Disclaimer: Naruto no me pertenece!

'Bad Boy'

Capitulo VII


Sakura

Eso no fue nada bueno. Nada bueno.

Bien, lo admito, estuvo más que bien. Él... ¡Él!

Pero era el lugar incorrecto y, uno de los dos, era la persona incorrecta para el otro. Asumí que debí ser yo. Estando siempre en el lugar incorrecto, en el momento menos indicado.

Pero eso ya había terminado.

Suspiré y asentí para mi misma mientras caminaba hacia la facultad. Había acabado.

-Sasuke-kun... no es para mi... y ya tengo que olvidarme de él...- Me recriminé mientras avanzaba hacia mi destino.

Estaba decidida a olvidarlo. Debía hacerlo. Era una obligación. No podía darme el lujo de que jugara conmigo y me lastimara. No.

Esa noche, cuando llegué a casa, Naruto seguía ensayando con su banda. Me encerré en mi habitación y me puse a leer el periódico buscando empleo. Haría un trabajo que ocupara todo mi tiempo libre, para no volver a verlo. No me importaba cuanto pagaran, ni nada similar.

Solo quería olvidarme de Sasuke-kun.

Finalmente, conseguí un empleo. Trabajaba como mesera en un bar cerca de la universidad y la paga era buena. Los clientes eran educados y mis compañeros eran amables. No tenía ninguna queja respecto a mi empleo.

Iba todas las tardes, luego de la universidad. Los sábados me quedaba todo el día y los domingos descansaba.

Era genial, porque no volví a encontrarme con Sasuke-kun. Podía estar tranquila... aunque, lo extrañaba un poco... bastante.

-Mmh...- Me quejé mientras limpiaba una de las mesas. Dos semanas sin verlo. Era un record para mi.

Me sobresalté cuando me llamaron para llevar un pedido. Dejé el trapo que tenía en mi mano derecha y caminé hacia la barra donde una de mis compañeras me pasaba una bandeja.

-Sakura... el pedido es para la mesa ocho.- Me dijo con firmeza, a lo que asentí sin chistar, por mas que no estuviera segura de cual era la mesa ocho. ¿Por qué le ponen números a las mesas¿Por qué no simplemente dicen "la mesa del caballero leyendo el periódico" o "La mesa de los niños que se están lanzando el pan / sobres de azúcar o lo que fuere"?

Suspiré resignada y miré el bar, buscando mi objetivo. Porque al menos debería tener un numero o algún distintivo¿no?

Al verme desorientada, una de mis compañeras me indicó cual era la mesa a lo que sonreí agradecida y me encaminé hacia allí, con paso firme.

-¡Es de florcitas!- Gritó de repente un niño, cuando pasé junto a su mesa, levantando mi falda. Yo lo miré sobresaltada e intenté detenerlo, olvidando lo que tenía en mis manos, lo cual voló por el aire.

Se volvió un gran desastre.

Las tres tazas de café, junto con las crepes salieron volando y cayeron dispersas por todos lados. Una taza le cayó en la blusa a una señora, mientras que las dos tazas de café restantes, una fue a parar en los pantalones de un caballero y otra sobre mi cabeza.

Yo había resbalado al pisar la otra crepe que había ido a parar, irremediablemente, en el suelo.

Vaya conmoción puede causarse por algo tan insignificante. ¿No lo creen?

Creo que estaba destinada al desastre. Digo¿Por qué justo al chiquillo insolente se le dio por tirar de mi falda y no de la de cualquier otra de mis compañeras?

Ya me encargaría de aquel mocoso.

Suspiré y me puse de pie como pude cuando escuche a la encargada gritar mi nombre. Genial, lo que me faltaba para cerrar con broche de oro todo aquel desastre.

Ya sabía yo que las cosas buenas no duran nada.

-¡Haruno!- Exclamó la encargada mirándome hecha una furia.

Kami, parecía que podía comerme ahí mismo.

