Primero se me había olvidado declarar que todo lo referente a Harry Potter y sus personajes no me pertenecen.
Otra cosita los capítulos son cortos porque así funciono yo (lo siento) pero hare todo lo posible para que sean más largos. Y GRACIAS por leer mi fic.
Ah y muchas gracias por sus comentarios, en verdad, chicas me animan mucho.
Después de que se marchara Malfoy le tomo cinco minutos en decidirse ir, no tenía la mente en paz como para trabajar, aparte en sus dos años que tenia trabajando en el ministerio solo se había tomado dos días de descanso y eso porque el ministerio insistió, fue claro en la fecha del segundo y tercer año en el que se hacia una reunión para conmemorar el fin de la guerra, y como ella había sido crucial para ganar, le pedían que estuviera presente, así que, no importaba mucho si ese día se iba a casa, por eso agarro de nuevo sus cosas le informo a Joanna su secretaria que saldría y no regresaría hasta el día siguiente. No sabía en qué momento llego a ese punto con Ronald, en qué momento el dejo de escucharla, en qué momento se dejo convencer para no seguir sus sueños, pero ese día toda va a cambiar, pensó, esa mañana se decidió a mandar una carta al departamento de aplicación de la ley mágica que con el apoyo del tribunal el Wizengamot impartían clases, o mejor dicho daban un curso a aquellos magos que querían estudiar leyes mágicas, mando la carta para solicitar una plaza y poder estudiar, tenía que pasar por una serie de exámenes, acerca de la historia mágica y sobre todo de sus leyes, también tiene que tener un dominio en hechizos y contra-embrujos y tener un gran conocimiento en la elaboración de pociones, esto era un requisito, ya que de esta escuela podían salir los futuros ministros de magia, aunque a ella no le interesaba eso, a ella le interesaba que, ya siendo participe de la creación de leyes, normas y tratados con la comunidad mágica podría ayudar más en la relaciones con otras criaturas, y aparte que creía que el Wizengamot, necesitaba ya actualizarse, en el sentido de como juzgaba a los que atentaban contra la comunidad mágica. Pero eso eran planes a futuro, y por el momento no le interesaba, termino de escribir su carta y la mando.
Ya estando en su casa decidió que no quería estar ahí así que fue a visitar a su amiga, que aunque era hermana de su esposo, ella no por eso le daría la razón a Ron, aparte de que tenía mucho tiempo sin verla, por eso se apareció en el jardín de Ginny y Harry Potter.
-¡Hermione! Que gusto verte, pero ¿Por qué no estás en el trabajo, paso algo malo?- le pregunto una muy alegre pelirroja, se veía tan hermosa cargando a su sobrino, que este tenía toda la cara de su padre, lo único diferente es que él no tenía una cicatriz en forma de rayo.
-No Ginny, no pasa nada, lo que pasa es que tenía mucho tiempo sin verte, y pues decidí venir a verte.
-Oh que bien, y que bueno que vienes, quiero que me platiques todo lo referente a tu salida con Malfoy, fue la noche en la que peleaste con Ron ¿verdad?
-Sí, fue esa noche, pero juro que no paso nada entre Malfoy y yo
-Si lo se Hermione solo un retrasado lo creería.
-Pues Ron al parecer lo cree
-¿en serio?, ese hombre está muy mal de su cabeza. Exclamo Ginny negando con su cabeza, sabía que su hermano no era muy brillante y que se dejaba guiar por lo que los demás pensaban, pero no creía que hasta ese punto desconfiar de Hermione, era el colmo, aparte de que se había enterado de que él estaba casi obligando a Hermione a no seguir estudiando, y no entendía como Hermione se lo estaba permitiendo, pero ella no podía intervenir ya que su amiga no le había dicho nada al respecto.
-Pues sí, ese día si me vi con Malfoy pero después de salir del bar no lo volví a ver hasta esta mañana, me fue a decir que- pensó por un momento en decirle que él, Malfoy, le fue a decir que mando una carta al profeta para desmentir los hechos, pero creyó que al decirlo se haría de culpa, así que solo le dijo lo de la donación, y le explico la pelea con Ron y como se había dado cuenta de que no le ponía atención, y que no quería que ella siguiera estudiando, y su desesperación y la insistencia de Ron para tener hijos, en la de ella de no tenerlos aun. Cuando termino de decir todo lo que le pasaba, claro sin decir lo de Malfoy, se sintió un poco aliviada, pero no pudo evitar ponerse a llorar, Ginny la abrazo y después de un rato rompió el silencio.
