Capitulo 25: Un nacimiento.
Ese día volvió a su casa cansada, ya habían pasado dos meses desde la boda de Sally y Remus, su panza estaba gigante, sentía que en cualquier momento explotaba, y para colmo, sus estudios iban mejor que nunca, se le estaban tornado algo difícil incluso para ella. Llego a su casa y se sorprendió bastante al ver a todos allí, les sonrió levemente y se sentó en un sillón, era Noviembre y ya hacia frió. De repente mientras todos hablaban sintió que algo se rompía.
¿Qué se rompió? – Pregunto ella tranquilamente, y vio como Lily la miraba pálida.
¡Tú fuente! – Grito su amiga algo histérica, entonces Sabrina se dio cuenta, estaba por dar a luz.
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La chica apretaba con furia la mano de su marido, estaba adolorida.
RESPIRA, RESPIRA – Le decía entonces Sirius.
¡ESTOY RESPIRANDO POR DIOS! – Gritaba la chica muy enojada, entro a la sala, y luego de media hora nació…
¡ES UNA NIÑA! – Grito emocionado Sirius saliendo de la sala - ¡Alexandra Evelyn Black! – Grito lleno de orgullo… Todos entraron a la sala, y se sintieron tan inundados de paz cuando lo hicieron… Sabrina tenía en brazos al bebe, se notaba que era rubia, dormía placidamente sobre los brazos de su madre.
¿Rubia? ¡No puedo creerlo! – Dijo James.
Te recuerdo, mí madre es rubia – Dijo Sirius con pesadez – No importa, aun así de pequeña veo que eres igual a tú madre Alex – Le dijo el hombre feliz a su hija, entonces el bebe se puso a llorar, y abrió sus pequeños ojos a la luz, tenía los ojos azules oscuros, iguales a los de Sabrina…
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Un mes más tarde, todos parecían contentos de la llegada de Alex, era un bebe pacifico, no lloraba nunca, y le encantaba ver como su padre hacia salir chispas de colores de su varita, y con solo un mes de nacimiento ya había demostrado gran poder, le gustaba cambiar sus ojos de color, cada ves que se daban vuelta los había cambiado. La transformación más rara que había hecho era que sus ojos habían llegado a ser mitad azules y mitad fucsias, y le quedaba, maravillosamente bien. Sirius estaba completamente enamorado de su hija, era como la luz de sus ojos, no podía despegarse de ella y cuando tenía que irse a trabajar le costaba mucho, cada vez demasiado, el trabajaba a la tarde, así Sabrina podía estudiar a la mañana y nunca dejaban a la bebe sola… Esa mañana era una fría de Diciembre, había nevado a la madrugada por lo que el frió se había apaciguado pero no lo suficiente. La bebe era hermosa, tan tranquila… Sirius estaba en la habitación de la niña que estaba pintada de Rojo y dorado, con la excusa que Sirius y James dijeron que era mejor que "se acostumbrara" ya que después los vería siempre… Alex estaba llorando, solo lloraba cuando la dejaban sola, parecía necesitar saber que sus padres estaban cerca.
Ya, ya bebe tranquila, sabes que a papá no le gusta verte llorar – Le dijo algo sufrido, levantándola de la cuna dorada y meciéndola en sus brazos, al instante la bebe paro de llorar y con sus ojos azules (ya que luego de probar todos los colores los había dejado en su color natural) miraba a su padre. – Eres igual a ella – Dijo el en un susurro casi inaudible, en ese momento Sabrina que entraba por la puerta sonrió.
¿Iguala quien? – Dijo con algo de burla.
A ti – Respondió el con una sonrisa – Es igual a ti – Ella entro a la habitación.
Excepto por su cabello.
Si lo se, es una lastima, me encantaría que fuera morocha como tú – En ese momento la bebe reemplazo sus pocos pelos rubios por unos negros, iguales a los de su madre.
¿Cómo entendió que…? – Empezó Sabrina algo sorprendía.
Alex, ¿Nos entiendes? – Pregunto Sirius.
Claro que si – Dijo James asomándose por la puerta. – Por si no se dieron cuenta, mí sobrina es una superdotada – Dijo agarrando a la bebe en sus brazos que lo miro y rió dándose cuenta quien era el hombre que ahora la tenía en brazos – Pero debo decir que me gustas más rubia – Entonces la bebe volvió su cabello a su color natural.
Es… es… - Dijo Sirius.
Lo se.
Es… igual a ti – Dijo de repente.
¿A que te refieres? – Dijo la chica con aire ofendido.
A que es como tú, sus ojos, sus facciones, todo, hasta su inteligencia.
¡Hey! Tú también eres inteligente.
Pero no como tú…
Bueno, ¿Vamos? – Dijo James pasándole el bebe a Sabrina.
¿Dónde esta mí sobrina? – Dijo Lily entrando a la habitación.
¡Alex cambio el pelo! – Dijo Sirius feliz.
Uau, superdotada – Dijo entonces la pelirroja agarrando a su sobrina en brazos.
¿Vamos? – Repitió James a Sirius y Lily.
Si, si, vamos.
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"Querido Diario:
Hoy Alex cambio el pelo, ¿No es increíble? Sirius dice que es superdotada como yo, ¡Si yo no soy superdotada! Bueno, hoy nos unimos a la Orden del Fénix, y mañana tenemos una misión pero Sirius no quiere que vaya por Alex, ya lo voy a agarrar yo a ese, aunque se que tiene razón… Me tengo que ir, mí Sirius llego.
Siempre tuya….
Sabrina Black."