-S...si¿Tenten-san?- Cuestioné mirándola con inocencia, agachando la cabeza asustada cuando gritó.

-No puedo creerlo. No llevas mas de un mes y ya hiciste semejante desastre.- Se quejó mirándome a los ojos. Podía notar el fuego.

Parecía un demonio.

-Pe...pero... Tenten-san...- Intenté objetar para defenderme, siendo interrumpida.

-No hay pero que valga Haruno-san- Dijo mirándome de mal humor.

Diablos. Estaba perdida. Me despediría.

¿Acaso las cosas no podrían ponerse peor?

Justo en el momento en el que Tenten abrió la boca para gritar de nuevo, fue cuando un muchacho se puso de pie interrumpiéndola. Ambas nos giramos a mirarlo. Era el sujeto al que le había caído el café en los pantalones. Me sonrojé avergonzada ante aquello.

Trágame tierra.

-Disculpe.- Dijo él mirándonos. Tenten asintió y lo miró callada, esperando que continuara. –No le grite... solo fue un accidente. Estas cosas pasan.- Comentó para sorpresa mía y de mi superior.

-¿Qué dice?- Cuestionó Tenten viéndolo sorprendida, para luego fijarse en mi. A decir verdad, estaba tan anonadada como ella, pero no porque esperara que reaccionara de otra manera, aunque eso también me había sorprendido, sino que... no me esperaba que se pareciera tanto a Sasuke-Kun.

Era como una maldita tortura. Mi karma. Mi infierno personal.

Suspiré y vi como Tenten reflexionaba sobre lo que el desconocido había dicho, para luego espirar resignada.

-Bien... no voy a despedirte, pero tienes que limpiar todo. Eso no se hace, Sakura-san- Se quejó mirándome como una madre cuando regaña a sus hijos. Asentí sin chistar, aunque moría por reírme de aquella expresión.

Tenten se fue disculpándose con los demás clientes, mientras que yo me ponía de pie para comenzar a limpiar todo aquel desastre. Al mirar a 'mi salvador', noté que éste me sonreía.

-Ah, lamento todo lo ocurrido- Dije haciendo una reverencia para luego limpiar todo.

- - -

Salí del trabajo, una vez mi horario se dio por cumplido. Me desperecé y miré a mi alrededor aburrida, quedándome helada. Estaba de nuevo ese chico de antes allí, sonriéndome de nuevo. ¿Qué tenía¿Acaso le habían regalado dinero o algo así?

Suspiré resignada y luego me acerqué.

-Ahm... disculpa. Quería agradecerte por lo que hiciste por mi hoy.- Musité con calma mirando el suelo, volviéndome después a verlo a la cara. –Me salvaste de Tenten-san. Pensé que estaba perdida. No se como agradecértelo.- Dije mirándolo a lo que él sonrió más.

-Yo se como.- Dijo mirándome, sin borrar esa sonrisa, para luego cambiar su expresión a una seria rápidamente, lo cual me perturbó un poco. –Posa para mi.- Culminó dejándome helada.

-¡PERVERTIDO!- Grité, una vez pude reaccionar de mi sorpresa, dándole un fuerte cachetazo. –¡Policía¡Policía¡Un violador!- Grité luego mirando en todas direcciones, consiguiendo que varios curiosos voltearan a vernos.

-Espera.- Intentaba detenerme él. –No... no es como crees.- Se quejó, sonriendo, intentando defenderse, con las manos a la altura de su pecho, mientras yo seguía gritando.

-¡Polic-! Ah¿no?- Cuestioné mirándolo, todavía molesta. ¡AH¿Cómo se atrevía a sonreír así¿Acaso se estaba burlando de mi o algo? –¿Qué es tan gracioso?- Me quejé enfadada.

-Es un mal entendido- Me dijo con calma, todavía sonriendo. –Mi nombre es Sai.- Comentó –Y soy pintor, estoy estudiando arte en la universidad.- Comenzó a explicarme. ¿Qué demonios tenía que ver todo eso conmigo?