-Mira Hermione, sabes bien como es mi hermano, y pues me dan ganas de hechizarlo para que tenga unas orejotas y cuando hables en verdad te ponga atención, y sobre lo de la escuela te felicito por ya haber mandado tu carta, y pues lo que creo es que necesitas tiempo, tiempo para ti y para pensar todo esto de Ron, yo no puedo decirte que hacer, pero si te digo que tienes mi apoyo, y si quieres pasar unos días sin Ron lo entiendo, y te digo que puedes venir a quedarte un tiempo si quieres.
-No, Ginny si quiero tiempo para mí, pero me iré a mi departamento, así realmente tendré tiempo para mi, aun así muchas gracias, yo sabía que me entenderías.- al decirlo la abrazo con mucha fuerza y le hizo señas de que la dejara cargar al pequeño James, le parecía un niño tan lindo, que si le había pasado por la mente tener hijos, pero no en ese momento, al verlo de nuevo se imagino a ella embarazada, y después a su bebe en los brazos, pero al niño que en su imaginación vio, no era pelirrojo, era rubio con risos, ojos grandes como los de ella, pero grises, con su sonrisa, pero todo lo demás igual a Malfoy. Al ver esto le devolvió el bebe a su mamá y se despidió, salió casi corriendo, pues no quería que de alguna manera Ginny viera lo que se imagino. Aunque sabía que solo podría hacerlo si supiera legeremancia, y Ginny no sabía, aun así se fue lo más rápido que pudo.
Cuando llego a su casa tomo su bolso de cuentas, y empezó a empacar, ropa, libros, fotos, zapatos, sus cremas para el cabello, y otras cositas, antes de marcharse le dejo una nota a Ron, explicándole que necesitaba tiempo para pensar las cosas, y que no se preocupara que estaría en su departamento, pero que también no quería que la buscara por ahora, y le suplicaba que la entendiera.
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Cuando en la noche llego Ron y vio la nota de Hermione sintió que algo se rompía en su interior, en ese momento cayó en cuenta de lo mal que se porto, pero también estaba furioso, porque Hermione quería todo, quería que el entendiera lo de la escuela, y ella no entendía lo de los hijos, quería que le pusiera toda la atención del mundo y a ella no le interesaba cuando él hablaba del Quidditch, ella también era injusta, y cuando hablaran le diría eso, que si quería ella estudiar, que prometiera que tendrían un hijo lo más pronto posible, para que el pudiera seguir con su legado.
Así pasaron los días, Ron iba al trabajo enojado y todo le salía mal, y Hermione iba a su trabajo con una energía renovada que todo se le hacía más fácil y menos pesado, el día que salió la disculpa por lo que escribió Skeeter en el periódico del lunes, no solo lo desmentían si no que aseguraban que solo eran amigos y le pedían una disculpa a las respectivas familias y parejas de Draco y Hermione, y aseguraban que fue un error, y que las apariencias engañan. Ese día fue muy feliz tanto para Ron, como para Hermione.
El jueves les avisaron que no tenían que presentarse a trabajar al día siguiente, pero que si esperaban verlos en la fiesta, Hermione no había tenido tiempo de ver que se pondría, y tampoco había pensado que tendría que llegar sola ya que seguía enojada con Ron. Así que la mañana del viernes iría al callejón Diagon a comprarse un vestido para la ocasión.
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El viernes por la noche llego, había escogido un traje negro mate, una camisa del mismo color y una corbata verde como el de su antigua casa, Slytherin. Astoria había decidido no ir, decidió ir con sus padres al Caribe, a él no le molestaba ni siquiera un poco, de hecho eso le servía para sus planes, hacia casi dos semanas, que se entero de que Zabini, su amigo de toda la vida, de alguna manera lo había ayudado al contratar un mago sin certificación para casarlo, en el mundo mágico solo unos pocos podían unir la vida de dos personas, ya que aunque era un hechizo sencillo si no se contaba con la certificación carecía de valor la unión, entonces no estaba casado, seguía soltero, pero el problema era hacer que todos se enteraran sin que sus padres lo acusaran de que él planeo todo y le quiten la herencia, y que Astoria haga algo en su contra, porque si bien no quería estar unido con ella para toda la vida tampoco quería hacerle daño, pero también quería dejar en claro que no se casaría en serio con ella, era todo tan complicado, pero en esos momentos no le importaba mucho eso, ese día se había levantado con una sonrisa en el rostro, pues la volvería a ver, no es que estuviera enamorado de ella ni nada, pero siempre le pareció una mujer guapa, aunque antes le costaba admitirlo, es más nunca lo admitió.
Cuando llego a la fiesta vio a los Potter y a Weasley en una mesa, en su mesa, en la mesa que el ministerio le había asignado para la cena, pero no la vio, y tampoco había señas de que ella estuviera por ahí, así que se acerco a la mesa y los saludo.
