TODO LO RELACIONADO CON HARRY POTTER NO ME PERTENECE EXCEPTO ESTA HISTORIA, LOS CAPITULS ANTERIORES Y FUTUROS

¡HOLA! AQUÍ LES DEJO OTRO CAPITULO MÁS, ESPERO LES GUSTE MUCHO, MUCHO.

Y MUCHAS GRACIAS POR SUS FELICITACIONES, SI ME PASE UN DÍA INCREIBLE.

POR ESO DECIDI DEJARLES UN CAPITULO ANTES DEL SÁBADO, Y EL SÁBADO ESPERO SUBIR OTRO. PERO MIENTRAS ESPERO DISFRUTEN DE ESTE CAPITULO.

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Draco respiraba muy lento, ya casi ni hacía ruidos al respirar, no se notaba el subir y bajar de su pecho, Draco se estaba muriendo.

Hermione estaba aterrada el hechizo no había funcionado, sentía el miedo correr por sus venas, el color de su cuerpo se había vuelto más pálido, su mirada reflejaba el dolor que sentía al ver a Draco de esa manera, sabía que solo se sostenía porque Harry la estaba agarrando, sus piernas temblaban incontrolablemente, pero el deseo de estar junto a Draco en esos momentos la hizo recuperar fuerzas, como pudo se soltó del agarre de Harry y tambaleándose se dirigió hacia él, hacia Draco.

Blaise le tomaba la mano a Draco, era un poco extraño, pero a él también se le notaba dolor en su cara, pero cuando Hermione se arrodillo a lado de Draco, este se alejo, dejándoles un espacio para ellos, no supo porque pero se le acerco a Harry, él saber que estaba cerca de alguien más le daba fuerza para ver a su amigo morir, porque es lo que él creía, que Draco se estaba muriendo.

Harry veía la escena y se sentía ajeno a todo eso, podía percibir el dolor de Hermione, aunque no entendía todavía del porque, y el dolor de Zabini, que comprendía a la perfección, porque él también temió por la vida de sus amigos, y vio a muchos morir, y aunque ahora ya se llevaba mejor con Draco no sentía ni de cerca lo que Hermione o Blaise pudieran estar sintiendo, pero si esperaba, y deseaba con todas sus fuerzas, que regresara pronto, con ayuda Theodore, aunque no había pasado mucho tiempo de que se había ido, ya parecía una eternidad.

Cuando se acerco a Draco y se arrodillo junto a él, pudo notar que su respiración era cada vez más lenta, más espaciada, que ni siquiera tenía los ojos abiertos, que ya no tenía color en la cara, que era demasiada la sangre que ya había perdido, le sostuvo la cabeza en sus piernas, con una mano le quitaba suavemente unos cabellos rubios de su cara, entonces pudo notar que su sudor era frio, y que estaba completamente helado, en ese momento no pudo evitar que las lagrimas le resbalaran por sus mejillas.

-Draco, por favor no te mueras, no puedes morirte – la voz de Hermione apenas era audible, era un susurro lleno de dolor. Y todo se volvió negro, entonces perdió el conocimiento.

Vieron como Hermione se caía de lado, desmayada, corrieron a verlos, Hermione estaba bien, pero parecía que había tenido demasiadas emociones fuertes, pero Draco era otra historia, ya no estaba respirando.

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De la chimenea del hospital de San Mungo salía Theodore Nott, en su cara se podía ver la preocupación, la sala estaba repleta, como siempre, pero ahora no tenía la paciencia de esperar un turno, quería ayuda ya, en ese momento, no cuando estuvieran menos ocupados, ya había perdido varios amigos, principalmente a causa de la guerra, como a Goyle y Crabbe, que este último se mato accidentalmente en la sala de los menesteres, y Goyle que ahora estaba en Azkaban, porque se negó a intentar cambiar, a dejar el lado oscuro, Goyle quería permanecer fiel a su padre y al señor oscuro. Pero ahora no estaba preparado para perder a su mejor amigo.

-Necesito ayuda urgente – Theodore se acerco a la recepción, intento sonar amable pero también autoritario, necesitaba que le hicieran caso en ese momento.

-Espere su turno – la bruja que estaba de recepcionista ni siquiera lo volteo a ver.

