Cap. 3: Debilidad
Apenas cerró los ojos escucho un golpe en la puerta, se levantó molesto y abrió la puerta. Era Alex.
-¿Qué quieres? – le dijo molesto. Por alguna razón, lo odiaba.
- Dejaste a Jay escapar – le dijo molesto.
- No me molestes más Alex – le dijo cerrando la puerta.
-Eso no fue lo que acordamos – le dijo abriendo la puerta antes de que slender la cerrara.
-Si te soy sincero, me importa tres pinos lo que acordamos – dijo otra vez amenazando con cerrar la puerta.
-¿Por qué no lo mataste? – le dijo con la misma cara de c#I que antes
-Escucha Alex, nuestro acuerdo ya no me importa….déjalos vivir, me da igual….-dijo sin darse cuenta de lo que estaba diciendo.
-¿QUE? – Dijo poniéndose más furioso que antes
-He derramado mucha sangre por tus estupideces Alex, no me hagas derramar más- le dijo levantándolo con sus tentáculos y poniéndolo cerca de su no-cara. Lo soltó.
-¿Crees que me voy a creer eso de que eres un blandito ahora? Ja! TU ERES UN ASESINO SLENDERMAN, Y SIEMPRE LO SERAS. – cerro la puerta con fuerza
Slender se quedó pensando, él tenía razón, no podía negar lo que era. Se enfureció, fue a su cuarto y rompo todo lo que encontró. En eso, Él bebe llora, se había despertado por los ruidos de destrozo. Enfurecido fue hacia la habitación. Agarro al bebe con sus tentáculos. No podía controlarse. De un momento a otro paso por su cabeza terminar con la vida del pobre bebe. Pero al mirar sus ojos y ver que él bebe sonreía al verlo, que confiaba en él, que ni se imaginaba sus intenciones. Se desplomo. No podía. Lo apretó fuertemente contra su pecho susurrando ya paso como si él bebe estuviera aun llorando.
De no ser un macho que se respeta (y de haber tenido ojos), hubiera llorado.
Por fin había encontrado alguien que le importaba.
