TODO LO RELACIONADO A HARRY POTTER NO ME PERTENECE EXCEPTO ESTA HISTORIA LOS CAPITULOS ANTERIORES Y ESTE.
BUENO COMO YA LES HABÍA DICHO ESTE ES EL ULTIMO CAPITULO QUE ESCRIBO PERO ES E EPILOGO-PROLOGO PORQUE EN ESTE SABRAN LO QUE PASO LA NOCHE QUE LOS LLEVO A TODA LA HISTORIA, ESPERO LES GUSTE MUCHO.
MUCHAS GRACIAS POR HABER LEIDO MI FIC, MUCHAS GRACIAS POR SUS REVIWS, Y FOLLOWS Y FAVORITOS, EN REALIDAD ESPERO QUE LES GUSTE.
EPILOGO,
Hace exactamente once años había nacido Antonette Jane Malfoy, la hija mayor de Draco Malfoy y Hermione Granger, la joven era muy hermosa, cabello rubio un poco ondulado, los ojos tan grandes como los de su mamá, pero grises como todos los Malfoy, realmente era una niña muy bonita.
Pero lo que tenía de bonita también lo tenía, de peligrosa por así decirlo, su carácter era igual al de Hermione, Antonette tiene una determinación y deseo de superarse inigualable, había sacado lo mejor de Draco y Hermione, tenía todo lo que la casa de Slytherin quería para sus alumnos, pero también tenía todo lo que la casa de Gryffindor buscaba, por eso era todo un misterio donde la mandaría el sombrero seleccionador. Era muy inteligente, astuta, audaz, valiente, leal, y sus poderes mágicos se notaron desde muy temprana edad, de hecho, todos sospechaban que, ella sería la mejor hechicera de su generación al igual que Hermione, ya que podía hacer sencillos hechizos sin la necesidad de una varita, como alohomora, wingardium leviosa, y el accio.
También poseía la habilidad de volar tan bien como Draco, en pocas palabras era buena en todo lo que hacía, pero a pesar de eso no dejaba de ser una niña agradable, bien educada, y aunque consentida no era como Draco cuando tenía su edad, Antonette era una niña noble.
Ese día veintinueve de julio el mejor regalo que había recibido Antonette fue su carta de Hogwarts, aunque no tenía duda de que se la mandarían, pero se la mandaron precisamente el día de su cumpleaños, eso la hacía muy feliz.
Ese día fue a despertar a su hermano menor Scorpius John Malfoy, John en honor al papá de Hermione. Que desgraciadamente no pudieron devolverles la memoria, intentaron de todo pero no hubo medicina, hechizo ni tratamiento que ayudara a los señores Granger a recuperar su memoria, aunque eso fue un duro golpe para Hermione nunca los perdió de vista, siempre ha estado pendiente a cualquier necesidad de sus papás.
-¡Despierta Scorpius, despierta! ¿Qué crees que paso?
Scorpius tenía apenas ocho años de edad, pero al igual que su hermana era muy diestro para la magia, e inteligente, pero el al igual que Hermione no le gustaba volar, él prefería leer, era muy parecido a Hermione en muchos aspectos, aunque su personalidad era un poco más fría y seca, mejor dicho solo mostraba sus sentimientos a las personas merecedoras de estos, era muy reservado en ese sentido.
La apariencia física de Scorpius, era más parecida a la de Hermione, su cabellera estaba llena de risos de color castaño muy claro, que a veces a la luz del sol se podían ver rubios, pero al igual que todos los Malfoy el tenía los ojos grises, su nariz y su boca era muy parecidas a la de Hermione. Era todo un niño guapo.
-¿Qué paso Antonette? ¿Por qué me vienes a despertar tan temprano? Sé que es tu cumpleaños y todo, pero eso no te da derecho a irrumpir en mi habitación - Scorpius intentaba abrir los ojos mientras le contestaba a su hermana, pero el sueño en esa batalla le estaba ganando.
-Ya no lloriquees, mejor felicítame, ¡ya me mandaron mi carta de Hogwarts!
-¿En serio? Muéstramela – Antonette le extendió la carta a su hermano para que la pudiera ver, ella y su hermano eran tan unidos que antes de decirle a sus papás fue a decirle a hermano, a compartir con él su alegría.
Después de leer la carta de Hogwarts, Scorpius se incorporo rápidamente y abrazo a su hermana.
-¡Qué bien Antonette! Me da mucho gusto – pero entonces notó algo y rápidamente cambio su expresión y estuvo a punto de llorar, y su hermana pudo darse cuenta del cambio de expresión.
