La noche estaba llegando, lo mejor sería acampar ahí y continuar al día siguiente. Hinata se acercó a donde estaba Sasuke y le dio un beso muy suave. Él se quedó quieto, acababa de decirle que estaba comprometida y ahora venía con que quería estar con él. Se acercó nuevamente hacia el chico y lo beso apasionadamente, él no pudo resistirse, así que le correspondió y comenzó a acariciar la espalda de la ojiblanca bajo la blusa. Cuando se separaron, ella ya le había desabrochado la camisa y sus pantalones estaban abajo. La chica sonrió, quería jugar un rato con él en el lago. Se desvistió, quedando solo en ropa interior, unos pequeños boxers y un corpiño, ambos de color morado. Él se terminó de sacar la camisa y los pantalones, quedando en boxer, se acercó a ella y la tomó entre sus brazos. Corrió al lago y se dejo caer, haciendo que la chica riera un poco.
Adoraba ver a Sasuke actuando tan diferente, tan lindo. Y el adoraba verla como aquella niña tierna. Se acercaron y se besaron con mucha intensidad, tal vez hoy si habría recompensa, o tal vez solo nadarían un poco.
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Se separaron por la falta de aire, les costaba normalizar sus respiraciones. Se acercó a ella y comenzó a besar su cuello. Ella intentó resistirse un poco, pero Sasuke era demasiado excitante, su cuerpo quedó aprisionado entre una roca y el cuerpo de su compañero. Se aferró a su cuello, las caricias que él le brindaba eran demasiadas, se sentía débil ante él, detestaba sentirse así; pero le gustaba sentirlo a él, recibir sus besos, sus manos que tocaban todo su cuerpo; un gemido escapo de sus labios, y él la beso con fiereza, respondiéndole ella de igual modo.
Sentía que iba a desfallecer, él había introducido su mano dentro de su ropa interior, y notaba como entraba y salía uno de sus dedos dentro de ella. Una ligera capa de sudor cubría su cuerpo, un sonrojo se había instalado en sus mejillas y de sus labios entreabiertos escapan dulces suspiros. Detuvo la cabeza del chico entre sus manos y lo jaló a su rostro, besándolo apasionadamente, él le correspondía de igual manera mientras colocaba sus manos alrededor de la cintura de la Hyuga. La necesitaba ahora, la tomó entre sus brazos y se dirigió con ella a la tienda de campaña, ahora no podría escapar.
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Una chica pelirosa se encontraba sentada en una banca del parque central, por su bello rostro rodaban unas cuantas lagrimas. Su corazón estaba herido, el dolor era mucho. Siempre se enamoraba de la persona equivocada. Mientras mas pensaba mas le dolía. Había estado hablando con su ex - rival y mejor amiga Ino, le había contado sus sentimientos hacia cierto rubio de ojos azules fanático del color naranja, había llorado en su hombro, pero nada disminuía el daño. Sintió que alguien se sentó en la banca a su lado, se giró y vi al causante de todas sus penas sonriendo como solo él podía hacerlo. Dijo su nombre entre sollozos y lo abrazó como si su vida dependiera de ello, él solo la abrazo dulcemente, tratando de entender lo que tanto dolor le producía a su compañera de equipo.
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Sus ropas habían desaparecido hace unos minutos, los labios y la lengua del chico recorrían entero el cuerpo de la peliazulada, la cual no dejaba de gemir y repetir el nombre de su amante. Comenzó a acariciar sus muslos, provocando que la chica abriera las piernas, quedando completamente a su disposición. Se acomodó entre ellas y dándole un beso en los labios dio un empujón, entrando en la chica, comenzando un lento vaivén de caderas, iniciando los gemidos ahogados entre besos cargados de pasión.
Las embestidas fueron aumentando, la intensidad de sus entradas y salidas era demasiada, sus cuerpos estaban sudados, ella se aferraba con todas sus fuerzas a la espalda del pelinegro, clavando sus uñas en él. Hasta que su vista se nubló por el placer y llegaron al paraíso, juntos. Cayó rendido a su lado y se cubrieron con una ligera manta, ella se apoyó en su pecho, realmente no podía existir alguien mas apasionado que él.
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Había llorado los últimos minutos en su pecho, se sentía como una tonta, que le diría ahora¿"Lloraba porque estoy enamorada de ti pero tu amas a otra"? Esa no era una opción. Se levantó sin decir nada, caminó despacio hasta la esquina y luego se echó a correr, directo a su casa, dejando al chico mas confundido que de costumbre. Se quedó pensando unos minutos y luego salió corriendo en la misma dirección que se había ido antes la ojiverde. Algo le decía que ella no estaba bien y que él tenia parte de la culpa.
