La segunda vez fue en un viernes. Lo recuerdo porque los viernes vamos a la casa de Li y ese día ella estaba enferma, así que Amber y yo nos fuimos cada cual por su lado. Salimos del instituto y caminamos juntas hasta que tuvimos que separarnos. Mi casa quedaba un poco lejos del instituto, pero mis padres me prometieron comprarme un auto en mi cumpleaños, así que no me quejaba. Bueno, me estoy desviando, lo que pasó fue...
Flashback
Me detuve unos momentos en una librería, ayer vi un libro y hoy iba a comprarlo. Salí a los 10 minutos y, apenas dar 2 pasos fuera, comenzó a llover. Maldije mi suerte y empecé a correr, me faltaban unas 15 cuadras y tenía que apresurarme si no me quería enfermar. Me detengo un momento a tomar aire, es difícil correr con tacones, y dejo de sentir la lluvia sobre mi cabeza. Giro mi cabeza y me encuentro con esos ojos azules como el mar y su alegre sonrisa. El paraguas no era pequeño, pero no estaba hecho para 2 personas, así que se había acercado mucho a mí para que estemos juntos. Se había acercado DEMASIADO.
Abrí los ojos como platos y me alejé de él dando un paso hacia atrás, pero mi tacón se rompió y caí de espaldas y, con la suerte que tengo, en un charco, llenándome de barro y mojándome el vestido. Mier**, con la vergüenza que tenía no me animé a levantar la cabeza, pero él agarró mi mano y me obligó a levantarme.
-Deberías tener más cuidado. No voy a comerte, solo quería ayudarte.- Me sonrió y soltó mi mano.- Te acompaño a tu casa, no vas a poder caminar con un tacón roto.
Asentí como tonta, dejé que me ayudara a caminar y lo guié hasta mi casa. Caminamos 2 cuadras en un silencio que me empezaba a incomodar, acaso no iba a decir nada?!
-...Vives cerca?- Dije por fin para romper el silencio y empezar una conversación.
-No, vivo del por el otro lado del instituto. Pero quería ver unos videojuegos cerca, mi hermano se fue de compras con Sucrette y no me va a molestar.
-Ah, ya veo... - Me puse a pensar, el único lugar que vendía videojuegos por ese lado era a unas 5 cuadras de la librería en la que estaba... acaso él...?
-Llegamos.- Dijo sacándome de mis pensamientos, y en efecto, estábamos frente a mi casa.
-G-gracias... - Puse la llave en la puerta y consideré invitarlo a pasar, pero antes de decidirme él se despidió.
-Nos vemos el lunes!- Me dijo alejándose. Yo simplemente susurré un "adiós" y abrí la puerta cuando me di cuenta de algo. Yo no le dije donde quedaba mi casa. Me giré para preguntarle como sabía que vivía aquí, pero él ya se había ido. Suspiré y entré a mi casa, encontrándome con mis 3 hermanos y mi padre viendo la tele, los saludé y me fui a mi habitación.
-Charlotte... -Me giré para ver a mi mamá y esperé a que continuara.- Porque estas tan roja? Tienes fiebre?
Abrí los ojos y corrí a mi habitación, cerrando la puerta con el pie y mirándome en el espejo de mi tocador. Esta roja, y no era por fiebre, era por... por él. Por su culpa estaba roja, y por su culpa mi corazón latía tan rápido. Por su culpa, estaba tan rara. Y por su culpa me sonrojé cuando el lunes escuché a Alexy recriminarle a su hermano el no haberlo esperado y llevarse su paraguas y el irse para el lado contrario a su casa sin razón. Por su culpa ese día me volví a casa temprano finjiendo tener fiebre, por su culpa me quedé todo el día en la cama pensando en él. Si, por su culpa.