-No, no puedo esperar esto es una emergencia.

La recepcionista lo volteo ver, y frunció el seño

-No veo que le pase nada, no veo que necesite ayuda.

-La ayuda no es para mí, es para un amigo que sufrió un ataque, y está muy débil para poder moverse, está perdiendo mucha sangre.

-¿Ah sí?, y ¿se puede saber el nombre de su amigo?

-Draco Malfoy, y lo deje con Harry Potter, - empezaba a perder la paciencia, y creyó que al escuchar el nombre de Potter lo ayudaría inmediatamente – que se enojara demasiado si la ayuda no llega pronto ¿entendió?

-No sé por qué no puedo creerle, ¿Por qué Harry Potter no vino en persona?

-Ya le dije – tuvo que contenerse para no ponerse a gritar – que se quedo con Draco Malfoy, así que me va ayudar ¿o no?

-Claro que lo ayudare, ese es mi deber pero debe esperar a que se desocupe un sanador.

Fue en ese momento que perdió la poca paciencia que tenía, e hizo algo que nunca se hubiera imaginado hacer, no desde que había acabado la guerra, tomó su varita y apunto con ella a la recepcionista.

-Escúcheme bien, que sólo lo diré una vez – la voz de Theodore sonaba amenazante, en su voz se podía sentir el peligro, no gritaba, pero todos podían escuchar su voz, y no, sólo en su voz se podía sentir el peligro, sino también se podía ver en su expresión, que normalmente era tranquila pacífica, pero en ese momento su cara era totalmente diferente, se le notaba una vena en la sien, y su expresión era dura, fría, peligrosa – sino quiere problemas, en este momento mandara ayuda para mi amigo que ha perdido mucha sangre, y tenga bien en mente que si le pasa algo por no haber recibido ayuda rápido, usted sufrirá las consecuencias, no solo me está haciendo enojar a mí, sino a la familia Malfoy, y a dos de los héroes de la guerra más importantes, a Hermione Granger y a Harry Potter, mande ayuda en este preciso instante ¿entendió?

Todos los que se encontraban en la sala estaban en silencio, nadie se movía, todos veían la escena con preocupación, y lo único que pudo hacer la recepcionista, fue asentir.

-Sí, entendí, espere, señorita Abbott, venga por favor, traiga a su equipo y acompañe al señor, su amigo está en peligro de muerte, al parecer a perdido mucha sangre.

Hannah Abbott, era una mujer regordeta, rubia, ella había asistido a Hogwarts, al igual que él, de hecho eran de la misma generación, sólo que ella había asistido a Hufflepuff, ahora estaba casada con Neville Longbotton, y era una gran medí-maga, al saber que ella sería la que ayudaría a Draco se sintió un poco aliviado.

-Por supuesto, no se preocupe estaré bien – Hannah intento tranquilizar a la recepcionista que tenía todavía cara de terror, aunque podría ser también porque, aun Theodore le apuntaba con la varita, y dirigiéndose a Theodore volvió a hablar – bueno como ya se le dijo yo iré con usted, pero ¿A dónde nos dirigimos, y que es lo que sucede?

Mientras Theodore le explicaba que es lo que había pasado, o lo que él sabía, o lo único que sabía, que era que Draco tenía heridas por todo el cuerpo, que se estaba desangrando, que su oficina estaba destrozada que eran signos de un ataque, que Hermione también había sido atacada, todo se lo iba diciendo mientras se dirigían a la chimenea para aparecerse en la oficina de Malfoy, la medí-maga Abbott estaba muy impresionada, le preocupaba que hubiera habido un ataque muy al estilo mortifago, y que hubieran atacado a su amiga.

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Vieron como Hermione se caía de lado, desmayada, corrieron a verlos, Hermione estaba bien, pero parecía que había tenido demasiadas emociones fuertes, pero Draco era otra historia, ya no estaba respirando.

Blaise y Harry se ocupaban de sus amigos respectivamente, Blaise en medio de la desesperación empezó a volver a lanzar el hechizo Vulnera Sanentum a Draco, aunque después del segundo intento se dio cuenta de que no funcionaba, que Draco ya no respiraba, en ese momento se dio cuenta de que Draco estaba muerto.

