Hola a todos de nuevo ^w^/.
Aqui la Invasora Zib, reportandoce al servicio xD.
aqui les traigo el tercer capitulo, espero que se a de su mas entero agrado.
Advertencia: este capitulo contiene Lemon, algo leve...creo ¬¬U, espero no traumarlos con esto jeje ^^U
Ahora si... al Fic
*Todos los personajes de IZ no me pertenecen, si no al genio del humor negro, Jhonen Vazquez.
Una semana, una maldita semana y no había señales de que Dib fuera a regresar a la extraña casa verde, mientras tanto, en la sala de dicha casa, se encontraba un Irken sentado en el sofá, con los brazos cruzados viendo, sin ver en realidad, el gran televisor en donde GIR solía ver aquellos estúpidos programas, su ceño fruncido era una clara señal de que se encontraba de muy mal humor.
Y quien no estaría de ese humor de perros cuando lo único que has comido en esa semana ha sido una infinidad de waffles, todos y cada uno cortesía de su unidad SIR, estaba totalmente asqueado de comer tanto waffle durante varios días seguidos, tanto que tuvo que amarrar a GIR para que no siguiera haciendo más de esos asquerosos pedazos de pan.
Ahora sus pensamientos giraban solamente en la pregunta ¿A qué horas pensaba entrar por la puerta ese humano apestoso?, llevaba seis días, catorce horas y treinta minutos haciéndose esa misma pregunta una y otra vez.
De vez en cuando miraba por la ventana de la sala para ver si el humano llegaba de la universidad, pero al llegar la hora, jamás lo veía asomar su mechón en forma de guadaña por el final de la calle.
Y ahora que se encontraba sentado en el sofá, con GIR a un lado y sin dirigirle la palabra, gruñía de vez en cuando con molestia por los repentinos pensamientos que cruzaban por su mente, finalmente con uno de sus puños golpeo el recarga brazos del sofá con evidente enojo, se levantó, comenzó a ponerse la peluca y las lentillas y sin decirle nada a GIR, salió de la casa para ir al único lugar donde podría encontrar a ese humano cabezón.
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Gaz se encontraba jugando con su nuevo GS, aunque en realidad no se encontraba concentrada en el videojuego, más que nada su cabeza giraba alrededor de saber qué es lo que Zim le había hecho a su hermano, Dib en lo que llevaba de vida, jamás había dejado que alguien le hiciera algo sin cobrársela después, la mayoría de esas pequeñas "venganzas" eran dirigidas a Zim, puesto que ellos dos eran enemigos jurados.
Pero todo comenzó a cambiar cuando el raro de su hermano comenzaba la pubertad, de pronto ya no decía que Zim era un extraterrestre y hasta había dejado de hablar de sus locas cosas paranormales, eso le extraño, mas no le sorprendió, no hasta que un día vio a Dib sentado en la misma mesa que Zim, sin discutir y sin golpearse, eso en verdad era un verdadero milagro, pero aun así Gaz lo dejo pasar, pensaba que el loco de su hermano tal vez… había madurado.
Pero luego, cuando Dib estaba por entrar a la universidad, le informo al Profesor Membrana que se iría a vivir con su amigo extranjero, eso más que disgustarle al padre del chico, le alegro, en realidad no le importaba con quien viviese su hijo mayor, siempre y cuando le jurara que seguiría estudiando la dichosa ciencia real, Dib lo acepto y fue así como se mudó con Zim llevándose solo lo justo, sus demás pertenencias, entre ellas incluidas un monto de ahorros que llevaba juntando desde los tres años para comprarse un equipo caza fantasmas, fueron encerradas por el mismo Dib, en su habitación, nadie que no fuera el joven Membrana, pondría un pie en ella de nuevo.
Pero después de unos meses, Gaz comenzó a notar algunos cambios en el comportamiento de Dib, esto solo cuando la menor lo visitaba, por mandato de su padre, a la universidad, de pronto se comportaba muy deprimido y al siguiente minuto muy alegre, esto en especial cuando estaba rodeado de gente.
