Bueno, aquí me tienen de nuevo trayéndoles lo que es el capitulo 2 de Engaño, Tortura y Amor, espero que sea de su mas entero agrado ^^.
Este Fic contiene temática Yaoi/Homosexual, mas especifico, esto es un ZaDr(Zim and Dib romance), asi que si no te gusta, no lo leas, repito, NO LO LEAS.
*Los personajes de IZ no me pertenecen, si lo hicieran seria genial, pero no u_u, pertenecen al genio del humor negro Jhonen Vazquez.
Había despertado muy temprano en la mañana, lo primero que hizo fue encerrarse en su laboratorio, tenía que seguir reparándolo por los daños que hacía un mes y medio había causado, lo bueno es que ya casi estaba del todo reparado, solo faltaba algunas máquinas que servían como fuentes de poder temporalmente en caso de que la base se quedara sin energía.
Pero la principal razón de que el alíen se encerrara es que no tenía ganas de ver al humano.
—Estúpida bola de carne—. Maldijo al moreno en lo más recóndito de su laboratorio. — ¿Cómo se atreve a hablarle a Zim así?, ¡yo soy Zim!—. Parloteaba el Irken con altanería, al menos esperaba que la "intimidación" que había ejercido la noche anterior hubiese funcionado para que el humano entendiera que no tenía el derecho de exigirle nada… se lo había dejado muy claro el día en que le pidió a Dib mudarse a la extraña casa verde…
"SU base, SUS reglas…"
El moreno acepto sin dudarlo, entonces ¿A que venían todas esas exigencias por su parte?
—Estúpidos humanos y sus estúpidos sentimientos sin sentido—. Hablo más con desprecio, mientras tomaba una herramienta muy parecida a un soplete para disponerse a fundir un poco de metal.
Claramente hacía referencia a los sentimientos que Dib decía tener hacia él, y por alguna extraña razón él mismo también había comenzado a sentir cosas por Dib, no tan fuertes como el humano sentía, pero podría decirse que disfrutaba de la compañía que le brindaba el humano, así al menos podría tener una plática inteligente con otra cosa que no fuera su estúpida unidad SIR o su monótona computadora, además de poder consumir otra clase de alimento que no fueran esos asqueroso waffles que GIR lo obligaba a comer.
Debía admitir que tener a Dib a su lado, hacia que ese exilio fuera menos tortuoso, pero aun así tortuoso, de cierta manera, ver a Dib recibirlo con una sonrisa y con alguna golosina después de un duro día de trabajo en su laboratorio, lo alegraba, pero nunca se lo había demostrado abiertamente, simplemente se limitaba a darle las gracias o a corresponderle la sonrisa con una propia, pero no más… su afecto por el humano de ahí, no pasaba.
Pero aun así, Dib se conformaba con solo esa pequeña parte de su afecto, Zim podría estar seguro de que él podría seguir tratado a Dib de esa manera, y el humano lo aceptaría sin chistar, sabia lo fuerte que era ese sentimiento llamado amor, lo había investigado durante meses antes de que el humano se le declarara, y estaba seguro de que, aun cuando Zim fuera grosero o hasta prepotente con el humano, el seguiría ahí, a su lado, sin preguntas y sin exigencias, pues no había oído quejas… al menos no hasta la noche anterior, y él podía asegurar que no las oiría más….
Y no sabe lo cierto que será eso…
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El gruñir de su "estomago" lo había hecho ascender hasta la casa en busca de algo para comer, era más de medio día y suponía que Dib ya debería de haber llegado de la escuela avanzada para humanos, entiéndase como Universidad, y seguramente estaría haciendo la comida para él y para GIR, aun no podía entender cómo es que Dib le hacía para hacer la comida de Zim y la de GIR de una manera rápida, pues a veces el robot cambiaba constantemente de opinión sobre lo que quería para comida, pero luego llego a la conclusión de que el humano solo pedía comida rápida para GIR o bien compraba algunos tacos de "Taco Loco" después de salir de la universidad para que el robot comiera, pues GIR comía prácticamente de todo.
Salió por un conducto que daba al entro de la sala de la casa, encontrándola vacía, no había rastro de GIR por ningún lado, y ciertamente, Dib tampoco se encontraba en la planta baja de la casa, frunció el ceño ante el apaciguarte e inusual silencio que ahora tomaba la casa, se encamino a la cocina, para ver si el humano al menos había hecho algo para que él comiera antes de encerrarse a dormir en la habitación.
Pero el hecho de no encontrar nada comestible en la cocina o en la estufa o en el refrigerador, lo molestó, ¿Quién se creía ese humano como para querer matarlo de hambre?, frunció el ceño y con evidente enfado camino hasta las escaleras, y subió por las mismas, camino hasta la puerta de la habitación y puso su mano en la perilla, pero no abrió la puerta, trato de apaciguar su enojo respirando profundamente, soltó la perilla de la puerta y se alejó de la habitación.