-¿Y a mi que me importa? No tiene nada que ver conmigo.- Dije todavía molesta. Él parecía demasiado divertido con todo esto, porque no dejaba de sonreír. –Ya deja de sonreír así- Grité.

-Lo siento, lo siento.- Respondió con calma mirándome sin borrar esa sonrisa. –Bueno. Lo que tiene que ver contigo, es que cuando te vi... me pareciste hermosa... me inspiraste. No se como explicarlo.- Explicó con esa molesta sonrisa. –Se mi modelo. Posa para mi.- Dijo volviendo a ponerse serio.

Yo lo miré al tiempo que mis mejillas comenzaban a arder. ¿Hermosa¿Yo?

Lo observé callada un momento. Parecía hablar en serio. ¿Y si le hacía el favor¿Qué podría pasar¿Pero y si era mentira?

Suspiré resignada mirando la calle.

-Bien...- Dije finalmente a lo que el volvió a sonreír con soltura. –Pero deja de sonreír así. Comienzas a desesperarme.- Me quejé y él rió.

-Perfecto. Entonces... el viernes voy a mostrarte mi estudio.- Decidió y, sin darme tiempo a objetar, se despidió y se marchó.

- - -

El viernes fue al bar de nuevo y esperó a que mi turno terminara para enseñarme su estudio. Parecía contento con todo aquello.

Suspiré y miré al frente callada. Cuando lo observaba, recordaba a Sasuke-kun. Aunque no se parecían en nada, si uno miraba detenidamente.

Sai sonreía todo el tiempo, cosa que Sasuke-kun no hacía. Obviando que su sonrisa era retorcida. Encantadora.

Bajé la cabeza resignada.

Caminamos largo rato, hasta que él se detuvo frente a lo que parecía ser un edificio de departamentos. Abrió la puerta y me dejó pasar primero, para luego guiarme hasta el ascensor. Una vez allí, subimos al piso 7 y caminamos a la puerta con una letra "C" de bronce.

Sai me miró con aquella extraña y exasperante sonrisa.

-Henos aquí.- Dijo dejándome entrar. Era un departamento común y corriente.

Al cabo de un momento, caí en la cuenta de que aquel era su departamento.

-Mmh... es tu departamento.- Comenté como observación, a lo que él asintió sonriendo orgulloso. Quería matarlo a golpes.

-Así es.- Me contestó divertido. –Ven, voy a enseñártelo.- Agregó rápidamente, tomándome de la mano para arrastrarme de un lado a otro, haciendo un 'tour turístico' en su casa. –Y este es el baño... bueno, me habría gustado tener una bañera en lugar de una ducha sola, pero no me quejo. Este es el living... es donde veo televisión. Esta es la cocina, bastante pequeña, pero como vivo solo no me molesta- Comentaba, a lo que yo asentía viéndolo sorprendida. ¿No respiraba? –Y esta es mi habitación, es cómoda... y mi cama es amplia.- Agregó a lo que lo miré extraño. ¿Me estaba proponiendo algo indecente? Si era así, lo golpearía.

Una vez acabó de pasearme por todo el lugar, me llevó a conocer su 'estudio'. Era una de las habitaciones de aquel elegante, debo admitir, departamento.

-Este es mi estudio.- Anunció alegre. Demasiado alegre.

-Veo...- Musité aturdida por aquel paseo por su departamento, para después fijarme en mi contorno. Era bastante amplio y bien iluminado. Habían varios tarros de pintura esparcidos por el lugar, aunque organizados, junto con algunos pinceles y caballetes. Y otras cosas que no logré identificar.

-Y... ¿te gusta?- Me preguntó. Lo miré extrañada y asentí. Bueno, era lo único que podía hacer ¿no?. -Que bien...- Murmuró tranquilo, sonriendo. Luego me tomó de la mano y me guió junto a la ventana, donde me sacó la campera.

