracias a la suavidad del colchón. Había sido un dia agotador, a pesar de haberle dicho al Quincy que no faltara a clases, al parecer había tomado su consejo para lanzarlo por la borda, pues no volvió al salón de clases (le había seguido el espada dos clases después, era obvio si no estaba Ishida el no tenia necesidad de estar ahí). Al notar la falta de presencia de la ahora chica, Mayuri creyó conveniente torturar a los pobres alumnos con razonamiento inferior al de Ishida y Ryo.
Y, aunque esta última se había salvado de varias preguntas, en cambio los demás era un caos. Su pobre alma y cerebro habían terminado rendidos, jamás imagino que la clase de economía domestica podría resultar tan desastrosa. Lo único que quería en ese momento era cenar algo ligero para irse lo mas rápido a dormir, pero al parecer su cuerpo le decía que no cenaría hoy.
Dejo que el agotamiento le fuera llevando de apoco al mundo de los sueños, con la agradable sensación de que descansaría bien, sus músculos empezaron a relajarse, dejando que los sonidos del exterior se hicieran ecos, todos excepto el inconfundible tono del timbre de su casa que no dejaba de sonar y que lo había traído de vuelta de los brazos de Morfeo.
Enojado por la repentina interrupción abrió de sopetón la puerta de su cuarto, bajo a zancadas las escaleras y se adelanto a su castaña hermanita para abrir la puerta de la casa. Ya iba a empezar a refunfuñar cuando los extraños peregrinos que tocaron la puerta entraron por la misma como si fuera la propia.
—Ichigo amigo mío tardaste mucho en abrir— reclamo Asano pasando con una enorme mochila en la espalda, tal parecía que se iba de excursión
—Con permiso— hablo Mizuiro entrando también con una gran mochila y seguido de un enorme Sado que solo hizo una pequeña inclinación para pedir permiso. Asano que ya había ingresado por completo a la casa, se dedico a alabar a Yazu por lo mona que se estaba poniendo conforme a su edad, cosas que merecida una certera patada en la cabeza que le tiro al piso.
—Y que demonios crees que estas haciendo? —cuestiono molesto por verse interrumpido en su propia casa, aun pisando la cabeza del castaño mientras este lloraba por el dolor del golpe.
—Que cruel eres Ichigo— lloriquea desde el suelo aun en su melodrama— A pesar de que estamos aquí para apoyarnos en las buenas, en las malas y los estudios tu me tratas de esta forma, a mi, que soy tu mejor amigo, tu compadre, tu ejemplo a seguir…— su parloteo fue nuevamente interrumpido por el pie del shinigami que un arranque de desesperación ante tanta tontería volvió a pisarle contra el suelo.
—Habla de una vez.. — apresuro
—Venimos a estudiar Ichigo— hablo con parsimonia Mizuiro, esto tranquilizo al sustituto que dejo de torturar a su "amigo" una vez que Sado asintió en forma silenciosa, secundando al pequeño pelinegro.
—No es algo tarde para estudiar? — pregunto quejumbroso el peli naranja, sin mencionar que aun era mitad de semana.
—Querido Ichigo nunca es tarde para eso— hablo el castaño con una euforia inusual en el cuando se trataba de los estudios
No le quedo de otra mas que hacerlos pasar, total ya habían recorrido el camino hasta ahí. Hablo con su papá pidiendo por el amor a cualquier dios existente que no se pasara por ahí y agradeció a su pequeña hermanita el que le llevara algunos bocadillos mas tarde antes de que ella se acostase.
Los chicos se acomodaron en el pequeño cuarto, sacando de todo, desde bocadillos, bebidas, pasando por revistas para caballeros hasta (cosas de hombres) que desorientaron al sustituto, ya sabia el que era un milagro improbable que Asano se ocupara de su vida escolar. — No que íbamos a estudiar? — pregunto, aunque ya de antemano sabia la respuesta.
—Ichigo, Ichigo, Ichigo— hablo Asano meneando su cabeza de forma negativa reiteradas veces — La noche es joven y nosotros como adolecentes tenemos que aprender a disfrutarla— hablo enérgico haciendo una pose ridícula. Kurosaki pensó un momento seriamente en echarlo de su casa.
