hooola.
JUST I DON'T WANNA CONTINUE LIKE THIS
—Solo cinco minutos más– susurras, más por las ganas de calmar un poco esa irritación de tus ojos, que por las verdaderas ganas de dormir.
Pasan dos minutos, y en medio del silencio la puerta se abre. Los pasos delicados y cansados de tu madre no tardan en llegar a ti, junto con el amargo aroma de café recién hecho y de pan con mermelada.
—Jamie, hijo, buenos días– te saluda cuando suavemente sus manos cogen tu cabeza para el beso matutino que, tu no confesarías nunca, amas.
—Mamá…– bostezas –no quiero salir de casa– ruegas aún con los ojos cerrados, y con unas incontrolables ganas de una buena dosis de cafeína en la sangre.
—No seas ridículo y vistete,– dice, transfiriendose delante tuyo —que hoy es un día helado...pero mira:— abre las cortinas que atenuan el sol invernal de esa mañana. – es un día totalmente soleado.
Llevas los brazos a los ojos — Mamá, quema!– Gruñes hastíado y adolorido, esperando habituarte al cambio brusco de luminosidad. La nieve lo amplifica todo.
Y ahí esta de nuevo el malestar que te causa el solo ver a esa blanca cosa.
Si alguna vez llegaste a amar el invierno, crear ángeles en la nieve, peleas de pelotas de nieve y la extraña y acogedora diversión que sentías en la piel, ahora la desprecias.
Odias tener que undir las botas en el blando manto, odias la briza helada y fastodiosa que te razguña la piel, la falsa inocencia y serenidad que te da a ver un paisaje totalmente blanco.
Ha! Infame.
Con los ojos, ahora recentidamente entreabiertos, observas a la señora parada delante tuyo. La mirada que te dedica es una de angustia, cariño y compasión.
Otra vez
No lo soportas. Que la gente no entiende que no quieres la compasión de nadie?
Ni mucho menos la de la mujer que más amas al mundo.
Prefieres largarte de ahí, antes de que aquellas caricias en el brazo se conviertan en atenciones -que tu retienes- para un enfermo.
—Ya te he dicho que dejes de dormir en el sillón– te reprocha dulcemente –un día de estos Jack Frost te tocará la nariz y...
Jack Frost...Jack
No escuchas nada de lo que le sigue al nombre, solo sabes que un pitío agudo comienza a sonar y es como si te partiera a mitad el cerebro. Retienes el respiro, te agarras la cabeza tratando de calmar el dolor, doblandote hasta que tu frente toque tus rodillas...y estas muy seguro que tu corazón ha perdido unos cuantos latidos.
El nombre "Jack Frost"...blanco...copos callendote en el rostro... fotogramas borrosos y sin sentido que intensifican el dolor.
Gruñes.
El dolor martilla fuertemente tus oídos, quemandote las ideas, mientras que en la confución tu mamá, inútilmente, te llama preocupadamente.
Los segundos pasan, no sabes cuanto, pero es como si fuera una eternidad... todo es borroso ante tu mirada..
Tratas de regular el respiro, como te lo dijo el "psicólogo", pff ni que estuvieras loco, pero tu mamá insistió tanto...
Unoinspiraliberalamente.
Dosespiraliberalamente.
Tresapneavisualizaelpresente.
...
Cada vez más lejano...
Uno...aspira...
El pitío se vuelve un fastodioso silbido...
Dos... espira...
Tres...apnea...
Tragas bocanadas de oxigeno...
Uno...aspira...
Bendito sea...
Un zumbido. Un zumbido continuo y el latir loco de tu corazón son lo único que ahora retúmban en la cabeza.
—Ya! mamá– alejas la mano que te acaricia el hombro derecho. No quieres que nadie te toque.
Te masajeas las sienes delicadamente. Lo que queda de todo ese alboroto es casi como un dolor físico, junto al zumbido sordo. —Debo solo tomar mi pastilla–dices tratando de alzarte.
Tus piernas pueden a mala pena sostener tu peso al levantarte, cuando los mareos hacen girar la habitación. Agradeces que tu madre te tenga de los brazos porque si no, seguramente, habrías caído.
—Sí...sí...Jamie, talvéz es mejor-
—No!– la interrumpes, casi gritando, intuyendo la prospuesta a venir.
Aclaras la voz —Es mejor que vaya– bostezas escondiendo disimuladamente el malestar tallandote los ojos antes de ir al baño, dejando a la mujer en pie en medio de la habitación.