Y ahora sabia porque el repentino cambio de emociones, Zim era el causante, Dib estaba ciegamente enamorado de ese alíen, el cual solo se limitaba a tenerlo a su lado como un vil esclavo…¡Y DIB NO HACIA NADA AL RESPECTO!...
Esa era una de las cosas que la sacaba de quicio de su hermano, toda su vida defendiéndose de aquellas personas que lo llamaban loco y ahora simplemente se dedicaba a agachar su cabeza cuando Zim le daba órdenes.
Eso la ponía furiosa, tanto que no se había dado cuenta de que estaba destrozando su nueva versión de GS2 entre sus manos.
Cualquier pensamiento de destrucción y venganza se desvanecieron con el tocar de la puerta, dejo de lado su maltratada consola y se encamino hasta la puerta para ver quién era la persona a la que le cortaría la mano por su insistencia en tocar una y otra vez el timbre de la puerta.
Al abrir la misma su cara cambio de una de molesta a una de sorpresa que después transformo a una de furia total, apretó sus puños con coraje y frunció el ceño, no le alegraba para nada ver que quien tocaba la puerta era…
— ¿Esta tu hermano en esta casa?—. Zim era el que estaba tocando de manera insistente la puerta, ante la pregunta hecha por el ex invasor, Gaz solo guardo silencio, Zim la miro extrañado. —Si esta en esta casa, no lo escondas o sufrirás la ira de…—. Gaz no lo había dejado continuar pues en cuanto tuvo la suficiente fuerza acumulada en su puño, fue que golpeo a Zim en la mejilla haciendo que el alíen cayera al suelo sin poder evitarlo, el Irken escupió un poco de sangre y regreso la vista a la humana que yacía parada cerca de él, Zim se llevó la mano a su mejilla como reflejo.
—Lárgate de mi casa antes de que me decida hacer papilla espacial contigo—. Le dijo con un tono por de más molesto, Zim se sorprendió ante la amenaza, pero no se dejó intimidar, se puso de pie y encaro a la chica.
—No me iré hasta que Dib-gusano salga—. Le dijo con los brazos cruzados, la menor simplemente apretó sus puños y frunció el ceño.
—Pues lo lamento por ti, pero Dib no se encuentra aquí—. La chica también se cruzó de brazos. —Y no sé dónde está, y aunque lo supera no te lo diría—. Ante esto Zim frunció el ceño.
— ¡Mientes!—. Grito mientras apuntaba a Gaz de manera acusatoria. —Dile a Dib que salga ahora o seré yo quien lo saque—. Amenazo.
—Tus amenazas de niño de diez años no me asustan Zim—. Le dijo sin dejarse intimidar por el alíen. —Ahora largo de mi casa—. Gaz estaba a punto de cerrar la puerta. —Por cierto, si llego a enterarme de que le has hecho daño a mi hermano otra vez, te juro por el cerdo de la pizza que lo pagaras—. Después de lanzar su amenaza, azoto la puerta dejando al alíen sin tiempo para contestar a la misma.
El alíen soltó un gruñido y pateo la puerta de la entrada, se dio media vuelta y se alejó del lugar, ese era el único lugar al que creía que encontraría a Dib, pues no sabía en dónde ni a qué universidad asistía el moreno.
Ahora parecía que solo podía esperar a que Dib se dejara ver…
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Salía de entre las ramas de uno de los arbustos que solía usar cuando niño para espiar a Zim, había esperado en ese lugar toda la tarde para ver si Zim salía y así poder recoger las cosas que le faltaban, cerca de las siete de la tarde fue que vio salir al Irken con pasos rápidos de la casa, diez minutos después GIR salió también, seguramente a comprar taquitos o a alguna de sus parrandas.