-No, no puede ser verdad – Blaise susurraba desesperadamente, empezando a derramar unas lagrimas – no Draco, no puedes estar muerto, no por favor.

-NO, no digas eso, la ayuda llegara pronto – Harry estaba desesperado, ya había logrado despertar a Hermione, aunque todavía parecía ausente, no quería alterar más a su amiga.

En ese instante la chimenea volvió a prenderse, tras las llamaradas verdes apareció Nott, con unos sanadores, eran tres, al frente de estos estaba Hannah Abbott, y detrás de ella dos muchachos que vestían unas capas blancas, ambos eran altos y robustos, parecían hermanos, en cuanto vieron a Draco en el suelo se acercaron corriendo a él, aunque uno de los hermanos se acerco a Hermione, para revisarla.

Hannah al ver el charco de sangre se alarmo, pudo notar que Blaise seguía intentando el hechizo sanador, pero que no funcionaba.

-Detente, así no podrás ayudarlo, necesitamos cerrarle las heridas y hacer que se le regenere la sangre, por favor Pixie pásame la poción para regenerar sangre, pero rápido muchacho, y un poco de escénica de Dictamo, para cerrar las heridas.

Hermione ya estaba incorporada, se negaba a que la atendieran hasta que Draco estuviera bien.

-Casi no respira, necesitamos atenderlo rápidamente – Hannah trabajaba rápidamente, pero con una precisión y delicadeza que era difícil no verla trabajar.

-Pero si respira ¿verdad? Yo creí que ya estaba muerto – Blaise suspiro aliviado, porque a pesar de que Draco todavía no estaba bien, por lo menos estaba vivo.

Hannah aplicaba el Dictamo sobre las heridas de Draco, después le ponía unos pedazos de tela en ellas, pero eran demasiadas heridas, aunque uno de los sanadores que la había acompañado, la ayudaba a aplicar la escénica de Dictamo y a cubrir las heridas parecía insuficiente la ayuda, pero cuando ya casi acababan de curar las heridas la respiración de Draco se empezó a ver más evidente.

Aun estaba inconsciente pero ya respiraba con más normalidad, y no solo él, sino también Hermione, Blaise, Theodore, Harry, al parecer estaba fuera de peligro.

-Ahora tenemos que hacerlo tomar la poción, no podía hacerlo antes porque igual se hubiera desangrado, necesito que le levanten la cabeza un poco, por favor Pixie ayúdame con eso.

-Sí Hannah, no te preocupes yo lo hago.

Hermione estaba muy nerviosa, no sabía qué pasaría si Draco estaría bien, o fuera de peligro, le daba mucho miedo pensar en que nunca se recuperara, también tenía tanto miedo de la persona que los había atacado regresara, pero empezó a desear que regresara para atacarlo ella, como había aprendido a hacerlo, descubrir quién era, y sus motivos, y después enviarlo a Azkaban, no sin antes dejarlo un rato con Blaise y Theodore, que también querrán tomar partido en el asunto, y ella no lo impediría.

Después de obligar a Draco a tomar la poción, se empezó a ver como recuperaba un poco de color, su respiración aunque era más constante, igual era lenta y espaciada, pero cada vez era más constante.

-Draco sigue aun muy débil, necesitaremos llevarlo a San Mungo, pero necesito saber ¿Qué es lo que en verdad paso, que hechizos sufrió?, necesito saberlo para poder ayudarlo mejor.

Todos voltearon a ver a Hermione, era la única que en verdad sabía lo que había pasado.

-No sé si estoy preparada para hablar, para decir todo lo que pasó, pero los hechizos que le lanzó aquel hombre fueron, Expeliarmus, un crucio – empezó a llorar de nuevo al recordar lo que había pasado – dos de hecho, y luego el sectumsempra.

-¿Y a ti, que te hizo? – Hannah fue la única que pudo hablar, Harry, Blaise y Theodore se quedaron callados, llenos de ira, porque sabían quien había sido, y no creían que a ella le hubiera hecho daño.