La alcanzó en la puerta de su casa, estaba a punto de cerrar, pero se lo impidió. La tomó por los hombros y la condujo a la sala, obligándola a sentarse para después arrodillarse frente a ella esperando una explicación. El silencio reinó. No deseaba hablarle¿qué mas podía hacer entonces? Se levantó dispuesto a irse, pero Sakura le estaba sujetando la mano, se acercó a ella y limpió la lagrima que resbalaba por la blanca mejilla de la dulce chica. No pudo contener ese deseo, se acercó a su rostro y la besó delicadamente, separándose después de unos segundos y ver su reacción. Cerró los ojos esperando el golpe, nada. Los abrió solo para darse cuenta que la muchacha se lanzaba a sus brazos y le daba otro beso.
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Era de madrugada, había despertado por una pesadilla, se levantó y se vistió, necesitaba ir un rato al lago. Caminó hasta la orilla de este y se metió sin hacer ningún ruido, el agua la hacía relajarse. Por su mente solo pasaban las palabras de su padre y las de su primo. No quería casarse, aun no, menos con Neji. Deseaba tanto poder anular ese compromiso, pero aun no tenia la respuesta, necesitaba una buena razón para hacer cambiar de opinión a Hiashi Hyuga. Se sentía tan mal, no pudo evitar sentir temor, pensar en el futuro al lado de su primo si no encontraba una salida, y lloró, como no había llorado desde hacía meses.
Sasuke despertó y se dio cuenta que la chica ya no estaba, se puso su ropa y salió de la tienda, la vio. La portadora del byakugan se encontraba sentada a la orilla del lago, solo sus pies tocaban el agua, estaba mojada y las lagrimas seguían corriendo por su rostro. Se acercó a ella con una toalla y la abrazó, intentando entenderla. ¿Cómo podía ser tan dulce y tan fría a la vez¿Cómo reía y lloraba a la vez¿cómo saber si era sincera?. Ella correspondió al abrazo, sus sollozos disminuyeron, las lagrimas dejaron de correr, solo quedó el temor en sus ojos, y él pudo verlo. Le dio un suave beso, indicándole así que todo estaba bien, sin más se dirigieron a la tienda, ella necesitaba cambiarse de ropa, faltaba poco para que saliera el sol y emprendieran la marcha a Suna.
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El amanecer se hizo notar entre los árboles, un par de jóvenes despertaban al fin. La mañana ya había llegado y ellos debían continuar con su misión. La Hyuga salió rápido de la tienda, con un Sasuke un tanto molesto tras ella. Después de haberla traído de vuelta durante la madrugada, se quedó pensando y realmente estaba cansado, al contrario de ella que se veía lo mas neutral posible. Realmente no la entendía. Hacía unas horas se encontraba asustada y lloraba, y ahora, se veía totalmente despreocupada y un poco fría. Cuando se dio cuenta, ella ya iba muy adelantada, gruñó un poco y se dirigió velozmente a la aldea de la arena.
Por fin habían llegado, una sonrisa se formó en los labios de la heredera del clan mas poderoso de la Hoja, el desierto los recibía. Caminaron hasta la torre del Kazekage, donde un castaño y una rubia los recibieron cortésmente, aunque les prohibieron la entrada a la oficina del kage, ya que este se encontraba muy ocupado. El Uchiha obedeció las ordenes de la chica del abanico y comenzaron a caminar hacia las habitaciones, pero la peliazulada entró a la oficina, cerrando la puerta fuertemente tras ella, obligando a voltear a los hermanos del pelirrojo y al portador del sharingan.
El Kazekage levantó la vista de los papeles que se encontraba leyendo, solo para ver a una hermosa chica de ojos blancos y cabello azulado parada frente a su escritorio, mas bien apoyada en su escritorio y muy cerca de él.
El sonido de la puerta la hizo girarse, tres personas acababan de entrar a la oficina, no le dio importancia y se giró nuevamente hacia el líder de la aldea.
Gaara:-Hyuga.-dijo tranquilamente, haciendo que los demás presentes se tensaran al escuchar su fría y pausada voz dirigirse a la inocente y débil ninja extranjera.
Temari:-Perdón Gaara, yo les dije que no pasaran pero...-se disculpaba apresuradamente la rubia intentando no molestar mas a su pequeño y sádico hermano menor.
