¡La Invasora Zib, reportandose al servicio! (^w^)7, bueno aqui dejare el capitulo 4 de esta historia xD, espero que sea de su mas entero agrado y espero no estar decepcinando a nadie con este burdo intento de Fic ^w^, no digo mas...

Vamos al Fic ^w^/


Han pasado dos meses desde que vio por última vez al humano, Zim ha comenzado a sentir la soledad que merodeaba alrededor de él y, aunque aún tenía a GIR para hacerle compañía, podía sentir que no era lo mismo que cuando era Dib quien estaba junto a él.

Ahora se encontraba recostado a lo largo del sofá de su sala, ahí en ese lugar se la había pasado toda la mañana de ese día.

—Dib—. Susurro el alíen mientras volteaba a ver el techo, al principio la relación con el humano iba bien, entonces ¿Qué rayos paso?, ahora que había tenido tiempo a solas, comenzó a pensar en todo lo que había vivido con el humano, desde que llego a la Tierra.

Comenzó a recodar la manera en que Dib lo había descubierto, las constantes peleas y persecuciones contra el humano para detener sus planes de conquista, su trabajo juntos cuando un enemigo común llegaba a sus vidas, incluso recordó el cambio de actitud de Dib para con él, el cambio de las miradas de odio por las de admiración, golpes remplazados por abrazos y los insultos fueron sustituidos por palabras llenas de sentimientos.

Pero aún no entendía por qué la maldita relación se veía afectada ahora, ¿Qué es lo que estaba mal con el humano?, habían pasado bien los primeros cinco meses, entonces ¿Qué había cambiado en Dib?

Se quedó en silencio un momento y se colocó el brazo sobre su rostro tapando sus ojos.

—El problema no era Dib…era yo—. Susurro, ahora todo quedaba claro en su mente, era él el que había cambiado su actitud, era él el que había cambiado, y la actitud de Dib cambio para adaptarse a la suya, que idiota, el único culpable de todo esto… era él mismo.


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Había acabado su última clase, estaba guardando sus cosas para poder salir del aula de la universidad a la que asistía, Dib tenía su mente perdida en algún lugar de su muy loca cabeza, estaba tan concentrado en sus pensamientos que no noto que una chica se acercaba a él por la espalda, solo reacciono cuando sintió unos brazos rodear su cintura en un abrazo.

—Hola, Dib—. Dijo sonriente la chica, mientras se separaba del moreno para poder ponerse frente a él. Raven era la mejor amiga de Dib en la universidad, era una extraña chica, que tenía una personalidad muy parecida a la suya, tenía el cabello de un inusual color blanco, el cual le llegaba hasta un poco más abajo de los muslos, también tenía unos brillantes y hermosos ojos color gris que combinaban con su pálida piel de fantasma.

—Hola, Raven—. El moreno trato de sonreír sin mucho éxito, la peliblanca noto que Dib parecía, de nuevo, deprimido.

— ¿Qué te pasa, Dib?—. Pregunto preocupada. — ¿Estas teniendo problemas de nuevo?—. Raven abrazo de nuevo a Dib, creyendo que lo que el moreno necesitaba era algo de apoyo ante alguna dura situación, el humano no tardo en corresponder el abrazo de su amiga.

—Algo así, aun no me acostumbro a mi nuevo departamento—. Raven frunció el ceño, ella sabía de los problemas que Dib tenía con su muy estúpido noviecillo, eso la enojaba, porque Dib siempre terminaba cediendo ante aquel ser tan imbécil, que osaba maltratar a alguien tan increíble como lo era ese moreno.

— ¿Seguro?, pareces desanimado—. Dijo la chica mientras ella y el moreno caminaban fuera de la Universidad, al escuchar aquello, Dib abrió los ojos con sorpresa y miro a la chica.

— ¿Se me nota tanto?—. Raven sonrió y volvió a abrazar a Dib.