— ¡Computadora!—. Llamo el Irken. —Llévame al hangar—. Ordeno. De inmediato una plataforma que se encontraba debajo de sus pies comenzó a elevarse para llévalo al ático donde se encontraba su crucero Voot, no estaba de ánimos como para comenzar una pelea con el humano cabezón.
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Dib se encontraba parado justo frente a la puerta de su vieja casa, podía escuchar el sonido de la televisión, lo cual le decía que Gaz se encontraba en la sala, suspiro por tercera vez en ese momento, pues estaba indeciso de si entrar utilizando su llave o tocar para que su escalofriante hermana abriera la puerta. Finalmente opto por lo segundo, creyendo que era la opción más adecuada, después de todo, él ya no vivía ahí.
Golpeo la puerta tres veces y espero, no tardaron mucho en abrirle la puerta, mostrando a una chica de diecisiete años, pelo morado y con el ceño fruncido, el cual cambio por una cara llena de sorpresa, abriendo sus ojos como plantos mostrando un color ámbar muy semejante al del moreno.
— ¿Qué haces aquí?—. Pregunto la chica con algo de sorpresa, pues si algo no esperaba era ver a su hermano en la puerta de esa casa.
—Yo…—. Hablo nervioso. —Solo vine a recoger unas cosas—. Explico de manera rápida, Gaz miro de pies a cabeza el cuerpo del moreno, su mirada recayó en la maleta que estaba postrada a los pies de su hermano, sin despegar su vista de él, la menor se hizo a un lado, dejando entrar a Dib a la casa.
El moreno entro y dejo la maleta a un lado de la puerta, no pensaba quedarse mucho tiempo, solo había ido ahí a recoger el dinero que había ahorrado para comenzar a rentar un departamento. Podía sentir la meticulosa mirada de su hermana penetrándolo por la espalda.
— ¿Paso algo?—. Pregunto interesada, algo muy inusual en ella. — ¿Peleaste con Zim?—.
—Cla…claro que no—. Se apresuró a decir con algo de nervios, la pelimorada frunció el ceño, Dib simplemente se limitaba a desviar la mirada de su hermana. —Solo he venido a recoger el dinero que había ahorrado, después me iré —. Dijo como pretexto para escapar de las futuras preguntas de Gaz, tenía la intención de darse la vuelta, pero una mano jalo del cuello de su gabardina.
—Un momento—. Gaz había dejado al descubierto el cuello de su hermano, ya que le había parecido que estaba demasiado levantado, y aunque dijera odiar a su hermano, sabia las cosas que le molestaban y una de esas era que siempre le molestaba que los cuellos de sus gabardinas estuvieran demasiado levantados. — ¿Qué te paso en el cuello?—. La menor pudo ver un enorme moretón que abarcaba todo el pálido cuello de su hermano, Dib simplemente aparto la mano de su hermana de un manotazo y le dio la espalda.
—No es nada—. Le dijo para encaminarse a las escaleras para ir a su habitación, la chica frunció el ceño, era evidente que Dib la estaba evadiendo, vio cómo su hermano subía las escaleras y antes de desaparecer tras las mismas pregunto.
— ¿Fue Zim?—. Dib paro su caminar ante la pregunta. —Fue él ¿Verdad?—. El moreno no contesto, simplemente siguió caminando, Gaz frunció el ceño ante la obvia esquiva de su hermano mayor.
Gaz siempre había dicho que lo que le pasara a su hermano la tenía sin cuidado, mientras ella pudiera jugar en paz con su GS2 no le importaba si a Dib se lo comía un monstruo alienígena que Zim hubiese soltado en la tierra, pero siempre lo decía de dientes para afuera, la familia Membrana no acostumbra a hablar de sentimientos, mucho menos a expresarlos, pero el hecho de que Dib pudiera sufrir a manos de alguien que no fuera ella, la llenaba de ira, más si el idiota de su hermano no se defendía.
No pasaron más de diez minutos en los cuales Dib se había perdido en el piso de arriba, mientras tanto Gaz lo esperaba en la sala, la menor tenía que hablar con su hermano acerca de eso.
—Bueno ya me voy Gaz—. Dib había caminado hasta la puerta, ni siquiera había volteado a ver a su hermana para despedirse. —Dale mis saludos a Papá—. Había tomado de nuevo su maleta y estaba a punto de abrir la puerta cuando la mano de su hermana le dio un manotazo para que soltara la perilla de la puerta.