—Solo esta sentido— hablo calmado el pelinegro— Las chicas hablaron de hacer un pequeña pijamada en casa de Ishida, en compensación por haber sido groseras con ella esta mañana— explico tranquilo
—Pero cuando pregunte si podía participar , esa bruja de Chizuru hablo de que era cosa solo de chicas— susurro Asano con rabia teatral.
—Así que era eso…— Ichigo pensó en Ishida de momento y se sonrojo, creyó conveniente ya que estaban ahí preguntarle a sus amigos algunos consejos, después de todo no sabía como prepararse para su primera cita. Lo pensó un segundo mas, realmente no creía que fuera buena idea comentarlo, después de todo el castaño no era precisamente discreto, pero si lo pensaba mejor a quien le preguntaría ¿A su padre?; no gracias seguramente le daría dinero para el hotel y una caja entera de condones… ¿A Urahara?, para empezar se reiría de el y luego le cobraría cualquier consejo y bueno de ahí en fuera no tenia a nadie mas, sinceramente no quería involucrar a Rukia en un problema de "hombres"
Se decidió por fin, les diría a ellos, ante todos sus conocidos, son los que mas le inspiraban confianza— Hey,,, — llamo la atención de los tres. —Digamos que…. Hipotéticamente… y solo así de forma hipotética… si yo tuviera un cita… ustedes sabe que tendría que hacer? — ahí estaba, lo había dicho… o algo así. El silencio reino el lugar, Asano dejo caer una de las revistas que llevaba, Mizuiro había dejado de comer papitas, y sado había dejado a medias su bebida; parpadearon en conjunto, al mismo tiempo, y luego se echaron cual lobos hambrientos sobre el sustituto.
¿Quién es? ¿Cuándo fue? ¿Es bonita?¿la conocemos?¿es de nuestro salón? ¿Qué tan grande son sus pechos? (ese había sido obviamente Asano) ¿Dónde la llevaras? ¿Planeas besarla?...esa y miles preguntas mas, ¿qué parte de la palabra hipotéticamente no habían entendido?. Ichigo lucho, pero al fin se los había quitado de encima, al parecer tendría que hablar, no tenia opción.
—Yo..invite a Ishida… y acepto —susurro bajo pero audible, las miradas se clavaron en el, incrédulas, verdaderamente impactadas, tanto así que la pequeña lata de bebida energizante que Asano raia en las manos cayo directo al suelo al verse acabada la oración.
—Que?! — exclamo Asano siendo el primero en reaccionar—Como me puedes decir que Ryuu-chan pudo aceptar salir con alguien como tu! —chillo el castaño agarrando su largo cabellos jalándose tratando graciosamente de arrancarlo
—Como que alguien como yo? — le replico el sustituto clavándole una mirada acecina que congelo Asano
—Dices eso por que a ti seguramente te hubiera mandado al diablo— hablo el pelinegro con parsimonia.
—No es justo! , este bastardo ya tienen a Orihime ahora también se lleva a Uryuu, déjanos algo a los demás tu bastardo— lloriqueo aun mas el castaño tomando al pelirrojo por al solapas de su camisa tratando de sonar amenazante
—A que te refieres con Inue idiota— el shinigami golpeo la cabeza de su amigo, indicándole que mas que miedo le causaba pena ajena. Paso su atención a la mirada furtiva entre sado y Mizuiro, la silenciosa charla que proclamaba que no dirían nada mas de Orihime, al final de cuentas la chica es la que tenia que hacer que Ichigo se diera cuenta de sus sentimientos. —Que pasa? — pregunto el ojicafe, preocupado de no haber entendido algo importante
—Nada… y dime, a donde piensas llevarla? — pregunto animado el mas pequeño tratando de cambiar la conversación
—A..pues no había pensado en eso— confeso un poco avergonzado, a final de cuentas su invitación había sido un acto de impulso, no se había detenido a pensar las cosas, como siempre. Sus tres amigos rieron ante la personalidad tan instintiva de su amigo.
—Debes pensarlo bien, después de todo si se divierte tal vez ganes una "recompensa" — la risa de Asano se volvió picara, cómplice y llenad de doble sentido
—A que te refieres? — tanteo el suelo Ichigo, alcanzando una de las botellas de energizante, de aquellas que tienen alcohol
—A que mas, que podrías besarla picaron— el codo de Asano golpeo repetidamente el costado del sustituto, al mismo tiempo que alzaba las cejas insinuante. El peli naranja se sonrojo.
