Disclaimer: Naruto no me pertenece.
Bad Boy
Capitulo 5
Sakura
Solté un suspiro y abrí con pesadez los ojos. No sentía deseos de levantarme. Miré mi habitación, que estaba levemente iluminada por la luz que se filtraba por entre las cortinas. Afuera podía escuchar el ruido de gente en la calle, perros ladrando, niños jugando.
Con fatiga, aparté las sábanas me puse de pie. Mi pijama, color rosa pálido, se amoldó a la nueva postura de mi cuerpo y se zarandeó suavemente a medida que avanzaba hasta la ventana.
-Tres días...- Me dije en un susurro corriendo las cortinas. –Tres días en los que evito a Sasuke-kun. Me siento muy tonta.- Me quejé por lo bajo, mirando a tres pequeños jugar con un cachorro.
Si, llevaba tres días evitándolo.
Desde que desperté en mi cama, todavía cubierta con aquella diminuta toalla, estuve evitando quedarme a solas con él. En lo posible, evitaba verlo.
No es que no muriera de ganas por estar cerca de él. Es que... No estaba bien. Simplemente eso.
Inspiré y abrí las cortinas y, luego, la ventana. Necesitaba un cambio de aire.
Sonreí al sentir el aire perfumado, que solo puede percibirse en primavera, y fui a darme una ducha rápida antes de comenzar con mis cosas.
Una vez acabé con mi baño matutino, me vestí y ordene mi habitación. Luego salí con calma a prepararme el desayuno. Naruto se había ido a la universidad y ese día yo empezaba tarde mis clases.
Medité un momento mis posibles actividades, para luego decidirme por pasear por el centro y ver si me interesaba algo para comprarme.
Salí de la casa con calma, cargando una mochila.
La calle estaba atestada de gente que corría de un lado a otro apurada por llegar a sus trabajos, llevar sus hijos a la escuela, o cualquier otra actividad.
Yo, por mi parte, caminaba sin apuro. No tenía prisa por llegar a ningún lado.
Hasta luego de un momento.
Andaba con calma, ignorando todo a mi alrededor, pero comencé a sentirme observada. Alguien me estaba observando, puesto que sentía su mirada en mi nuca, o quien sabe donde, mientras circulaba.
"Kami... ¿Será un pervertido¿Un ladrón¿Un homicida¿Un violador?" Me pregunté apresurando el paso discretamente. No podría hacer nada hasta que estuviera sola, en cualquier caso. Busqué algún sitio para ocultarme. Tenía que resguardarme de aquella mirada que me estaba acosando, incomodando.
Avancé con mayor rapidez. Pero pude escuchar que aquél desconocido aceleraba su caminar. ¡Diablos!
Sin darme cuenta, había llegado al parque. Luego de decir una sarta de maldiciones, mentalmente, miré en todas direcciones buscando donde refugiarme.
"Me va a alcanzar... y me va a... ¡quién sabe que va a hacerme!" Me quejé mentalmente dándome por vencida. No encontraba ningún sitio donde poder ocultarme. Irremediablemente estaba destinada a que aquel desconocido me apartara de la sociedad y el bullicio, para luego...
Antes de que pudiera imaginarme mis diversos finales, todos horribles, pasó.
La campana de la iglesia, sonó como una hermosa canción en mis oídos. ¡Eso era!
Me giré rápidamente y corrí hacia la iglesia. Era brillante. Podría entrar ahí y esperar un momento, hasta que pasara el peligro.
Tomé aire agitada y miré a mi alrededor. Era un sitio bastante tranquilo.
-No entiendo por qué Ino-chan dice que estos lugares son un horror...- Comenté para mi misma mientras caminaba entre las filas de asientos mirando los vitrales de colores y las estatuas de los distintos apóstoles.
Bueno... eso sí era aterrador. Esas figuras miraban un punto fijo con una expresión bastante extraña. Casi retorcida.