—No iras a ningún lado hasta que me digas que te paso—. Gaz había empujado a Dib lejos de la puerta, pero para eso la pelimorada puso una de sus manos en su abdomen, Dib había soltado un quejido de dolor, lo que alerto a Gaz.
La menor frunció aún más el ceño y sin que el moreno se lo impidiera, Gaz levanto la camisa de su hermano, Dib no pudo evitar que su hermana viera el golpe de su abdomen, Gaz quedo impresionada ante semejante marca en el pálido abdomen de su hermano, Dib inmediatamente se bajó la camisa, con un notorio sonrojo en sus mejillas.
— ¡Ga…Gaz!—. Exclamo con nerviosismo, la chica frunció el ceño.
— ¿Porque?—. Pregunto la menor, a lo que Dib desvió la mirada para evitar la de su hermana menor. — ¡¿Por qué dejas que te haga esto?!—. Grito asustando a Dib, el moreno la vio con sorpresa ante su inusual preocupación, los ojos del moreno comenzaron a cristalizarse amenazando con derramar lágrimas que trataba de detener.
—No sé de qué hablas—. Dicho esto volvió a tomar su maleta, aparto a Gaz de su camino y salió de la casa sin decir nada más, Gaz le gritaba que regresara para que le diera una explicación, pero el moreno siguió su camino, aun no creía estar listo para hablar de lo ocurrido la noche anterior.
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Había pasado toda la tarde en el ático, terminando de hacerle algunas reparaciones al Voot, pues de nuevo esa extraña abeja* asesina había atentado contra él en un recorrido por la cuidad, por suerte no había daños graves más que algunas cuantas abolladuras.
Ahora sí, su instinto le decía que ahora debía ir a la cocina para que el humano le diera de comer, así que sin perder el tiempo, ya que su hambriento Squeedly-Spooch le exigía alimento, bajo hasta la sala, encontrándose a GIR viendo el programa del mono feo, Zim bufo ante la actividad de su unidad SIR, pero GIR no le prestó atención, como siempre, Zim le dio la espalda al robotito y camino hasta la cocina, esperando a que Dib estuviera ahí, para recibirlo con esa extraña comida llamada Omelette, Zim pasos su lengua por sus labios al imaginarse el sabor de dicho manjar, pero cualquier pensamiento de comida fue interrumpido al ver que las luces de la cocina se encontraban apagadas.
Esto extraño a Zim, paso su mano por una de las paredes para accionar el contacto de las luces y así encenderlas, al hacerlo, encontró la cocina justo como la había encontrado a medio día, vacía y sin nada de comer a la vista, el alíen chasqueo la lengua con molestia mientras fruncía el ceño, se dio media vuelta y comenzó a subir las escaleras, ese humano apestoso lo escucharía, ahora debía enseñarle que a un invasor no se le deja morir de hambre.
Llego hasta la puerta de la habitación, y no le importo para nada volverla abrir de una patada de manera agresiva, pero lo primero que lo recibió fue la obscuridad, ni siquiera las luces automáticas se encendieron, frunció el ceño, pues sus antenas no detectaban ningún sonido que le indicara que Dib se encontraba adentro, al igual que en la cocina, busco el interruptor de las luces, al encontrarlo las encendió, viendo como la luz magenta iluminada esa vacía habitación.
No había rastro de que Dib hubiese estado ahí en toda la tarde, solo podía ver la cama con las sabanas desechas, clara señal de que el moreno había estado ahí en la mañana, pero aun así el alíen no dejo de fruncir el ceño, estaba molesto y no solo eso, también estaba hambriento, su Squeedly-Spooch pedía alimento y Dib sería el que se lo brindara, camino hasta el baño, deduciendo que el humano estaría dentro bañándose con esa asquerosa y mortífera agua, entro sin tocar, pero al igual que la cocina y la habitación, lo había encontrado vacío, solo esto hizo que su semblante molesto desapareciera, regreso a la habitación y vio el pequeño reloj digital que se encontraba en el buro del lado de su cama.
—"10:45 pm…"—. Pensó el alíen, evidentemente era tarde como para estar en la calle, además de que se notaba que el humano no había pisado la casa desde que salió de la universidad, paseo su vista por toda la habitación, entonces noto algo extraño en el armario que le había dado a Dib para que el humano guardara sus cosas, y es que dicho armario se encontraba con tres cajones abiertos.
