Juro Solemnemente Que Mis Intenciones NO Son Buenas

Agradezcan Rápido…

James: ¡Gracias aPau0072!Eres una dulzura.

Remus: ¡Gracias aNixi Evans!Ya llego la boda.

Sirius: ¡Gracias amiiaPotter!Tú eres la dulce.

James: ¡Gracias aSombra Gris!Y no te preocupes!

AVISO: Voy a subir todos los caps restantes para que el fic termine, en el capituló 27 va a haber un comentario, les pido que lo lean. Muchas gracias.

Capitulo 24: Dos bodas y un funeral.

La boda de Lily y James llego más rápido de lo que creían, habían decidido hacerla en la casa de los Potter, estaban Ali los dos en las cocinas mirándose… Se habían tomado el día libre del trabajo, y estaban feliz por eso, en ese momento dos personas entraron a la habitación, una de ellas tenía un gran estomago.

Hola – Dijo Sabrina.

Hola, ¿Qué tal los estudios?

Genial –Dijo ella feliz.

¿Qué tal el cuartel? – Pregunto James.

Puf, pues difícil – Dijo Sirius.

¿Y la orden?

Bueno – Empezó Sabrina, hacia ya un mes se habían unido todos a la orden del fénix, para luchar contra Voldemort – Sirius no me dejo ir – Se quejo.

¡Que pretendes! ¡Estas embarazada!

Pero no paralítica – Le peleo la chica. Sirius frunció el seño.

Tiene razón, mejor porque no empezamos a prepararnos – Dijo Lily saliendo con Sabrina….

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

James nunca había sido paciente, no había sido paciente esos años donde enamorado de la pelirroja la esperaba, no había sido paciente cuando se había enterado que su hermana salía con Sirius Black, y este día no era excepción… Quería salir corriendo y traer a Lily, pero suponía que así era la ceremonia, tenía que esperar a que llegara Lily. Entonces lo escucho, la marcha nupcial, miro a su costado derecho, donde Sabrina y Sally vestidas en unos colores lavanda le sonreían, miro a su izquierda, Sirius y Remus vestidos de traje, ya que era una boda muggle… Miro hacia delante la vio llegar, tenía un vestido muy original, era corto por debajo de la rodilla, color crema y atado al cuello. Llevaba el pelo suelto, haciendo que unos broches le decoraran sus pelos rojizos. La miro como si ella fuera un gran descubrimiento, era la mujer de su vida. La sintió llegar a su lado y tomar su mano, ambos miraron para adelante. EL pastor dijo todo lo que tenía que decir, y luego de sus "Si acepto" se besaron y se dejaron llevar por las sensaciones y aromas…

Entonces luego de la boda, en medio de la fiesta, cuando la pelirroja arrojo el ramo y este le toco a Sally, que estaba sentada en una silla hablando con Sabrina se rió.

¡Eso no es justo! – Dijo Sabrina entre risas – Tú ya te vas a casar…

Esto no puede ser – Dijo mirando el ramo – Seguro lo hiciste apropósito – Dijo acusadoramente a Lily.

Yo no hice nada, se llama la magia de la necesidad – Dijo la chica riendo.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Una segunda boda les dijo lo que necesitaban saber, ya llegaban a su felicidad, Remus se veía totalmente nervioso, parecía que le sudaban las manos.

Tranquilo – Le susurro una voz a sus espaldas, se dio vuelta y miro como sus dos mejores amigos le sonreían, y un Petter sentado le hacia un gesto con los dedos pulgares de que todo iba a estar bien – Esta seguro de que todo va a salir bien…

Espero – Entonces una marcha nupcial comenzó a sonar, Sabrina con una barriga grande y Lily aparecieron en vestidos cremas, entonces Sally apareció, guiada por su padre hasta el altar, se miraron a los ojos y el cura pregunto.

¿Quién entrega está mujer a este hombre? – Pregunto.

Yo, Jack Bosch – Dijo luego besando a su hija con ternura. El cura hizo todo lo que tenía que hacer y cuando menos se dieron cuenta, se estaban poniendo los anillos que indicaban estaban casados, y luego de besarse y declarar que eran marido y mujer, una lechuza llego volando al hombro de Lily, esta le saco la carta y leyó, para luego ponerse a llorar y gritar lo injusta que era la vida…

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Ese día los señores Evans murieron en un ataque de mortifagos, Lily estaba frente a sus dos tumbas, no podía parar de llorar, sentía como las lágrimas no paraban de salir, una vez que el funeral término su hermana se acerco a ella…

Me voy a quedar con la casa – Dijo Petunia.

Esta bien – Dijo la pelirroja.

Y no quiero volver a verte – Dijo la mujer cortante.

¿Crees que me importa? Jamás te interese, lo único que siempre quisiste fue desacerté de mí, pues, ¡LO CONSEGUISTE! Adiós Petunia – Dijo antes de darse vuelta yéndose, como solo ella sabia hacerlo…