—N digas tonterías— reclamo a la defensiva
—No son tonterías Ichigo—hablo esa vez Mizuiro —Ishida es una chica linda no me digas que no te dan ganas de besarla? — indago, por que para ser sinceros a hasta el el daban ganas de hacerlo.
De besarla? Claro que tenia ganas de eso y mucho mas, si no a que vendrían esos sueños llenos de arrebatos carnales. —Si…pero… no creo que pase
—Anda chico, si haces bien tu trabajo hasta podrías llegar a cuarta base— hablo de nuevo Asano
—No seas ridículo esas cosas no se hacen en una primera cita— le replico el pelinegro al castaño
—Claro que si, si Ichigo juega bien sus cartas podría pasar.
—No me interesa hacer eso—mintió y todos lo notaron por el color rojo en sus mejillas, le miraron incrédulos, sin tragarse ni una sola palabra— Vale si… pero me conformaría con besarle y ya — admito rojo como tomate. Sus amigos solo rieron nuevamente ante la extraña faceta tímida de su amigo.
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Estaba sentado en el colchón, viendo de reojo al hombre que dormía o aparentaba hacerlo al otro extremo de la cama dándole la espalda, si bien no extraño que estuviera tranquilo silencioso y vacio, al llegar le había mal acostumbrado al ruido de las discusiones y a su extravagante compañía que no le era desagradable.
No pediría disculpas, al fin de cuentas el no había hecho nada, solo había cortado su cabello, eso no era un crimen. Acomodo su pijama, blanca como todo en el guardarropa de un Quincy, aunque le quedaba grande a estas alturas -después de todo mas de 20 cm de perdida de altura tendrían sus efectos en su ropa- gateo hasta el, apenas asomándose para ver si realmente dormía y si tenia los ojos cerrados pero el pelinegro no era tan idiota como para caer en el truco de hacerse el dormido.
—Si vas a fingir por lo menos no frunzas el seño cuando me acerco a ti— bufo el Quincy logrando que el peli azul abriera sus ojos— Cuanto tiempo estarás molesto? — pregunto el también ya fastidiado de comportamiento del espada. Sin embargo no recibió ninguna respuesta— Al emnos podrías decirme por que?! — grito esta vez, molesto.
El peli azul se sentó brusca en la cama, mirándole mal—No te hagas el tonto conmigo Quincy idiota— le reclamo, la primera impresión del pelinegro fue sorprenderse, la segunda enojarse, ¿como se atrevía a llamarle idiota?
—Como…— las palabras quedaron en el aire, en un momento ya se encontraba debajo del ojiazul, con la muñecas fuertemente sostenidas en sus costados, la mirada del ojiazul se clavo en sus ojos de un azul mas fuerte, estaba enojado era obvio.
—Lo escuche de esos humanos en los pasillos de esa jodida escuela, al bastardo ese, le gustan los chicas con cabello corto… y al día siguiente tienes esa apariencia… que es lo que pensarías tu? — el espada hablo serio sin dejar de sostenerle la mirada. Era verdad, lo sabia, el mismo Kurosaki selo había dicho esta tarde, pero una razón y la otra no tenían nada en común.
—No lo hice por eso—platico mas tranquilo— Yo simplemente tenia calor— aclaro sonriendo un poco, a veces los celos de Grimmjow le resultaban algo encantador.
—Creo que la peor parte, es que te ve jodidamente bien— no le importaba saber que el corazón del Quincy le pertenecía al shinigami, el simplemente hacia o que le venia a la mente, como ahora, mientras se acercaba peligrosamente a la cara del joven, tanto, que el aroma a lavanda y la suave y arrulladora energía espiritual del pelinegro empezaban a hacer mella en el. Solo lo besaría un poco, una tercera quizá cuarta vez, quizá si el huraño papa del chico estaba ocupado podía divertirse un poco con el cuerpo del niño.