-Pero ¿Qué pasó Scorpius, no estás feliz por mí? ¿Por qué lloras?
-Por supuesto que estoy feliz por ti, pero es que te irás, y no podre verte a diario, ni platicar contigo.
-Oh Scorpius prometo escribir diario, o por lo menos una vez a la semana para tener de que platicarte, y cada vez que me mandes una carta tu, prometo contestarla ese mismo día sin falta.
-¿En serio lo prometes?
-Sí, lo prometo.
-¿Prometes no olvidarte de mí?
-Lo prometo.
Ante la respuesta de su hermana Scorpius sonrió y la abrazo fuertemente, y empezaron a gritar y a brincar en la cama, mostrando su felicidad.
Después de unos minutos de gritar y brincar en la cama, Draco y Hermione aparecieron en la habitación.
-¿Me pueden explicar porque tanto alboroto? – la voz de Draco todavía era soñolienta.
-PAPÁ, MAMÁ – gritaron al unisonó y corrieron a abrazarlos.
-Lo que pasa es que Antonette ha recibido su carta de Hogwarts.
-¿En serio? Qué bien muchas felicidades hija – Hermione abrazó fuertemente a su hija al escuchar aquello.
-Sí mamá, muchas gracias.
-Bueno ahora que ya están despiertos vallan a arreglarse, que no tardan en llegar los invitados – que constaban de los Potter, que los conformaban de Ginny, Harry James y Albus, aunque próximamente serían cinco ya que Ginny estaba embarazada de nuevo, los Nott, que por supuesto eran Theodore y Astoria, y los Zabini, que para sorpresa de todos Blaise se había casado con Luna Lovegood. Blaise y Luna se conocieron en una fiesta a la que Luna había ido de pura casualidad, ya que no era invitada, y como Blaise notó que ella estaba sola se acerco a platicar, ese fue el momento de su perdición, porque nunca una mujer se le había resistido y ella lo hizo, y al intentar por todos los medios enamorarla, él fue el que se enamoro, aunque ella también lo hizo y pocos meses después terminaron casándose siendo una pareja extraña pero bonita.
-Sí papá. – Antonette y Scorpius se dirigieron a sus baños respectivamente para ducharse y arreglarse para la fiesta de cumpleaños de Antonette.
Draco y Hermione no podían pedir nada más, tenían una hermosa familia, estaban juntos y se amaban eran tan felices.
Aunque al principio tuvieron problemas para ser felices juntos, pero eso ya era cosa del pasado, nunca nadie se había vuelto a meter con ellos, nadie los molestaba, ¿Quién se metería con dos grandes magos y muy poderosos? Además no solo era que todos sabían que ellos eran grandes magos, sino que meterse con la mejor amiga de Harry Potter no era una buena idea, ni mucho menos con él mejor amigo de unos ex mortifagos, digamos que era una combinación bastante poderosa, porque aunque se sabía que ellos, Blaise y Theodore, ya no practicaban la magia oscura nadie quería arriesgarse.
Los Malfoy vivían muy tranquilamente desde que Ron desapareció de sus vidas, pero sabían que en algún momento lo volverían a ver, y así sucedió cuando Antonette cumplía cuatro años de edad, pero aunque regreso a Londres fue lo único que supieron de él, que había regresado por unos días pero que se volvería a ir, que trabajaba en Rumania junto a su hermano mayor, y que seguía muy arrepentido por todo el daño que les causo.
Pero después de la breve visita de Ron a Londres, no volvieron a tener noticias de él, realmente había cumplido su promesa, no volverlos a molestar.
Por eso eran muy felices con sus dos pequeños hijos, no podían pedir más.
Ya durante la fiesta.
James y Antonette platicaban animadamente de Hogwarts, de sus sospechas de que en qué casa estaría Antonette, de libros y hechizos, de Quidditch, y de las chicas con las que James quería tener alguna relación. Cuando James recordó una plática con su papá.
-Antonette – James Sirius Potter a pesar de ser un niño con buenas intenciones a veces no sabía expresarse, y al igual que Harry carecía de tacto para hablar – ¿sabías que mis tíos, o sea tus papás en el colegio se odiaban?
-Eso no es verdad – Antonette se defendió, pero dudo ya que James nunca le había mentido - ¿Quién te dijo?
James vacilo un momento, no estaba seguro que debía a ver dicho aquello, pero aun así contesto la pregunta de Antonette.
-Le pregunte a papá y él me lo dijo, más bien se le salió decírmelo.
-¿Qué le preguntaste?