-Me lanzo un expulso, después intento lanzarme un crucio, o algo quería hacerme daño a mí, para ver sufrir a Draco, pero – no sabía si era el momento de revelar que estaba embarazada y menos porque no sabía cómo era que Draco se había enterado – Draco le pidió que no lo hiciera, por eso me petrifico y a él le lanzo el sectumsempra, hubiera seguido sino es que escuchamos sus voces – se tapo la cara, intentando no llorar.

-Bueno, ahora ya sabemos porque Draco no se recuperaba rápido, fue por el desgaste de su cuerpo con los crucios, ahora no perdamos más tiempo y llevémoslo a San Mungo.

-Está bien, pero yo no iré, yo tengo que ir a avisarles a sus papás, no podemos dejarlos al margen de todo esto – Theodore era el más tranquilo y como siempre hacía gala de su mente fría, que siempre se necesitaba en estas ocasiones.

-Sí ve, pero no hagas nada estúpido, ni digas nada estúpido, los tres arreglaremos este asunto ¿entendiste? – Harry le hablaba amenazante, y en casi un susurro, no quería que Hermione escuchara y que se diera cuenta que sabían quién los había atacado.

-Sí Potter, no te preocupes, yo se que aun no es el momento de hacer algo.

Después de dirigirse una dura mirada Harry siguió a Blaise que llevaba a Hermione, que iban detrás de los sanadores que llevaban a Draco en una camilla, que la llevaban flotando.

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La mansión Malfoy estaba en absoluta calma, no parecía que nadie estuviera despierto, pero él conocía a los Malfoy desde que era un niño, así que sabía que ya estaban despiertos, estaba muy nervioso, no sabía cómo reaccionarían, pero sabía que buscarían venganza.

Sudaba frio, mientras se acercaba a la puerta de la mansión, nunca era necesario llamar a la puerta para que supieran que alguien estaba ahí, los elfos domésticos, tenían una magia especial que hacía que supieran que alguien estaba ahí.

-Buenas tardes – al escuchar eso se sorprendió no creía que ya fuera pasadas del mediodía, que en realidad solo eran las doce y media del día – Sr Nott, ¿desea pasar?, el señor Draco no ha llegado aun del trabajo, ¿gusta esperarlo en el despacho?

-No, no vengo a ver a Draco, vengo a ver al señor Lucius y la señora Narcissa, por favor avísales que estoy aquí, y diles que es urgente, que los espero en la sala.

-Sí señor Nott, ¿desea algo de beber?

-No, solo ve a hablarles.

Después de lo que parecieron horas, aparecieron Narcissa y Lucius Malfoy, por fin aparecieron en la habitación, estaban completamente tranquilos, hasta estaban sonriendo, y ampliaron su sonrisa cuando lo vieron.

-Nott, que gusto verte, ¿a que debemos tu visita? – Lucius le extendía los brazos para abrazarlo, Theo acepto el abrazo, porque valla que lo necesitaba.

-Hola Sr y Sra. Malfoy, necesito decirles algo, pero por favor tomen asiento, – Lucius y Narcissa se miraron preocupados y se sentaron en uno de los sillones de cuatro plazas de color crema – este es un tema delicado, – suspiro preocupado, no sabía cómo continuar – hoy en la mañana atacaron a Draco en su oficina, lo hirieron de gravedad, pero al parecer ya está estable, lo llevaron a San Mungo.

-¿Co…como que atacaron a Draco? - como era lógico la primera en reaccionar era Narcissa, su piel blanca, se había vuelto aun más pálida, el terror que hacía mucho que no sentía, desde la caída del señor tenebroso, volvió a apoderarse de ella, todo le paso por la cabeza, ¿y si era por dinero?, que se lo llevaran, el dinero no era importante, ¿y si era por venganza? Aunque ya habían pasado varios años había gente que no los perdonaba por haber sido mortifagos, ¿y si eran mortifagos que los odiaban, por haberse pasado al lado bueno? ¡Merlín!, Sentía su corazón latir al mil por hora, sus manos le sudaban, su boca se había secado, y tenía unas inmensas ganas de llorar.

Por el contrario Lucius, lo único que sentía era rabia, odio, frustración, no era bueno que el sintiera todo eso, la última vez que se había sentido así, fue cuando estaba en Azkaban, cuando aún era mortifago, deseaba hacer sufrir a quien le hubiera hecho daño a su hijo.

