DISCLAIMER: Todos los personajes y/o lugares conocidos del mundo de HARRY POTTER le pertenecen a la maravillosa escritora J.K. ROWLING. Sólo la trama es mía.


Este fic participa del reto "Amor a través de los tiempos" del foro "La Sala de los Menesteres".


¡MALDITA, PELIRROJA!


—¡Maldita, pelirroja! No entendía por qué tenía que trabajar con esa mujer—decía James entrando a su oficina—Maldito Ministerio que lo obligaba a trabajar en el mundo muggle. Solo le pasaba a él.

—¿Hablando solo, Potter?—dijo a una voz a su espalda.

—¡Maldición!—murmuro girándose —¿Qué quieres, Armstrong?—dijo en un tono ácido.

Kelsey Armstrong lejos de sentirse ofendida por su tono, sonrió burlonamente. Entró a su oficina cerrando la puerta. Se sentó en la butaca frente a su escritorio y cruzo las piernas.

"Tiene unas hermosas piernas. Pelirroja y con lindas piernas. ¿Pero qué carajos estaba pensando?"—pensó James frunciendo las cejas, caminando hasta su silla y sentándose.

—Vengo por tu informe, Potter—dijo con voz melosa.

James apretó sus manos en dos puños. Definitivamente esa mujer lo sacaba de quicio. ¿Acaso él no le había dicho esa misma mañana que se lo haría llegar al final de la tarde? Definitivamente esa mujer solo quería joderle la vida.

—Te dije que te lo haría llegar al final de la tarde—dijo entre dientes, mientras la chica seguía sonriendo y él estaba a punto de perder la educación que le habían dado sus padres e iba a mandarla al carajo.

—Oh, lo sé, pero lamentablemente necesito ese informe, Potter. Debo realizar mi informe final para mañana en la mañana, así que he venido por él.

"Maldita mujer de los demonios. Como la odiaba. Sabía que ella lo hacía solo por fastidiarle la existencia"—pensaba tratando por todos los medio de no perder la poca paciencia que le quedaba.

James se puso de pie y caminó hasta situarse frente a Kelsey. Se dobló hasta estar frente a frente con ella.

—Me importa un demonio, si necesitas mi informe o no. Ya te dije que te lo haría llegar está tarde. Así que sal de mi oficina y déjame trabajar—decía en un tono mordaz.

"Joder, realmente es hermosa. … ¿Pero qué carajos estás pensando, James? Deja de pensar estupideces. ¿Se estaba riendo? ¿De quién? ¿De él? Esta maldita pelirroja iba enterarse… Me va escuchar"—pensaba.

Cuando James fue a hablar, pero lejos de decir alguna palabra acercó sus labios a los de Kelsey y la besó. La agarró por la nuca para profundizar el beso. Su otro brazo paso por su cintura obligándola a ponerse de pie y estrechándola. Sintió los brazos de ella entrelazándose en su cuello y responderle de manera ardiente.

Cuando se separaron, ambos jadeaban. Ella tenía los ojos cerrados aún y el rostro ruborizado. La vio respirar hondo y abrir los ojos. Se apartó de él y camino hacia la puerta.

—De acuerdo, Potter. Espero el informe esta tarde. … Ah… Potter, espero que me lo lleves tú personalmente—dijo sonriendo saliendo por la puerta.

James sonrió. Bien. Reconocía que lo sacaba de quicio, pero ya sabía porque. Todo tenía que ver con la maldición de los Potter. Siempre sentían debilidad por las pelirrojas. Y esta pelirroja lo estaba volviendo loco.


NOTA DE LA AUTORA: Según word este fic tiene 496 palabras. Espero que les haya gustado. No es lo que esperaba, pero es lo único que se me ocurrió.

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