-Potter, Weasley, comadreja ¿puedo sentarme?- pregunto por pura formalidad porque antes de que asintieran Ginny y Potter el ya se estaba sentando.-Que agradable sorpresa, quien decidió sentarnos juntos, seguro cree que nos llevamos de maravilla – se los dijo sonriendo, una sonrisa sincera pero con un poco de sarcasmo, porque Potter lo había perdonado por todo lo que paso dentro y fuera de Hogwarts, y ya hasta habían asistido a un estadio juntos a ver un partido de Quidditch, y después de que él interviniera varias veces la comadreja había dejado de mandarle miradas asesinas y ya hasta habían hablado un poco de los equipos de Quidditch y del mundial, pero eso había sido antes de la discusión del lunes. Dos de los que estaban le respondieron la sonrisa el pelirrojo estaba tomando de su vaso.
-Malfoy, y ¿Astoria?- lo interrogo la pelirroja esposa de Potter. Aunque lo hizo lo más discreto posible la comadreja puso atención para saber la respuesta de Malfoy, él noto como de momento Weasley volteo a verlos de reojo. Eso lo divirtió, al parecer Weasley le tenía celos, aunque bien fundados pensó.
-No quiso venir, en realidad –pensó que ese momento era idóneo para hacer notar que tenían problemas así que cuando se supiera la verdad no le costaría trabajo hacer notar que no era bueno que se casara de verdad- no hemos estado bien, y por eso ella decidió irse a el Caribe con sus padres.- quiso aparentar tristeza pero en realidad no podía, así que quiso preguntar porque Hermione no estaba con ellos y al parecer en ningún lugar visible, pero antes de formular la pregunta en su cabeza llego un mago, rechoncho y bigotón cuyo nombre no conocía, pero si sabia quien era, era el jefe de Hermione.
-Chicos buenas noches.- espero a que respondieran
-buenas noches- contestaron al unisonó
-Una pregunta Sr Weasley, ¿En dónde está la Sra. Granger?, no la he visto en todo la noche y ella no es de las que llegan tarde… - se vio interrumpido cuando una mujer realmente hermosa entro al salón de eventos, llevaba un vestido straplee de color verde, como el de la corbata de Malfoy, entallado que caía con un poco de vuelo hasta las rodillas, llevaba unas zapatillas verdes del mismo tono que su vestido, pero tenían detalles negros, su cabello lo llevaba suelto, y completamente liso, y un pequeño pasador que le atoraba un poco su cabello de lado, tenía poco maquillaje, por eso fue fácil reconocerla, esa mujer que hacía que todos a su alrededor se quedaran con la boca abierta era Hermione Granger.
La reacción de los dos hombres que estaban esperando verla fue demasiado evidente, aunque claro nadie los estaba viendo como para que notaran sus reacciones, Ron se atraganto con su bebida, se puso rojo y sus ojos se abrieron tanto que parecían platos, y cuando la vio caminar casi se cae de la silla. Por su parte Malfoy que tenía un brazo sobre la mesa como apoyo de su cabeza, se le resbalo y se quedo con la boca abierta, y no pudo evitar decir en voz alta -¡Por Merlín que guapa!- lo bueno para él nadie lo escucho.
Cuando llego a la mesa les dirigió a todos una sonrisa, y Malfoy podía jurar que se detuvo más tiempo viéndolo a él que a cualquier otro en la mesa.
-Buenas noches, Sr Dowls, Harry, Ginny, Draco, Ronald.- al decir el nombre de su esposo evito cualquier expresión de su rostro.
-Qué bueno que ya llego Hermione, la estábamos esperando, para la ronda de donaciones, para que los empresarios donen, si quieren en su fundación.
-Sí, muchas gracias, lo que pasa es que no quería llegar por la red flu, por eso del hollín, y no quería aparecerme porque me hubiera despeinado, y tarde mucho en peinarme, y pues llegue por la entrada muggle, por eso tarde un poco más.
-Oh ya veo, bueno Sr Malfoy ¿gusta acompañar a Hermione a la mesa de donaciones?, bueno solo si piensa donar.
-Por supuesto, me encantaría acompañar a mi nueva amiga, además de que sí donare, a la fundación de Hermione.- al decirlo se levanto de la mesa y le extendió su brazo a Hermione para que ella se sostuviera de él, ella lo acepto, y les dirigió una sonrisa, a sus amigos y esposo y les dijo que no tardaría en regresar. A Ron casi le da un ataque cuando los vio alejándose.
-Hermione realmente te vez hermosa- cuando lo dijo, fue casi con un susurro, y muy cerca de la oreja de la chica, ella se estremeció cuando la voz y el aliento del joven que la llevaba roso con su oreja y cuello.
-Muchas gracias, Draco, tu también te vez muy guapo
-Gracias Hermione, pero tú eres la que se roba las miradas y tú tienes la envidia de todos.
-Oh Draco, no es verdad.