Pero antes de que Theodore contestara la pregunta de Narcissa, Lucius hablo, en su voz se podía notar la rabia que sentía.

-¿Sabes quien fue? Y ¿Qué es lo que pasó? ¿Mi hijo está bien?

-No, no sabemos quien fue, – aunque eso era mentira, porque Theodore sospechaba, y estaba casi cien por ciento seguro de quien era el culpable, pero le había prometido a Harry no hacer nada estúpido, y decirle a Lucius quien había sido, calificaba como algo estúpido – en realidad solo sé que lo atacaron, le lanzaron varios crucios y un sectumsempra, estuvo a punto de morir desangrado, por suerte llegamos a tiempo – al escucharse decir aquello, se dio cuenta de cuan cerca estuvo su amigo de morir, por un deseo enfermizo y estúpido, cómo lo era que Ronald quisiera recuperar a toda costa a Hermione, aunque no comprendía que tenía que ver Draco en todo esto, por eso sentía aun más rabia – sobre su estado de salud, no lo sé, después de ver que estuviera fuera de peligro, vine lo más rápido posible, tenía que avisarles.

Las palabras de Theodore solo habían logrado dos cosas, extrañamente el mismo efecto en Lucius y Narcissa, el deseo de venganza.

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-Harry por favor déjame ir a verlo, la sanadora dijo que estaba bien, que no tengo ningún daño, quiero ir a verlo – Hermione estaba sentada en una camilla del hospital de San Mungo, la sanadora en realidad no le había dicho nada, ya que ella se había negado en recibir ayuda, sabía que estaba bien, que ella y su bebe estaban bien, ahora lo único que le importaba es que Draco estuviera bien, pero nadie le decía nada, y eso la preocupaba.

-No Hermione, hasta que no me digan que estas completamente sana y bien, no te dejare ir a verlo, y además no están dejando que nadie pasee a verlo, están haciéndole estudios, aun sigue inconsciente – Harry empezaba a desesperarse, era como la quinta vez que le decía eso a Hermione, pero ella seguía insistiendo, además de que ya quería ver a Ron para enfrentarlo, aparte de que estaba confundido, porque lo hacía feliz que Hermione estuviera de vuelta, pero estaba furioso por todo lo que había pasado, enojado con ella porque no le dijo toda la verdad, pero no era el momento de reclamarle nada, además todavía no le preguntaba por todo lo que había pasado, pero ella no daba señales de querer decirlo.

-Por favor, necesito saberlo

-¿Por qué Hermione, porque te preocupa tanto?

-Poooor queee – Hermione se sonrojo, le preocupaba porque lo quería, y además se sentía realmente mal por lo que le había dicho momentos antes de que el horror se desatara, respiro hondo y le contesto, – me importa mucho Malfoy, lo quiero, mucho, y lo he extrañado desde que me fui…

-Hablando de eso ¿Por qué te fuiste realmente Hermione Granger?, y no me digas que por el divorcio que no te creo nada, se cosas que me ocultaste, y le ocultaste a Malfoy, así que por favor háblame con la verdad – Harry se le quedo viendo lo más serio, y enojado posible, para que supiera que estaba hablando en serio, pero en ese momento entro a la habitación Hannah.

-Hola Hermione, ahora sí te revisare, Harry hazme el favor de salirte mientras la reviso

-Si Hannah, esperare aquí afuera – Harry salió de la habitación dando grandes zancadas, esperando encontrarse con Blaise, para saber de Draco.

Hannah estaba preparando una poción tranquilizadora para dársela a Hermione, aparte de que sacaba unos pergaminos que utilizaba con un simple hechizo para ver el estado de los huesos de Hermione.

-Veamos Hermione, necesito saber si algo te duele, donde te golpeaste, y que es lo que paso, mientras me dices revisare el estado de tus huesos.

-Sí, pero antes tienes que saber algo – estaba segura que tenía que decirle que creía estar embarazada, para que tomara las medidas precautorias pertinentes, y le diera el tratamiento que necesitaba para cuidar a su bebe – estoy, mmm, estoy embarazada.