—No se lo que estas pensando… pero te recomiendo que lo detengas ahora mismo— la voz salió gruesa inconfundible con rudeza y quizá llevando en ella un ligero toque de amenaza
La acción del espada pareció automática, aun sentado sobre la cadera del Quincy levanto su torso, llevando las manos hacia arriba indicando con ese gesto que no había tocado o hecho algo aun, como si se tratase de un delincuente al que la policía a arrinconado y gritado levante las manos. La estela de luz brillante cedió, justo a tiempo pensó el arrancar viendo como el hombre de traje de casimir blanco entraba a la habitación, subiendo el puente de sus lentes para dejar paso a sus arrebatadores, pero peligrosos ojos azules.
—Ya que al parecer tendrás una orgia, debo sugerirles a las señoritas enpijamadas que te esperan a bajo que suban, o pretendían hacerlo en la sala? — dialogo sarcástico el peliblanco, sin dejar de mirar despectivamente al peli azul, que bajaba en lentos movimientos del regazo de Uryuu.
—Señoritas? — cuestiono el pequeño Quincy dando a entender que no sabia a que se refería su padre.
Lo comprendió justo después, en el vestíbulo, donde el/ella con los dos hombres secundándola ( Ryuken a su derecha y Grimmjow a la izquierda) bajaron para recibir al considerable numero de chicas que esperaban todas en pijama y cada una con su respectiva enorme maleta. Rukia; usando una de las pijamas con cuello sport que siempre le robaba a la hermanita de Ichigo sonriendo felinamente mientras a parte de su mochila sostenía una gran bolsa de malvaviscos. A su lado Orihime; vistiendo una camisa de manga corta en color blanco de algodón y unos pants algo aguados para ella en color rosa, ella igualmente a parte de su mochila agarraba tiernamente un enorme conejo que parecía hacer juego con sus pantalones y con el que escondía su enorme sonrisa traviesa. Atrás de ella hacia su aparición Tatsuki; mas informal se veía con el mini short en color negro y una playera de tirantes del mismo color pero en diferente tono, el Quincy pudo vislumbrar que o que usaba mas esa actitud tan ruda la hacían lucir ligeramente sexy
Atrás de Rukia, lucia despampánate y llamativa Chizuru; con una bata roja escarlata adornada de flores, que abierta, dejaba al descubierto el atrevido baby doll del mismo color. A su lado no tan llamativa, estaba Ryo con una pijama… o mas bien camisón en color blanco con algunos encajes en el cuello y con el largo rosándole los tobillos. Y por ultimo una tímida Michiru que escondida atrás de Ryo apenas y dejaba ver su pijama de borreguitos.
—Chicas… que hacen aquí tan tarde? — pregunto nerviosos el Quincy, con miedo de saber la respuesta ante la apariencia de todas.
—Vinimos a disculparnos por portarnos tan mal esta mañana— aclaro Tatsuki
—Asi es decidimos compensártelo con una noche de diversión maravillosa— dijo entusiasmada la peli naranja
—Pero… mañana es viernes, tenemos clases
—No nos vamos a desvelar mucho, anda déjanos compensarte— hablo Rukia
—No es tanto por mi… es mas por…— dejo de hablar para mirar a Ryuken que tan solo, en menos que un segundo ya tenia las miradas suplicantes de todas las niñas sobre el. El hombre adulto intento mantenerse firme, pero una vez y había sido derrotado por aquellas miraditas y esta no seria una victoria para el.
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Se instalaron en su alcoba en menos de 5 minutos, alrededor del extraño circulo que habían formado había un montón de cosas que estaba seguro por demás que no eran de su interés. Desde comida chatarra 8mucha de estas), pasando por maquillaje (rubor, esmalte para uñas y un sinfín de tratamientos faciales) hasta revistas donde los logos de portada resaltaban en títulos brillantes una pila de artículos de moda, belleza, amor entre otros. Fue un leve momento, en que parecieron hablarse entre ellas ignorando al Quincy hasta que Chizuru decidió romper el silencio.
Se acerco hasta el Quincy, sentándose detrás de el con peine en mano para empezar a cepillarle el cabello —Hey Ryuu-chan no puedo creer que los rumores sean ciertos— comento picaronamente llamando la atención de todas. Ryo había dejado de pintarle las uñas Michiru y Rukia de trenzarle el cabello a Orihime, mientras que Tatsuki dejaba las papas a un lado.
