Disclaimer: Harry Potter, sus personajes y mundo le pertenecen a J. K. Rowling. *se escucha un sonido ahogado, como si fuera una persona amordazada*. Ignorenlo, no es nadie *¡AYUDA! Se puede apreciar que es Sirius Black*

"Este fic participa en el reto "Olores de Amortentia" del foro Amor de Tercera Generación."


Regaliz


A Teddy nunca le gustaron los caramelos de regaliz. Cuando era chiquito, su abuela Andrómeda intentó, varias veces hay que decir, que le gustaran porque ella sabía que, sobre todos a los chicos de la edad que en ese entonces tenía su nieto, le gustaban. Pero no pudo lograr su cometido.

Pasaron los años y el gusto por los caramelos no estaba. No lograba comprender la fascinación que tenía las personas por esos dulces. No, no lo entendía.

Pasaron los años y se enamoró de Victoire. Y a Victoire le gustaba el regaliz. Y fue ella la que le insistió a su novio, otra vez, que probara esos caramelos. Una tarea difícil, pero que la la mayor de los Weasley no dio por terminada.

Fueron muchos los intentos que la rubia tuvo que hacer, y en cada uno, Teddy se rehusaba a probarlos. Y en cada uno, ambos terminaban enojados, Victoire al no entender la actitud de Teddy, y Teddy porque no quería probarlos y porque la insistencia de su novia, sobre ese tema, lo estaba cansando, levemente.

—Vamos, Teddy. Pruébalos—Victoire se encontraba en la cocina de La Madriguera, junto a Teddy. Ambos estaban apoyados contra la encimera que había en una de la paredes.

La muchacha se encontraba con un jarrón de caramelos de regaliz y le estaba ofreciendo, por décima vez, a Teddy para que probara.

—No, Vic. ¿Cuántas veces te lo tengo que decir?—el muchacho se pasó las manos por su cabello, en un signo evidente de que estaba nervioso—. No me gustan.

—¿Alguna vez lo has probado?-la rubia jugó su última carta. Era la primera vez que se lo preguntaba.

Teddy se quedó mudo al escuchar esa pregunta. Nunca se la había hecho.

—Eh... No—contestó nervioso.

Una sonrisa apareció en los labios de Victoire.

—Con más razón. No sabes si te gustan o no. Así que prueba—esta vez no le dio tiempo a que su novio respondiera, ya que le puso uno de los caramelos en la boca. A Teddy no le quedó otra opción que comérselo.

—¿Y? ¿Ahora que piensas sobre ellos?—la Weasley preguntó. Y obtuvo la respuesta segundos después, cuando Teddy se ruborizo levemente.

Y con ese gesto, Victoire comprendió que había ganado. A Teddy le gustaba el regaliz.

Y Teddy había descubierto que ese era el segundo aroma que sentía en la poción: el regaliz que tanto odiaba al principio y que Victoire había logrado que le gustara.


Bueno, y acá va el segundo aroma de Teddy. La verdad, me costó escribirlo, porque no sabía como relacionarlo, pero creo que me quedó bastante bien.

¿Review? ¿Hechizos?

~Bel~