TODO LO RELACIONADO A HARRY POTTER NO ME PERTENECE
EXCEPTO ESTA HISTORIA Y LOS CAPITULOS ANTERIORES Y FUTUROS

Las vacaciones de Hermione por fin habían terminado, y aunque no supo de ella, se imaginaba que estuvo en su departamento sola, con su gato, su plan marchaba a la perfección, ese lunes la iban a despedir, aunque no entendía del todo bien como le hizo para desviar recursos del departamento del que Hermione se hacía cargo a unas empresas, no le interesaba saber a qué empresas perjudicaba, a él eso no le interesaba, lo único que le importo fue que su plan estaba marchando a la perfección, y es que nunca, Ronald Weasley puso tal dedicación a ninguno de sus planes.

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Hermione Granger se levantaba con un poco de pesar, aunque había disfrutado de dos largas y tranquilas semanas de vacaciones no quería ir a trabajar, y es que precisamente en esa semana Draco tuvo que salir en un viaje de negocios, aunque Draco le había contado a que iba solo recordaba que era por algo de las finanzas de su empresa en el extranjero, por eso no tenía ni tantitas ganas de salir de su cuarto, porque extrañaba al rubio, pero ella era muy responsable así que después de quedarse en la cama cinco minutos más se levanto y arreglo, para dirigirse a su trabajo.

Cuando llego a su oficina su secretaria Joanna le dijo que el jefe del departamento para el cuidado de criaturas mágicas quería hablar con ella, que era urgente, pero que no le dijo el motivo, así que antes de entrar a su oficina se dirigió a la oficina del Sr Dowls, su jefe.

-Buenos días Sr Dowls ¿puedo pasar?

-Sí, adelante. – aunque a Hermione no le gustaba que la trataran diferente por ser parte del trió dorado le molesto que el señor Dowls, que siempre era muy amable y amigable con ella la viera con enojo y que le hablara muy secamente

-¿Disculpe, pasa algo malo?- pregunto un poco nerviosa.

-Qué bueno que lo pregunta, y pues en realidad si, y espero que me deje terminar de hablar, antes de cualquier protesta o cambiare de opinión acerca de mi decisión ¿quedo claro?

-SI. – Hermione no entendía que pasaba pero intuía que algo muy malo, y aunque no sabía qué decisión había tomado su jefe creía que era mejor no intervenir hasta el final.

-Mire, la cosa es que, se descubrió unas transferencias de dinero de manera ilícita, y pues al hacer una extensa e intensa investigación se descubrió que, el desvió de dinero se efectuó a unas cuentas que están en el extranjero, - hizo una pausa, y tomo un poco de agua, Hermione no entendía nada, pero creía saber qué rumbo tomaba esa platica, después de que el Sr Dowls tomara un poco más de agua continuo su monologo - pero también descubrimos de que sub departamento se efectuó el desvió, y lamentablemente descubrimos que fue del suyo.

-¡¿QUE?! – Hermione grito con mucha fuerza, no comprendía cómo fue que sucedió eso, pero llegaría al fondo de eso.

- Hermione, le dije que me dejara hablar hasta el final, y después usted hablara.

-Entiendo, si, está bien, prosiga- Hermione hablo con mucho esfuerzo le costaba trabajo hablar, y tranquilizarse, lo que tenía en frente era un problema bastante grande.

-Después de revisar, descubrimos que la firma que aparece como autorización de la transacción, es la de usted Hermione, - el Sr Dowls alzo una mano en señal de que guardara silencio y lo dejara continuar, a lo que Hermione le hizo caso recordando que, él ya había tomado una decisión, y que ella quería saber cual era – es una suma considerable de galeones, y pues como usted bien sabrá, este tipo de actos, conllevan una pena en Azkaban, pero dado que se trata de usted, sólo me limitare a despedirla, y hacer un señalamiento en su expediente, para que no pueda volver a trabajar en el ministerio, y cómo última petición, no esperé ninguna retribución por el tiempo que trabajo aquí.