Hinata:-Muy ocupado para recibirme sensei?-pregunto arrogantemente, provocando en los tres ninjas una reacción entre sorpresa, confusión y mas confusión.
La chica se acercó mas al chico, hasta sentarse sobre sus piernas y pasar sus brazos por su cuello, él la abrazaba por la cintura mientras le hablaba al oído. Todos los presentes se encontraban ahora mucho mas sorprendidos y confundidos, pero el Uchiha se encontraba celoso.
Gaara:-Para ti nunca estoy ocupado Hina-chan.-le dijo sensualmente, provocando que la furia del vengador aumentara.
Hinata:-Lo importante es que estamos aquí, así que empieza a explicar para que nos mandaste llamar porque quiero preparar la habitación.-
Kankuro:-Muy bien, Hinata, Uchiha, ustedes han sido enviados a esta misión, que en realidad no es una misión. Mañana por la noche se llevara acabo un baile para celebrar un año mas de paz entre Suna y otros países, Gaara pidió. especialmente que Hinata-chan viniera a esta celebración, y a la Hokage le pareció conveniente que tu la acompañaras, así que pueden retirarse a sus habitaciones, y recuerden preparar todo para mañana. –
La chica se levantó del lugar donde estaba, mas bien de la persona donde estaba, y se encaminó a la entrada, pero antes de salir una voz fría la hizo girarse de nuevo.
Gaara:-Hina-chan-
Hinata:-Esta noche en mi habitación- mencionó antes de retirarse de la oficina y dirigirse a su cuarto.
Estaba terminando de acomodar sus cosas, se quedarían ahí unos cuantos días, así que tenia que guardar todo para sentirse cómoda. Se acostó en la cama, y de repente la puerta se abrió, entrando un chico notablemente molesto. Sonrió en sus adentros, le encantaba ponerlo celoso.
Hinata:-Ocurre algo Sasuke-kun?-
El pelinegro no dijo nada, cerró la puerta con seguro tras él y se acercó peligrosamente a ella. Se subió a la cama y apoyó su cuerpo sobre el de ella, evitando que la ojiblanca pudiera levantarse. Estaba por reprocharle pero la cayó con un beso apasionado, sus manos tocaban su cuerpo, odiaba verla actuar así con otros chicos, detestaba que coqueteara con otros hombres, que otros chicos la miraran de arriba abajo. Ella era suya y nadie se la quitaría.
Apenas y pudo quitárselo de encima, le gustaba tenerlo cerca pero Gaara estaba por llegar y no quería darle explicaciones, aunque sabía que se las daría de todas formas. Lo obligó a marcharse, y apenas se fue este tocaron a la puerta. Iba molesta a abrir, hasta que se dio cuenta que el portador del demonio de la arena se encontraba frente a ella. Entraron a la habitación y cerraron con llave, necesitaban privacidad.
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Un chico de cabellos dorados se encontraba sentado en su puesto de ramen favorito, a su lado se hallaba una chica de cabellos rosados y ojos color jade. Una sonrisa se instalaba en sus labios. Finalmente habían entendido sus sentimientos hacia el otro y los habían confesado. Después de tantos años persiguiéndola, después de tantos días llorándole, por fin todo se veía bien. Sakura sonrió para sus adentros, talvez no había sido mala idea olvidar a Sasuke y ponerle mas atención al alumno de Jiraya, siguió comiendo, pero se detuvo al oír la voz chillona de una rubia muy cerca, talvez demasiado.
Se disculpó y se encaminó a donde se hallaba la problemática mujer, la saludó con un beso en la mejilla, pero la otra chica la abrazó con fuerzas y comenzó a llorar en su hombro. La tomó por la mano y se fueron a casa e la pelirosa. Era su turno de darle consuelo a su mejor amiga, la Yamanaka.
Entraron a la habitación de la ojiverde y se sentaron en la cama, Ino seguía llorando desconsolada, en su mirada se notaba la desesperación y el miedo que la invadía.
Sakura:-Que ocurre Ino?-
Ino:-Sa...Sakura yo...yo- intentó tranquilizarse un poco, calmó su respiración, solo las lagrimas caían por sus mejillas.