Luego recordé una charla que había tenido con ella una vez, cuando me contó sobre algo que estaba estudiando en la facultad de abogacía. El caso de un cura que había violado a los niños de su hogar.
Me reí levemente al recordar la frase con la que había terminado esa charla que me dio: 'Las iglesias son como fábricas de pervertidos.'
Suspiré y vi a mi alrededor, para luego sentarme en uno de los bancos de roble. Recargué mi frente en la parte del banco delante mío, el cual tenía una especie de saliente para orar, y solté un quejido. Estaba cansada y mis pies me mataban. No debí ponerme esas botas.
De haber sabido que un acosador me perseguiría...
Apoyé el mentón sobre mis brazos cruzados y miré al frente. Frente a mi había una enorme figura de Jesús crucificado. Intenté recordar las clases de catequesis de la escuela, para poder reflexionar un poco sobre aquello y no pensar sobre mi 'fan' que podía estar esperándome fuera.
Miraba todo callada. Recordaba que a mi madre y mi abuela ir ahí les parecía una experiencia relajante, o algo así. A mi, ese lugar me daba escalofríos.
¿Estaría demasiado perdida¿Me iría al infierno irremediablemente?
-Sakura... no pienses tonterías...- Me quejé sacudiendo la cabeza de un lado a otro, para luego arrodillarme. Capaz si oraba un poco salvaría mi alma. Quizás rezando podría olvidarme de las cosas en mi cabeza.
Junté mis manos y apoyé la frente en ellas para meditar, después me incorporé un poco y miré en la fila a mi derecha. Un par de ancianas me veían y murmuraban cosas. Algo sobre la juventud de hoy en día y no se qué mas.
Me sobresalté al escuchar la enorme puerta de la iglesia abrirse, soltando un chirrido. Inconscientemente giré la cabeza para mirar, para acabar arrojándome al suelo, escondiéndome entre los bancos.
¿Qué demonios hacía Sasuke-Kun ahí?
Pasé saliva y vigilé su andar por debajo de los asientos, mientras él avanzaba por el pequeño pasillo en el centro de estos.
Ese caminar tan... sexy
"Maldición" Me quejé mentalmente. No tenía que andar pensando en él de aquella manera. Me había propuesto olvidarlo.
Pasé saliva y gateé hacia atrás, apartándome con cuidado de no hacer un solo ruido. Casi di un grito cuando me golpeé con algo a mi espalda, al mirar me topé con una pequeña especie de cabina. El confesionario.
-Si...- Susurré para mi misma y abrí la puerta, para luego entrar en esta y cerrar. Parecía que él no me había visto, por lo que solté un suspiro de alivio.
Era un plan perfecto. Me quedaría allí hasta que se largara, y yo podría seguir con mi vida tranquila. Sin Sasuke-kun.
Me senté en el pequeño banquillo de madera, también roble, y miré la puerta del diminuto espacio.
No podía entender qué hacía el allí. La opción de que iba a rezar o solo presenciar la misa, me resultaba demasiado divertida e increíble.
No daba con esa imagen.
Tomé aire y apoyé mi espalda contra la pared y cerré los ojos. Necesitaba apartarme de él, todo lo que fuera posible. No quería volver a verlo.
Bueno, si quería... pero no debía.
-Sasuke-kun...- Susurré mirándome las rodillas, para luego sobresaltarme al escuchar la puerta del confesionario abrirse. La luz de fuera de aquél cubículo me encegueció por unos momentos. Al ver a la persona parada frente a mi me quedé helada.
Luego... todo se volvió a poner oscuro.
N/A: gusto!? espero que si... jajaja Kami! Que emoción este capitulo no?? En el próximo... jejeje -cara pervert-
Gracias a todos los que me dejan reviews!! Me animan mucho y mas ahora me alegra, cuando estoy pasando una situación, no muy agradable.
Espero les haya gustado el capitulo. Ya saben la única manera de hacérmelo saber(cofreviewcof)
Besos a todos:)
MaeryxPunkgirl