-Le pregunte que si alguien que se odian pueden amarse después, y me contesto que sí, que tu mamá y tu papá se odiaban en el colegio, pero que cuando crecieron y se volvieron a encontrar se amaron desde el inicio.
-mmm no lo creo – Antonette dudaba era un poco inverosímil creer que sus papás en algún momento se odiaron o por lo menos que no se llevaran bien – pero James no me has dicho porque le preguntaste eso a mi tío Harry. – Antonette estaba segura de que si James sospechaba de eso era porque tenía información y quería saberla en ese instante.
-Es que – James empezó a ponerse nervioso y a hablar con rapidez – lo que pasa es que hay una niña que me gusta mucho en el colegio, pero tal parece que me odia, cree que soy un creído pretencioso, busca problemas, pero eso no es verdad, – aunque en realidad si lo era, porque curiosamente había sacado la habilidad de Harry de meterse en problemas aunque él no hiciera nada malo, pero también la de Ginny que cuando era necesario o él creía necesario lanzaba hechizos sin preguntar antes – por eso le pregunte a mi papá.
-O sea que fue por eso, no porque creyeras que mis papás en algún momento se odiaron, pero bueno quien sabe, a lo mejor, mejor le preguntaré a ellos – entonces Antonette se paro rápidamente y corrió hacía sus padres.
Cuando llego donde estaban le faltaba un poco de aire, por lo que le tomo un momento recuperarse antes de volver hablar.
-¡Papá, mamá! Tengo algo que preguntarles y espero que me contesten con la verdad – la actitud de su hija los sorprendió un poco, ella nunca actuaba así – ¿se odiaban en el colegio? – pero lo que les pregunto los sorprendió aun más.
-¿Por qué preguntas amor? – Hermione estaba tranquila, pero no creía que su hija tuviera edad aun para saber todo lo que llevo a ella ya Draco a estar juntos.
-Porque quiero saberlo, por eso.
-No nos odiábamos, pero no nos llevábamos bien.
Después de pensarlo un momento Antonette volvió a preguntar.
-¿Me pueden decir que paso entre ustedes dos?
-Después, te lo diremos pero en otra ocasión ¿entendiste Antonette? – Draco había intervenido, y cada vez que lo hacía, sus hijos comprendían que ya no podían pelear más que el asunto estaba zanjado.
-Sí papá.
-Confórmate con saber que tu mamá y yo nos amamos.
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PROLOGO. – UNA NOCHE INESPERADA –
Hermione como cualquier tarde regresaba del trabajo cansada y un poco fastidiada, pero ese día había enterado de un anuncio importante, el ministerio de magia junto con el tribunal del Wizengamot realizarán un curso para estudiar leyes, eso la emocionaba mucho ya que ella quería estudiar leyes, y ese año lo haría, aunque a Ron eso le molestara.
Pero había decidió "chantajearlo" sabía que a Ron le fascinaba comer, así que ella prepararía una cena especial para él, y después le soltaría la bomba, claro que no le pediría permiso solo se lo informaría, pero aun así le importaba mucho que Ron aceptara y apoyara sus decisiones y sus planes a futuro.
Ron llegaba de una a dos horas después que Hermione, así que tenía tiempo de sobra para prepararle algo de comer. Había decidido prepararle pasta a la boloñesa, un corte de carne bien asado, verduras cosidas y un poco de puré de papa, esa combinación era la favorita de su esposo.
Apenas poco después de que ella terminara de preparar la cena Ron llego a la casa.
-¿Hermione estás ahí? Que rico huele ¿tu lo cocinaste?
Hermione salió al encuentro de Ron, estaba decidida a convencerlo para que la apoye en su decisión de seguir estudiando.
-Hola mi amor ¿Cómo te fue en el trabajo?
-Bien amor, ¿a ti?
-De maravilla, ven prepare tu cena favorita.
-Oh que bien, pero ¿a qué se debe todo esto?
-A nada Ron, no te preocupes – Hermione rió como para quitarle importancia, empezaba a servir la cena, y Ron en vez de ayudarla se fue a sentar al sillón, y eso le molestaba muchísimo, porque Ronald nunca apreciaba lo que ella hacía, y nunca la ayudaba en los deberes de la casa, aunque no eran muchos, pero aun así le molestaba que no la ayudara. Pero se contuvo de decirle algo, no quería discutir, quería decirle sobre el curso del ministerio y una discusión así no la beneficiaria en nada.
Después de la cena y de que Ronald hablara de Quidditch, Hermione tomo la decisión de que era momento de hablar ella, de informarle a Ron de sus planes.