Espero a que el robot estuviera lo suficientemente alejado de la casa para poder salir de su escondite, cuando lo hubo perdido al final de la calle, salió de entre los arbustos y se acercó a la casa, tenía a cuestas una caja de cartón vacía para sacar de ese lugar, las pocas cosas que quedaban ahí, lo cual eras solo algunos libros y películas.
Saco las llaves del bolsillo de su gabardina y abrió la puerta, lo primero que vio fue que GIR había dejado la televisión prendida, se acercó a una de las paredes y encendió la luz de la sala, tomo el control del televisor y lo apago, quedando la casa en un completo silencio, Dib suspiro con cansancio.
—Bueno, debo darme prisa—. Dijo a la nada mientras se acercaba al librero de la sala y comenzaba a sacar todos sus libros de temas paranormales del librero para guardarlos en la caja de cartón, una vez guardados los libros, se acercó al estante donde GIR guardaba las películas que rentaba, y al igual que los libros, saco las películas que le pertenecían y comenzó a guardarlas en la caja.
De pronto escucho como la puerta era azotada contra la pared al ser abierta, se giró para ver quién era.
— ¡Tu!—. Pudo escuchar que dijo la persona que acababa de entrar en un tono entre preocupado y molesto.
—Zim—. Susurro el humano.
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Estaba realmente molesto, esa sucia larva humana que tenía el moreno como hermana no le había permitido ver a Dib y además tenía el descaro de amenazarlo, ¿Quién se creía esa humana inferior para amenazarlo así?
No se había dado cuenta de que ya había llegado a su patio hasta que se vio parado en medio de su extraño jardín rodeado de gnomos lásers, suspiro y comenzó a avanzar hacia la puerta cuando la vio entrecerrada y también pudo escuchar varios ruidos provenientes desde el interior.
Arqueo una ceja, pues GIR le había dicho que iba salir de fiesta con algunos amigos que había conocido en sus muchas parrandas, entonces ¿Quién estaba dentro de la casa?, ¿Acaso lo estaban robando?, no eso no era posible, su computadora hubiera sacado del perímetro a todo civil desconocido que estuviese infiltrado en la base.
Abrió sus ojos falsos color violeta cuando el último pensamiento cruzo su mente.
—"Si hubiese alguien desconocido, la computadora lo hubiera sacado de la casa inmediatamente, entonces…"—. Abrió la puerta hasta azotarla contra la pared, reconocía a la persona que se encontraba parada junto al televisor. — ¡Tu!—. Dijo al ver a Dib mientras este sostenía una caja de película, el moreno lo vio con los ojos abiertos clara señal de que no esperaba que Zim regresara tan pronto.
—Zim—. Escucho su nombre salir de los labios del moreno en un susurro, Dib desvió la mirada y trataba de seguir con lo que hacía antes de que el alíen llegara.
— ¿Dónde has estado?—. Pregunto Zim mientras se acercaba al moreno, esta pregunta retumbo en los oídos de Dib, ¿Acaso Zim se había preocupado por él?, sintió una felicidad abrumar su corazón, estuvo a punto de abrir la boca para decir algo, cuando Zim volvió a hablar. —No he comido nada que no sean los asquerosos waffles de GIR, sabes que esas cosas terminan dándome nauseas cuando los como por tantos días seguidos—. Dijo sin importancia el alíen, Dib por otro lado había pasado de estar feliz a estar decepcionado.
Decepcionado porque el alíen no le hizo esa pregunta por qué estuviera preocupado por él, sino porque Zim, al no estar Dib con él en esa semana, tenía que conformarse con la comida que le servía GIR, decepcionado porque Zim no lo extrañaba a él, sino que, el de piel verde, extrañaba el tener un "novio-esclavo" que le hiciera las cosas domésticas, decepcionado porque creyó que Zim, al menos, se preocuparía por él, decepcionado porque creyó que lo extrañaría.
Que puño de mentiras y fantasías había esperado… solo para acabar decepcionado.
