Capítulo 5

Kate apretó los ojos, tratando de calmar la ansiedad y el deseo. Los besos que Rick le daba en el cuello la hacían perder la noción de todo, lo único que quería era que él siguiera, que no se detuviera nunca…

Ahora sí sabía lo que se sentía… esos labios besando los de ella… perdiéndose en los suyos como si siempre hubiesen sabido adonde ir…

Sintió sus dedos moviéndose caprichosamente en círculos por su cintura, por debajo de su camisa y no pudo evitar suspirar. Su piel erizada, casi doliéndole, reclamándole atención…

El sonido del celular la hizo protestar y cuando Kate abrió los ojos, vio que Espo la mirada desde el otro escritorio con actitud analítica…

-Beckett…- dijo luego de curvar sus labios en una sonrisa de compromiso.

-Amiga…- escuchó Kate y sonrió, Lanie.

-Hey… ¿cómo estás? ¿pasó algo?- le dijo Kate.

-No, no… quería avisarte que estoy bastante ocupada y no podré salir a tomar cerveza contigo esta noche…

-¿Ocupada? ¿Trabajo?

-¿Qué otro tipo de ocupación podríamos tener nosotras dos, detective Beckett? Somos adictas al trabajo… bueno, más tú que yo, pero igual…

-Es cierto… pero estoy tratando de cambiar…- le dijo ella y se mordió el labio, rememorando su sueño de hacía unos minutos.

-¿Ah sí?- dijo Lanie y Kate supo que sonreía- ¿acaso estás intentando algo con alguien?

-Mmm no lo sé…

-Entonces sí…

-¡Hey!- Kate se quejó de la forma en que invariablemente, Lanie la leía.

-¿Lo conozco?- dijo Lanie y Kate volvió a morderse el labio.

-Lanie…- fue una advertencia.

-Oh por Dios… no me digas que es Castle…- dijo Lanie como si supiera.

Kate no contestó. No sabía si hacerlo o no, y de última, tampoco se sentía cómoda aún con la idea de contárselo a Lanie…

-No te preocupes…- dijo finalmente- digo, por lo de esta noche… es muy probable que esté cansada y me quiera quedar en casa…

-Entiendo…- dijo Lanie y decidió no insistir con el tópico del romance, cuando Kate estuviese lista seguramente le contaría…

Cuando Kate cortó la comunicación y levantó la vista, se encontró con un Esposito que la seguía observando en forma analítica pero ahora estaba al lado de su escritorio…

-¿Estás bien, Beckett?- le preguntó.

-Sí… ¿por qué?- dijo Kate algo nerviosa.

-Porque te vi con los ojos cerrados hace un rato… no quise molestarte…

-Solo… descansaba la vista…

-Y eso te hacía feliz…- dijo Espo y sonrió cuando la vio sonrojarse.

-¿Acaso no tienes trabajo?- le preguntó cortante cuando pudo recuperarse.

-Sí… por supuesto…- dijo él y luego de guiñarle el ojo, se fue a trabajar…

Kate se reclinó en el sillón y tomó un informe que se suponía debía leer. No podía concentrarse, la obsesión que tenía con Castle y sus besos la estaban matando…

Pretendió leer, no podía comprender nada de lo que leía y cuando estaba a punto de claudicar, sintió un suave sonido en su oído y sintió su piel del cuello erizarse al escucharlo.

-Buenos días… detective…- le dijo Rick.

Kate cerró los ojos un momento, que aunque breve, le permitió recuperar su compostura. Si fuera supersticiosa, pensaría que él le había hecho alguna clase de "trabajo" para que ella cayera en sus redes…

-Buenos días…- dijo sin volverse a mirarlo, se arriesgaba a que él estuviera demasiado cerca.

-¿Dormiste bien? – insistió él casi sin moverse, su aliento fresco acariciando su oído.

-Si… muy bien…- admitió ella e hizo lo que hubiera querido no hacer.

Giró la cabeza hacia donde él estaba y sus bocas quedaron a milímetros de distancia. Kate sintió que su corazón era perfectamente audible para todos en la comisaría. Deseó que él cerrara la distancia entre ambos y la besara allí mismo… sentía que no le importaba nada más…

-Kate…- le dijo él suavemente y ella levantó la vista, que tenía fija en sus labios.

-¿Sí?- preguntó ella.

-Si no quieres que te bese, deberías alejarte un poco…- le dijo él y ella volvió a mirar sus labios, sonrió y luego giró la cabeza.

Rick se dio el lujo de mirarla y sintió que le faltaba el aire. ¿Lo estaba provocando o era solo su impresión?

Se acomodó en su silla y la observó en silencio. Pero el silencio se hizo eterno. Y cuando ella levantó la vista y lo miró, Rick supo que en efecto, lo estaba provocando…

-¿Qué?- le dijo mientras masajeaba su cuello, parecía una roca bajo sus dedos.

-¿Tenemos un caso?- le preguntó mientras fantaseaba con ser él mismo quien masajeaba su cuello.

-Algo así…- dijo ella y sonrió.

-¿Te pasa algo?- le preguntó.

-No… solo me siento algo rara… se me pasará…

-Espero que no…- se arriesgó a decir él.

¿Por qué?

-Porque me encanta como me miras…

-Te miro como siempre, Castle…- dijo ella algo nerviosa.

-Tú sabes que no…- dijo él y ella se sonrojó.

-¿Yo?

-Tú…

Kate se levantó de su asiento y se dirigió hacia el ascensor, él le siguió de cerca y ella sintió su presencia detrás suyo cuando las puertas se abrieron.

Kate subió y lo escuchó subir en silencio…

Cuando las puertas se cerraron, Kate sintió las manos de él en su cintura y sus labios en su cuello…

Cerró los ojos, sofocó un suspiro. Tenía una idea bastante palpable de cuan afectado estaba él por ella. Castle no se había preocupado en disimularlo, y estaba apenas rozando su espalda baja…

Apretó sus labios cuando él llegó al punto más sensible de su cuello y la mordisqueó allí, suavemente, sin intención de dejarle una marca y ella fantaseó con que así fuera…

Kate sintió que el calor se adueñaba de todo su cuerpo cuando él la empujó contra la pared del ascensor y ahora sí, el innegable deseo de él, presionándola…

-Castle…- logró jadear ella con los ojos cerrados, desesperada por él.

-No puedo dejar de pensar ni un solo minuto en ti, Kate…- le dijo entre besos.

-Castle…- insistió ella y giró en redondo, su boca a milímetros de distancia de la de él- ¿te diste cuenta de dónde estamos?

-Sí…- dijo él- lo siento…

Pero cuando estaba a punto de soltarla, ella lo tomó del cuello y lo besó con tanta intensidad que Rick no tuvo que preguntarse qué hubiese pasado si estaban en otro lugar…

Y en el momento en que iba a reaccionar, sintió el clásico sonido de la puerta, cuando se abría en el primer piso y la soltó de inmediato.

Kate lo miró con los ojos oscuros e inspiró hondo, buscando el aire que seguramente le faltaba. ¿Ahora qué?


Las cosas se están poniendo intensas... espero que les siga gustando! Gracias por leer, como siempre!