Hermione se quedo helada, su corazón latía a mil por hora, su cerebro trabajaba la información muy rápido, pero aun así no podía hablar, estaba en shock, hubo un fraude, la acusaban a ella, según era su firma, la despidieron, no podría trabajar de nuevo en el ministerio, quería gritar, pero se contuvo y por fin, pudo hablar, aunque cuando hablo fue de forma lenta y en caso un susurro.

-No entiendo, explíqueme de nuevo ¿me está despidiendo?

-Sí, y también le estoy diciendo que no la enviare a Azkaban, y que aunque no explicare los motivos pondré en el expediente un señalamiento, para que no pueda trabajar en el ministerio de nuevo.

-Pero, no es justo, ¿cómo saben que fui yo?, ¿cómo saben que no fue otra persona? Y lo más importante ¿Por qué no preguntó a mí antes?

-Para evitar, que intentara ocultar la verdad, así que por favor retírese de mi despacho, y valla al que era de usted y, retire todas sus pertenencias, y no regrese.

Eso fue lo último que Hermione Granger escucho de, su ahora, ex jefe, salió del despacho, no entendía nada, su cabeza le daba vueltas, e intentaba que sus lagrimas no salieran, no acababa de asimilar, lo que estaba pasando, tomo todas sus pertenencias de su antiguo despacho y se fue, sin despedirse de nadie, lo único que quería era salir, y pensar en una solución, porque eso no podía estarle pasando a ella.

Pero antes de salir, pensó en algo, el Sr Dowls, no le había informado a que cuentas se refería, y si tenían dueño, de quien eran, así que regreso rápidamente a preguntarle, cuando llego y le pregunto al Sr Dowls, solo le informo que eran unas cuentas que se encontraban en Francia, y que no le diría más, aunque ella no necesitaba más, porque podría preguntarle a Bill Weasley, el hermano mayor de Ron, el trabajaba en Gringrotts, así que el investigaría más rápido que ella, y así hallar al culpable de todo esto.

Cuando llego a su casa, aun sin comprender bien del todo lo que acababa de pasar, le mando una carta a Bill, pidiéndole de favor que investigara la cuenta del ministerio y la de Francia, aunque solo sabía que era en Francia, pero que buscara el nombre del dueño de la cuenta a la que el ministerio, específicamente su departamento, le transfirió dinero, que era de suma importancia, y que por favor fuera discreto y rápido.

Sentía mucha desesperación, quería hablar con alguien, y en el único que pensaba era en Draco Malfoy.

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Draco Malfoy, estaba un poco preocupado, porque de forma extraña se había incrementado la cuenta de Francia, no entendía como era que de momento, como de la nada su capital aumentara tanto, 500, 000 galeones de oro de más, era un problema, porque podría tratarse de una trampa. Y aunque él no lo supiera tenía toda la razón.

Por ese pequeño problema, tuvo que dejar a Hermione, y tan bien que se la estaban pasando.

Pero ya estaba de regreso, y lo primero que iba a hacer era buscar a Hermione.

Estaba a fuera del departamento de Hermione, decidió tocar la puerta y no aparecerse así nada más, creyó que eso era lo más conveniente, suspiro y toco.

Escucho ruidos dentro del departamento y después su voz, y sintió un extraño revoloteo en su estomago, aunque creyó que se debía a su extraño estado de salud de los últimos días.

-¿Quién está ahí?

Draco sintió que algo estaba mal, porque aunque no la veía, sabía que ella tenía algo, porque su voz era extraña, diferente.

-Soy yo, Hermione, soy Draco.

Después de unos segundos la castaña abrió la puerta.

-Draco, que bueno verte ¿Cuándo llegaste?- mientras le preguntaba le hacía señas de que pasara y tomara asiento en su salita

-Gracias, también me da gusto verte, y pues llegue hoy, de hecho acabo de llegar. ¿Y tú como estas?