En ese momento llegaron, a la mesa donde estaban los representantes de cada departamento y división del ministerio, que esperaban una donación. Cuando llegaron todos los voltearon a ver y el corresponsal del Profeta empezó a tomarles fotos, en el momento en el que ella iba a decirle que se detuviera el mago fotógrafo les dijo que ahora no podían negar que vienen juntos, ya que parecen que están coordinados, cuando estos hicieron cara de que no entendían les hizo señas de la corbata del mago y el vestido de ella, en ese momento Hermione se dio cuenta de que en realidad parecían haberse puesto de acuerdo, aunque era una extraña coincidencia, cuando fue a comprar su vestido lo vio en el aparador y se enamoro de él, solo que el que vio era negro, pero no había de su talla, así que le mostraron ese, y cuando se lo probo quedo maravillada, por eso no dudo en comprarlo. Pensó en negarlo per tuvo una mejor idea.
-De hecho sí, vinimos coordinados para que sepan que las empresas Malfoy están comprometidas con las fundaciones del Departamento de regulación de las criaturas mágicas, y que donaran esta noche para la fundación salvemos a las criaturas que viven recluidas en el mundo muggle.
Cuando termino de decirlo Malfoy asentía con la cabeza y le pidió que les dieran espacio para que el pudiera donar.
Después de eso y de un rato de fotos, y de que el ministro de magia agradeciera a Malfoy e hiciera notar, que lo tomaban, como una persona seria con buenas intenciones pudieron regresar a la mesa para poder cenar.
Ron ya estaba muy tomado cuando la cena termino, algunos empezaban a bailar, pero Ron no, el solo quería hablar con ella, pero ella no había dejado de hablar con Harry Ginny y ese odioso de Malfoy, pero se decidió a pedirle unos momentos para hablar.
-Hermione ¿podemos hablar por favor?
-Amm este si.- Se paro y caminaron hacia la puerta- ¿de qué quieres hablar?- le pregunto Hermione mientras se dirigían a la salida.
-Quiero que me expliques porque viniste vestida igual que Malfoy, y el porqué te fuiste de la casa.
-Mira Ron, lo de Malfoy fue una simple coincidencia, y lo otro necesitaba pensar.
-bueno Hermione tome una decisión. – Al decirlo vio que Hermione lo interrogaba con la mirada.- decidí que ya no me molesta que quieras estudiar leyes mágicas y que lo acepto y te apoyo.
-Oh Ron, no sabes cuánto tiempo espere para escuchar eso y…
Fue interrumpida por Ron – la verdad es que es como un trato yo permito que estudies y tú me das un hijo.- cuando lo dijo Hermione cambio rápidamente de expresión y se alejo de él.
-¿pero qué?, ¿QUIEN TE CREES RONALD WEASLEY? TU NO ERES NADIE PARA CONDICIONARME NADA Y SABES NO ME INTERESA LO QUE QUIERAS, PORQUE YA NO PIENSO ESTAR CASADA CONTIGO QUIERO EL DIVORCIO.
Ron empalideció, sabía que Hermione hablaba en serio, sabía que la había hecho enojar, que como manejo las cosas no fue lo más conveniente, pero no podía dejar que la mujer que amaba lo dejara así y ya. Por eso la intento tomar por el brazo, pero ella no lo dejo, y cuando lo iba a volver a hacer una voz lo detuvo.
-Ron, déjala, estas muy borracho, háblenlo otro día.- era la voz de su mejor amigo
-Yo no tengo nada que hablar con él, recibirás la carta de divorcio el lunes y se acabo.- al decirlo Hermione se metió al salón para buscar su abrigo y su bolso.
Todos en el salón parecían haber escuchado su pelea con Ron, pero no le importaba cuando llego a la mesa no estaba Malfoy, y Ginny tenía una extraña expresión en el rostro, no sabía si estaba enojada con ella o con su hermano, así que agarro sus cosas y se despidió con un movimiento de cabeza, se dirigió al punto más cercano de aparición y cuando estaba a punto de irse una voz la hizo quedarse parada.
-¿estás bien? – era la voz de Draco Malfoy
-La verdad no, perdón Malfoy pero quiero irme ya.
-Si yo también, te parece que te invite a cenar a un restaurant muggle, la verdad es de gran categoría por eso me he permitido ir, aparte que nuestra apariencia va perfectamente para el lugar, ¿aceptas?
-Está bien, vamos.
Después de ir al restaurant que al solo entrar parecía que le cobrarían hasta respirar, él, la acompaño a su departamento y como aquella vez se quedo parado en la puerta.
-Draco ¿quieres pasar? Tengo una botella de vino que quiero tomarme esta noche y no quiero tomarla sola
-Sí, sí quiero pasar. – no perdió tiempo y se metió a la casa de Hermione y después de varias copas empezaron a besarse.
