Entre unas cosas y otras, este capítulo, este capítulo he tardado en escribirlo, sobre todo porque es le capítulo final y tenía que dejarlo todo concluído. Además, al no tener canciones ni casi diálogos es todo texto puro.
Todas las referencias de la nota [1] y [2] son propiedad d eMichael Moorcock y son las que entroncan este relato con el Multiverso de este autor.
Los pitufos son propiedad de Peyo
Capítulo 7: Traca y fin de fiesta
Aunque no era llena, la luna era suficientemente brillante como para no necesitar una fuente de luz muy potente con el fin de no tropezarse en el bosque. Con la linterna que tenía le sobraba a DJ, a pesar de no estar acostumbrado a ella, pero esta noche no quería esperarse al amanecer para volver. Sólo quedaría una media hora para ello, pero, aunque no le urgía especialmente encontrarse con campeón, la curiosidad si le impelía a lanzarse siendo todavía noche cerrada al bosque camino de la nave. Pocos pitufos se aventuraban solos en el bosque en las últimos días debido a la cantidad de extraños efectos que se sucedían en él, consecuencia, sin lugar a dudas de los encantamientos del malvado Gargamel. Se había conseguido desactivar el Portal a los Infiernos, pero, toda esa energía mágica seguía rondando por la zona y, como cualquier energía desatada, tendía a tener efectos imprevistos o, al menos, no habituales.
DJ sabía algo sobre la magia pero, ni eso ni la ingeniería avanzada le interesaban pero procuraba saber lo suficiente tanto de una como de otra como para mantenerse vivo. Eso, junto con un sentido de la precaución adquirido a través de años y años de evitar a o pelear contra engendros en el bosque, le hizo esquivar las las luces brillantes, no perder los nervios con los sonidos y dirigirse lo más recto posible a la nave. Parecía que todo iba a transcurrir sin mayores problemas, lo que era de agradecer con Papá Pitufo ensimismado en los bancos de datos de la nave, cuando una luz apareció y se agrandó justo delante de él. Estaba claro que fuese lo que fuese no podría simplemente pasarlo de largo y el tocaría afrontarlo de alguna manera. La elección fue sencilla: apagó la linterna y se escondió detrás de un tronco caído. Después de todo, medir menos de "tres manzanas de alto" tenía sus ventajas.
Se asomó por el borde del tronco y vio que la luz tomaba una forma de disco y, dentro de ese disco, el brillo disminuía paulatinamente a medida que se hacía más grande. DJ se los conocía bien, demasiado bien: ese fenómeno se correspondía con un portal y, por sus características, dentro de lo que podía distinguir con sus limitados conocimientos, no era de ningún ser maligno. Si era mágico, tecnológico, pitufo, humano o de otro ser, no lo sabía. Le tocaría esperar...y ver. Pro suerte el portal dejó de crecer y, por el tamaño, juzgó que de allí podría salir algo del tamaño de un pitufo. Mejoró su camuflaje, lo que le obligó a dejar de mirar y, en cuanto volvió a su tarea de improvisado espía, observó un par de figuras que se materializaban a través de él. Nada más ver su contorno, se dio cuenta de que eran dos pitufos. Sólo una prudencia interiorizada durante siglos, no en vano DJ tenía cerca de trescientos años, impidió que saltará a recibirlos antes de ver quiénes eran. En su tiempo, varios de su especie eran abiertamente hostiles e incluso violentos. No era nada agradable tener un encuentro con un Pitufo Infernal o algunos del Caos y más si podía evitarlo.
Por suerte para él, los que aparecieron por el Portal eran un viejo amigo y alguien conocido pero desconocido al mismo tiempo. El nuevo le recordaba vagamente a Pitufo Marinero, pero la armadura y los aparatos que llevaban no los había visto nunca. Eran demasiado avanzados, pero, por alguna razón, no desentonaban ni con el pitufo en sí ni con el Portal. Visto lo visto, decidió salir y saludar:
-¡Campeón!¡Viejo pitufo! ¿Dónde te habías pitufado? Te hacía en la pitufinave... Ahora que te pitufo, te noto cambiado. -se dirigió al otro pitufo- Por cierto, pitúfame, pero mi nombre es DJ, ¿y el tuyo? ¿De dónde vienes?
-Perdonad la intromisión, pero pitufaré yo primero, ya que, de pitufo, ha preguntado, soy, ahora Pitufo Navegante, que, como pitufarás, soy el antiguo pitufo Marinero , puesto que no sólo el agua es donde ahora pitufo, sino los Mares del Tiempo y el Espacio, al igual que Campeón o, mejor dicho, Campeón Eterno, es Marinero de los Mares del Destino [1].
-Dado que ambos tenemos mucho que pitufar y explicar, como delata tu cara de extrañeza y, yo particularmente, estoy cansado, mejor nos pitufamos a la nave y allí, junto con Papá y no sé si a estas alturas Filósofo o Nigromante, hablamos pitufadamente.
En muy poco tiempo, estaban sentados en los sillones de la nave, acomodados y con un vaso de pitufibayas en la mano. Era buen momento para ver si Papá Pitufo o Filósofo estaban en al nave y despiertos, claro. Después de todo, era cerca del amanecer y podían estar o bien cerca de empezar la jornada, o bien de acostarse. Se fue a buscarlos Navegantes y, por el murmullo que no tardó en oírse, parece que había tenido éxito, lo que se confirmó cuando entró Navegante acompañado de los dos personajes que había ido a buscar.
