Hola, hola!

Muchas gracias por sus reviews, de verdad, se los agradezco mucho.

Y aquí les dejo el tercer capitulo, espero les guste :)

JUST TONIGHT

STAY HERE

Estaba por irme. Mi neurotismo me había llevado hasta allí; estaba muy alterada, y además creo que era un estorbo. Cuando me dí media vuelta no pude caminar, ya que la tibia mano del joven vikingo me detuvo al tomarme por la muñeca.

-Astrid...¿Que sucede?-Preguntó preocupado. Me volteé lentamente, soltándome de su agarre, y así terminar encontrándome con sus verdes ojos, iluminados por la luna, que se clavaron en los míos; en su mirada pude encontrar un claro sentimiento de preocupación-¿Quieres entrar?-Preguntó repentinamente. Hizo un espacio para que yo pasara a su...casa; tan solo iluminada por el fuego acogedor y cálido, y una luz que se proyectaba de la planta superior, quizá la chimenea. Solo era una tenue luz ambarina que bajaba por las escaleras, como un halo bailarín.

-¿De...verdad?-Pregunté tartamudeando.

-Claro-Dijo con una sonrisa, sin quitarme la mirada de encima.

-Gracias-Murmuré y entré. Ya no estaba asustada, solo me sentía estúpida, débil y vulnerable...todo por un mal sueño; Pero mi madre decía que los sueños no son de ignorarse, que estos tienen su significado...buenos o malos no deben pasarse por alto...y lo que yo soñé no era un buen presagio, Hipo era su protagonista.

Hipo cerró la puerta al instante en el que yo crucé el umbral de su casa. Allí adentro ya no tenia miedo, ya que podía ver que estuviese bien...era un sentimiento...protector. Me senté en las escaleras, él se quedo de pie en frente mio.

-¿Que sucedió?-se cruzó de brazos, mientras me observaba detenidamente.

-¿Puedo quedarme a...dormir?-Pregunté sin pensarlo, en una rápida frase. Aunque sabía que él no me lo negaría, es mejor preguntar. Me sentía realmente sola en casa, después de lo sucedido...dudo volver a dormir en la noche. A pesar de tener a Tormenta, mi dragona, en casa conmigo, aun me sentía sola...necesitaba a alguien con quien hablar...alguien humano.

Fue obvia la reacción de Hipo ante mi pregunta, quedo completamente perplejo.

-Claro...¿por qué no?-Titubeo. Pude notar su creciente nerviosismo con cada pregunta que le hacía...parecía no creerlo, pues bien, yo tampoco lo creía, no creía estar allí, a esa hora, por aquellas razones y en casa de aquel chico, especialmente de él.

-Bien-Se volvió hacía la gran antorcha que se hallaba en frente a la sala de estar, para encenderla.

-¿Para qué...?-Pregunté, pero el chico no dejó que terminara la frase.

-¿No pretenderás que duerma con este frío?-Soltó una pequeña risa.

-Hipo...-Traté de hablar, pero el joven entrenador interrumpió de nuevo.

-¿O tu quieres dormir aquí?-Se volvió hacía mí. Puse los ojos en blanco y traté de contenerme Solo escúchame Pensé-Como quie...-Fue interrumpido por mi repentina e inesperada pregunta.

-Quiero quedarme contigo-Lo interrumpí con una rapidez-¿Puedo quedarme contigo?