Capitulo 2.-El despertar de la princesa Tsunade.

Eran las nueve de la mañana, en al puerta del teatro de konoha podía verse el bullicio de gente preparada para ensayar, algunos reclutados para hacer de miembros del ejercito de Jiraiya, otros que formarían el de Orochimaru y un montón de chicas que harían de las 20 novias de Jiraiya, o halemos Sarutobi decidió que fueran 20.

En una de los lados podía verse a un joven pelinegro con la mirada perdida en el suelo, aun no entendía porque estaba él allí. Derrepente un chico de pelo blanco se le acercó, estaba sonriente y bueno conociendo su carácter era normal, eso de tener que "seducir" a 20 chicas le encantaba y lo bueno es que ninguna le metería un guantazo, por primera vez en su vida al intentarlo.

- ¡¡Orochimaru!! ¿Que tal nadas?

Vociferó el peliblanco, causando que el morenos se sobresaltara muy muy ligeramente. Este levantó el rostro y sonrió al ver a su compañero, pero sonrió de forma muy disimulada, evidentemente.

- Jiraiya. Yo bien, algo extrañado pro todo esto, y tu ¿que tal?

El peliblanco levanto los dos dedos en señal de victoria y esbozo una de sus características sonrisas.

- Como en un sueño, nada más.

Eso era evidente, el peliblanco desprendía unas excelentes vibraciones, la idea lo había motivado realmente.

En esos instantes una joven rubia llego, ella a lo contrario no estaba tan alegrada por toda esta historia. Tenia el entrecejo curvado y lucia una mueca molesta.

- Te saldrán arrugas Tsunade.

Se burlo de ella el peliblanco, a lo que la hime respondió con una mirada fusilante. Tras ello se coloco entre el peliblanco y el moreno, dando la espalda al primero.

- Buenos días orochimaru-kun.

Sonrió amablemente, ignorando al peliblanco, y no por preferencias hacia el moreno, sino por indiferencias hacia el otro.

A los pocos instantes apareció Sarutobi, cargado con un pequeño montoncito de papeles.

- ¡¡Haber escuchen!! los personajes principales vengan conmigo, los coprotagonistas con Himeko y los secundarios y demás con Kyo porfabor.

Los tres sannin se acercaron hacia su sensei, este les llevo al interior del teatro, a una especie de camerinos, allí estarían los tres, solos. El sensei les dio a los tres un paquete, en su interior les dijo las ropas que vestirían estaban dentro. Eran tres vestuarios distintos para los chicos y para Tsunade eran alrededor de cinco o seis.

- Deben ponerse el primero, están colocados por orden en que deberán ponérselos, y salir a escenario en menos de 5 minutos. Tsunade, tu tenderas unos 10 ya que no sales hasta la segunda escena.

Tras esto el kage de la hoja se esfumo y cada uno de sus discípulos entraron en el camerino.

En los 5 minutos acordados los dos muchachos salieron a escena, Orochimaru vestido con un yukata largo hasta los tobillos mezclado tonalidades marrones y obres, los bordados de color grisaseo interpretaban serpientes, tenia un portar sobrio y tranquilo, más de una muchacha suspiro al verle llegar. Por lo que a Jiraiya respecta lucia un exuberante yukata negro que le llegaba hasta media rodilla, debajo unos pantalones abombachados ,realmente parecidos a los que suele lucir, también negros; la decoración estaban hechos a base de bordados grises, plateados y dorados que daban un toque muy elegante al su portador, pero lo mas impresionante era el gran contraste establecido entre las ropas del shinobi y su pelo, este contraste le hacia parecer un bello angel y por primera vez en las historia de konoha las chicas se dieron cuenta de los encantos de Jiraiya.

Pero sus dotes aun estaba por descubrir, porque no solo era mas guapo de lo creído, sino que era un gran interprete, las escena sucedió toda sin problematica alguna.

La primera escena trataba de como la familia de Jiraiya era acecinada delante de sus propios ojos y como por estas causas Jiraiya caia en los malos vicios del alcohol, las mujeres y el juego.

Empezó buscar afecto en las mujeres 5 fueron a primeras, hasta que un día el cielo le cedió el ver un ángel, una joven de pelo dorado que lo había consolado, pero al parecer solo fue un sueño.

Tras conquistar a 15 jóvenes aun en busca de ese consuelo, uno de los señores feudales lo reconoce una noche, y le propone ser el marido de su única hija, y de ese modo disponer de su ejercito, solo una condición le imponía que amara a su hija mas que a su propia vida y la cuidara en su lugar cuando muriera.

El acto finalizaba cuando Jiraiya accedía a ello y era conducido a casa del feudal para conocer a la joven.

Por fin un descanso, el joven pelinegro se acerco a Jiraiya, tenia que hacer de Orochimaru, el único de sus servidores que sobrevivió.

- Jiraiya, no te tomes muy enserio lo que te diré, pero, actúas bien...para ser tú.

El peliblanco sonrió, sabia que eso era sincero pero que el moreno no sabia como expresarlo exactamente, siempre había sido así.

Pasaron lo que les quedo del rato de descanso charlando sobre las miradas furtivas y delirantes que les lanzaba las chicas, de los gritos de Sarutobi en momentos de desesperación y de lo rápido que estaba saliendo todo y por raro que parezca de lo bien que salia también.

- ¡¡Todos a sus puesto volvemos a escena!!

Todos los jóvenes se levantaron y se colocaron en sus puesto, pero la princesa no llegaba.

-¡¡ Tsunade !! ¡¡ Donde está Tsunade!!

Gritaba el tercero desesperado y dando vueltas como un loco por todo el escenarios.

- Estoy aquí sensei...

Un hilo de voz indico que la hime hacia acto de presencia.

- Ahora vamos a reír...

Se giro, y les susurro a unos de los chicos que le hacían de escota, provocando una leve risa de su parte.

Silencia sepulcral, una joven de pelo rubio, recogido en un moño-coleta y con un rostro delicadamente maquillado salió a escena, Tsunade lucia un kimono violeta, que mezclando distintas tonalidades de este mismo caian en cascada, la decoración eran motivos florales bordados en plateado, rosa,violeta y carmín. Sus ojos color obre felino estaban envueltos en colorete violeta y una linea negra que los hacían mas penetrantes aun.

- Dios mio...

Fue lo único que alcanzo a decir el peliblanco y como todos en general trago saliva, era un busto tan hermoso que a todos, incluso a las muchachas, se les había perdido el habla.

La princesa entro en escena...y despertando de su letargo se sentó en una de las almohadas del suelo esperando que reiniciara al acción, a su par todos se movieron, menos uno, uno de los jóvenes se había quedado en babia mirando fijamente a la rubia, esta que hasta entonces no le había prestado atención quedo sorprendida.

- ¿J-jiraiya?

Susurro quedándose embalsamada ante esa figura envuelta en negro que al observaba de modo descarado, atrevido y hasta me atrevería a decir que en cierto modo lujurioso.

(( Continuara))