—Te aseguro que solo yo podría notarlo—. Sonrió. —No por nada soy tu mejor amiga—. Ambos caminaron por un rato, y Raven veía que Dib no hablaba mucho. — ¿Qué te parece si comemos algo?, yo invito—. Le dijo al moreno, Dib al principio pensó en negarse. —Y no aceptare un NO, como respuesta—. Pero la peliblanca se adelantó a lo que Dib haría, así que sin negarse más, siguió a la chica hasta una pequeña cafetería que había cerca de ahí.

Raven escogió una mesa algo alejada de las demás, quería hablar con el moreno sin interrupciones, pidieron su comida, parecía que Dib estaba un poco más animado y eso le gusto a Raven, pues bromeaban como siempre.

De pronto la chica se quedó viendo algo que sobresalía por el cuello de la camisa del moreno, con toda la confianza del mundo, extendió su mano para ver qué era lo que Dib traía colgando del cuello.

— ¿Qué es esto?—. Dib no pudo hacer nada para evitar que Raven viera lo que tenía colgado al cuello y que hasta ahora mantuviera oculto.

Lo que Dib tenía en el cuello era una cadena de plata sencilla de la cual colgaba un dije de metal en colores plateados y magentas, Raven se quedó sorprendida ante lo que veía, reconocía ese logo, miro aquella asquerosa insignia con odio, pero asegurándose de que Dib no lo notara.

—Es bonito, que significa—. Dijo con la voz más convincente que pudo sacar, Dib tomo aquel dije y lo miro.

—Es una insignia, significa mucho para mí—. Sonrió con amargura y Raven lo noto.

— ¿Fue un regalo?—. Pregunto con curiosidad, Dib desvió la mirada mientras tenía un semblante triste de nuevo.

—Algo así—. Dijo con desilusión. —Fui yo él que lo compro para un regalo—. Raven no comprendía, Dib suspiro, precia el mejor momento para desahogarse de todo lo que llevaba dentro. —Se supone que sería un regalo para él—. Raven sabía perfectamente que Dib se refería a su novio cuando decía "él"


-/ 3 Meses antes /-


Dib entraba en una joyería que se encontraba en el centro comercial de la ciudad, había esperado con ansia el día que tenía que regresar a ese local a recoger un pequeño encargo que había hecho, cuando entro de inmediato fue atendido por una chica que estaba de turno en el local.

— ¿Puedo ayudarlo?—. Pregunto de manera amable la chica, el moreno asintió y de entre los bolsillos de su gabardina sacaba un recibo de compra.

—Vengo a recoger un pedido—. Mostro el papel a la chica, la cual lo tomo y leyó lo que decía, sonrió al moreno.

—Así que tú eres Dib—. Dijo con una sonrisa. —En seguida te traigo tu pedido—. La chica desapareció solo unos cuantos minutos y cuando volvió trajo con ella una pequeña caja en color negro. —Es muy extraño que pidan cosas como estas, pero creo que quedaron lindos —. La chica abrió la caja para mostrarle al moreno dos cadenas de plata sencillas y cada una de ellas tenía un dije distinto.

—Lo sé, pero las necesito para algo especial—. Sonrió a la chica y saco ambos collares de la caja para verlos mejor, uno tenía colores negro, magenta y plateado y el otro negro, azul y plateado.

Uno de los dijes era la insignia Irken y el otro podría decirse que era la insignia con la que Dib se distinguía, volvió a guardar ambos dijes y salió del lugar con una sonrisa, llego a una de las bancas que había en el centro comercial y abrió de nuevo la pequeña caja, ahora solo saco el collar con la insignia Irken y se la coloco en el cuello.

—Yo le pertenezco…—. Dijo mientras veía como la insignia colgaba de su cuello, desvió la vista al dije que ahora se encontraba solo en la caja y sonrió. —…Y él me pertenece—. Y de nuevo emprendió marcha hacia su casa para darle aquel dije a la persona que más quería en el universo.