Dib agacho su vista y apretó la caja de la película que aun sostenía, finalmente levanto su vista y le dedico a Zim un ceño fruncido, sin decir nada, Dib volteo al estante y retomo su actividad de guardar sus películas en la caja para llevárselas junto con los libros.
Este gesto inusual en Dib sorprendió a Zim, hace mucho que el moreno no le dedica esa mirada llena de ¿Odio?... ¿Podría ser odio?, o tal vez ¿Decepción?, no lo sabía con seguridad, dejo aquello de lado cuando vio a Dib meter un par de sus pertenencias en lo que parecía ser una caja de cartón.
— ¿Qué estás haciendo humano?—. Pregunto el alíen, Dib no le contesto simplemente siguió metiendo sus cosas en la caja. —Dib-cosa, te estoy hablando—. Le dijo mientras lo sujetaba de la muñeca para que dejara de meter sus cosas en esa caja, Dib no se inmuto y de inmediato de soltó del agarre de Zim, tomo la última película que quedaba en el estante y la metió en la caja, tomo la misma y rodeo a Zim para poder encaminarse a la puerta.
Dib estuvo a punto de salir de la casa y lo hubiera logrado de no ser porque la puerta se cerró de pronto dejándolo dentro de la casa, el moreno intento abrirla pero no pudo, volteo a ver a Zim aun con el ceño fruncido.
—Abre la puerta—. Le dijo firme.
—No—. Contesto Zim mientras se acercaba al humano, Dib al ver esto comenzó a forcejear con la puerta para tratar de abrirla, Zim había golpeado con su palma la puerta, estaba justo detrás de Dib, el moreno inhalo y exhalo para tranquilizarse, se giró para encarar a Zim de una vez por todas. — ¿Qué es lo que crees que haces?—. Pregunto una vez más el alíen, Dib volvió a fruncir el ceño.
—Me voy de aquí, eso es lo que hago—. Le dijo el humano con un tono molesto, Zim por primera vez sintió algo extraño dentro de él cuando Dib le dijo esas palabras, ¿Qué se iba?, ¿A dónde?
— ¿Qué?—. Pregunto el alíen sorprendido aun no creyendo lo que había salido de la boca del humano.
—Lo que escuchaste, me largo de este lugar—. Le dijo el humano con voz firme. —No creo que te importe mucho que me vaya, después de todo para ti no soy nadie—. Los ojos del moreno comenzaban a cristalizarse con cada palabra que salía de su boca; era la verdad, fría y dolorosa verdad. —Ahora, me harías el favor de abrir la puerta—.
—No—. Le dijo el alíen una vez más, mientras comenzaba acercar su rostro al de Dib, el moreno al ver las intenciones de Zim fue que desvió su rostro, era evidente que Zim intentaría besarlo.
—Computadora, abre la puerta de la entrada—. Dijo el moreno, evidentemente, si no lo había sacado de la casa, eso significaba que sus órdenes aun dominaban sobre la computadora, lo cual era cierto, de inmediato el seguro de la puerta fue desactivado y Dib pudo abrir la puerta un poco, pero de nuevo Zim la cerró con su mano.
—No te iras de aquí—. Le susurro Zim al odio, Dib con evidente frustración, dejo la caja donde había guardado lo poco que le quedaba en esa casa, en el suelo, y encaro a Zim de nuevo, pero lo que no se esperaba el moreno fue que Zim lo besara en cuanto este se diera la vuelta.
El beso no fue para nada tierno, por muy al contrario, había sido hambriento y apasionado, Dib había cerrado los ojos como reflejo e intentaba apartar a Zim, no quería volver a caer en lo mismo, no quería ceder ante Zim como lo hacía siempre, pero era tan imposible el apartar a la persona que más amas de ti.
No falto mucho para que Zim se separara del humano para poder dejarlo respirar.
—Acéptalo Dib, no puedes vivir sin mí—. Le dijo con arrogancia y casi de inmediato volvió a besar al moreno sin dejarlo replicar por lo dicho.