-¿Embarazada? ¿En serio?, wow Hermione que gusto, pero ahora tendré que revisar que el bebe este bien, ¿Cuánto tiempo tienes de embarazo?

-Gracias, y si por favor revisa que este bien, y apenas me entere ayer, y no sé cuánto tiempo tengo exactamente. – Hermione estaba cohibida, no era la forma en la que quería que todos se enteraran de que estaba embarazada y que el padre era Draco.

- Pues te hare una sencilla prueba, consiste en que me des un poco de tu sangre, la pondré en un pergamino, y me dirá desde cuando estas embarazada, y con un sencillo hechizo de reconocimiento sabré si el bebe está bien.

-Está bien – Hermione estiro la mano, sabía que eso de "darle de su sangre" quería decir que le darían un pinchazo en su dedo eso no la preocupaba, el hechizo de reconocimiento si le preocupaba un poco, porque era incomodo, la sensación era extraña, era como si un liquido frio y espeso le recorriera el cuerpo, y llegando al lugar que se requería revisar, se paseaba dando vueltas y sacando destellos de luz, que se podían ver a través del cuerpo, los destellos eran de diferentes colores, el verde indicaba que todo estaba bien, el naranja significaba que habían problemas pero que no eran graves, el morado significaba que podrían existir problemas, el azul significaba que habían problemas serios, y el rojo significaba que la vida corría peligro, y eso le daba miedo, que su hijo o hija corriera peligro.

Hannah le dio un pinchazo a Hermione, y dejo caer unas gotitas de sangre en el pergamino, rápidamente se puso de color verde brillante, confirmando lo que ya sabía que estaba embarazada, después de unos segundos se formaron unos números y letras en el pergamino, eso seguramente eran los datos generales de su embarazo.

-Antes de analizar estos datos te haré el hechizo de reconocimiento – Hannah apunto su varita hacía el vientre de Hermione y susurro unas palabras ininteligibles, y empezó a sentir como el fluido recorría su cuerpo, y después se concentraba en su vientre, después de unos segundos que parecieron una eternidad, por fin se pudo ver una luz salir de su cuerpo, la luz era de color verde, y al verla se sintió aliviada, su hijo estaba bien, no le había pasado nada malo – ¡Qué bien!, al parecer todo está en orden, los datos me indican que tienes diez semas de gestación, eso equivale a dos meses y medio, tu bebe mide aproximadamente unos diez centímetros, aun es muy pequeño, su peso es aproximadamente de unos quince gramos, está evolucionando con normalidad, ¿quieres saber el sexo del bebe?

-NO – no dudo en negarse, claro que le interesaba ese tema pero, creía que esa era decisión de dos, de ella y de Draco, así que esperaría a hablar con él, y después decidiría si quería saber, o no – prefiero dejarlo para después.

-Oh entiendo, quieres esperar a estar con Ron.

-¿Ron? – Hermione le pregunto confundida, ¿Por qué mencionaba a Ron?

-Pues claro, el papá de tu hijo

Ah, por eso lo mencionaba, se había olvidado por completo de Ron, era lógico que pensara eso, pero ella sabía que no era de Ron por que no había tenido intimidad con Ron desde meses antes de divorciarse, pero ahora tenía que decirle a su sanadora y amiga que no su hijo no era de su ex esposo, sino de Draco Malfoy.

-Am Hannah, ¿te puedo contar algo? Claro haciendo uso del secreto profesional, en el que no le puedes decir nada a nadie.

-Si Hermione, ¿Qué pasa?

Hermione suspiro profundamente haciendo mucho ruido, como para armarse de valor, se paso la mano por el cabello, y dirigió su mirada a la esquina de la habitación, y antes de empezar a hablar, regreso su mirada a su amiga y sanadora.

-El bebe que estoy esperando no es de Ron, – suspiro nuevamente – es de Draco.

Hannah Abbott quedo totalmente sorprendida, sin poder hablar, la noticia le había impactado mucho, nunca se hubiera imaginado algo así, nunca.

Antes de que Hannah pudiera preguntar Hermione lo hizo, la duda empezaba a molestarle demasiado, necesitaba saber.

-Bueno ahora necesito saber ¿Cómo está Draco?