Llego a la extraña casa verde pero no entro en ella, aún estaba un poco nervioso por la emoción de darle aquello que había comprado para el alíen, llevaban 6 meses de relación y Dib creyó conveniente regalarle algo a Zim, tal vez solo sería un capricho suyo, algo que a lo mejor Zim no entendería, pero esperaba que le gustara, tomo un poco de aire y seguidamente lo expulso, abrió la puerta de la casa y entro en el lugar, encontrándose a Zim en la sala sentado en el sofá viendo la tele junto con GIR.

El moreno se acercó a Zim, el cual parecía molesto, el alíen aparto la vista para ver al humano el cual de inmediato le tendió una caja de color negro, Zim alzo una ceja ante el ofrecimiento, Dib se mostraba sonrojado y algo nervioso.

—Es para ti—. Le dijo con una sonrisa, Zim se levantó del sofá y tomo la caja que el moreno le ofrecía.

— ¿Qué es?—. Pregunto el alíen de manera seria, a Dib se le dibujo una pequeña sonrisa mientras Zim abría aquella caja y veía lo que contenía dentro.

—Hoy cumplimos 6 meses de estar juntos—. Le dijo el humano muy sonriente ante lo que decía, Zim arqueo la ceja al ver aquel objeto que solían usar los humanos en el cuello, reconocía el símbolo que jugaba su papel de dije en ese ¿collar?, levanto la vista para ver de nueva cuenta a Dib, y vio que en el cuello del humano se encontraba el mismo collar, solo que el dije era la insignia que distinguía al imperio Irken.

— ¿Y?—. Pregunto con duda el alíen ante lo que decía el humano, quitándole importancia al obsequio, Dib, confundido ante la reacción de Zim, o más bien la falta de esta, comenzó a titubear.

—Amm… bueno, veras…este…es…es un regalo, por el tiempo que hemos estado juntos—. Decía el moreno entre cortado por los nervios y tal vez por la desesperación de que Zim no daba una reacción positiva, como la que él esperaba. —Es lo que hacemos aquí en la Tierra cuando quieres demostrar con objetos que quieres mucho a una persona—. El moreno señalo el dije que colgaba de su cuello. — ¿Vez?—. Zim frunció el ceño, sabia de lo que Dib hablaba, pero prefirió no decir nada, volvió a ver aquel objeto que yacía en aquella caja negra, esta vez una mirada de desprecio ataco al pobre dije, y Dib lo noto, Zim cerro la caja y con toda la frialdad y crueldad que distingue a un invasor dijo lo siguiente.

—Que estúpido—. Dijo el Irken. —GIR, toma esto—. Le dio la caja a su robot. —Tíralo a la basura o quédatelo, no me importa—. Esas palabras retumbaron en la mente de Dib repitiéndose una y otra vez, agacho su mirada con decepción mientras el alíen le daba la espalda. —Estaré en mi laboratorio, por favor ten lista la comida humana que siempre me preparas para cuando termine de trabajar—. Dijo Zim antes de desaparecer por el bote de basura que se encontraba en la cocina.

—Si claro—. Dijo el humano en un susurro, el cual ya no fue escuchado por Zim, el moreno volteo a donde se encontraba GIR sentado viendo el televisor, el robot aún tenía la caja en la mano, la cual agitaba, haciendo solar el collar dentro de ella, Dib se acercó a él. —GIR, ¿Podrías darme la caja que te dio Zim?—. Le pidió el moreno, GIR sonrió tontamente y le entrego la caja al humano.

—Cuídalo mucho Mary, es una lástima que a mi jefecito no le gustara, es muy bonito—. Dib sonrió con amargura mientras tomaba la caja que antes le había dado a Zim, Dib no le contesto a GIR, simplemente se puso de pie y comenzó a caminar hacia las escaleras, entro en la habitación, una vez ahí, se dejó caer en la cama y comenzó a llorar, recordando la palabras dichas por el alíen.