-Ron tengo algo que decirte.
-¿Qué pasa Hermione?
Hermione suspiro hondo, se armo de valor y contesto.
-Ron, el ministerio de magia impartirá un curso de leyes, y solicitaré una plaza.
Ron tardo un momento en contestar no esperaba eso, en realidad creía que el tema estaba olvidado, y es que a él le molestaba que Hermione no fuera feliz con lo que tenían.
-¿Otra vez con eso Hermione? ¿Por qué sigues con ese tema?
-¿Qué es lo que pasa, porque no quieres que siga estudiando? – Hermione intentaba mantener toda la calma que podía pero Ron hacía imposible ese trabajo.
-Ya te lo he dicho Hermione no hay necesidad… – pero no pudo terminar de decirlo porque una Hermione muy enojada empezó a hablar con algo más que frustración.
-¿Que no hay necesidad Ronald?, que acaso no entiendes que no quiero trabajar toda la vida en el departamento de Regulación de las criaturas mágicas, ¿Qué acaso no entiendes mis deseos de seguir adelante? ¿Qué quiero estudiar leyes mágicas? – Hermione respiraba con dificultad porque se estaba conteniendo los gritos que querían salir de su boca.
-Pero es que – empezaba Ron un tanto confuso –en verdad no entiendo tu necesidad de hacerlo, no nos falta dinero, mi trabajo como auror nos mantiene con una buena vida. – Ron también intentaba no ponerse a gritar, ahora entendía el por qué de la cena.
-Pero si acaso te has parado en pensar, que no es por el dinero se llama superación…
-Hermione ya te he dicho que tú deberías estar en casa, cuidando de los hijos que me has negado…
Eso fue suficiente para que Hermione perdiera los estribos.
-Otra vez con eso, que no, no quiero tener hijos tan joven, que no ves que no me gusta el hecho de haberme casado tan joven. – segundos después de haber dicho eso noto como la cara de Ronald Wesley se entristecía, ella bien sabia que a veces el también pensaba que el apresurarse a casarse había sido un error, aun cuando él se negaba por reconocerlo, él la amaba, y ella a él, pero Hermione sabía que aun así se habían apresurado un poco.
Pero eso no evito que Ron se enojara aun más, por eso cuando él volvió a hablar, noto que la rabia brotaba de su boca.
-¿En realidad crees eso?, en realidad ¿te arrepientes de esto? – le dijo señalando todo a su alrededor, y a ellos también – es que tú no sabes cuánto he luchado por que tú tengas todo lo que quieras para que seas feliz.
-¿Feliz? No he sido realmente feliz desde que me case contigo, porque tú te empeñas a que no crezca profesionalmente por miedo a que sea más importante que tu. – Tanto tiempo ella tenía eso en su mente, que pensaba que en realidad eso era el verdadero motivo por el que Ron no quería que siguiera estudiando, eso salió de su boca sin pensarlo, y al hacerlo lo único que hizo fue agarrar su bolso "mágico", el mismo que los ayudo a "viajar ligeros", a ella a Ron y a Harry cuando estaban en busca de los Horrocrux, y su varita.
Estaba realmente furiosa, Ronald no tenía derecho de impedirle ni imponerle nada, estaba totalmente desesperada, pensó en ir a ver a Harry, o a la señora Weasley, a pesar de ser la mamá de su esposo siempre se comportaba parcial, sin tener un favorito, pero no, no le apetecía ir a ver a nadie, prefirió ir a un bar, era uno exclusivo, famoso, pero exclusivo, era un bar llamado lumus.
Porque además ¿Qué cosa podría pasar si ella iba por unos tragos?
Cuando entro al bar no presto atención a las personas que estaban a su alrededor, no le importaba quien estuviera ahí, lo único que le importaba era que hubiera whiskey de fuego.
Se acerco a la barra y pidió un whiskey de fuego doble, era algo fuerte para ella, pero quería olvidar esa sensación de frustración que Ron la hacía sentir.
Llevaba como cinco vasos de whiskey de fuego doble cuando el hombre que estaba a su lado se volteo para platicar con ella, y para su sorpresa era Draco Malfoy.
-Hola Hermione ¿Por qué tan solita? – Draco hacia todo el esfuerzo del mundo para poder articular bien las palabras, sentía la cara dormida y la lengua torpe.
-Hola Draco, me gusta como dices mi nombre – no supo porque lo dijo pero lo dijo, pero era verdad le gusto como se escucho su nombre en la boca de Draco Malfoy, sonaba sexy, aparte de que sospechaba de que el alcohol ya estaba haciéndole efecto – decidí salir a tomar sin él idiota de mi esposo ¿y tú?
