Capitulo 3.- ¿Problemas por un beso?

Amos jóvenes llevaban ya varios minutos mirándose mutuamente, sin decir nada y diciéndolo todo. Los cuchicheos de los demás jóvenes se escuchaban de fondo, hasta que Sarutobi puso orden en la sala.

- ¡Ya callen! Tsunade, Jiraiya ponganse en sus puestos de una vez.

Entonces la magia del momento se esfumó, ambos sannin asintieron y cada uno se coloco en su sitio. Un joven con un micrófono salio al escenario ahora cubierto con un telón.

- Demos paso los siguientes actos.

Esa frase era la que indicaba que al obra seguiría. El telón se levanto despacio, tras el se ocultaba una sala de estilo tradicional. Por la puerta de la sala entraban dos jóvenes a paso ligero pero no demasiado rápido, El primero peliblanco y el segundo moreno.

- Jiraiya-sama, bienvenido seáis a mi humilde hogar.

Por lo raro que pueda parecer, no fue Sarutobi quien acogió el papel de padre de la joven princesa, sino que se lo entrego a uno de sus hombres mas fieles Yamamoto.

- El honor es mio, señor.

El joven peliblanco no tardo en postrarse en el suelo en señal de respeto. A la par el moreno que le acompañaba le imitó. El tercer hombre de la sala les indico que se levantaran.

- No porfabor, el futuro marido de mi hija, es decir, mi futuro hijo; no debe arrodillarse ante mi.

- Como desee.

El peliblanco sonrió, a la par que se levantaba y se dirigía al que seria su asiento. La escena siguió avanzando a paso firme, sin muchos errores. Llegado el momento, y tras una pausa para explicarle al Jiraiya que debía hacer, todos tragaron y respiraron hondo, nunca habían visto actuar a Tsunade ¿Seria buena en ello?

- Mi señor, ¿Cuando tendré el honor de conocer a su hija?

- Ah, joven pícaro, esta bien es mejor ver jovencitas que escuchar a este viejo.

- Oh, no mi señor no fue esa mi intención...

- Lose lose.

Indico el anfitrión echándose a reír abierta y sonoramente. Tras las carcajadas ordeno a un sirviente que trajera a su hija. En eso una joven rubia, vestida de violeta entro en la sala, con un paso fino y sofisticado; se sentó al lado del anfitrión, de frente a Jiraiya, en este instante el debía fingir asombro, cosa que resultó fácil ya que realmente estaba asombrado por al belleza de ella; ni habiéndola visto con anterioridad no dejaba de asombrarse pro ello.

- Es un honor conocerle Jiraiya-sama.

Dijo casi en un susurro la joven, postrándose ante él.

Los dos hombres prosiguieron con una charla debatiendo los términos de la boda. La joven parecía ida, perdida en sus pensamientos, en su rostro podía verse el disgusto con el que estaba allí.

Realmente las escenas a partir de esa salieron como los chorros del oro, casi ni un solo fallo, pro aro que pueda parecer. La sorpresa global resulto ser que Tsunade era una magnifica actriz y que el trio de sannin se entendían en el escenario al igual que en las misiones, a la perfección.

Pasadas unas tres horas la obra había ya casi concluido, y sin ningún problema grabe hasta entonces; la joven rubia estaba parada en un lado del escenario, Orochimaru suspiraba aburrido de la espera y el peliblanco llevaba tumbado en el suelo ya cinco minutos. Cuando Sarutobi le dijo a Tsunade que en al ultima escena debía darle un ficticio beso a Jiraiya la rubia se aterrorizo y se negó a continuar con la obra. Por su parte, la reacción del sannin peliblanco fue un tanto diferente, este sonrió ampliamente, por eso quería que fuer "ella" la que representara ese papel, llevaba horas esperando esa ultima escena y ahora estaba tumbado en el suelo esperando. Entre tanto el sensei intentaba persuadir a Tsunade. Ante las ya tantas negativas de la joven y el hecho que ya se hacia tarde, decidieron dejarlo para el día siguiente.

Tsunade hacia ya algunas horas que había llegado a casa, lo primero que hizo fue comer algo, tras ello se fue a tomar un relajante baño del cual salia ahora. Se dirigió a su habitación se coloco un yukata azul cielo hasta las rodillas y se tumbo boca arriba en la cama. Esta algo confundida, llevaba varias horas sin poder sacar de su mente la imagen de ese peliblanco rodeado de telas negras.

- ¿Que diablos me a pasado a mi hoy? Des de que te vi estoy rara...

Susurraba para si misma la sannin rubia, entre cerro los ojos, como si esperara que alguien respondiera a sus preguntas. Un suspiro de preocupación salió de sus labios. ¿Que le Pasaba? o quizás ya tenia respuesta para esa pregunta...No eso jamás, eso a ella y con el nunca.

- Realmente si estas extraña desde esta mañana Hime.

Esa voz extrañamente conocida la sobresalto, no solo por el hecho de no esperarse que nadie le respondiera, sino también por haber reconocido la voz y temer que sospechara algo de lo que ella estuvo pensando.

- ¡¡Jiraiya!! ¿¡ Que diablos haces aquí!?

Grito Tsunade lebantandose, bueno mejor dicho, sentándose en la cama. El peliblanco de un salto se poso sobre la cama de ella, se agacho para quedar a su altura y le sonrió.

- Nada solo preocuparme por mi compañera.

((Continuara))