Sakura:-Paso algo con Shikamaru?-
Ino:-No...bueno si...pero no...eso no...-
Sakura:-No entiendo-
Ino:-Sakura estoy embarazada-
Sakura:-Que?-
Ino:-Que voy a hacer? Tengo miedo de decírselo a Shika-kun y a papá, tengo dos meses. Y si lo toman mal que haré? Soy una deshonra para el clan Yamanaka, no puedo hacerlo Sakura, no estoy lista para enfrentarme a esto sola.
Sakura:-Pero no estas sola, estamos todos tus amigos y Shikamaru, él no te dejara, lo se. Deberías ir ahora mismo y hablar con él, lo mejor es que conversen pronto y vean que harán.
Un sincera sonrisa se formó en los labios de la gritona joven, talvez su amiga tenía razón y debía hablar con su novio. Si el la hacía a un lado buscaría el modo de arreglárselas sola. Ella era una Yamanaka, no era una niña débil. Abrazó a su amiga con fuerza y le susurró un "Gracias", para después salir decidida de la casa y dirigirse a la residencia Nara, donde un joven moreno y flojo debía estar.
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Se encontraba acostado en su cama, miraba en techo como si fuera lo mas interesante, hasta que unos toquidos en su puerta y la voz de su madre anunciando la llegada de su compañera de equipo lo hizo volver al mundo real. Se levantó pesadamente, pero con una sonrisa de saber que su chica se encontraba ahí. La recibió cariñosamente, dándole un suave beso en los labios justo después de cerrar la puerta. Llevaban dos meses y medio de novios, pero sus familias aun no lo sabía. Preferían tener una relación a escondidas, era mas sencillo, mas divertido y nadie los molestaba.
Ino:-Shikamaru debemos hablar-
Shikamaru: Tks...problemática.-
Ino:-Vago-
Shikamaru: Que ocurre Ino?-
Ino:-Estoy...embarazada-
El silencio reinó en la habitación, estaba en shock, a sus dieciséis años sería padre, la miró, las lagrimas resbalaban por sus mejillas, intentaba limpiarlas con sus manos y ahogar sus sollozos. Intentaba decirle que todo estaba bien pero sus palabras se habían ido, no podía hablarle, estaba mudo.
Lo vio, no decía nada, intentó contener las lagrimas pero no pudo, tenía miedo, estaba esperando que el le pidiera que se fuera, pero al contrario de eso sintió como la abrazaba y la besaba dulcemente. Lloró mas fuerte pero ahora era de alegría. Él no la dejaría sola, Sakura tenía razón.
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Estaba en el cuarto que le habían asignado, la imagen de su hime con aquel chico pelirrojo lo hacían enfurecer, su sangre hervía y mantenía los puños apretados. Había intentado jugar un rato con ella, pero lo había sacado casi a empujones de su habitación, decidió ir a verla de nuevo, quería entender su actitud.
Se acercó a la puerta dispuesto a tocar, pero las voces provenientes del interior se lo impidieron, el Kazekage y la joven se encontraban juntos, en la habitación de ella, con la puerta cerrada.
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Estaba cansado, su prima no estaba. Por su mente pasaban las palabras de su tío y las de su prima él día del compromiso. Recordaba las lagrimas de la chica al recibir esas bofetadas, una del líder del clan, dos suyas. Miró su mano con odio, no debió golpearla, pero quería a su Hinata y si ese era el modo de tenerla, cumpliría con las ordenes de Hiashi. Recordò las marcas en el cuello de la chica, sus llegadas tarde, su cambio repentino de actitud, había cambiado después de volver de la aldea de la arena, y esos chupetones habían comenzado a aparecer desde sus encuentros con el chico Uchiha para hablar de la misión que les había sido asignada. Suspiró cansado y apretó los puños. No sabía quien era el que estaba frecuentemente con su prometida en la cama, pensaba que podía ser el Uchiha, pero lo dudaba ya que él era demasiado frío y ella muy inocente como para hablar o hacer algo más que prepararse para la misión.
Él le mostraría lo que era realmente pasar una noche con alguien tan pronto volviera, si le gustaba andar por ahí conociendo habitaciones, él le enseñaría su cama y como era el verdadero sexo. Una sonrisa maliciosa apareció en su rostro, Hiashi había dicho que era suya, que hiciera lo que quisiera y que la educara para ser su prometida, tendría que aprender a complacerlo físicamente en algún momento¿por qué no ahora? Es mejor temprano que tarde.
Bueno pss aqui el siguiente capitulo, espero lo esten disfrutando, dejo a su imaginacion lo que pasa entre Gaara y Hinata, mas adelante lo explicare. jejeje ...
Arigato x sus reviews!!