Vez como su mirada confundida te interroga silenciosamente —pero...
Pero no escuchas nada más. Ya cerraste la puerta.
— Como así este milagro, Jamie?– la voz cristalina y juguetona de Pippa suena en medio de las risas de los demás.
—Te caíste de la cama o que?– Cloude pregunta
No tienes los ánimos suficientes como para responder a los juegos de tus amigos.
Porque eres tan nena? Suspiras
Aunque... sí. No es normal en ti esperar ansioso ir a clases, pero hoy que te encontraron en medio del camino, viste la alegría y la sorpresa en sus ojos. En cierta forma te hace bien tenerlos cerca, escuchar sus voces, bromas carcajadas. La normalidad vuelve a ti... aunque sea por escasos momentos.
De pronto grandes ojos marrones se enfocan en tu rostro —J, ¿todo bien?– la voz femenina te saca de tu ensimismamiento.
El calor de un apretón en tu brazo izquierdo te provoca un escalofríos.
Avanzas unos cuantos pasos delante del grupito, así impidiendo que te vean el rostro —S-sí...que te hace pensar el contrario?– no sabes mentir. Siempre haz odiado eso, aparte de que tus padres te enseñaron a nunca decirlas.
Es por eso que a tus 16 -casi 17- años te sonrojas hasta las orejas y huyes de la verdad evitando cualquier contacto visual con los demás para no hacer el ridículo ante las miradas curiosas.
Y eso, ESO, ellos lo saben.
No preguntan...cuando ríen igualandote los pasos. Los sientes cerca. Ríes con ellos a causa de la vergüenza, sintiendo la felicidad nacer desde tu pecho... tan limpio y real, que te viene de llorar.
Cloude te abraza por lo hombros —Y... viste ese documentario sobre la invasión aliena?... esa... esa del canal 47?–. Sabes que ha cambiado tema apropósito. La pregunta te toma por sorpresa, pero agradeces. Ahora que lo recuerdas, ese programa fue una basura. —Si, y a decir verdad, fue como si este "astrónomo" loco hubiera votado la información sacada de libros en un solo discurso. Ideas poco claras, materia-
—Chicos!– la peque sale de su casa saludandolos.
Menos rosado en su ropa y mas negro en los ojos. Después de... No recuerdas porque se volvió vuestra amiga. Llegó un momento en el que era normal verla en el grupo.
Bueno, hora toda la pandilla esta al completo. Aunque si falta... pero tiene la gripe.
Habías hechado de menos las tontas pláticas matutinas antes de ir a clases...ya...
—Vamos viejo– te palmea los hombros Caleb, que se mantenía al tanto de la conversación —cuentale a la Peque–
Y así, entre risas, bromas y opiniones estúpidas, llegan al portón de la escuela.
Otro día mas...
Despierta a causa del picoteo de Hadita en su mano. Por el dolor que siente en todo el cuerpo-que no sabe porque, si es un espíritu inmortal ... Ya y eso no tiene nada que ver con la inmunidad de los males fisicos- se da cuenta que no fue una idea de genios quedarse a dormir en la ventana.
Pero todo es que es tan... tan... doloroso...
Recuerda todavía la noche anterior...
-'Flash'-
Una rafaga de helado viento-al cual los yetis ya se habían acostumbrado- entró al grande salón de los juguetes. Papeles donde las cosas de señalar para que la producción sea de mayor calidad, volaron.
Philip gruñó hastido, esperando encontrar al mocoso helado que le arruinaba el trabajo de todo un día. En un principio le pareció divertido-y hasta un poco estimulante- la presencia del guardián de la diversión en en la fábrica, pero lo que no soportaba era cuando el mocoso se divertía a arruinarle todo el labor.
Aunque si no parecía para nada en son de burla...esta vez...Phillip se regañó mentalmente porque era mejor pensar en su trabajo.
Jack aterrizó silenciosamente en el mismo lugar donde ya hace más de 8 años atrás se debía celebrar su proclamación oficial como "Guardián".
En el rostro se veía claramente la tristeza que sentía pues, agarrando su cayado, sin decir ninguno de sus chistes o frases desquisia yetis, se retiró a su cuarto -la parte más alta de la fábrica-.
