Les explicaré como sucedió. Fue en 3 ocasiones. Tres ocasiones que empezaron a cambiar lentamente mi vida.
Flashback
Estaba cansada. Amber, Li y yo quisimos jugarle una "pequeña broma" a Sucrette, pero la directora casi nos encuentra. Digo casi porque me encontró a mí, no a ellas. Mi castigo fue borrar los pizarrones de todas las aulas, incluidas las del 2do y 3er piso. Hay 13 aulas por piso y me tomó 10 minutos limpiar cada una. Dos horas después me faltaba solo el último piso y ya me dolía toda la mano y la muñeca. Suspiré frente a la primera aula que iba a limpiar, cuando abría la puerta ahí estaba él, jugando a la consola, solo. Lo miré unos segundos y me dirigí al pizarrón para limpiarlo. Solo se escuchaba el ruido que hacía al limpiar y la música de su juego, pero en un momento la música paró.
Miré disimuladamente hacia donde estaba y lo encontré limpiando la otra punta del pizarrón. Lo miré sorprendida unos momentos, había encontrado a algunos otros alumnos en las otras aulas y ninguno me había ayudado. Él me sonrió y, antes de que me diera cuenta, ya había limpiado la mitad. Claro, él era más fuerte y no tenía que refregar tanto como yo que, aunque no lo parezca, soy bastante débil.
-Gracias.- Le dije para romper el silencio, sin sonreírle ni nada, simplemente agarré el balde y los trapos y me fui. Crucé el pasillo y, antes de que pudiera bajar el balde, me abrieron la puerta. Mire sorprendida la puerta como tonta, momento que él aprovechó para quitarme el balde de la mano, entrar y dejarlo encima de una mesa. Entré bastante extrañada y lo miré con duda, qué se supone que estaba haciendo?
-Ya debes estar cansada, si lo hacemos juntos será más rápido.- Me sonrió otra vez, haciendo que mi corazón lata un poquito más rápido, pero estaba muy desconcertada como para darme cuenta de eso. Asentí levemente, le pasé un trapo y nos dedicamos a limpiar el resto de las aulas sin hablarnos. De vez en cuando lo miraba, él me sonreía y yo apartaba la mirada con un extraño calor en el pecho.