La poca felicidad que tenía al saber que ella y su hijo estaban bien se esfumo al ver la cara de Hannah, que cambio drásticamente, en ese momento su cara había sido de sorpresa e intriga, pero ahora era de tristeza y de preocupación.

-Draco está mal, muy mal, los crucios que recibió antes del sectumsempra lo debilitaron demasiado, por eso no funciono al principio el Vulnera Sanentum, el haber perdido demasiada sangre, hizo que se pusiera más grave, sigue inconsciente, sus defensas están muy bajas, y no parece reaccionar a ninguna de las pociones que le hemos administrado, no sabemos cuándo despertara, pero está muy débil.

Cuando Hannah termino de hablar lo único que pudo hacer fue salir corriendo a ver a Draco, quería verlo, abrazarlo y pedirle perdón por las palabras tan crueles que le había dicho antes del ataque.

Al llegar se quedo parada en el umbral de la puerta observado todo.

La habitación de Draco estaba en la sección privada del hospital, tenía toda la habitación para él solo, la habitación era grande de color blanco que lastimaba la vista, tenía unos enormes ventanales para dejar pasar la luz, y se oscurecían al antojo de cada quien, debajo de los ventanales estaba un sillón lo bastante grande y amplio para que las visitas de Draco, o el que se quedara a cuidarlo por la noche pudiera dormir en ella, en la esquina de la habitación estaba una mesa redonda un poco amplia con tres sillas, como para tomar el desayuno, comida y, o, cena, según sea el caso, también estaba un pequeño ropero de roble para guardar las pertenencias de Draco, la cama era individual, pero parecía muy cómoda, a los lados de la cama estaban unas mesitas de noche, en una estaba un florero, en la otra la varita de Draco; que recuperaron de la oficina, y también había una silla que servía para estar cerca de él, la habitación también constaba de un baño privado, que era muy lujoso, en el había una tina grande, en el que se bañaba el enfermo, tenia para darse un baño relajante de burbujas.

Se acerco lentamente a la cama de Draco, al verlo se sintió un poco aliviada, porque parecía estar solamente dormido, como cuando dormían juntos, eso la tranquilizo, no se veía enfermo ni nada, pero sabía que no era así, que si estaba enfermo y que no estaba respondiendo a las pociones que le daban para que mejorara.

Se sentó en la silla que estaba a un lado de la cama de Draco, le tomo la mano y empezó a sollozar.

-Perdóname Draco, perdóname, en realidad nunca quise decir eso, no te odio, nunca lo hice, ni lo haré, te quiero tanto, te juro que al que te hizo esto lo hare pagar, pero por favor reacciona, te necesito, en verdad te necesito – las lagrimas le recorrían el rostro silenciosamente, estaba tan concentrada en Draco que no notó la presencia de tres personas que estaban en el umbral de la puerta en silencio, escuchando todo lo que decía – regrese para decirte que te quiero, que quiero estar a tu lado, aparte de que soy feliz, y espero que tu también lo seas, – aunque sabía que Draco no la escuchaba decirle todo aquello la hacía sentirse bien, por eso empezó a sonreír mientras terminaba su monologo – porque vamos a hacer papás, Draco estoy embarazada.

-¡¿Qué?! – tres voces se escucharon al unisonó, reconoció inmediatamente las voces, aunque con dos de ellas casi nunca había hablado, pero sabía quiénes eran, sintió miedo de voltear y enfrentarlos, pero tendría que hacerlo en algún momento, suspiro hondo, se armo de valor y se volteo para enfrentar a las personas que tenia atrás.

Las caras de Lucius y Narcissa Malfoy eran de miedo, no lograba identificar todas sus emociones, pero la cara de Harry, su mejor amigo, era sumamente divertida, era de confusión, alegría y enojo, y sobretodo preocupación por las dos personas que tenía a lado.

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MUCHAS GRACIAS POR SUS REVIWS, ME HACEN MUY FELIZ, Y BIENVENIDA A LA NUEVA LECTORA Y GRACIAS A TODAS Y TODOS LOS QUE LEEN MI FIC, Y DEJAN SUS COMENTARIOS, HACEN QUE NO DEJE DE ESCRIBIR, MUCHAS GRACIAS, Y PUES HASTA EL PROXIMO CAPITULO.

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