Cap. 2: mira lo que tengo
Llego a su casa empapado. En el trayecto se había `largado´ a llover y había cubierto al bebe con su saco para que no se mojara. Entro y busco toallas, se secó y armo una especie de `cama´ (si se podía llamar así) para la bebe. La miro, todavía dormía. La acostó y la tapo con muchas frazadas y polares calentitos. No quería que pasara frio.
Luego se sentó a pensar en ¿cómo cuidaría a la bebe? Él no sabía nada sobre bebes, solo que el alguna vez había sido uno, y menos sobre Pegasos bebes.
¿Qué se suponía que debía hacer? ¿Qué le debía dar de comer? ¿Con que se supondría que iba a jugar? Su casa era peligrosa. Su mente vagaba en pensamientos de lo más alejados a la realidad. ¿Qué diría cuando crezca de que su padre era un asesino? NO –se dijo cambiando de tema- no sé porque mi mente vaga en estas cosas. No voy a ser el padre de un bebe caballo, apenas encuentre a su madre, se va. Además….no soy un asesino. No me gusta tener que llegar a la instancia de matar, pero es lo que tengo que hacer…. No es mi culpa….
Mientras cambiaba de tema decidió buscar varios libros o información sobre cosas como que darle de comer. Manzanas, zanahorias, pastura, heno, flores, etc.
-BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!-él bebe se despertó
-Oh oh – pensó en voz alta, se dirigió hacia su cuna improvisada- eh…..hola?- dijo, no se le ocurría nada más que decirle a un bebe que no entendía lo que decía.
Él bebe paro de llorar y lo miro con los ojos bien grandes y tiernos.
La observo durante un momento. Ese momento se hiso eterno. Ninguno de los dos sabía que decir. (El, porque no se le ocurría y ella porque ni siquiera sabía formular palabras)
Él bebe se sentó sobre sus pequeños casquitos y lo observo. Se oyó un sonido de estómago y el bebe empezó a llorar.
-nononoonnoonno, por favor no llores, mira te traeré comida- no tenía nada de esas cosas que decía el texto así que corrió a fuera en medio de la lluvia y corto pasto con la mano.
-toma- le dijo poniéndole el manojo escaso de pasto cerca, donde la pudiera ver – vamos, come- le dijo viendo que el bebe no entendía las indicaciones que le daba.
- buuuuuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa aaaaaaaaaaaaaaa- lloro.
- no mira, esto va en la boca – se lo puso cerca de el hocico y el bebe lloro más – ayyyyyy, ¡no me digas que no sabes comer!- se fue corriendo a la cocina y busco una cuchara. Miro lo que había traído y lo asimilo con el pasto – soy todo un genio, se dijo molesto y volvió a la cocina. Corto el pasto en trocitos (no fue tarea fácil), lo puso a hervir y le sirvió una ´sopa de pasto´(o algo así), todo esto mientras la bebe lloraba desesperada. La soplo (anda a saber cómo) para que se la enfriase y (ahora sí) con la cuchara se lo fue dando de a poco.
Tenía todavía el delantal puesto cuando la puerta se abrió y entro Masky, se quedó atónito con la escena, la máscara no le impedía ver y tampoco le apretaba el cerebro (que el supiera) asique sabía que lo que estaba pasando era real
-Ehhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh….- se quedó parado en la puerta con la boca abierta viendo como el hombre sin cara más aterrador le daba sopa a un bebe pony amarillo y rosa con un delantal fucsia.
-Timothy ¿qué quieres estoy ocupado? – le dijo con un leve sonrojo y un tono bastante molesto
Este no pudo evitar tentarse hasta las lágrimas, suerte que tengo la máscara pensó.
-Es que hay un chico en el bosque…. Creo que es un amigo de Alex…..-dijo en un tono neutro para evitar que se le notara el buen humor que esa escena le había otorgado.
-Sí, lo estaba esperando, Alex dijo que vendría, encárgate- le dijo sin reparar en lo que decía
-Pero, ¿qué le hago? ¿Lo mato? –dijo el en tono más serio esperando que esta vez él lo escuchara
-No – respondió sin siquiera prestar atención a lo que masky decía- Ahora déjanos en paz.
Masky salió un poco decepcionado, quería matar.
Después de tener la panza llena el bebe se acomodó en los largos brazos de slender y se durmió. El la acostó con delicadeza y a continuación se dispuso a convertir su casa en una casa segura para los bebes. Los bebe caballos son fuertes pero aun así se pueden lastimar. Lleno cada espacio filoso o puntiagudo con gomaespuma. Guardo todos los cuchillos. No tuvo que limpiar. Era aterrador pero no era desordenado era casa vieja pero nadie podía decir que estaba sucia o desordenada. Después de ver que su casa estaba bien se sentó agotado en un sillón y empezó a leer libros de mitología sobre pegasos. Sin darse cuenta cerro sus no ojos, se quedó dormido.