Tras las presentaciones de rigor de Navegante y el intento de queja de Filósofo("Genio y figura, pensó DJ"), empezaron a hablar todos menos DJ de cosas que a este se le escapaban: del Campeón Eterno, de la lucha entre la Ley y el Caos en todos los planos del Multiverso("¿qué es eso?"), de los portales a otros planos y otros tiempos, de pitufos en el Fin del Tiempo ("¿pitufos temporales tan fáciles como pitufar al río?"), de los Señores Grises y Tanelorn, de restablecer el Equilibrio Cósmico y las dos Espadas Negras, del Compañero del Campeón y de muchas cosas parecidas o tal vez no, pero que no comprendía.[2] Por educación y respeto se quedó hasta que Campeón (¿Campeón Eterno? ¿Sí o no?) se levantó y dijo:
-En fin, y por pitufar, tengo por delante una vida, o no vida, pitufa de luchas, batallas y conflictos. En fin, poca pitufa con respecto a la que pitufaba. La diferencia pitufamental es que ahora tengo un objetivo y, por el pitufo, un par de misiones: encontrar Tanelorn y pitufar la razón por la que los portales siguen abriéndose. ¿Manejos del Caos? No lo sé, pero me toca pitufarme de aquí y averiguar. ¿El objetivo? Ayudar a pitufar el Equilibrio Cósmico entre la Ley y el Caos. Sea como sea, me pitufaré a descansar, que ya es de día y, en cuanto sea de noche, empezaré mi misión.
Con estas palabras, Campeón se levantó del sillón donde estaba y se marchó. DJ se dio cuenta que estaba cambiado, además de por el tono de voz sin poso de amargura esta vez, por su lenguaje corporal, más relajado y por su indumentaria: ya no llevaba la Armadura del Caos y vestía el atuendo habitual de los pitufos, aderezado por una capa roja, la Mano y el Ojo del Dios Muerto y portaba en un cinturón una espada con su vaina. Entre tanto discurso y explicación, no había llegado a contar nada de lo que le había sucedido desde que dejó la fiesta, pero, fuese lo que fuese, le vino bien, aunque, por lo que pudo leer entre líneas, le esperaba un final trágico, final que, por otra parte, había asumido con total naturalidad. No deseaba cambiarse de ninguna manera por él, pero, visto lo visto y oído lo oído, sin desearlo(más bien el Destino le empujó a ello) se había ganado el nombre de Campeón.
Se despidieron y, tras un momento de incómodo silencio, que DJ supuso que se debía a la cantidad de pensamientos que debían estar pasando por la cabeza de los cuatro, uno de los fantásticos dispositivos de Navegante emitió un zumbido. Su dueño lo miró y dijo que se estaba abriendo un Portal cerca de la Nave. Esto ocasionó que, en un visto y no visto, se fueran de la Nave. Navegante, respondiendo las preguntas de los otros dos, Papa Pitufo apelando a su sabiduría y a su deber como jefe de la aldea y Filósofo, exhibiendo un conocimiento recién adquirido y, en el mejor de los casos, parcial sobre el tema de los portales. DJ se quedó solo y se dirigió al ataúd de Campeón por dos poderosas razonas. La primera era que ya tenía bastante de tanto portal, Ley, Orden, Equilibrio y demás. La otra era para despedirse en condiciones de su único amigo, si se le podía llamar así, de su época.
-Campeón, pitufa que te moleste.
-Adelante, DJ, pero sé breve.
-¿A dónde pitufos vas? ¿Volverás?
-Pitufo a nuestro tiempo, a continuar la pitufa por el Equilibrio, es mi misión.
-Si, eso y alo sé-se le hizo un nudo en la garganta-, es tu misión, sí. Pero, digo yo, Navegante ha pitufado algo sobre le Compañero del Campeón y...
-Te lo agradezco-se acercó a él y lo abrazó-pero no quiero que vengas. Los Compañeros también pitufan el Destino de los Campeones y bueno, si me faltara pitufa para alguna de mis misiones, pitufaría bebiéndote la pitufa...¡Y no quiero hacerlo! -dijo con un tono de honda tristeza en la voz.
-¿Quién pitufará tu Compañero?
-No lo sé, a veces el Campeón pitufa solo. Gracias, muchas gracias.-volvió a abrazarlo- Pitútate aquí con el resto de los pitufos. Alégrales la pitufa. Trnsgrede las pitufas. Esa es tu misión. Ahora,-le tembló la voz de la emoción y la tristeza- debo descansar e irme. Te...te echaré de menos-se metió en el ataúd y cerró la tapa.
DJ volvió con pasos cansados a su habitación y mientras pensaba que mañana sería otro día y habría nuevas oportunidades, no pudo evitar estar durante un buen rato llorando por la pérdida. Sabía que no volverían a verse.
[1] The Sailor on the Seas of Fate es un libro de la Saga de Elric, propiedad de Michael Moorcock.
[2] Este párrafo contiene conceptos del Multiverso, propiedad de Michael Moorcock.
PD: Hay un epílogo y, además, continuaré las andanzas del Pitufo Campeón Eterno.