—"No"—. Pensaba el humano mientras era besado por el alíen. —"No caigas de nuevo"—. Se decía mientras trataba de apartar a Zim sin lograrlo. —"No de nuevo"—. Lágrimas de impotencia caían de sus bellos obres dorados mientras comenzaba a aceptar el beso del alíen.
No sabía en qué momento es que habían llegado a la habitación, ni tampoco cuando fue que Zim le había quitado la ropa ni tampoco sabía en qué momento habían llegado a la cama mientras Zim besaba toda la pálida piel visible del moreno.
Dib se encontraba debajo de Zim, disfrutando de las caricias del alíen, las cuales no había podido evitar recibir, su cabeza le decía que apartara al alíen tomara su ropa y se largara lo más pronto de ese lugar, pero su corazón le decía que el alíen lo amaba, que era por eso que se encontraba en esa situación, y él no podía evitar que fuera Zim y sus caricias lo que hacía que su corazón latiera de sobre manera.
—Ahhh… Zim—. Gimió al sentir como Zim había engullido su miembro y comenzaba a meterlo y sacarlo de su boca, causando que se arqueara ante las descargas que Zim provocaba.
Después de un rato el alíen se pudo a la altura de Dib para besarlo de nuevo, mientras hacía esto el alíen le masturbaba causando que Dib gimiese en la boca de Zim, el cual acallaba sus gemidos con los hambrientos besos que le daba.
Zim había tomado las piernas de Dib y las coloco sobre sus hombros, mientras que Zim rozaba su miembro en contra de la entrada del moreno con la intención de encontrarla, una vez que el alíen la encontró comenzó a meter su miembro muy lentamente, al mismo tiempo veía las expresiones que tenía Dib, Zim no podía dejar de ver ese sonrojo en sus mejillas que aparecía en el moreno cada vez que le besaba o hacían esa clase de cosas, adoraba los suspiros entre cortados que salían de su boca, le excitaba ver como Dib apretaba las sabanas debajo de ellos para tratar de soportar el placer que le brindaban sus embestidas contra su cuerpo.
—Zim…ahhh…. —. El alíen adoraba como se oía su nombre saliendo de los labios de Dib, al igual que la voz suplicante con la que le hablaba, adoraba como Dib se aferraba a su cuerpo en un abrazo. —Zim…te…amo—. Al igual que esas palabras llenas de sentimiento que jamás se había molestado en contestar, adoraba esas lagrimas que salían de los obres dorados del moreno cada vez que hacían el amor, lo adoraba todo, pero nunca se lo había dicho, porque jamás lo creyó necesario, y seguía sin creerlo.
—Dib…yo…—. Zim se mordió el labio para no decir nada, siguió embistiendo el cuerpo del moreno, hasta que llegaron a un glorioso orgasmo para ambos, al terminar, ambos trataba de regularizar sus respiraciones, Zim había salido del cuerpo del humano y de inmediato regreso esa frialdad a su rostro, Zim se separó de Dib y se recostó a un lado del moreno dándole la espalda.
Dib, por otro lado se reprochaba mentalmente el haber vuelto a caer, se reprochaba lo estúpido que había sido al volver a ceder siendo que para Zim no era más… que el humano con el que se revolcaba, justo como lo acababa de hacer, las lágrimas volvieron a sus ojos y de igual manera le dio la espalda a Zim.
Cerró los ojos, trataría de dormir un poco, puesto que no lo había podido hacer en la última semana, y todo era por culpa de ese ser que se encontraba detrás de él.