-Pues la verdad mal, me despidieron.

-¿Cómo que te despidieron? ¿Por qué?

-Pues, - en ese momento Hermione se puso a llorar ya no podía más, más bien no quería seguir hablando de ese tema – y si lo dejamos para otro momento, en realidad no quiero hablar de eso no hoy.

-Está bien, Hermione no te preocupes. – le dijo mientras se le acercaba a darle un beso en la frente y un fuerte abrazo.

-Oh Draco, no sabes que bien me siento cuando me abrazas.

Aunque Draco no dijo nada, no pudo evitar poner una sonrisa en el rostro, y darle otro beso en la frente.

Ella levanto la cara y lo volteo a ver, el hombre que tenía en frente en verdad era guapo, piel clara, tersa y suave, no tenia sombra de barba, y estaba su sonrisa, que la volvía loca, y aun más cuando este sonreía de lado, eso le encantaba, y al final pero no por eso menos importante, estaban sus ojos, esos bellos ojos grises, que demostraban profundidad, una mirada penetrante, que la desarmaba. Para ella era una visión hermosa, por eso se animo a besarlo, a besarlo como nunca lo había hecho, dejando cada parte de su ser en él.

Cuando ella lo beso, fue como que el mundo se detuviera, y en lo único que pensaba era en profundizar ese beso, besarla y detener ese momento, dejarlo inmortal en su memoria, empezaron a besarse con más urgencia, con más deseo, poco a poco iban dejando la ropa de lado, dejándose amar en silencio, porque él no le diría nada a Hermione, y él sabía que ella haría lo mismo, no comentarían nada de sus sentimientos, porque él creía que arruinaría esos momentos, porque hablar del presente, seria hablar del pasado, y el sólo quería que ella olvidara su pasado con él.

Estuvieron toda la noche juntos, casi sin hablar, después de unas horas, ella descansaba en su pecho, y él le acariciaba la espalda con la punta de sus dedos, eran felices, pero ninguno de los dos quería decir nada al respecto, en ese momento recordó cuando la vio por primera vez.

Estaba ella solita en el andén, era una niña muy pequeña pero a él le parecía linda, estaba leyendo un libro enorme, Historia de Hogwarts, la vio sonreír mientras leía, quería acercarse a preguntarle su nombre, definitivamente quería ser su amigo, pero cuando empezó a caminar hacia ella su padre lo detuvo, y le dijo; esa niña es una sangre sucia, no quiero que te le acerques, no le hables, ella no pertenece a nuestro mundo, no hagas que me sienta decepcionado contigo, selecciona bien tus amistades Draco, el se sintió a morir, porque no quería decepcionar a su padre, no le gustaba eso, no le gustaba que lo viera con su mirada de decepción, así que a pesar de querer hablarle, la alejo, a pesar de notar que era mucho más inteligente que muchos magos de sangre pura, tenía que alejarla y seguir el ejemplo de su padre, después se le volvió costumbre hacerlo, y aun más cuando se dio cuenta de que ella lo odiaba tanto como él pretendía odiarla, aunque no lo hacía, aunque tampoco le tenía afecto ni nada por él estilo.

Su mente regreso a la habitación, donde estaban juntos, ¿Quién lo hubiera imaginado?, él Slytherin, sangre pura y ex mortifago, y ella Gryffindor, hija de muggles, heroína de guerra, juntos, y sobre todo felices.

Aunque los dos estaban despiertos ninguno decía nada, disfrutaban del momento en silencio.

En ese momento se escucho un golpeteo en la ventana del cuarto, y Hermione se levanto para ver de qué se trataba, era su lechuza, Hermione sintió que su corazón latía muy fuerte, era la respuesta de Bill, sabría quien la metió en ese embrollo, y presentía que si le pedía ayuda a Draco, la ayudaría sin dudarlo.

