-¡Charlotte, hola!- Era Alexy, quien me sonreía emocionado. Fruncí el ceño y decidí ignorarlo y seguir caminando, pero me siguió.- ¡Eh! No me ignores, no es de buena educación.- Suspiré mirando su cara de perro regañado.
-¿Qué quieres Alexy? No me digas que solo querías saludar porque no me la creo.- Él no cambió su expresión, parecía que se había entristecido más.- ¿Qué? ¿Qué pasa?
-Creí... creí que eras diferente a Amber y Li.- Levanté una ceja e hice un ademán para que continuara hablando.- Es que ayer fuiste tan amable y tenías una sonrisa taaan linda, que pensé que eras más... gentil que tus amigas. Supongo que me equivoqué, lo siento.- Comenzó a alejarse mirando al piso, caminaba de espaldas así que veía su expresión.
-¿Y qué si lo soy?- Solté de repente, sorprendiendo a Alexy y a mi misma pero no lo demostré.- Cuando una persona esta feliz suele ser más amable que de costumbre.- Desvié mi mirada y sentí como mis mejillas enrojecían.- Además solo te di el asiento, no es nada especial. Simplemente pensé que llevabas muchas cosas y...- Comenzó a reír, el desgraciado se estaba riendo de mi. Me sonrojé nás y lo miré con todo el odio que pude, al darse cuenta intentó corregirse.
-Lo siento, lo siento. Es que eso fue muy adorable.- Dejó de reír, pero seguía con esa enorme sonrisa en su rostro. Por alguna razón ya no me molestaba tanto.- Siempre dije que del grupo de brujas, tu eras la más agradable y Armin siempre me dio la razón.- El sonrojo que se me había ido volvió rápidamente a mis mejillas, mas fuerte que nunca y sentí como mi corazón amenazaba con salirse de mi pecho.
-¿E-e-el di-jo eso?- Tartamudeé y Alexy me miró confundido, antes de que su rostro se iluminara como si hubiera descubierto el mayor secreto de todo el mundo.- No es que me importe, ni nada...- Su cara se iluminó más y mi nerviosismo se incrementó.- ¡N-no me importa! Tengo... tengo que irme.- Y antes de que el peliazul pueda decir algo, salí corriendo hasta la salida.
Me apoyé contra la pared de ladrillos y suspiré. Mi corazón latía muy fuerte y no sabía si era por la carrera en tacones de 3 cm o porque Armin pensaba que yo, siendo completamente fría con la mayoría, era agradable. Me volví a sonrojar de solo pensarlo. Dios, el amor apesta y te hace estúpida. Pudo haberlo dicho porque consideraba que podría llegar a ser una buena amiga... valla depresión que me acaba de llegar. Me arreglé el vestido con ese pensamiento y comencé a caminar en dirección a mi casa, a la tarde Alejandro tiene que trabajar así que podía tomarme todo el tiempo que quiera en volver a mi casa. Luego de caminar unas 10 cuadras, escuché como gritaban mi nombre y me giré, encontrándome a pocos metros del auto de Alejandro. Me acerqué cuando vi a mi Shin y me subí a la parte trasera.
-¿No tienen que trabajar?- Pregunté saludando a mi hermano chocando los puños.
-Tu también trabajas, ¿lo olvidaste? Ya hablé con el jefe.- Alejandro me miró por el espejo retrovisor y yo asentí, acomodándome en el asiento.
A partir de ese día comencé a trabajar con mi hermano y Alejandro. La mayoría de los chicos son divertidos y sus peleas (en especial de 2 de ellos) me causan gracia. Alejandro se pasa el día molestándome, pero con el tiempo se las voy devolviendo. Faltan 3 días para el acto y ya me se la canción hasta de atrás para adelante, pero la directora quiere hablar con nosotros sobre eso.
-¡¿QUÉ?!- Grité completamente furiosa, Lysandro me agarró por los hombros para que no golpeara a la vieja.
-Dije que no me gusta la canción, tienen que elegir otra. Algo más original.- Yo te daré algo original, vieja de mier**. Juro que te mato, ta mato! Apreté los dientes e intenté relajarme. Respira, uno, dos, tres, cuatro...
-Directora, estuvimos mucho tiempo ensayando esta canción y solo quedan 3 días. No llegaremos a hacerlo bien.- Lysandro habló con toda la calma del mundo y me soltó.
-Pues si no lo hacen bien estarán castigados.- Cinco, seis, siete, ocho... Lysandro también frunció el ceño.- Tres días deberían ser suficientes para elegir una nueva canción y ensayarla.- Nueve, diez... Muy bien, eso es. Relajada... Si aparece muerta mañana, mi culpa no es.
-...Entendido, directora.- Lysandro se dio cuenta de mi aura asesina y me sacó de la dirección casi a rastras. Luego de cerrar la puerta nos miramos a los ojos. Oh, él también puede odiar.- No la mates, te necesito para el show.
-Pero se lo merece.- Murmuré entre dientes empezando a caminar con él a mi lado en dirección a la sala de Música.
-Nunca dije que no.- Me contestó con una sonrisa. Con el tiempo Lysandro y yo somos 'algo' como amigos. Hablamos lo necesario y nos llevamos bastante bien por el simple echo de que nuestras personalidades reservadas y tranquilas son bastante compatibles, sin embargo yo no lo termino de ver como un amigo.
Al llegar comenzamos a hablar sobre algunas canciones, pero ninguna nos terminaba de convencer y no queríamos estar castigados hasta en Navidad. Luego de una hora no teníamos nada así que decidimos ir a casa y pensar tranquilos allí. 'Mmm... hoy tengo que trabajar... no tengo muchas ganas...' Pensaba mientras caminaba por el pasillo a guardar mis cosas. Li, Amber y Karla me estaban esperando en el trabajo, seguramente babeando por los chicos lindos que había. Estaba distraída pensando que me choqué con una chica. Tuve que bajar la cabeza porque era bajita y yo, con tacones, le sacaba una cabeza. Ella estaba concentrada leyendo algo en el celular, pero levantó la cabeza al instante y pareció entrar en pánico cuando me vio.
-Lo... Lo siento! No fue mi intención.- Y se fue corriendo dejandome con las palabras 'No importa, yo también estaba distraída' en la boca. Raaaaro. Me encogí de hombros y seguí caminando hasta mi casillero.
-Es increíble el miedo que causas sin saberlo.- Sonreí irónicamente para mis adentros. No tenía que darme vuelta para saber quien era, así que saqué mis cosas con calme y luego volteé.- ¿Qué? ¿No vas a decir nada, Charlotte?
-No tiene sentido discutir con neandertales, teñido.- Castiel sonrió con diversión como hacía siempre que nos veíamos, desde niños. Nunca nos hemos llevado bien, pero tampoco nos odiamos. Él me molesta porque le divierten mis respuestas y yo respondo porque... la verdad es que ni se porque, será por costumbre o por simple orgullo. No importa realmente.
-¿Yendo a trabajar?- Alcé una ceja.
-Valla, no sabía que estabas taaan al tanto de mi vida.- Frunció el ceño. Bien, lo dejé sin palabras.
-Los gemelos me lo dijeron.- ...Mierda, me quedé muda. ¿No hay un puto día donde Alexy o Armin me dejen sin palabras?
-...¿Charlotte? Necesito que me hagas un favor... Castiel.- Nathaniel, nunca estuve tan feliz de verte.
-Delegado.- Contestó fríamente el pelirrojo. Cerré mi casillero y me acerqué a Nath.
-Bueno, tenías razón, teñido; estoy yendo a trabajar así que me despido.- Empujé a Nath un poco para que caminara y ambos nos alejamos en silencio.- ¿Me acompañas al trabajo?- Le pregunté sonriendo un poco.
-Claro, tengo que ir a buscar a mi hermana. Déjame cerrar la sala de delegados y nos vamos.- Esperé al lado de la puerta mientras él le echaba llave y luego nos fuimos. Como ya es bastante común en nosotros, rodeó mis hombros con su brazo y comenzamos a hablar de idioteces. Yo le conté lo que había dicho la directora y creo que él también se indignó un poquito.- Charlotte... Por favor, haz algo con ese tipo.- Dijo señalando hacia atrás.
-¿Quién? Además, ¿no eres tu el que debería protegerme?
-¿Cómo quieres que te proteja de un acosador-friki celoso?- Me di vuelta y, al no encontrar a nadie, miré a Nath como si estuviera loco.
-¿Tienes fiebre o algo? No hay nadie ahí.- La situación se repitió un par de veces hasta que llegamos.- En serio, deberías ir al médico.
-Estoy perfectamente. Llama a mi hermana por favor.- Entré y hablé con Amber un poco, ella y Karla se fueron con Nath, pero Li no estaba por ningún lado.
- Déjala, ya va a aparecer.- Dijo Amber con una sonrisa extraña antes de irse. Al darme cuenta lo que quería decir sonreí también y no pregunté más.
El día terminó bastante rápido y mientras todos los demás estaban guardando las cosas yo me senté en el escenario y suspiré. Al poco tiempo uno de los chicos se sentó a mi lado, le conté lo que había pasado en la escuela ya que de vez en cuando cantaba aquí y podía darme algunas canciones.
-Bueno... si quieres algo original puedes hacer un mash-up.
-¿Un qué?- Fruncí el ceño confundida.
-Combinar 2 canciones... - Él se paró y agarró una guitarra, luego volvió a sentarse a mi lado.- Seguro conoces esta canción...- Comenzó a tocar con una sonrisa una canción que reconocí en seguida. ¿Cómo no hacerlo si la estuve practicando una semana?
(N/A: las letras que estén así las canta Charlotte, y las que estén así las canta el extra sin nombre. Lo que este con ambos es cuando cantan juntos. Y cambié un poco la letra de las canciones.)
Contigo
Yo quiero estar contigo
Y decirte que ya no puedo vivir sin ti.
Contigo.
Quiero ganar contigo
Y conseguir que todo el tiempo sea estar junto a ti.
Contigo
Quiero estar contigo
Y decirte que ya no puedo vivir sin ti.
A pesar de que era un ritmo más lento, me las arreglé para que la letra y la música quedaran bien. Antes de que siga cantando, él comenzó a cantar otra canción. Sonreí cuando reconocí la canción y en mi mente apareció Armin y todos esos pequeños momentos que pasamos juntos.
Tan solo dime donde y yo estaré,
Entre mis brazos yo te cuidaré.
Como unir almas inseparables,
y soñar un beso sin final.
Dime si hay algo que yo pueda hacer
para esconderte dentro de mi ser.
Yo se que sucederá,
tu mitad y mi mitad
muy pronto ya se encontraran.
No por casualidad.
Aquella primera vez que vi su sonrisa y me ayudó a pesar que le hago la vida imposible (en realidad Amber, pero yo también ayudo y no evito nada) a su amiga.
Si siento frío en mi soledad,
en tu pecho buscaré lugar.
Si confío en que mis pasos conducen a ti,
tu calor un día me va a abrazar.
Y con tu nombre grabado en mi,
en la arena escribo sobre este amor.
Y si el mar se lleva cada palabra de hoy
gritare mas fuerte que este sol.
Aquel momento incómodo en la carrera de orientación...
Y solo quiero vivir contigo
Y sólo quiero bailar contigo
Sólo quiero estar contigo
Y quiero ser lo que nunca he sido
Sólo quiero soñar contigo
Sólo voy a cantar contigo
Lo voy a hacer todo contigo.
El día que me enteré que estaba enamorado de Sucrette.
Ya ves, sé lo que me digo.
El día que vino a mi casa me encontró con una toalla pero actuó bastante normal conmigo. Y pude sentarme a su lado.
Tan solo dime donde yo estaré
Entre mis brazos yo te cuidare.
Porque, sólo quiero estar contigo
Y quiero ser lo que nunca he sido.
Yo se que sucederá,
tu mitad y mi mitad
Muy pronto ya se encontraran.
No por casualidad (Lo voy a hacer todo contigo)
No por casualidad (Ya ves, se lo que me digo.)
Siento cuando estás. (Ahí estaré)
y tú me das tu voz con esa fuerza. (Siempre a tu lado.)
Quiero oírte más tu voz gritar. (Ahí estaré.)
-Eso es un mash up.- Dijo con una sonrisa luego de un rato. Se escucharon un par de aplausos ambos hicimos una reverencia para nuestros compañeros.
Me fui a mi casa con Shin y Alejandro, el último conduciendo y mi hermano en el asiento del copiloto. Yo aproveché para dormir así que no me enteré de mucho. En cuanto llegamos a casa, Shin se fue a dormir pero yo comencé a escuchar un par de canciones que me había pasado Lysandro. Pensé bastante en los mash up así que busqué algunos para tener una referencia. Antes de que me diera cuenta estaba escribiendo un intento de mash up en mi cuaderno y mandándole un mensaje al peliblanco a las 12:30 de la noche. Terminé la canción y me acosté a dormir ignorando como brillaba en mi pantalla el mensaje que grabé.
'Lo tengo, Lysandro. Vamos a dejar con la boca abierta a todos.'