Agradecía que Norte le hubiera propuesto un lugar donde quedarse, aunque si sabía que Jack era un espíritu inquieto y no podía quedarse en un mismo lugar por mucho tiempo, igualmente insistió: Dejó el lugar más apartado y silencioso -además que con la mejor visual, ya que regalaba al joven el blanco paisaje externo, y la acogedora y movida área de trabajo- que le servía como refugio en los momento en los cuales necesitaba privacidad.
Una cama, un armario -solo por decoración- un montón de juguetes de hielo vivo que vagabundeaba por la estancia libremente y, por último, la redonda y grande ventana.
Se sentó en la banca delante de ella, contemplando los peresozos copos de nieve caer lentamente; la capucha fielmente alzada y el cayado en el suelo.
La brina que se comenzaba a formar en el vidrio le servía como hoja: las siluetas de copos comenzaron a cobrar vida, despegandose para ir a posarse en la escarchada capucha de Jack...
Todas esas sonrisas compartidas, todos esos juegos del grupo, todos esos fríos días de pura diversión...Donde quedaron?..
Donde se perdieron las horas de compañía y bienestar compartidas?
Esa brillante mirada... esos hermosos ojos marrones que lo veían casi con devoción, cuando es que se apagaron?
Los juegos con los muchachos...la calidez de el contacto humano que tantos años le fueron negados ¿donde están?¿donde fueron a perderse?
Era en un momento como este que Jack no podía dejar de lado la idea de lo débil que era, de lo mucho de lo que el ser visible le había regalado, y que ese privilegio lo había vuelto mas vulnerable.
El tener amigos, personas- o espíritus- a los cuales quería y de los cuales necesitaba habían enjaulado su espíritu libre; habían encerrado su corazón con dolorosos sentimientos.
Lo peor de todo era el vórtice de infinito vacío que se instauraba en el pecho, al perder a alguien. Primero Meme...y ahora J...su Jamie..
No podía creerlo, la noticia le pareció una broma barata y de muy mal gusto por parte del canguro.
/—Jack, esto... esto no es fácil de decir... yo... te tengo una mala noticia...–/
/—...son cuatro semanas que no abre los ojos, Tooth tiene una hadita cuidandolo, yo trato de verlo lo mas seguido...-/
/...—tenemos la esperanza que despierte, es solo tener fe...–/
Lágrimas surcaban las pálidas mejillas; mechones de blancos hilos eran tirados por la temblorosa mano de del espíritu de la diversión .
—Jack,– solo ahí se dio cuenta de la imponente figura de Norte, solo ahí espabiló un poco.
—¿porque no me lo dijeron antes?– reprimió un sollozo sin girarse a verlo —¿porque no me mandaron a llamar?– con el rostro a oscuras trató de encarar a Norte, ahora.
El viejo espíritu solo lo veía, no podiendo esconder el daño que le hacia al ver el joven en ese estado
—yo...yo hubiera vuelto lo mas rápido posible, lo hubiera podido ayudar, hubiera–
—Jack!– Norte interrumpió, acercandoce al eterno muchacho y apoyó una cálida mano en el hombro.
Tristes orbes de cristal lo miraron con un deje de odio e irritación, culpabilidad.
Los finos y casi palidos labios temblaron, y un intento de voz normal se escapó de ellos —yo...yo...es mi culpa. La nieve... mi escencia...lo que yo soy...Norte...– y ahí la voz se derrumbó, mucho peso en esos muros de control. Demasiado.
—Jack,– habló el ruso, escondiendo la blanca cabeza en el pecho, el delgado cuerpo entre brazos y tratando de ser de ayuda en esos momentos —es inútil que te lo diga. Sabes que no tienes nada que ver en esto-
El sollozo se calló, para que la ronca voz entre suspiros replicara que si aunque no lo fuese, el debió estar ahí, lo debía haber intuido.
— es tarde para autoculparse. El hacerlo no te hará volver en el tiempo– lo agarró de los hombros, y en ese momento Jack, derramando silenciosas lagrimas, se dió cuenta de lo rojos y brillantes que estaban los celestes ojos, —entiendo... siento lo mismo que tu. Él ha sido -y es- nuestra luz. No una preferencia. Nos ha protegido de Pitch; nunca ha perdido las esperanzas, esas la que tu has confirmado. No podías... no podíamos hacer nada, tu estabas muy lejos; además, pensamos que era una simple caída... no sabes cuanto nos extraño el débil tintineo de "La Luz" antes de que se oscureciera por completo. Mi panza dió un vuelco, Jack; el presentimiento malaugurado no se hizo esperar.–
El muchacho no pudo dejar de lado el dolor, pero Jack no era el tipo de persona que no daba importancia a las palabras, pero aveces, lo único que contaba en ciertos momentos, era un simple gesto.