-¿Q...qué demonios crees que haces?- Grité, a lo que él se rió. Molesta, levanté una mano para abofetearlo, pero me detuvo sujetándome de la muñeca, para después acorralarme contra la pared con su cuerpo.

-Tranquila... no voy a hacerte nada. Confía en mi, mi musa...- Me susurró con suavidad, sin borrar aquella sonrisa. Yo... no pude evitar sonrojarme.

Su aliento cálido golpeaba mi rostro haciendo que me perdiera, aunque no sentía esa oleada de electricidad recorrerme el cuerpo. Como con Sasuke-kun.

Suspiré y fijé mi mirada en la de Sai. ¿Por qué los estaba comparando?

-Hey... ¿qué pasa?- Me preguntó cuando bajé la cabeza. Despejé mi mente y lo observé, para luego sonreírle.

-Estoy bien. No pasa nada- Respondí con calma, y miré como él colgaba mi abrigo. Después me tomó las manos y me acercó a un mueble, donde me senté mientras él me observaba.

Corrió algunos cabellos, arregló mi postura y luego se sentó en un banco, donde preparo el caballete, junto con un lienzo, al igual que las pinturas, y comenzó a pintar.

Yo veía la ventana en silencio. El cielo estaba claro y con algunas nubles esponjosas que se teñían de rosa, junto con el atardecer.

-Parece el cielo de un Monet- Dijo Sai a modo de comentario, al notar mi mirada perdida en el exterior. Yo fruncí un poco el ceño. ¿Monet¿Quién demonios era Monet¿Se comía¿Qué tiene que ver el cielo con él o lo que sea?

Suspiré y cerré los ojos en busca de relajación. Sentía los ojos escrutadores de Sai examinarme. Podía percibir el aroma de los oleos, que me mareaban, y escuchaba el sonido del pincel contra el lienzo que pintaba.

Repentinamente, comencé a sentirme tranquila. Miré la ventana de nuevo y sentí como si volara a través de ella, alejándome de todo. De los estudios, el trabajo y... de Sasuke-kun.

Me consideré aliviada cuando me di cuenta de que, aunque fuera por unos momentos, había dejado de pensar en él... y en lo que hacía conmigo.

Me ruboricé cuando recordé las dos veces en las que...

"No pienses en eso Sakura." Me recriminé sacudiendo la cabeza, para luego asustarme cuando Sai me llamó la atención, por lo que giré bruscamente a mirarlo.

-¡AH! Quédate así...- Me pidió con su sonrisa, a la que ya comenzaba a adaptarme. –Por favor... no te muevas.- Culminó.

-Así voy a acalambrarme...- Suspiré, a lo que él rió. Su risa era suelta y alegre.

Él era un buen chico.


N/A: ¿Y¿les gustó? Siento que me van a venir piedrazas en lugar de reviews XDD… mmmh ¡¡ahora dudo subir el próximo capitulo!! xDD

Como sea… espero les haya resultado interesante el rumbo que va tomando la historia. A decir verdad, ni yo me doy cuenta de los giros que va dando O.O.

Me disculpo por haber tardado tanto… es que parecía que la computadora e Internet se complotaban en mi contra para que no escribiera/actualizara.

Primero me quedé sin Internet… fueron casi 2 semanas en la que el técnico decía "vamos tal día" y nunca mas venían xDD…

Después, cuando arreglaron internet¡¡a mi se me murió la pc!! Pero definitivamente murió… pobre QEPD (que en paz descanse).

Tuvieron que hacerme la computadora nueva. Pude salvar algunas cosas, pero el próximo capitulo (que lo estaba escribiendo) tengo que volver a empezarlo… (xDD)

Bueno! Ya saben la manera en la que dejarme contenta! (cofreviewscof)

¡¡Gracias a todas/os por su paciencia!!

Maeryx Punkgirl