Cuando Hermione se disponía a abrir la carta, Draco salió corriendo al baño, y aunque era horriblemente fastidioso y asqueroso, él empezaba a acostumbrarse a sentirse así, pero Hermione no, así que dejo de lado la carta y corrió a verlo.

-¿Draco estas bien?

-Sí, bueno no sé, la verdad es que he estado así desde hace unas semanas, pero no sé que tengo, ya fui a San Mungo, para que me dijeran que tenia pero, - Draco suspiro fuerte, y se recargo en el lavabo – no saben qué es, según es estrés pero, no sé ya lo empiezo a dudar.

-Pero Draco, deberías volver, ir a que te expliquen, que es lo que pasa, no puedes estar así nada más porque si. Es más vístete, que yo te acompaño.

-No Hermione, no te preocupes, de todos modos tengo que llegar primero a la mansión, se supone que llegaría anoche, mi madre ya ha de estar preocupada, pero aun así gracias.

-Oh bueno está bien, pero prométeme que iras de nuevo, ¿sí? Por favor.- esta parecía una niña chiquita, haciendo pucheros y abriendo los ojos lo más grande que podía, quería convencer al mago, y supo que lo consiguió cuando Draco le sonrió.

-Está bien, lo hare, pero dame un beso antes de que me vaya, ¿sí?- y en forma de burla intento imitar la cara de Hermione cuando le pidió que se fuera a revisar, aunque al principio Hermione se hizo la ofendida, rápidamente le sonrió y le dio un beso largo y tierno.

-Bueno Hermione hasta luego.

Después de despedirse Draco uso la red flu del departamento de Hermione para llegar a su mansión.

Hermione se quedo pensando en Draco, no sabía que nombre ponerle a su relación con él, no podía decir que son amigos, porque los amigos no hacen las cosas que ellos hacen, no podía decir que son novios, porque no lo eran, y definitivamente no podía decir que se tratara de encuentros casuales, porque lo que sentía ella, y lo que ella creía que Draco sentía en esos momentos, era simplemente maravilloso, seguía confundida, quería seguir pensando en eso cuando se acordó, Bill ya le había contestado, sabría quien es la persona que le quiere hacer daño.

Se dirigió al buro, y tomo la carta, su corazón latía violentamente, desdoblo la carta, sólo eran unas líneas, que la hicieron sentirse totalmente desdichada.

Querida Hermione:

Espero que estés bien, y pues investigue lo más rápido posible acerca de lo que me pediste, y pues sólo puedo decirte el nombre de la empresa a la que se hizo la transferencia, pero recuerda que pudo ser a cualquier trabajador, piensa bien las cosas, y pues sin rodeos, a la empresa que se le deposito dinero del ministerio, es, o mejor dicho son las empresas Malfoy, espero que te sirva la información, cuídate.

Saludos

Atte.: Bill Weasley

Su mundo se detuvo, y su mente trabajaba a mil por hora, Draco era el culpable, y empezó a ver las cosas con claridad, por eso se le acerco, por eso la buscaba, siempre tuvo eso en su mente, poder utilizarla para obtener fondos, Merlín que tonta había sido, ¿cómo es que se atrevió a imaginar que Draco Malfoy se le acercaría con buenas intenciones?, quería llorar, gritar, matarlo, pero algo, no se lo permitió, quería escapar, y entonces pensó, se iría de Londres, solo por un tiempo, se alejaría de todo, pero antes buscaría a Harry y a Ginny, para que no se preocuparan por ella, sólo quería alejarse del rubio, ya no quería ni en su mente mencionarlo, sólo quería olvidarlo.

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Harry Potter, estaba muy molesto, sabía que su mejor amigo se había acostado con la secretaria del jefe del departamento de la ley mágica, se entero porque la secretaria, le platico a una de las gemelas Patil, y esta a su vez a Ginny y por lógica el también sabia, y eso le molestaba, no porque le gustara la secretaria ni mucho menos, pero es que cuando le pregunto a Ron porque lo había hecho, este le contestó que era para recuperar a Hermione, y aunque Harry no entendía como podía ser eso posible, Ron no quiso explicarle más, y tenía miedo de que hiciera algo loco, o realmente malo, o hiriera a Hermione, por eso tomo la decisión de no decirle nada a Hermione hasta que descubriera de que se trataba.