Aunque si Norte le había dicho que Jamie no recordaba a nadie, que la navidad pasada había botado todos los regalos que le había regalado, que si aunque ya era grande para estas cosas, la pequeña visita que conejo le había hecho a Sophie en Pascua, no había mutado el estado anímico del muchacho que, viendo su hermana "hablar sola", le había reprochado que ya estaba grande para ese tipo de niñeces como hablar con amigos imaginarios.
Todo el discurso había sido acompañado por la voz rota del espíritu de la navidad.
Una clara señal de lo mucho que el hombre mayor sufría, compartiendo en todo sentido esos momentos con Jack.
No dicen por nada que la noche trae consejos.
Porque ahora el joven sabía que el no era el único afectado con el problema.
Hadita en sus manos no tardó en regalarle una mirada de empatía, pues ella tambien le había agarrado cariño al joven humano que iba a visitar muy de seguido gracias a Jack.
No sabía que hacer o como comenzar. Lo único en mente del muchacho era de hacerle una visita a Jamie, aunque sea solo por verlo. No podía renunciar a la compañía y amistad eterna que se habían jurado cuando el gran rey de las pesadillas había sido vencido. Todo había sido muy feliz desde aquel entonces.
Jack solo esperaba que, como en las tantas lecciones universitarias a las que había asistido a causa de su agenda demasiado vacía, donde habían dicho de dar tiempo para que el individuo pudiera recordar, fuera verdad y que el tiempo solucionara las cosas.
Y es que le picaba ya las manos por jugar de nuevo, el viento sentía la emocion correrle a flor de piel y lo empujaba a aquel lugar donde se suponía debía ir en momentos como este.
Las lagrimas todavía quedaban cristalizadas en las mejillas palidas, pero hadita no tardó en limpiar, recibiendo una queja por Frost.
Regaló una mirada a Norte que lo veía desde abajo y subiendo a la beranda, y alzandose el capucho invocó el viento :—vamos viejo mio. Sabes ya a donde–
— oh Jamie, no seas ridiculo. Además, debemos celebrar tu vuelta a la vida– es como un reproche, pero lo tomas mas como si Pippa estuviera jugando contigo.
— el cine es un buen lugar para relajarce– las voz de Neil llama la atención del grupito.
— no se chicos...— la voz de duda y temor habla —no creo que me-
—basta. Nos vemos en el parque a las 18:30. Verás que nos divertiremos, JJ– los ojos marrones de Pippa te fijan amenazadoramente impidiendote darle la contra.
...
Pues que a las 18:30 sea.
Suspiras cansado mientras apoyando la cabeza en el pupitre ves a tus amigo salir del salón.
—no sabes cuanto es bueno tenerte de nuevo conmigo– los negros cabellos se mueven fluidamente y los labios de aquel joven de negros orbes no tardan en rozar la mejilla de Jamie.
—¡Neil!– te levantas velozmente —te he dicho millones de veces de no hacer eso!– las mejillas coloradas y la voz extraña te preocuparon.
—ehi! Tengo todo el derecho. Soy tu mejor amigo. Ademas, me lo debes por no abrirme la puerta ni contestar a mis llamadas y mensajes– se queja.
—argh– te revuelves el cabello —dejalo–
Agarrando la mochila van juntos a casa.
No puedes creerlo. En solo semestre el pelinegro se ha vuelto tu mejor amigo y se se todos los privilegios sin consulta.
Abrazos, besos, fastiosas conversaciones: no sabes cuando te acostumbrarás solo mientras tu amigo demasiado exuberante no se pasase de la linea, estaba todo bien. Todo-extrañamente- bien, ya que era con el con el que ningun toque te producía panico. Misterios de la vida.
—no deberías abrazarme– refunfuñas sin alejarte.
—no James. Debo colmar mis tristes y solitarios dias de regreso a casa– dice el aún con los brazos sobre tus hombros.
¿Porque?.
Ese muchacho no es normal. Esperas solo no estar cerca suyo en el cine. Lo esperas de verdad.