Conocía a Dib, sabía que el moreno era un fanático del orden así como de sus fenómenos paranormales, Dib nunca dejaba los cajones de ese armario abiertos, con duda Zim se acercó al mueble, revisando los cajones, los cuales encontró vacíos, eso lo extraño más, así que fue abriendo de uno en uno el resto de los seis cajones que se formaban parte de ese mueble, encontrándose todos y cada uno de ellos vacíos, llego al par de puertas en donde debían estar las camisas, pantalones y gabardinas del moreno, puso ambas manos en las pequeñas manijas de la puerta y las abrió al mismo tiempo, abrió los ojos al no encontrar ninguna prenda del moreno en ese armario, volteo a sus espaldas y vio el buro que se encontraba del lado donde Dib solía dormir, corrió hasta él y abrió los dos cajones que conformaban el pequeño mueble, encontrándolo de igual manera que el armario…vacío, no había nada, absolutamente nada, del humano en esa habitación.
De inmediato bajo hasta la sala, si alguien sabia a donde había ido Dib ese era GIR, pues parecía que se llevaban bien, de inmediato ubico a su robot ayudante haciendo un drama frente al televisor solo porque en su novela la protagonista no quiere aceptar sus sentimientos por el hombre de su vida.
— ¡NOOOooo!—. Gritaba GIR mientras se aferraba al televiso con algunas lágrimas en los ojos. —Él no te merece—. Le decía a la protagonista, como si esta pudiera escucharlo, Zim se acercó a GIR y tomándolo por la antena lo aparto del televisor e hizo que lo encarara. — ¡No!, tengo que ver que Marcela se quede con Ruperto, ¡Lo necesito!—. Decía GIR histérico.
—Grrr… ¡Cállate y escucha GIR!—. Gruño el Irken para después soltar al robot el cual, asombrosamente, cayó de pie e hizo un saludo militar mientras sus verdes ojos cambiaban por unos rojos. — ¿Sabes dónde está el humano cabezón?—. Pregunto el alíen más tranquilo, a lo que GIR sonrió.
—Mary salió—. Dijo con simpleza, Zim espero a que GIR dijera algo más, pero no fue así.
— ¿Y a dónde fue?—. Pregunto de nuevo, pero GIR simplemente se encorvo como simio.
—Nooo loo see—. Dijo en tono idiota mientras comenzaba a golpear su cabeza y salía gritando, Zim ya no le prestó atención, miro en dirección al televisor y aun lado de este había un gran librero, en él se podía apreciar varios libros que hablaban de fantasmas y monstros y otros más estaban en idioma Irken, justo al lado de librero había un estante donde GIR solía poner las cientos de películas que rentaba y no devolvía del video club, en ese estante también podían verse algunas películas pertenecientes al joven amante de lo paranormal, Zim suspiro.
Al menor había dejado algunas cosas, eso significaba que el moreno tenía pensado regresar.
—Volverá, ese humano tonto no puede vivir ni un segundo sin mí—. Declaro con arrogancia hacia la nada. —Volverá y todo será como debe ser—. Dijo para después volver a encerrarse en su laboratorio.
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Se encontraba sentado en la mesa de un comedor, había preparado una cena simple, que consistía en unos cuantos waffles con miel de maple y uno que otro con mermelada de fresa.
Aunque más que comer, parecía que solo se dedicaba a picar la comida con el tenedor, de un momento se le fue el hambre cuando recordó lo que debería estar haciendo en ese momento.
En ese momento el debería estar en casa de Zim, debería estarle preparando algo sumamente delicioso al alíen para que pudiera comer mientras él se dedicaba a comer con GIR.
El debería estar en la cocina de Zim, sonriéndole, diciéndole cuanto lo quiere, cuanto lo ama… pero en lugar de eso, se encontraba en su nuevo departamento, pequeño y acogedor, pero solitario.
Daría cualquier cosa por estar ahora en casa, en SU casa junto con Zim… pero después desecho todos esos pensamientos, no era SU casa, era la base DE Zim, y el…él solo tomaría el lugar de ser el "esclavo" novio de Zim, nada más…
Alejo el plato de waffles para recargar su cabeza en sus brazos para ocultarla con los mismos y comenzar a llorar de nuevo, esto era necesario… no podía seguir recibiendo solo las migajas de afecto que Zim le ofrecía, cuando el claramente le ofrecía mucho más, ya estaba cansado, estaba harto de todo eso, pero aun así…estaba enamorado.
Y eso, ni el mismo podía cambiarlo o bien… no tenía las fuerzas para dejar de amar a ese Irken egocéntrico y orgulloso.
De nuevo dejo correr las lágrimas de tristeza… se levantó de la silla, olvidando por completo la comida y se encamino a su nueva habitación, en donde pasaría una noche sin dormir reprochándose y odiándose por amar a alguien que no lo amaba de igual manera.
Continuara -
Esto fue el capitulo 2, espero poder traerles el siguiente lo antes posibles, si les gusta déjenme un Rw, saben que soy feliz leyendo su opinión ^^
Nos vemos en la siguiente edición, cambio y fuera (^_^)7.