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Aun se encontraba recostado, abrió un poco los ojos al escuchar algo de ruido a su alrededor y con lo primero que se encontró fue con los rayos de sol que se filtraban a través de las obscuras cortinas, puso su mano frente a los ojos para que la luz no lo lastimara, se dio la vuelta al sentir como el colchón se hundía del lado contrario, lo primero que vio fue la espalda desnuda de Dib, por lo que vio dedujo que se estaba poniendo sus botas, a la vez que recogía su camisa azul del suelo y se la echaba encima, el moreno volvió a pararse mientras se abotonaba la camisa y se abrochaba bien el pantalón, se dio la vuelta para recoger sus lentes que había dejado en el buro de su lado de la cama y con lo primero que se encontró fue con los enormes ojos magentas de Zim.
— ¿Qué haces?—. Le pregunto Zim aun recostado, Dib no le contesto, simplemente se limitó a colocarse sus lentes recogió su gabardina y se la puso mientras caminaba a la puerta de la habitación. — ¿A dónde vas?—. Pregunto Zim ahora si enderezándose al ver que Dib salía de la habitación.
—Ya te lo había dicho, me voy de aquí—. Le dijo el humano con voz fría, abrió la puerta para salir pero al igual que la noche anterior un brazo le impidió la salida.
—Ya te dije que no te iras—. Le dijo Zim con voz firme, el moreno frunció el ceño.
—Tú no eres nadie para decidir eso—. Le dijo el moreno mientras le daba una patada en la boca del estómago, dejando vulnerable a Zim por unos segundos, segundos que no desaprovecharía, una vez que vio a Zim doblarse y caer al suelo a causa del dolor, abrió la puerta de la habitación y salió corriendo de ella, bajo las escaleras de dos en dos para llegar a la sala. —Computadora, abre la puerta—. El seguro de la entrada fue desactivado y Dib abrió la puerta para salir de esa casa lo más rápido y así evitar que Zim lo detuviera una vez más.
Zim había tratado de alcanzar a Dib, pero para cuando el alíen llego a la puerta, el humano ya había desaparecido al final de la calle, aunque quisiera no podía seguirlo, no sin su disfraz, al ver que no podía seguir al humano, simplemente se limitó a cerrar la puerta, y al darse media vuelta tropezó con algo, frunció el ceño, se volteo con la intención de destruir la cosa que había sido causante de su caída pero al ver la cosa que causo la misma, cambio de idea, pues era la caja donde Dib había metido las cosas que pensaba llevarse.
Tomo la caja entre sus manos y la puso en la esquina cerca del librero, al menos ya tenía un pretexto para que Dib volviera.
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Por otro lado, Dib había llegado muy agitado a su departamento, pues había corrido por media ciudad para regresar rápido a su nuevo departamento, al llegar cerró la puerta con las cinco cerraduras que tenía y luego se tiro en el sofá.
De nuevo había cedido, de nuevo había entregado su corazón y de nuevo lo habían destrozado y pisoteado, se odiaba por no poder dejar de amar a ese estúpido y egocéntrico Irken que solo se dedicaba a romperle el corazón en miles de pedazos, hundió su cara en uno de los cojines del sofá y soltó un grito de completa frustración mientras volvía a dejar que las lágrimas corrieran por sus mejillas.
Sin despegar su rostro del cojín había comenzado a pasear una de sus manos por el suelo de esa sala, buscando algo con ella, solo levanto la vista al no encontrarlo, lo busco por el suelo de la sala y por el corredor que llegaba a la entrada del departamento.
— ¡Maldición!—. Se maldijo al recordar que, al salir tan rápido de la casa de Zim, había olvidado la caja que tenía sus libros y películas en la casa del alíen.
Viéndose en la necesidad de volver a pisar la casa a la que se había obligado a no volver.
Continuara -
¿Que les pareció el capi de hoy? ^^, espero les haya gustado y se dignen a dejarme aunque sea un pequeño comentario ^w^, ya saben que soy feliz cuando los recibo.
Y ahora... ¡Gracias a...!
ariam18
arami8
blink-chan90
Por escribirme sus Rw ^^, en verdad se los agradezco.
Bueno me despido, nos leeremos en la siguiente edición...
Invasora Zib, Cambio y fuera! ^w^7