Sophie escuchó los debiles toqueteos en la ventana. Sabía muy bien quien estaba en la ciudad y no hacía falta levantar la vista de su revista de moda para saber que era Jack Frost aquel.
— entra– susurró mientras cerraba la revista y metía sus cabellos rebeldes a su sitio.
Porque si bien Jack era el espirítu de la nieve, el seguía siendo un muchacho guapo de 17 años y Sophie ya era una muchacha de 15 años con las ganas de ser siempre notada.
Jack todavía estaba sorprendido por la fe que la hermana de Jamie todavía profesaba en él —Hola Sophie–
— Se porque estás aquí– dijo sin más, porque Jack siempre prefirió a Jamie y Sophie llevaba una pizca de celos en la voz — no puede nisiquiera escuchar tu voz– y Jack vió en los ojos de ella un brillo que no supo interpretar.
— es por eso que estoy aquí– habló en medio del cuarto, apoyado en su cayado —me debes ayudar–
—Jack... mi hermano va a sesiones casi todo los dias donde su doctor, toma pastillas para su ansia y lo se... Se que odia que lo vean con lástima.
El muchacho gimió despacio.
no se como se sintío cuando despertó en esa cama de hospital y no reconoció a nadie, pero lo puedo imaginar.— prosiguió la joven – no sabes como se siente cuando siquiera ve la nieve. Jack... No se si sea lo mejor. Yo creo —su voz tembló un poco – yo creo que deberías dej-
Sophie dejó de hablar al escuchar el quejido de su hermano fuera de su puerta. Como un " ya deja" antes de que Jamie abriera la puerta
Jack se quedó inmobil y la rubia paso la mirada de Jamie hacia el espiritu rapidamente, antes de que un pelinegro que conocía muy bien la saludó.
—mama te llama. Y ya te he dicho que dejes de hablar con tus amigos imaginarios– dijo en seco y sin esperar respuesta prosiguió.
—no le hagas caso, Soph– guiñó Nail —está así porque Pippa lo obligó a ir al cine–
La saludo y siguió a su amigo.
Aún con la puerta abierta Sophie pudo escuchar otro "Neil, dejame!" de parte de su hermano.
Mientras Jack vió con curiosidad a ese joven y no esperó a salir por la ventana y ver que cosa eran esos dos.
Dentro el cuarto se le veía al joven de cabellos marrones sacar cosas de su mochila mientras "Neil" - lo penso en voz hastiada- continuaba a jalarle el capucho.
— No estes tan molesto...– sonrió el pelinegro. Jack gruñó.
—deja de fastidiarme- Jamie se alejó y se dirigió a la ventana.
Jack observó como poco a poco su amigo se acercaba y como no había cambiado mucho: los ojos eran los mismos hermosos orbes marrones que una vez lo observaron por primero, pero ahora solo eran marcados por las ojeras que los volvian opacos y tristes; el rostro salpicado por pocas pecas que lo caracterizaban... Y por ultimo los cabellos marrones desordenados.
Solo quando casi estuvieron cara a cara y Jack en un instante se ilusiono ser visto, se dió cuenta de mucho Jamie había crecido. La ilusion desvaneció cuando Benett cerró los ojos y el mortal de pelo negro abrazó a su amigo.
Frost solo sintió un vuelco en el estomago. Era injusto, el no podía ni tocarlo, ni ser visto. Su corazón dolió y prefirió no ver.
"solo no quiero seguir así..." logró escuchar al momento de girarse cuando Jamie correspondió al abrazo y el no soporto seguir viendo.
Jack vió, cuando se alejaba, los dorados cabellos de Sophie agitados por el gélido viento que el había desencadenado sin darse cuenta. El cielo se tornó gris y las nubes comenzaron a adensarse. Hoy habría una tormenta de nieve, una de las mas frías de ese año, Jack y Sophie estaban mas que seguros.
El guardián no miró hacia atrás, solo se dejó transportar por el viento. Porque todo lugar era mejor que Burguess.
Todo, menos Burguess.
OKEYYY...
lo se ... lo se.. es tarde pero no podia continuar. solo paso para dejar esto. no estoy muy contenta pero me salio' asi' . las escuelelgatolacasamishermanosmiperromicelular son solo las pocas cosas que no me dejaban seguir con la historia.
esto es como un relleno. no se, mientras estoy empezando con el terzer cap.
solo rezen.
gracias por los follows y el review :D
nos leemos la proxima
26/03/14