Draco rio al escuchar a Hermione porque a él también le había gustado como se escuchaba su nombre en la boca de Hermione, además de que le había dicho idiota a la comadreja.
-Pues es una extraña coincidencia yo también decidí salir sin Astoria, en realidad no la soporto. – a él le pasaba lo mismo no tenía idea de porque le había dicho eso a Hermione, pero lo hacía y no le importaba.
-¿Y porque sigues casado con ella? – nunca en su vida había hablado con Draco, pero se tomo la confianza de preguntárselo.
-No lo sé, pero te aseguro que será por poco tiempo. – Draco sonrió de manera maliciosa como si planeara algo, pero Hermione no lo noto.
-Pero ¿Qué dices? – Hermione estaba totalmente intrigada, y le parecía graciosa la forma en que Draco movía los labios.
-Que me separare pronto, pero no le digas a nadie. – Draco le sonrió de manera confidente, eso a Hermione le encanto.
-No lo hare, puedes confiar en mí. – Hermione le pidió otra ronda al que atendía el bar en esos momentos.
Entonces una duda lo asalto. Draco se sintió intranquilo.
-Hermione quiero preguntarte algo. – Draco empezó un poco nervioso, es más con un poco de pena. Esto sí que lo noto Hermione pero no dijo nada al respecto.
-¿Qué pasa Draco?
Le costaba formular la pregunta porque le tenía miedo a la respuesta.
-¿Me odias? – Draco desvió la mirada preparándose para escuchar un sí, pero esa respuesta nunca llegó, o al menos no la que se imagino.
-No, ¿Por qué preguntas? – esa pregunta fue extraña ¿a qué se debía eso? Hermione estaba sorprendida ante la pregunta, y no pudo evitar que se le notara extrañeza en el rostro.
-¿Alguna vez me odiaste? – tenía que asegurarse de eso, tenía que hacerlo.
-No, en realidad nunca te odie, solo creía que no tenias cerebro y que eras un idiota, pero nunca te odie. – y eso era verdad, nunca lo había odiado pero eso no significaba que le cayera bien ni nada de eso.
-¿Me lo juras? – Draco necesitaba asegurarse de que ella no lo odiara, no entendía porque pero se volvió una necesidad saberlo.
-Te lo juro. – Hermione lo juro sin dudar, porque nunca lo odio.
-Quédate conmigo esta noche, juro que te divertirás mucho, y remendare mis errores del pasado, porque yo nunca te odie, ni sentía lo que decía, solo lo hacía para que mi padre me aceptara, en serio perdón, por eso por favor quédate conmigo.
Hermione dudó y es que por mucho que no lo odiara no significaba que confiara en él, pero la mirada suplicante de Draco y el alcohol que ya había tomado la hicieron aventurarse, al final no perdía nada intentándolo.
-Está bien Draco, haber ayúdame a divertirme esta noche, a confiar en ti – tomándose de un trago lo que quedaba de su vaso agrego – ¿bailamos? – en el bar habían puesto un poco de música del grupo Wizard Rock.
-Claro Hermione – no dudo ni un segundo en bailar con ella, aunque no sabía bailar del todo bien, pero lo intentaría por ella, porque recordaba que siempre quiso ser parte de su círculo de amigos pero por culpa de las ideas que le había inculcado su padre tuvo que alejarse.
Draco se movía con movimientos torpes pero de alguna manera muy sexys no por nada se había dicho que él era el soltero más codiciado, pero eso era antes, ahora era casado y ya nadie tenía oportunidad con él.
Después de unas tres canciones regresaron a la barra para refrescarse un poco.
-Dos whiskys de fuego dobles por favor – las palabras salían con mucha dificultad de su boca, la sentía aun más adormecida que al principio, le costaba trabajo sentir su cara, como si no sintiera si estaba sonriendo o si no lo hacía, y sospechaba que Hermione se sentía igual.
Después de tomarse la bebida Hermione tuvo una idea.
-Draco ¿recuerdas que me habías dicho que harías lo que fuera necesario para compensarme? – Hermione le sonreía de manera sensual casi sexy, y eso a Draco le fascino y antes de que ella le pidiera algo el ya sabía la respuesta: sí.
-Aja dime Hermione ¿Qué es lo que quieres?
-Vamos a un antro muggle, esos si se ponen divertidos – Hermione estaba fascinada con la idea, alguna vez fue cuando era un poco más joven con Harry, Ron y Ginny pero ahora no le apetecía convivir con su esposo, así que Draco era la mejor opción.