-/ Actualidad /-


—Parece que no fue una buena idea regalarle algo que debí saber desde un principio que no significaría nada para él—. Dijo el moreno tratando de contener las lágrimas que querían salir de sus hermosos ojos avellana.

Raven apretó su puño y acto seguido lanzo un puñetazo a la mesa, esta reacción sorprendió un poco a Dib, pues ella nunca se enojaba, al menos no que el moreno supiera.

—Ese bastardo…—. Susurro con un tono de ira en su voz. — ¡Ese pedazo de idiota no te merece!—. Grito llamando la atención de varias personas en el lugar, Raven cayó en cuenta de lo que había hecho, se disculpó y volvió a retomar la compostura.

Dib se quedó callado, sabía que la chica tenía razón, no mecería lo que Zim le hacía, pero a él no le importaba, él amaba a Zim, sin importar lo que el alíen le hiciera o como lo tratase, él seguiría amándolo.

—Dib—. Escucho como lo llamaban, el moreno apenas levanto la vista, se topó con el rostro de Raven muy cerca del suyo y sin que Dib pudiera evitarlo, la chica lo beso.

El moreno no cabía de la impresión que le causo tal acción por parte de su mejor amiga, podía sentir como aquel beso era tierno y lleno de amor, pero no era lo mismo que sentía cuando Zim lo besaba, no sentía que sus piernas temblaban, tampoco esa corriente eléctrica atravesando toda su columna vertebral, con delicadeza aparto a la chica de sí.

— ¿Por qué…?—. Trato de preguntar el moreno aun con un gesto de sorpresa en el rostro, los ojos ámbar chocaron con los grises, la chica sonrió con ternura ante la expresión del chico.

—Porque me gustas—. Confeso Raven, la chica se apartó regresando a su lugar. —Pero por lo que acabas de hacer, al apartarme de ti, entiendo que tu no sientes lo mismo—. Dijo con tranquilidad, Dib desvió la mirada ante la acertada conclusión de su amiga. —No te preocupes, esto no cambiara nada, seguiremos siendo amigo—. Le dijo la chica con una sonrisa. —Claro si a ti no te molesta—. El moreno negó.

—Claro que no me molesta—. Contesto el moreno. —Pero no vuelvas a hacer algo como eso—. Le pidió refiriéndose al beso, la chica solo asintió.

—"Al menos no por ahora"—. Pensó la chica mientras en su rostro se podía ver una mirada llena de decisión, decisión por arrebatarle a aquel Irken, a ese humano que estaba sentada delante de ella.


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Zim seguía recostado en el sofá de la sala, encerrado en sus pensamientos, de pronto sus antenas vibraron, el alíen pudo percibir un exquisito aroma, abrió los ojos con sorpresa y se sentó de golpe en el sofá, también podía escuchar pasos que venían desde la cocina, inmediatamente se levantó del sofá y camino a paso rápido en dirección a la cocina.

Abrió los ojos con sorpresa, ahí, frente a él, se encontraba Dib frente a la estufa, de espaldas a él, no lo podía creer, pudo ver como Dib se daba la vuelta, y el humano al verlo, le sonrió, Dib abrió la boca para decir algo, pero justo en ese instante, la imagen de Dib se desvaneció por completo, Zim miro esto extrañado, miro en todas direcciones buscando al humano, pero no había rastro de él, había desaparecido el sonido, e inclusive el peculiar aroma a comida recién cocinada también había desaparecido, como si nada hubiera pasado… y es que en realidad, nada había pasado.

—Maldición—. Se llevó la mano a la frente, cubriendo un poco sus ojos, su mente comenzaba a jugarle tan chueco, que había comenzado a ver a Dib, o más bien al fantasma de los recuerdos de aquel humano al que había lastimado.