Estaba tomando una taza de café con Ginny, la veía tan hermosa, realmente era un hombre feliz, la amaba demasiado.

-¿Harry que pasa? ¿Estás bien? – Ginny siempre sabia cuando algo le preocupaba a Harry, por algo lo conocía tanto.

-Pues en realidad estaba pensando en lo de Ron, no me puedo imaginar cómo acostándose con ella pudiera recuperar a Hermione.

-No lo sé, pero espero que no haga nada estúpido.

Harry rió, aunque Ron era hermano de Ginny, ella nunca se detenía en pensar en eso cuando se trataba de reprenderlo. – Eso mismo espero yo Ginny.

En ese momento se escucho que llamaban en la puerta, era Hermione. Harry rápidamente se dirigió a la puerta para recibir a su amiga.

-Hermione que bueno que nos visitas ¿cómo estás?

Hermione dudo un segundo, en realidad no quería hablar con nadie al respecto, porque eso significaba explicar porque le hacía tanto daño la situación con Malfoy, volvía a llamarlo por su apellido, cuando estuvo segura que no le contaría nada al respecto se decidió a responderle la pregunta a su amigo.

-Muy bien Harry, gracias por preguntar ¿y tú? – lo dijo tan segura de sí misma que Harry no noto que dudo, aparte de que Hermione sonrió al terminar de hablar, se sentía mal por mentirle a su amigo, pero no quería hablar de sus sentimientos.

-Bien, bien gracias, pero pasa Hermione.

-Muchas gracias Harry, creí que no me dejarías pasar nunca. – le dijo soltando una risita.

Después de platicar de James, que ya tenía casi 4 meses de nacido, empezaron hablar de sus planes para las fiestas de fin de año, incluyendo la navidad, faltaban tan sólo dos semanas para la navidad, y en ese momento si se sintió triste, Hermione pasaría la navidad sola, pero prefería estar sola que en la madriguera, o en su departamento, y cuando le preguntaron por sus planes para la navidad, decidió que era momento, de decirles su plan, que se iría por un tiempo indefinido.

-Harry, Ginny, vine a contarles algo, más bien a informarles que me tomare unos meses de vacaciones en el extranjero, después del divorcio y si poder recuperar a mis padres, me apetece a pasar un tiempo sola, y pues no me quería ir sin despedirme.

-Pero Hermione, ¿estás segura? Yo sé que mi hermano puede ser un inútil, pero no por eso tienes que pasar la navidad sola. Harry dile algo – Ginny intentaba convencer a Hermione que no se fuera, pero cuando Hermione Granger tomaba una decisión, nadie la hacía cambiar de opinión.

-No Ginny, ya tome la decisión, solo espero que me apoyen por favor, aparte que solo quería informarles para que no se preocupen por mí. ¿Está bien?

Antes de que Ginny pudiera protestar Harry tomo la palabra.

-Por supuesto que está bien, y claro que te apoyamos, sólo avísanos que estas bien, y en donde estas ¿si Hermione?

-Sí Harry me da gusto, que me apoyen. – Hermione abrazo a Harry y después a Ginny. – entonces me voy cuídense mucho, nos vemos.

Hermione se decidió ir a Italia, era una ciudad que le gustaba mucho, pero a casi nadie le había dicho eso, por esa misma razón era el lugar perfecto para irse.

Pero antes regreso a su casa para preparar su bolsito de cuentas, el mismo que utilizo cuando buscaban los Horrocrux, para el viaje, saco todo su contenido para reorganizarlo, cuando termino de sacar todo se dio cuenta que aún conservaba la capa de Malfoy, esa que le dio la primera mañana que amanecieron juntos, ese día que todo cambio para ella.