Draco no esperaba eso, estaba preparado a decir que sí a casi cualquier cosa, y no sabía si eso entraba en la categoría de querer hacerlo, pero tan solo al ver los ojos de Hermione que eran suplicantes no tuvo el valor de decir que no.
-Está bien Hermione pero no me pidas que saque a bailar a alguien, sí bailo solo bailare contigo, porque los muggles no me caen del todo bien.
Entornando los ojos Hermione tomo del brazo a Draco y salieron del lugar sin darse cuenta que alguien les tomaba una foto.
Llegaron al Londres muggle y Hermione caminaba a paso seguro en dirección al norte, aunque caminaba segura sentía como todas sus extremidades le respondían con cierta dificultad, pero no quería aceptar que ya el alcohol estaba haciendo efecto en ella.
Cuando llegaron al lugar al que Hermione estaba buscando Draco se quedo impresionado, era un lugar bastante grande y con mucho ambiente, además de que había mujeres realmente hermosas, pero aunque eran hermosas al echarle un vistazo rápido a Hermione le pareció que ninguna era tan bella como ella.
Entraron al bar llamado bar & music dentro tenía una pista bastante amplia, y una barra tan grande que se necesitaba cinco personas para atenderla.
-¿Qué te parece que vas a buscar donde sentarnos mientras yo busco las bebidas?
-Me parece bien Hermione, no sé qué tipo de bebidas vendan aquí.
Hermione se acerco a la barra pero ella tampoco tenía idea de lo que consumían los muggles, bueno más o menos pero no tenía idea de lo que vendían.
-Hola buenas noches – Hermione se dirigió a uno de los bar-tender que atendían la barra, era un muchacho un poco más grande que ella, uno o dos años solamente – no sé que tomar, ¿Qué me recomiendas?, vengo con alguien así que no sé que comprar.
El muchacho se quedo extrañado casi nunca se encontraba con personas jóvenes que no tenían ni idea de que consumir, así que recomendó lo que estaba de moda en esos días.
-Pues lo que consumen casi todos es una bebida extranjera llamada tequila, la toman en unos vasitos pequeños que llaman caballitos, o shots en otros lados ¿te parece que te de una botella?
-¿es muy fuerte?
-Algo – mintió el muchacho, ya que había visto y probado los efectos de esa bebida pero era algo divertido lo que hacían los muchachos con un poco de esa bebida.
Hermione compro esa bebida extraña para ella, pidió una botella y dos vasitos pequeños, también le dieron un poco de limón y sal que era lo normal para acompañar ese tipo de bebidas.
Encontró a Draco en una mesita lejos de todo, estaba muy escondida alejada de todos los muggles.
-Draco, traje esta bebida que se llama tequila, veremos que tal sabe. – Hermione servía las bebidas tal y como se lo había explicado el muchacho de la barra.
-¿y qué tal sabe?
-No sé pero es lo que toman los muggles.
-Pues esperemos que sepa bien.
-Sí – Hermione le entregaba el vasito a Draco mientras ella se preparaba para tomarlo.
-¿juntos?
-Juntos – Draco tenía un poco de miedo, nunca había probado una bebida muggle, pero se animaría a lo que fuera por Hermione.
La bebida les quemaba la garganta, era muy fuerte, ambos hicieron gestos al tomarse la bebida, pero extrañamente les gusto.
-Es algo fuerte pero me gusto.
Hasta ese momento pudieron hablar sin la necesidad de gritar para poderse escuchar pero después de la canción que sonaba en ese momento tuvieron que gritar para poder escucharse.
Las luces del lugar cambian al ritmo de la música, la canción que sonaba en ese momento estaba muy fuerte por lo que tenían que estar aun más cerca para poder escucharse, ya tenían varias horas bebiendo, y aun no entendía cómo fue que logro convencer a Draco Malfoy, para que fueran al Londres muggle.
-DRACO ¿POR QUE ME INVITASTE A TOMAR EN UN PRINCIPIO? – a pesar de la cercanía tenían que gritar para poder escucharse, el ruido era mucho.
-CUANDO NO ESTAS INTENTANDO SABER MÁS QUE TODOS ERES MUY AGRADABLE – Draco Malfoy sí que sabía tratar a las mujeres, porque a pesar de decirle algo poco agradable a Hermione, logro hacerla sonreír.
-JA JA QUE GRACIOSO, ES REALMENTE SORPRENDENTE QUE ESTEMOS AQUÍ JUNTOS, CÓMO AMIGOS ¿QUIEN SE LO HUBIERA IMAGINADO?