—Cuales?— pregunto ingenuo el chico dejándose hacer, a final de cuentas se sentía de maravilla que alguien mas le cepillara el cabello
—Esos que decían que el elfo de cabello azul vivía en tu casa— aclaro en un referencia al espada a final de cuentas jamás se acordaría de su extravagante nombre alemán. Ishida se sonroso levemente.
—Bueno si, no tiene otro lugar en donde quedarse y le ofrecí mi casa— en parte dijo la verdad, el enorme gato no tenia a donde ir que no fuera la casa de Urahara y dudaba que aquello le hiciera mucha gracia.
—Ju— rio de forma perversa la pelirroja— Y? duermen juntos? — a Ishida le subió la intensidad en el color de las mejillas , la respuesta era si… pero ellas no tenían por que saberlo, y menos si se hacían una idea equivocada de eso.
—Claro que no, el padre de Ishida jamás consentiría eso— hablo Tatsuki defendiéndola
—Oh pero vamos… puedo ver el amor flotando entre ustedes— se quejo Chizuru sin borrar la sonrisa depravada—No te gusta ni un poco Ryuu-chan? — pregunto maliciosa, ansiosa de saber la respuesta
Uryuu había adquirido otro color, uno que contrastaba drásticamente con su pálida piel, pero que podía combinar perfectamente con el cabello de Chizuru. No sabia que responder a eso, no iba mentir, Grimmjow era por demás atractivo, besaba bastante bien y si bien tenia un carácter de la tiznada era una persona educada con el (en algunas ocasiones. —Algo…así…—susurro pero todas le escucharon
—EH?! En serio? —grito la pequeña shinigami, diciéndose a si misma que perjuraba que tenia sentimientos hacia Ichigo
—Bueno el me atrae… pero yo estoy enamorado de alguien mas— el sonrojo se hizo mas violento si se podía. Hubo un breve silencio, un corto en el cual Rukia pudo notar como el pequeño envase de jugo de Orihime era torturado por la misma y aun así sonreía para las demás.
—Enamorada?! — se sorprendió Michiru— De quien?
—Bueno…— eso si no lo diría, no tenia el valor ni el corazón de hacerlo frente de Orihime
—Kurosaki-kun…no es así? —hablo Orihime sin dejar de sonreí con los ojos cerrados y curvados en muestra de una felicidad que era obvio que no sentía. El Quincy abrió a la par los ojos y aunque había un poco de culpa en ellos decidió mostrarse indiferente ocultándose detrás del reflejo de sus lentes. El silencio se hizo denso, ahora todos miraban al ojiazul en respuesta de una negación o una afirmación.
—Si…— contesto el chico con la mirada en el suelo, preguntándose quien sería el primero en reclamarle, seguro seria Tatsuki, eterna defensora de Orihime… pero el silencio solo se promulgo.
—Tranquila Ryuu-chan no tienes de que avergonzado, siempre he querido una amiga a la que le guste Kurosaki-kun para que asi podamos hablar sobre cuan maravilloso es, que te guste realmente me hace feliz… así que, esforcémonos juntas— la voz de la ojigris había salido normal, sin embargo algo entre las líneas de esa oración le hacían sentirse inseguro.
—Jo, quien diría que mi amigo Ichigo es tan popular— bromeo Rukia tratando de romper la tensión del lugar, sonriendo felinamente.
—Ciertamente no es un gran partido como pudieron fijarse en el? — hablo esta vez Ryo, sacando unas leves carcajadas a las demás
—Es verdad, el chico apenas y puede notar una espada entre un montón de cuchillos— las risas siguieron, era verdad a final de cuentas, el sustituto er aun poquitín despistado.
—Pobrecitas, ya siento lastima por ustedes— hablo Tatsuki en un tono cansado, en que lio e habían metido sus dos amigas. Las risas continuaron, cada vez mas fuertes, las bromas referentes a Ichigo también. Poco a poco el ambiente se tornaba mas amistoso e inclusiva familiar.
Al final se habían dormido alrededor de la 1 de la mañana, entre chismes de la escuela, preguntas entrometidas y aventuras vergonzosas. El ojiazul había sentido un comodidad que nunca antes había sentido con los chicos… con cualquier persona en realidad. Nunca había deseado tanto, no volver a ser varon en especial cuando Rukia , Chizuru y sorprendentemente Ryo, la dijeron de forma discreta que estaban de su lado.