Con un gesto de tristeza regreso a la sala, desvió la vista al televisor y su vista detecto aquella caja de cartón delante del librero, dudoso, se acercó a ella y comenzó a revisar su contenido, después volteo a ver el librero y el estante que se encontraba a un lado, ambos muebles se veían tan vacíos sin los objetos del pelinegro en ellos, al igual que el resto de la casa, comenzó a tomar los libros y películas, y los acomodo de vuelta en los muebles, al terminar se encamino a la habitación que solía compartir con el humano, se acercó al armario y abrió todos los cajones, al igual que las puertas del mismo.

Una cosa, buscaba aunque sea una cosa, que el moreno hubiese dejado en aquel lugar, algo que a lo mejor, Dib hubiese olvidado llevarse, pero nada, no había nada en la habitación que le perteneciera a Dib, volteo a su espalda y vio el buro que usaba el humano, camino hasta el pero no encontró nada del moreno en ese lugar, lo sabía, sabía que Dib se había llevado todo lo que le pertenecía de ese lugar.

Desvió la mirada al lado contrario, él también tenía un buro, pero jamás lo usaba, con algo de esperanza camino hasta el, esperando encontrar algo que le perteneciera al humano, abrió el primer cajón y abrió sus obres magentas con sorpresa, en el cajón había un pequeña cajita negra, la tomo en sus manos, tenía algo de polvo, señal de que tenía tiempo ahí guardada, pero como Zim jamás usaba ese mueble, jamás la había visto.

Se le hacía familiar, como si ya la hubiera visto antes, retiro la tapa con curiosidad, y sus ojos se abrieron una vez más sorprendidos, se mordió el labio para evitar soltar un quejido y de sus ojos escaparon un par de lágrimas traicioneras.

La caja que había encontrado, era la misma que Dib le había entregado, con aquella insignia que distinguía al moreno, el Irken saco el dije de la caja, mientras recordaba aquellas palabras que había dicho cuando Dib se lo entrego.


-/ 3 Meses antes /-


Zim había salido hecho una furia de su laboratorio, hacia una semana que estaba tratando de reparar lo que había destruido, pero en cuanto recordaba aquellas palabras dichas por sus líderes, lo llenaba de una ira que terminaba descargando en todo lo que ya había reparado, destruyéndolo de nueva cuenta.

Prefirió salir de ese lugar, antes de que perdiera el control por completo y volviera a destruir por segunda, tercera o cuarta vez, lo que ya había reparado.

Salió a la sala y se sentó en el sofá, mientras veía el estúpido programa que GIR veía en la televisión en esos momentos, se cruzó de brazos y comenzó a divagar por su mente, llenándose de ira para después tratar de tranquilizarse, justo en ese momento, Dib había entrado por la puerta, pero no le prestó atención hasta que el moreno se acercó a él.

—Es para ti—. Le dijo el humano con una sonrisa, Zim se levantó y tomo la caja que le ofrecía el moreno.

— ¿Qué es?—. Pregunto el Irken mientras veía la caja en sus manos, el moreno parecía ansioso, el alíen vio que lo que había en la caja era un collar, Zim de inmediato frunció el ceño, levanto la vista y algo en el cuello de Dib llamo su atención, parecía ser que el humano también tenía el mismo collar, solo que en el de Dib se encontraba la insignia Irken en cambio el que yacía en la caja era la insignia que distinguía a aquel humano.

—Hoy cumplimos 6 meses juntos—. Escucho decir a Dib, parecía alegre, el alíen arqueo la ceja.

— ¿Y?—. Pregunto, aunque ya sabía que pretendía el humano con lo que acababa de darle, pero él no se encontraba de ánimos como para corresponderle como los humanos hacían ante aquella muestra de afecto.