-NADIE HERMIONE, NADIE, MUCHOS ASEGURARIAN QUE ES PORQUE ALGUNO DE LOS DOS TIENE INTENCIONES OCULTAS- cuando termino de decírselo le dedico una sonrisa de lado, esa con la que conquistaba a cuanta mujer quería, aunque esa no era su intención, realmente le gustaba estar con ella.
-PUES ESPERO QUE NO LAS TENGAS MALFOY
-NO, NO LAS TENGO…
En realidad no tenía intenciones ocultas pero tampoco sabía porque la había invitado a tomar, o aceptado a ir a ese lugar, pero en ese momento no importaba, solo quería seguir pasando el rato con ella.
-Draco ¿Por qué estabas tomando sólo? – Hermione quería saber más de Draco, de alguna manera descubrirlo, y la mejor opción sería preguntándole de lo más cercano, y después de lo demás.
-Porque pelee con Astoria. ¿Y tú? – aunque Draco quisiera contestarle con lujos de detalle no estaba seguro de que Hermione quisiera escucharlo, pero a lo mejor más adelante podría hacerlo.
-Porque pelee con Ronald.
-¿Y porque peleaste con la comadreja? – Hermione frunció el seño pero inmediatamente le dio risa como le dijo a Ronald no supo porque pero ya no le molestaba que Draco se refiriera así de Ron.
-Porque no quiere que siga estudiando – Hermione servía el quinto vasito de la bebida en la noche, quería evitar un poco el tema pero estaba harta y quería desahogarse – ¿sabes? Quiero estudiar leyes mágicas pero Ronald no me lo permite, y para colmo quiere hijos ya, y eso no es justo yo no quería casarme tan joven, ¿sabes? Me arrepiento casi no conocí a nadie en ese sentido ¿Cómo se que en realidad estoy enamorada de él? Si solo con el viví algo parecido al amor ¿y si eso no es amor?
Draco se quedo sin palabras, porque en realidad era como él se sentía, pero él no tenía ningún problema por lo de dedicarse a algo, pero el problema de él era que no tuvo oportunidad para decidir con quién casarse, porque sus padres se lo impusieron.
-Hermione te diré algo que espero te sirva de consuelo, tu sí pudiste elegir con quien casarte, yo no, a mi me obligaron a casarme con alguien a quien nunca me gusto, nunca quise, pero veme aquí, estoy casado sin amar, no es tan difícil el darse cuenta, lo difícil es actuar para resolver nuestros problemas.
-¿Cómo? – Hermione no entendía lo que le quería decir Draco, pero si se daba una idea.
-Soluciona tu problema divórciate, yo lo hare pero a su debido tiempo, porque aun no lo es, bueno no es como que me divorcie porque en realidad no estoy casado.
-¿Cómo es eso?
-El mago que nos caso no tiene la certificación y me acabo de enterar y pues tengo que actuar ¿no crees?
Hermione solo asintió en realidad le sorprendió lo que le platicaba Draco, y quiso cambiar de tema, más bien ir a bailar un poco.
-Draco, cambiando de tema ¿BAILAMOS? – mientras Hermione esperaba la respuesta de Draco se movía al ritmo de la música, mirándolo fijamente a los ojos, sin notarlo coqueteándole y eso a Draco lo volvió loco, le encanto, Hermione podría pedirle lo que fuera y él aceptaría ella tenía un efecto hipnotizarte sobre él.
-CLARO PERO TENDRAS QUE ENSEÑARME – Draco tomo la mano de Hermione y la condujo hasta el centro de la pista para imitar a los muggles que bailaban al son de la música.
Bailaban en el centro de la pista sin tomar en cuenta a las personas que estaban a su alrededor, solo importaban ellos.
Draco mientras bailaban no podía dejar de mirarle los labios a Hermione deseaba tanto besarla pero no se atrevía.
-¿en qué piensas?- lo interrumpió Hermione
-Ah mm en nada, bueno es que, no sé, creo que ya estoy un poco borracho, así que primero te hare una pregunta ¿me dejaras solo esta noche?
-Draco ya te había dicho que no, que esta noche no te dejare solo, pero ya no es solo porque en realidad me sorprende mucho lo que me contaste sobre tu matrimonio, si no porque eres muy agradable y a par…- fue interrumpida por Malfoy la tomo por sorpresa como ya había planeado, si ella se daba cuenta de sus intenciones no se lo permitiría, pero logro distraerla y besarla, y sorprendentemente ella le estaba respondiendo el beso, era un beso tan apasionado, que cuando se separaron solo fue porque tenían que tomar un poco de aire.
