Disclaimers: Los personajes pertenecen a la fabulosa S. Meyer, la historia es completamente mía.
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¡Mayday!
"No sé si vivo para pensar en ti o si pienso en ti para poder vivir. .
—Anónimo."
Outtake 3: Conquistándola.
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Bella se había escapado. Se había ido a la maldita fiesta y sin mí.
—Joder —gruñí mientras observaba como estúpido su cama vacía. Ni siquiera había dejado la puerta con cerradura, por si Reneé o Charlie venían a verla. Había sido una jodida descuidada—. Ya verá cuando llegué —amenacé al aire mientras desbloqueaba la pantalla de mi celular.
Sonreí. Lo hice a pesar de cuán enojado estaba, porque lo estaba bastante. Una imagen de ella quitándose el short en la piscina de esta tarde me dio la bienvenida, era un poco psicopata haberle sacado una foto, pero la ocasión lo ameritaba. Además, ahora era mi fondo de pantalla y ella no lo sabía... por supuesto que no lo sabía, me había ignorado desde esta mañana, cuando le dije que no quería ir con ella.
No es que no quisiera ir, yo obviamente no tenía nada en contra de las celebraciones universitarias ni con sus amigos. Mi excusa eran los demás chicos, yo no quería que ella fuera por ellos. Llámenme posesivo, celoso y todo lo que quieran, pero no soportaba que los demás chicos intentaran coquetear con ella o que la vieran con excesivo interés. Ella es mía, nadie puede mirarla fijamente más que yo. Y eso me llevaba a actuar como idiota, aún no le confesaba mis sentimientos ni le pedía que fuera mi novia, por lo tanto no tendía razón ni excusa para alejar a los chicos en la fiesta si la acompañaba. Pero era mejor que fuera con ella a que fuera sola, nunca imaginé que iría sola.
—Contesta —siseé mientras volvía a marcar. Segunda vez, nada. Para la tercera llamada gruñí y estuve apunto de mandar a volar mi iPhone contra la muralla, pero me detuve al pensar que mis tíos lo oirían y eso no sería muy bueno para mi chica.
Mi chica.
Reí con amargura al saber que ella no lo era, por más que quisiera, ella no lo era. Podía actuar todo celoso y posesivo con ella, joder que lo hacía, pero eso no significaba que podía controlar su vida. Ella podría estar justo ahora bailando con algún universitario o besándose...
—Mal camino —gruñí y volví a llamarla. Mierda, no contestaba. Rogaba que fuera porque me estaba ignorando y no porque le había pasado algo. Estuve apunto de tomar el jeep e ir a buscar la famosa fiesta, pero me controlé. Mis tíos escucharían todo.
Todo esto estaba volviéndose complicado.
Pero luego me relajé, Charlie y Reneé se van mañana, por casi dos semanas y yo sólo tendré a Bella para mí. En una casa sola y sin nadie a quién ocultarle nuestra relación.
¿Qué relación, Edward, por la mierda?
Suspiré mientras cerraba la puerta de su habitación tratando de no hacer ruido y me fui hacia la mía.
Tomé nuevamente mi celular y la llamé, no contestó. ¿Qué sucedía? Por muy enojada que estuviera, no esperaba que ella ignorara las múltiples llamadas. ¿Qué tal si había sucedido algo acá y tenía que avisarle? A veces realmente me sorprendía su inmadurez e irresponsabilidad.
Decidí recostarme y encender la televisión, buscando algún tipo de distracción. Eran recién las 2 de la mañana y conociendo a Bella, sabía que tardaría un par de horas en llegar.
…
Desperté sobresaltado ante el ruido que provino desde abajo. Me estiré sobre la cama y me levanté. Me había quedado dormido mientras veía una película, por lo que ahora apagué la televisión y toqué el botón del celular para ver la hora.
4:05 a.m.
La mataría.
Salí rápidamente de mi habitación, bajando las escaleras con sumo cuidado y deteniéndome en el segundo piso, para revisar si mis tíos seguían dormidos a pesar del ruido. Afirmativo, no se sentía ningún ruido.
—Ay, Bella —suspiré mientras bajaba el último tramo y pasé una mano por mi cabello. Me acerqué en silencio hacia la cocina, donde la luz estaba encendida, y me apoyé en el marco de la puerta, observándola.
Dios, ella quería matarme, no podía creer que fue así a la jodida fiesta. Y sola.
Llevaba una falda de mezclilla ajustada, que llegaba a mitad de sus muslos, haciendo que su trasero resaltara y llamara aún más la atención. Su torso estaba cubierto con una blusa blanca y estaba descalza.
Suspiré y ella no me notó, ya que estaba bastante concentrada en su pastel. Por lo que aproveché para mirarla fijamente. Era preciosa. Su castaña cabellera estaba sujeta en una coleta, dejando un par de cabellos sueltos alrededor de su rostro. Estaba maquillada suavemente, no como esas chicas que se pintan en exceso y se ven horribles; no, ella se veía maravillosa con esa sombra café sobre sus ojos y sus pestañas encrespadas. Me fijé en como llevaba el tenedor hacia su boca y suspiré entrecortadamente, inconscientemente ella me provocaba.
Siempre lo hacía.
—¿Se puede saber dónde estabas? —interrumpí sonando enojado. Ella jadeó asustada y sujetó el plato más fuerte mientras suspiraba. Giró su cabeza hacia mí y tensé mi mandíbula al ver como sus ojos estaban un poco rojos, estaba ebria. Casi pierdo todo el control al ver como miraba mi pecho y lamía sus labios.
Pequeña descarada.
—Comiendo torta —respondió como si nada y continuó comiendo. Suspiré y llevé mi mano hacia mi cuello, tratando de relajarme.
—No creas que no me di cuenta, Bella —me acerqué a ella—. Cuando fui a tu habitación y no estabas, supe que te habías escapado —la regañé molesto. Noté como su cuerpo se tensaba y como alzaba la mirada molesta.
—¿Y qué si lo hice? —contestó desafiante y llevándose a la boca otro pedazo de torta. La miré con atención y sentí que por poco me olvidaba de todo, pero sacudí disimuladamente mi cabeza y la miré enojado.
—¿Qué tal si hubiera sido Reneé la que hubiera ido en vez de mí? —volví a insistir. Es como si ella no se hubiera dado cuenta de las consecuencias de sus actos. Fue cosa de suerte que Reneé no se haya levantado a tratar de arreglar las cosas con su hija, ya que ella odiaba viajar estando enojada con ella. Noté como Bella comía rápidamente lo que quedaba en su plato y lo dejó en el fregadero. Trató de bajarse pero sin perder tiempo me acerqué y la tomé por los muslos, desafiándola a que me oyera—. Eres realmente inconsecuente con tus actos, deberías madurar —Me sorprendí un poco por mis palabras, no debí haber dicho eso y noté cuán herida ella estaba. Me acerqué para acariciar su mejilla, pero me rechazó. No me sorprendió eso.
—No —musitó con frialdad. Trató de bajarse nuevamente y yo lo evité colocándome entre sus piernas. Ella estaba tensa y evitaba mirarme a los ojos. Suspiré cansado, no quería seguir discutiendo con ella. Llevábamos todo el día separados e innumerable de veces me había acercado para llamar su atención y ella aún me ignoraba.
—Dios, Bella, estaba realmente asustado de que te pasara algo —confesé y ella me ignoró—. Te llamé cientos de veces y no contestabas. Estás ebria y echa un desastre —bueno, parecía que no podía detener mi jodida boca. Ella frunció sus cejas y me empujó debilmente. Capté el mensaje y me alejé, pensando en cómo arreglar esta jodida situación y hacer que me perdonara.
Tomó su celular y el bolso, los tacones y comenzó a caminar fuera de la cocina.
—¿Me escucharás? —intenté nuevamente y lo único que conseguí fue que sacara su dedo de en medio y caminara con rapidez hasta las escaleras.
Suspiré y apoyé mis manos sobre la encimera tratando de relajarme y pensar con claridad. Todo se había complicado con esta dichosa fiesta, debí haber aceptado en acompañarla y sé que Reneé la hubiera dejado ir si yo hubiera ido. Lavé rápidamente su plato y dejé limpia la cocina antes de subir los escalones de dos en dos.
Noté como comenzaba a subir las escaleras hasta nuestro piso y ella se tambaleó, por lo que rápidamente la sujeté por la cintura evitando que se callera.
—Mierda —murmuró y trató de quitar mis manos, pero lo impedí y la sujeté más fuerte mientras la incitaba a subir. Sin importarme si se enojaba aún más, escabullí mis manos dentro de su blusa y comencé a acariciar su vientre, logrando que ella volviera a perder el equilibrio—. Basta —siseó y no pude evitar reírme. Aumentó más su velocidad y terminó de subir las escaleras. Trató de caminar hacia su cuarto pero lo evité, de esta no se escaparía y solucionaríamos las cosas ahora—. ¿Pero qué…? —la acorralé contra la pared y la besé para que se callara. A veces podía ser bastante molesta cuando hablaba, así que tomé sus muslos y la alcé para que enrollara sus piernas en mis caderas. No me separé hasta que noté como se rendía y me correspondía el beso, llevando sus manos hasta mis hombros y sujetándose con fuerza en mí.
Llevé mi mano derecha hasta su muslo y comencé a acariciar la piel descubierta que dejó su falda al subirse, por lo que sin perder tiempo acaricié sus bragas, tratando de llegar hacia donde quería tocar para que ella disfrutara.
Nos separamos por unos segundos para respirar y besé su barbilla antes de volver a tomar sus labios, metiendo finalmente mi mano entre sus muslos y acariciándola.
—¿Chicos? —sentí como mi corazón se detenía y me tensé. El cuerpo de Bella se tensó y ambos dejamos de respirar, asustados como la mierda. Yo quería que mis tíos supieran, pero no así. Diablos, no así. Bajé torpemente a Bella y ambos nos asomamos por la muralla de la escalera. Mi tía estaba con su pijama asomada en la puerta de su habitación, mirando hacia arriba.
—¿Sí, mamá? —su voz sonó un poco tensa, pero Reneé no lo notó y nos miró con una sonrisa a ambos
—Me asusté, no sabía que eran ustedes. ¿Qué hacen despiertos a las 4 de la mañana? —Bueno, no nos había escuchado, por lo que disimuladamente suspiré y me relajé.
—Tenía hambre y comí un pedacito de torta —mintió Bella y Reneé asintió.
—No podía dormir y fui a beber un vaso de leche, nos encontramos en la cocina y luego subimos —mentí tratando de que me creyera. Reneé asintió y bostezo mientras se acercaba a su puerta.
—Duerman. Buenas noches. —respondimos al unísono y ambos suspiramos cuando la puerta se cerró.
—Idiota —susurró yendo a su habitación.
Y la seguí.
Ella me miraba sorprendida, más sorprendida que dolida. Aunque rápidamente sus ojos se nublaron y el dolor se hizo presente. Yo también lo sentí y eso hizo que me diera cuenta de que había sido una reacción de mierda. Pero cuando traté de tomarla para acercarla a mí, era tarde, ella se había alejado con el carro y el cajero la estaba atendiendo.
—Mierda, mierda, mierda —susurré y noté como Irina me miraba con una sonrisa de disculpa. Ella no tenía la culpa, todo había sido mi culpa y el sólo pensar en como me miró hacia que quisiera darme unos cuantos golpes contra la pared más cercana.
—Tranquilo —susurró Irina y yo hice una mueca. Noté como Bella guardaba su celular en su bolso y como el cajero le sonreía con amabilidad.
—¿Dios, qué acabo de hacer? —le pregunté sorprendido por mi forma de actuar. Nunca, en mis 24 años de vida había sido tan idiota. Nunca había alejado a Bella de mí, incluso cuando Charlie o Reneé estaban presentes y nos excedíamos en nuestros mimos habituales. Pero, por qué lo hice con una persona con la que me daba lo mismo su pensar sobre nosotros.
—Supongo que fue un acto de reflejo, ¿Verdad? —ella trató de calmarme, no lo estaba logrando. Sólo una persona podía hacerlo y ella no quería nada conmigo en estos momentos.
—Estamos juntos hace poco, tú sabes que igual es extraño ante los ojos de los demás... —me expliqué y ella asintió.
—Siempre supe que había algo entre ustedes, ósea, siempre fueron cercanos y todo eso, por eso a veces me sorprendía que no estuvieran juntos o algo —me encogí de hombros y la miré con disculpa.
—Que manera de reencontrarnos —ella rio y asintió despreocupada—. Tengo que irme, pero fue un gusto verte, Irina —la abracé brevemente y me acerqué hacia donde estaba mi chica. Dios, se veía bastante molesta—. Bella —susurré y ella tensó su cuerpo. Miró al cajero, quien parecía tener la edad de mi tío, y me ignoró—. Bebé… —susurré y traté de abrazarla, pero ella rápidamente me miró y comprendí que no tenía que acercarme.
Dios. Tensé mi cuerpo y noté como el cajero la miró con disculpa antes de darle el monto de las compras. ¿Qué mierda? ¿Él estaba retrasando esto? Me sentí como la mierda al imaginar que varias personas debieron haber visto mi estupidez y sólo quise tomar a mi chica y rogarle que me perdonara.
Fruncí mis cejas al ver como pasaba la tarjeta que Charlie le había dejado, yo debería pagar, pero sabía que ella se molestaría más si yo decía algo en estos momentos.
—Buenas noches y gracias por comprar en nuestro local —se despidió el cajero y Bella le sonrió mientras que yo tomaba el carro para irnos rápidamente.
—Gracias, Ian —se despidió y se acercó a mi lado, pero manteniendo su distancia.
—Bella —volví a llamarla y ella siseó en respuesta. Me sentía tan mal, había actuado como la mierda y ella no me dejaba explicarle la situación. Sabía que estaba enojada y herida, y cuando estaba así no dejaba que nadie se acercara a ella. La situación era frustrante y el como ella se cerraba ante mí, me molestaba.
Nos acercamos al jeep y ella lo abrió, evité decirle cualquier cosa para que no se molestara más conmigo. Necesitaba solucionar esto ahora y no sabía cómo. Varias ideas barajaban en mi mente, arrodillarme encabezaba la lista y estaba más que dispuesto a realizarla.
Cuando la última bolsa estuve dentro del maletero la miré y noté como su ceño estaba fruncido y como su rostro estaba tengo.
¿Qué había hecho?
— ¿Qué pasa, Bella? —pregunté tratando de acercarme a ella, buscando una solución.
—Ahora, no —contestó fríamente y me dolió. No quería que estuviera así, no por mi maldita culpa.
— ¿Estás así por Irina? —tensó mi mandíbula y yo fruncí mis cejas.
¿Cómo soluciono esto?
—Eres un idiota, Cullen —siseó y se subió al jeep. Dudé si subirme o no, estaba más que claro que ella me quería lo más lejos posible de su espacio personal y yo no estaba dispuesto a hacerlo, pero no podía forzar la situación.
Realmente la había cagado.
Inhalé el aire necesario y suspiré mientras me subía al lado copiloto. En el momento en que lo hice, ella encendió el estéreo y subió excesivamente el volumen.
Bien, mensaje recibido.
Salió con furia del estacionamiento y yo no sabía qué decir. El ambiente estaba tenso y Bella apretaba el manubrio con fuerzas, como si estuviera desquitándose con él.
—Bella… —comencé para llamar su atención y ella apretó con más fuerza el volante. No dije nada por unos segundos y reanudé las palabras en cuanto ella se detuvo en un semáforo—. Bella, no fue mi intención… ósea, yo…
—No quiero hablar ahora.
— ¿Qué? —gruñí y evité mirarla para no soltar cientos de palabrotas. Sé que la había jodido, pero por lo menos podría darme la oportunidad de explicarme aunque sea—. ¿Tú puedes abrazar a tú ex, pero yo no? —Me giré y la miré esperando una respuesta. Riley no me agradaba, nunca lo hizo y nunca lo hará. Yo no dejaba de hablarle a ella cada vez que se lanzaba a los brazos de ese idiota o cuando él besaba excesivamente sus mejillas o cuando... Dios, soy un jodido celoso. Cada vez que eso sucede quiero lanzarme sobre el maldito imbécil y decirle a golpes que ella es mía y que no la puede tocar por más de un milisegundo... preferiblemente que no la toque para nada.
— ¿Te he apartado yo alguna vez de mi lado? ¿Giro mi cara cuando tú vas a besarme frente a Riley? ¿Lo he hecho? —Ella me miró fijamente y yo no supe qué decir. Todo estaba en mi contra y ambos lo sabíamos. No pude hacer nada mejor que mirar hacia otro lado furioso por mis acciones inconsecuentes—. Bien —la miré rápidamente y maldije al ver que ya estábamos en casa.
—Bella… yo…
—No. Ahora, no. Vete, no quiero verte —sentí como mi cuerpo se tensaba ante sus palabras e intenté convencerme de que ella no quería decir esas palabras, que sólo las decía porque estaba sumamente enojada conmigo y que necesitaba su espacio. Sólo que yo no se lo quería dar, temía que pensara en dejarme si no la convencía de que no fue mi intención lastimarla o alejarla.
—Tenemos que hablarlo —me acerqué y quité las bolsas que ella había tomado, no dejaría que ella cargara estas cosas. Vi como apretaba su mandíbula y sabía que necesitaba dejarla sola, pero tenía miedo de hacerlo. A veces soy tan malditamente inseguro cuando se trata de nosotros, como si estuviera caminando por una cuerda floja cada vez que algo malo sucedía. Y eso que no llegábamos a la peor parte: Charlie y Reneé.
—No lo quiero hacer ahora, vete —Tomó un par de bolsas y abrió la puerta, desactivando como pudo la alarma y encendiendo todas las luces antes de ir a la cocina. Suspiré y me eché ánimos, tenía que arreglarlo de alguna manera. Cerré la puerta del jeep y la seguí, ella ya estaba ordenando las cosas y por supuesto, me ignoraba. Comencé a ordenar las cosas y metí el pastel al refrigerador, para que no se echara a perder. Terminé de guardar las cosas y volví a intentarlo.
—Realmente lo siento, bebé —rogué, esperando que ella por lo menos me mirara—. No debí hacerlo, fue un acto de reflejo —Me ignoró. Sacó un par de cosas y yo intenté tocarla, por lo menos para llamar su atención con algo. A veces era tan malditamente testaruda y orgullosa. Suspiré y jaloneé mi cabello para evitar gritar de la rabia y culpa—. Lo siento, amor, lo siento mucho —Susurré con la voz rota y ella se giró para mirarme fijamente. Noté como sus ojos se llenaban de lágrimas e intenté acercarme cuando sollozó, pero me alejó.
—No, Edward. Me hiciste sentir como la mierda y yo no había hecho nada —abrí mi boca para explicarme pero ella me interrumpió—. Yo nunca hice eso frente a Riley, no te alejé de mí ni nada, pero sí permití que marcaras territorio frente a él o cualquier chico.
—Yo…
— ¿Cómo te habrías sentido si yo hubiera hecho lo que hiciste conmigo frente a Riley o Alec? —Me miró arrepentido y estuve a punto de lanzarme a sus brazos.
—Yo…
— ¡Bella!
— ¿Qué mierda? —gruñí.
Hola! :)
Sé que dije que subiría la semana pasada, pero bueno... ahora lo hice :)
Sé que esperan el otro capítulo, pero esto es lo que pude hacer esta semana. Realmente no estoy pasando por un buen momento, no quiero dar excusas pero sólo pido un poco de paciencia. Espero tener para este fin de semana el capítulo que realmente desean! Ya llevo una hoja, así que va bien encaminado.
Ahora, las invito a pasarse por mi historia nueva: ¿Cuál es mi límite?
Por ahora sólo subiré el prólogo, porque quiero enfocarme en esta y terminarla, pero quiero ver cuál es el recibimiento que puede tener la otra y si vale la pena seguirla.
¡Muchísimas gracias para todas la que dejaron mensajes! Odio chantajear jajaja pero realmente quería leer si les gusta la historia, ahora no pido nada a cambio por el otro capítulo jajaj
Las adoro :)