—Amm… bueno, veras…este…es…es un regalo, por el tiempo que hemos estado juntos—. Pudo escucharlo titubear ante la última pregunta, parecía ser que no esperaba que el alíen reaccionara de esta manera. —Es lo que hacemos aquí en la Tierra cuando quieres demostrar con objetos que quieres mucho a una persona—. Zim pudo notar un poco de desesperación en el moreno, pero el alíen seguía sin cambiar ese semblante frio de su rostro. — ¿Vez?—. Vio como el humano se señalaba su collar en el cual llevaba la insignia Irken, Zim desvió la vista al collar que tenía en sus manos, recordó, inconscientemente, la última llamada de los más altos, lo cual le produjo ver aquel objeto con molestia y desprecio, cerro la caja.

—Que estúpido—. Dijo con molestia. —GIR, toma esto—. Le dio la caja a su unidad SIR. —Tíralo a la basura o quédatelo, no me importa—.Y con esas palabras comenzó a romper el corazón del humano, sin darse cuenta. —Estaré en mi laboratorio, por favor ten lista la comida humana que siempre me preparas para cuando termine de trabajar—. Dijo el alíen para después darle la espalda al humano y caminar de vuelta a su laboratorio, restándole importancia al humano destrozado que se encontraba en su sala.


-/ Actualidad /-


—Que estúpido—. Susurro el alíen. —Soy un verdadero estúpido—. Dijo mientras apretaba el dije en su mano, Dib había hecho ese regalo para festejar el tiempo que llevaban juntos, y él…él había actuado como todo un bastardo al haberle dicho a GIR que se deshiciera de ese objeto, Dib había sacrificado todo por estar con él, había entregado la Tierra, había renunciado a su familia, y se había entregado por completo a él al colgarse la insignia Irken en el cuello, con ese gesto declaraba, discretamente, que él era propiedad Irken, su propiedad, y Dib esperaba que hiciera lo mismo.

Ahora se sentía un completo estúpido por haber maltratado y perdido a quien sacrifico tantas cosas por amor a él.

Zim se recostó de su lado de la cama, con el dije aun en su mano, mirando fijamente aquel lugar donde solía dormir Dib, había dejado que las lágrimas corrieran libres al sentir el frio de la cama, el cual indicaba la ausencia más que evidente del humano, cerro un poco los ojos, de pronto el frio de la cama ya no se sentía, abrió los ojos y pudo ver a Dib, recostado a un lado de él, con una sonrisa tierna mientras la mano del humano tocaba una de las suyas, Zim pudo ver que él decía algo, pero sin hacer sonido alguno, y después vio como la figura se desvanecía en la obscuridad.

Su mente de nuevo, le estaba jugando chueco, pero aun así supo que era lo que aquella imagen en su imaginación le había dicho, sonrió con amargura mientras cerraba sus ojos y susurraba unas palabras antes de tratar de caer dormido.

—Buenas noches Dib-larva—.


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Mientras tanto en un departamento al otro lado de la ciudad, un moreno yacía acostado de lado, originalmente, en el lado donde dormiría en su cama original, volteado al centro de la cama, mientras cerraba sus ojos.

—Buenas noches, Zim—. Susurro en la obscuridad de su habitación, mientras en su cuello brillaba a causa de un pequeño resplandor de la luna, aquella insignia que lo marcaba como propiedad Irken, aquel bello dije, en un movimiento del humano, se escondió bajo su camisa.

Continuara -


OMFG!... ¿alguien mas lloro? TT^TT... yo si, y mucho, y eso que soy la autora de este Fic xD, espero que les haya gustado, ¡Dejen Rw, Zib demanda Rw! \(^w^)/...

blink-chan90: Lo se pobre de Dib, dejo sus preciadas peliculas, y si Zim es malvado xD, necesitaba un villano para esta historia y ese resulto ser el Irken. Gracias por el comentario

arami8: Me agrada que te guste el Fic, y lo sabemos, Dib es fuerte y sabra como salir a delante aun con el corazon roto xD, pero aun tengo sorpresas para él, tal vez malas, tal ves buenas. Gracias por el comentario

Nos veremos en la siguiente edicion...

¡Invasora Zib, cambio y fuera! (^w^)/