-Draco – le sonrió Hermione muy cerca de su boca- que inesperado acontecimiento.
-Hermione que agradable sorpresa que no me aventaras lejos.
-No sé porque pero no podría hacerlo- y lo volvió a besar.
Hermione no pensaba mejor dicho no quería hacerlo, solo quería seguir unida a esos labios tan hermosos, que con ese beso la habían hecho sentir un cosquilleo que le recorría todo el cuerpo.
-Entonces Hermione lo de la comadreja ¿es lo único que te tiene aquí tomando conmigo?
-Pues ahora hay muchos otros motivos, pero pues más o menos – Hermione tenía muchos motivos para estar ahí, y empezó a explicárselos lo de su trabajo, y los proyectos que tenía en el, aparte de que lo hizo prometer que la ayudaría con los fondos de una fundación de la que ella estaba a cargo, lo de Ron y que no la deja superarse, y lo de que quiere descendencia rápidamente.
-haber Hermione deja entiendo lo que me estás diciendo- la interrumpía una vez más aquel rubio de ojos grises, que con solo mirarla la hacían templar, seguro son los efectos del alcohol, -odias tu trabajo porque no crees que estés haciendo cosas de suma importancia, aunque ya prometí ayudar a la causa esa de los bichos mágicos que viven con los muggles, aparte quieres estudiar leyes mágicas, pero, lo único que te detiene es la comadreja que no quiere que te realices y quiere que le des tantos hijos como hermanos tiene, y no es pregunta Hermione es afirmación.
- jajaja entonces ¿para qué recapitulas? Draco, no tiene sentido
-si lo sé, solo quería que escucharas lo estúpido que suena eso, en serio la bruja más brillante de su generación, miembro activo de la orden de Merlín primera clase, la que salvo a dos cabezas huecas de morir congelados o ante las inclemencias del clima, y gracias a ella existe "el trió de oro", no hace lo que quiere porque ¡su esposo tiene miedo de que se supere! ¿Es en serio?- ante las palabras de Draco Hermione se sonrojo y no pudo evitar sonreír.
-Draco, por favor dejemos de hablar de eso ¿sí?- cuando lo decía se iba acercando a Draco, hasta que sus labios se volvían a encontrar con los labios de él, como por quinta vez en la noche.
Después de eso la noche parecía que se les iba de las manos, pero no querían separarse pero era el momento de que se fueran a dormir.
-Hermione ¿quieres que te acompañe a tu casa?
-Sí pero no iremos a mi casa, sino a mi departamento de soltera aun no quiero ver a Ronald.
Al llegar al departamento de Hermione Draco no podía dejar de besarla y pasó junto con ella a su departamento.
-Me gustan tus besos, amo tu aroma, me encantas – Draco le susurraba a su oído y eso la enloquecía, tenía unos deseos tan poderosos que pensaba que decirlos en voz alta sería algo escandaloso.
-Me encantas Draco – y se alejo un poco para sacar otra botella de whiskey de fuego.
Siguieron tomando por unas dos horas, bailaban se besaban, las imágenes para los dos pasaban borrosas, casi sin sentido.
Hermione deseaba a Draco y Draco a Hermione, y poco a poco fueron deshaciéndose de la ropa.
-Draco me gustas pero dime ¿Qué quieres conmigo?
Draco no pensaba con claridad así que fue sincero sin importarle las consecuencias de sus palabras.
-Todo Hermione, todo, desde que te conocí me gustaste, me enamore de ti pero hoy, lo que quiero es conocerte como mujer, quiero descubrir cada parte de ti.
Después de las palabras de Draco Hermione no pudo resistirse más y se entrego a Draco en cuerpo y alma deseando que ese momento no terminara, ya que al amanecer no estaba segura de que seguirían así como estaban juntos.
Pero al despertar ninguno recordaba lo que había pasado la noche anterior, ni con quien la habían pasado, ni tenían idea de todo lo que vendría a partir de esa noche inesperada.
AHORA SI AQUÍ EL EPILOGO- PROLOGO QUELES HABIA PROMETIDO ESPEROLES HAYA GUSTADO MUCHO Y PUES AQUÍ MISMO SUBIRE UN CAPITULO DE MI NUEVO FIC ESPERO QUE TAMBIÉN ME SIGAN EN ESE GRACIAS POR SUS REVIWS, MUCHAS GRACIAS POR LEERME EN MI PRIMER FIC GRACIAS. (:
