La comida de negocios resultó un poco más emocionante de lo esperado.
La presidenta Daidouji estaba embarazada y salía de cuentas en dos semanas, pero le dió por romper aguas durante el aperitivo. La pequeña Tomoyo parecía tener bastante prisa por salir, la ambulancia no llegó a tiempo, su tía anunció que se desmayaba con la mera visión de la sangre, y los demás ejecutivos de Daidouji estaban aterrorizados.
La única que habló durante el camino de vuelta fue Yuuko.
Kurogane asintía en silencio a intervalos regulares. Había perdido la voz desde el momento en que la cabeza había emergido de entre las piernas de la mujer.
Lanzó una mirada a Doumeki. No se notaba mucho, pero el director financiero tenía los ojos bastante más abiertos de lo habitual, y cada cierto tiempo movía los dedos de la mano derecha en un vano intento de recuperar el riego sanguíneo.
oOo
- Pero... ¿qué hacemos con los niños mientras tanto?
- No lo sé, señor, pero tengo órdenes de acompañarlo al despacho del director general ahora mismo.
Hideki se pasó la mano por el pelo y resopló.
- Está bien, ve a buscarle. Ya se me ocurrirá algo.
oOo
Fai siguió al botones, intrigado. Había dejado la carpa de los niños a cargo del jefe del departamento, que junto a su novia y a dos pequeños persocoms habían improvisado una enérgica sesión de gimnasia para mantenerlos entretenidos.
Se detuvieron frente a la puerta del despacho, y tras una breve consulta la secretaria le indicó que podía pasar.
Nada más abrir la puerta, reconoció al hombre que se había asomado aquella misma mañana a ver su actuación, aunque con un aspecto bastante más informal: en mangas de camisa, un par de botones desabrochados, el nudo de la corbata aflojado...
En las circunstancias adecuadas, no me hubiera importado en absoluto que me mandara llamar...
Fai forzó una sonrisa neutra. Al lado del director había otro hombre, bastante mayor, y ambos estaban bastante serios.
- Siéntese, por favor. - dijo el director.
Fai obedeció.
- Tengo entendido que ha recibido usted una notificación de despido. ¿Es así? - continuó el hombre. Su expresión era inexcrutable.
- Sí, señor. - dijo Fai. Su sonrisa flaqueó ligeramente.
- Comprendo. Ha habido un error. El empleo es suyo y puede ejercerlo el tiempo que necesite.
Fai notó cómo la barbilla se le caía un par de centímetros.
- ¿Qué se dice? - dijo el otro hombre, como si se dirigiera a un niño pequeño.
Fai miró a uno y a otro con la boca abierta.
- ... ¿gracias?
- Muy bien. Pero no es lo único. ¿Verdad, señor Suwa?
- Así es. - gruñó el aludido - Se le subirá el sueldo en diez dólares semanales.
La boca se le abrió un par de centímetros más.
- ¿Y bien? - dijo el otro hombre.
- Gra... gracias. - respondió Fai, esta vez sin apartar sus ojos del director. Era evidente que se sentía incómodo por la situación, y tenía cierto aire dubitativo, como si no acabara de tener claro algo.
El otro hombre pareció notarlo, porque decidió tomar las riendas del asunto.
- Además, esta misma tarde recibirá el mejor aguinaldo que cualquier hombre pueda desear. ¿No es cierto, señor Suwa?
- ... ¿Eh? Sí, el regalo... sí. Con los mejores deseos de Suwa's para usted... y para su ... para los suyos.
- Muy bien - continuó el desconocido - Creo que ya puede retirarse, señor Flourite.
El director se limitó a hacer un gesto de asentimiento.
Fai se puso en pie y retrocedió a la puerta sin apartar la mirada del director. No entendía nada, pero ya le iba bien. Dió las gracias un par de veces más - por si acaso - y estaba abriendo la puerta cuando se oyó un agudo "¡YUUUUKO!" a través de las pared.
- Mi tía. - dijo el director, apretándose el puente de la nariz con los dedos - Le encanta poner el manos libres cada vez que habla con el cocinero.
oOo
- Tengo entendido que al final nos quedamos con el mago. - dijo Doumeki, nada más entrar en el despacho.
- Hum. - respondió Kurogane, mientras cerraba la puerta. Ambos se dirigieron de nuevo a la montaña de papeles de la mesa de reuniones.
- A mí me parece bien. Las ventas han subido muchísimo, y no sólo en el departamento de juguetes. Tal vez deberíamos plantearnos poner una guardería.
- Supongo que sería una buena idea... pero... hay algo en todo esto que no me acaba de cuadrar.
- Entonces... ¿por qué...?
- ... no lo sé. Ese tipo del orfanato era terriblemente persuasivo. Y no sé tú, pero yo aún no me he recuperado de lo del parto...
oOo
No me lo puedo creer.
Fai miró a la niña por enésima vez. La pequeña no apartaba la vista de él, y parecía seguir convencida de que sus propios dedos eran el manjar más exquisito de la tierra.
La pareja del orfanato se había presentado un par de horas antes en su apartamento, para hacerle entrega del regalo de Navidad de Suwa's. Al parecer el bebé era una niña. Le habían dejado la pequeña sala de estar de su apartamento repleta de pañales, biberones y todo tipo de artilugios extraños cuya utilidad no podía ni entrever, y se habían largado antes de que tuviera tiempo de reaccionar.
El timbre de la puerta le devolvió al presente. Fuuma. El partido. Maldición.
Fai se envolvió rápidamente en una manta, se restregó la nariz para enrojecerla, y entreabrió la puerta. Tosió ligeramente antes de empezar.
- Oye, Fuuma, lo sie-...
- ¡Ah, no!- le cortó el otro hombre, empujando la puerta con una mano y a él con la otra, abriéndose paso hacia el interior del apartamento. - Ya estás en la lista, así que tienes que jugar por...
Se detuvo junto a la cuna, sin soltar el hombro del mago. La niña levantó la mirada y se rió.
Fuuma señaló la cuna con la mano que le quedaba libre.
- ¿Qué es éso?
Fai miró la cuna con aire pensativo.
- Un regalo de Navidad.
- ¿De esta Navidad, o de la anterior?
La máscara sonriente que habitualmente ocultaba el rostro de Fai le impidió darse cuenta de lo cerca que había estado de la muerte. Por estrangulamiento.
- Mira, todo ésto es una confusión. La cría no es mía. ¿Dijiste que tenías coche, verdad?
- Sí.
- Excelente - dijo Fai, colocándole una caja de pañales en las manos. - Si quieres que juegue el partido tendrás que ayudarme a acabar con esto.
- Pero... ¿a dónde vamos?
- A la mansión de los Suwa.
-... ¿qué?
Por fin, otro capítulo. Siento el retraso...Como parece que esto puede llevarme un poco de tiempo, he pensado que lo mejor será hacerlos un poco más cortos, a ver si así puedo actualizar con más frecuencia.
Espero que os guste. Críticas y comentarios serán muy bienvenidos. ¡Gracias por leer!