Dejo la capa sobre la cama junto con los boletos de Quidditch para el primer partido del mundial, había olvidado que los tenía.

Cuando todo estuvo listo, salió de su departamento rumbo a Italia, esperando poder olvidar todo.

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Ese mismo día pero en la mañana.

Cuando entro a la mansión vio que su madre ya lo esperaba, parecía preocupada pero en cuanto lo vio suspiro aliviada.

-¡DRACO LUCIUS MALFOY! ¿ME PUEDES EXPLICAR DONDE DEMONIOS ESTABAS? – Narcissa Malfoy normalmente era una persona tranquila, y muy paciente pero cuando la hacían enojar se parecía tanto a su hermana Bellatrix que daba miedo el solo mirarla.

-Tranquila mamá estoy bien, lo que pasa es que salí a despejarme un poco, no he estado del todo bien. – al decir eso Draco, se aseguraba que su mamá dejara de gritarle, porque su mamá era muy sobreprotectora y en cuanto escuchara que estaba enfermo olvidaría que estaba enojada y lo mimaría, y cuidaría algo que enserio necesitaba, porque volvía a tener nauseas.

-Pues dime que es lo que te pasa ¿Qué sientes? – aunque al principio Narcissa intento hablar de forma fría no pudo, al final era su hijo y le preocupaba por eso cuando termino de hablar lo hizo de manera suave y tranquila.

-Lo que pasa es que tengo ya varios días – si Draco decía semanas, su mamá olvidaría que se siente mal y lo regañaría por no decirle antes que estaba enfermo o lo que fuera que tuviera – en las mañanas me despierto con nauseas y no puedo evitar vomitar, me da asco la comida, incluso mis platillos favoritos, y pues también he notado que cambio de humor drásticamente.

Termino de contarle Draco a su mamá que es, lo que había estado sintiendo, y para su sorpresa y un poco de molestia su mamá había cambiado su expresión de preocupación a felicidad.

-¿Puede saberse porque sonríes? ¿No escuchaste que me he sentido mal? – Draco parecía confuso, y su confusión aumento cuando su mamá empezó a reírse.

-Bueno, antes de responderte esas preguntas tengo que platicarte algo, de antes que nacieras, de hecho de cuando estaba esperando tu llegada, o sea cuando estaba embarazada, - Draco la miro con curiosidad, su mamá casi, es más nunca hablaba de su pasado, así que se sentó esperando a que su mamá continuara con su relato. – bueno la historia comienza cuando tenía tres meses de embarazo, yo tenía todas las molestias típicas del embarazo, y tu padre no me comprendía, simplemente creía que yo exageraba, entonces en un arrebato de enojo y frustración, convoque un hechizo, de magia muy antigua, mi intención era que tu padre sintiera, lo que yo sentía a causa del embarazo, pero él, al sentir los efectos del embarazo, yo ya no sentiría nada, y me gustaba la idea, y funciono, tu padre me empezó a comprender como me sentía, y cuando hubo aprendido la lección, intente deshacer el hechizo, pero me di cuenta de que no podía, y también me di cuenta de que, ese hechizo no solo afectaba a tu padre, sino a todos sus descendientes varones, o sea que toda la descendencia masculina Malfoy sentirá los efectos del embarazo.

Cuando Narcissa termino su relato le sonreía a Draco, esperando respuesta, pero su hijo seguía callado, como si no comprendiera lo que le decía.

-Mamá, perdóname pero no te entiendo ¿eso que tiene que ver con lo que te pregunte?

-¿Es que no lo entiendes? Draco ¡VAS A SER PAPÁ!

Draco se quedo helado, no sabía cómo reaccionar, iba a ser papá, y entonces lo comprendió, Hermione estaba embarazada, iba a ser papá, iba a tener un hijo con la castaña, no pudo evitar sonreír. Y por fin pudo hablar.

-Voy a ser papá.